Reptil

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Nubes de tormenta en el Parque Nacional de Komodo

Nubes de tormenta oscurecen el cielo de Rinca durante la estación lluviosa, entre diciembre y marzo. Esos meses bastan para mantener los bosques que sustentan a las presas de los dragones. Este lagarto está probablemente demasiado viejo para cazar.

Foto: Stefano Unterthiner

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Saliva venenosa

Con dos hilos de saliva colgándole de la boca, un dragón de Komodo exhibe sus andares en Rinca durante la bajamar. Su saliva es venenosa, pero las presas suelen morir por los desgarros o, si logran huir pese al mordisco, por la infección de las heridas.

 

Foto: Stefano Unterthiner

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Análisis genético

Los biólogos atrapan un dragón atrayéndolo con carne de cabra, luego le extraen sangre para un análisis genético y a continuación lo sueltan. El objetivo es reunir una información que permitirá que los dragones vivan en armonía con los isleños.

Foto: Stefano Unterthiner

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Por el amor de una hembra

Dos machos adultos se pelean por una hembra. Durante la época de apareamiento, dos machos de dragón de Komodo cuyos territorios se solapen se enfrentarán entre sí por el derecho a aparearse. Son luchas de poder, no batallas a muerte. Los perdedores se marchan y los ganadores transmiten sus genes.

Foto: Stefano Unterthiner

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Caimán yacaré

El yacaré de Brasil fue en el pasado objeto de caza intensiva por su valiosa piel. Ahora especie protegida, su población se recupera de manera espectacular. 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Cuando al anochecer empezaron a aparecer los yacarés, el fotógrafo recordó una experiencia similar que tuvo a los 15 años. Había ido con su padre a buscar caimanes con linternas: «La imagen de sus ojos brillando como estrellas en la oscuridad de la noche es algo que no olvidaré jamás». 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Con la llegada de la estación seca, los bancos de peces abandonan las charcas someras del Pantanal para dirigirse a las aguas más profundas de los ríos, y a menudo acaban en las fauces de los hambrientos caimanes.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Unos machos de caimán bailan y hacen piruetas para imponer su dominio en un elaborado ritual que tiene lugar bajo el calor sofocante previo a las fuertes lluvias tropicales del verano. Tras la danza se dirigen hacia las hembras, que con un poco de suerte estarán impresionadas por el espectáculo. 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Un caimán perfectamente camuflado descansa en el suelo del bosque.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

De apenas 20 centímetros de longitud –un pequeño bocado para cualquier jabirú que pase con ojo avizor por el lugar–, estos caimanes de dos semanas de vida flotan entre las hierbas acuáticas durante las tardes calurosas. Si surge algún problema, emiten una llamada de peligro y los adultos acuden en su ayuda.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Chamaeleo monachus

Chamaeleo monachus se encuentra únicamente en Socotora, como el 90 % de los otros reptiles de la isla. Los socotoríes creen que el camaleón es mágico: dicen que si una persona oye sus siseos, se queda muda.

 www.doctorbugs.com

Foto: Mark W. Moffett

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Boa constrictor

Una joven boa constrictor acecha inmóvil desde otra flor (arriba); a la serpiente no le interesa el néctar de Ochroma, pero no le importaría nada merendarse a un colibrí.

www.naturphoto.de

Foto: Christian Ziegler

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Phelsuma ornata sobre Gastonia mauritiana, Mauricio.

Un gecko de día ornamentado lame el néctar de las flores de un árbol en la isla Mauricio. Los lagartos insectívoros son polinizadores poco frecuentes, que en las islas donde hay pocos depredadores pueden llenar el nicho ocupado en el continente por otros polinizadores o depredadores más comunes.

