Reptil

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Reptiles de sangre fría calentándose sobre las rocas

Las iguanas marinas deben salir a la superficie para respirar, calentarse y obtener energía, pues son animales de sangre fría.  Proyecto National Geographic Pristine Seas.

Foto: Enric Sala / National Geographic

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Cráneo fosilizado

Fósil del cráneo del reptil Teyujagua paradoxa, desconocido hasta ahora.

Foto: Felipe Pinheiro, UNIPAMPA

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Ilustración del cráneo

Ilustración del cráneo de la especie Teyujagua paradoxa.

Foto: Felipe Pinheiro, UNIPAMPA

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Un reptil cazador

Probablemente vivió en las márgenes de los ríos y lagos, cazando anfibios y procolofónidos.

Foto: Felipe Pinheiro, UNIPAMPA

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Sur de Brasil

El fósil ha sido hallado en un conocido yacimiento de fósiles situado a unos diez kilómetros al este de San Francisco de Asís, al sur de Brasil.

Foto: Felipe Pinheiro, UNIPAMPA

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Yacimiento de fósiles

Yacimiento de fósiles al sur de Brasil, donde ha sido hallado el fósil.

Foto: Felipe Pinheiro, UNIPAMPA

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Dientes enormes

Los dientes son de unos cinco centímetros, pero lo importante no es el tamaño, sino que son más del doble que los de un cráneo del mismo tamaño de otros cocodrilos.

Equipo de Investigación UNED

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Camaleón de O’Shaughnessy

Un camaleón de O’Shaughnessy duerme asido a una rama.

Foto: Christian Ziegler

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Calumma

Un insecto es víctima de un hambriento camaleón del género Calumma, cuya vista, excepcionalmente aguda, le permite proyectar su larga lengua con una precisión milimétrica.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleón de Labord

El ciclo vital del camaleón de Labord es de aproximadamente un año. En cautividad, algunas especies llegan a vivir diez o doce años, pero en su entorno natural ese tiempo se reduce a menos de la mitad.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleón de nariz larga.

Una protuberancia nasal –elemento de identificación para los individuos de especies parecidas y eventual arma de combate– adorna el hocico de un camaleón de nariz larga.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleón de dosel

Un camaleón de dosel se aferra a un racimo de flores.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleón de Parson

El camaleón de Parson es una de las especies de camaleones más grandes del mundo.

Foto: Christian Ziegler

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Avisos cromáticos

En la mayoría de las especies de camaleones los machos exhiben un mayor colorido que las hembras. Pero en el caso del camaleón menor los machos presentan unos tonos herrumbrosos, marrones y negros, mientras que las hembras (en la imagen) son verdes a menos que estén cargadas de huevos, momento en que sus tonos vivos advierten a posibles pretendientes que no deben acercarse.

Foto: Christian Ziegler

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Camuflaje de combate

Tras disputarse una hembra, el macho de camaleón pantera victorioso sigue exhibiendo sus colores de combate, mientras que el derrotado ha adoptado el tono oscuro de la sumisión.

Foto: Christian Ziegler

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Brookesia micra

Brookesia micra es el camaleón más pequeño del mundo.

Foto: Christian Ziegler

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Brookesia decaryi

Dos ejemplares de Brookesia decaryi apenas se distinguen de un montón de hojas.

Foto: Christian Ziegler

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Parque Nacional Ranomafana

No lejos del Parque Nacional Ranomafana, una reserva forestal del sudeste de Madagascar, los lugareños han talado buena parte de la ladera de una colina para ganar terreno agrícola. La escasez de árboles se traduce en falta de refugios para muchas especies de camaleones que viven en los bosques.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleones malgaches

Los camaleones malgaches pueden ser tan diminutos como Brookesia micra (que no llega a los tres centímetros de largo) o tan grandes como el camaleón gigante de Madagascar (de casi 70 centímetros de largo), que en esta fotografía pasa frente a unos baobabs.

Foto: Christian Ziegler

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Juegos de luces

«Donde hay luz cambia el camaleón», escribió Percy Bysshe Shelley. El poeta no incurría en error científico alguno: el variado cromatismo de estos camaleones pantera se debe a los cristales fotorreflectantes de sus células cutáneas.

Foto: Christian Ziegler

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Duelo de color

Dos ejemplares machos de camaleón pantera exhiben sus colores de intimidación. Si ninguno de los dos se retira, el siguiente paso de la confrontación serán los bufidos, los embates y los mordiscos.

Foto: Christian Ziegler

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Camaleón pantera

Cuanto mejor se camufle en su entorno, más a salvo estará de sus depredadores este joven ejemplar de camaleón pantera. La especie es nativa de Madagascar y del continente africano.

Foto: Christian Ziegler

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Iguana iguana

Las iguanas son habituales en la zona de Caño Cristales. Si se sienten amenazados, estos reptiles son capaces de lanzarse al río desde alturas considerables.

Olivier Grunewald

Foto: Olivier Grunewald

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Una fabulosa lengua bífida

En Rinca, una isla que forma parte del Parque Nacional de Komodo, una hembra de dragón utiliza la lengua para detectar olores y sabores en el aire. Cada uno de los dos extremos de la lengua bífida capta moléculas de presas o de carroña y las traslada a un órgano sensorial de la boca, que le marcará el camino a seguir.

Foto: Stefano Unterthiner

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Humanos dentro del parqeu nacional

Un dragón adulto merodea cerca