Foto: Mark W. Moffett

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Wonambi naracoortensis

El esqueleto enroscado de Wonambi naracoortensis insinúa la fuerza estranguladora de esta serpiente gigante del pleistoceno, que alcanzaba una longitud de seis metros y el grosor de un poste de teléfono. Los restos parciales, excavados en una cueva cerca de Naracoorte, se exhiben en el Museo de Australia Meridional, en Adelaida. El nombre del género al que pertenece la serpiente, Wonambi, procede del término aborígen que significa «serpientes arco iris», una representación muy común en el arte y la mitología aborígenes.

Amy Toensing

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Lagarto agámido (Hypsilurus modestus)

Foto: Tim Laman

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Hemerophis socotrae

El archipiélago alberga seis especies de serpientes, entre ellas la culebra de Socotora -Hemerophis socotrae-, exclusiva de este lugar. De las 30 especies de reptiles terrestres presentes en Socotora, el 90 % son endémicas.

Foto: Oriol Alamany

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Chamaeleo monachus

El endémico camaleón de Socotora, Chamaeleo monachus, trepa por un tronco junto a la cueva de Hoq.

Foto: Oriol Alamany

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Mandíbula de cocodrilo

Cocojabalí

Este carnívoro de seis metros de largo, cuya dieta probablemente incluía dinosaurios, tenía un hocico acorazado con el que podía embestir, y tres juegos de colmillos para desgarrar la carne. La posición frontal de las cuencas de los ojos le ofrecía una visión estereoscópica, muy útil para la caza, y los músculos grandes y bien desarrollados conferían a la mandíbula una potencia extraordinaria.

Mike Hettwer

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Cocodrilos en el mundo

Todos los crocodilios vivos, que engloban dos especies de aligátores, seis de caimanes, 14 de cocodrilos y una de gavial, viven a menos de 4.200 kilómetros del ecuador, aunque sus ancestros llegaron a extenderse casi de un polo a otro. Algunas especies, como el aligátor americano y el cocodrilo del Nilo, prosperaron, pero otras están en declive por la ocupación humana de sus hábitats. Algunos, como el cocodrilo enano (en la imagen), son codiciados por su carne. En una década, unas pocas especies, como el gavial, podrían extinguirse en su hábitat natural.

Frans Lemmens; Peter Arnold / INC

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Cazadores de cocodrilos

En Luisiana, hombres armados atrapan un aligátor de 2,50 metros con un anzuelo cebado con carne de pollo. «Es como izar un tronco –dice uno de los cazadores–, hasta que el animal te ve. Entonces empieza la lucha.» El estado gestiona una producción anual de unos 34.000 aligátores salvajes y unos 240.000 criados en granjas. En 2008, la carne y las pieles generaron más de 40 millones de euros.

Foto: Tyrone Turner

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Unas mandíbulas muy potentes

Famoso por sus mandíbulas trituradoras de huesos, el cocodrilo del Nilo también se impone por la fuerza de sus potentes patas, que le permiten atacar con rapidez y derribar incluso ñúes adultos.

Foto: Olivier Born / Biosphoto

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Culto a los cocodrilos

La cola del cocodrilo del Nilo ayuda a dar impulso a su sorprendente salto, como se ve en una demostración en Bazoulé, Burkina Faso, donde la gente rinde culto a los cocodrilos desde hace siglos.

Foto: Olivier Born / Biosphoto

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Desmatosuchus

Antiguo precursor de los cocodrilos, Desmatosuchus vivió en las llanuras aluviales de Texas, Nuevo México y Arizona a finales del triásico. Sus placas óseas, llamadas osteodermos, también están presentes en los crocodilios actuales.

 

Réplica de un esqueleto de cinco metros fotografiado en el Parque Nacional del Bosque petrificado

Foto: Ira Block

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Crocodylus niloticus

Este vigilante ojo amarillo pertenece a un cocodrilo del Nilo, temible cazador perfeccionado por una larga historia de éxitos y fracasos evolutivos. Desde hace 240 millones de años, estos depredadores y sus congéneres dominan la zona de transición entre la tierra y las aguas profundas. Pero a medida que sus hábitats se reducen, muchas de sus especies se enfrentan a un futuro incierto.

Foto: Bruno Calendini / Biosphoto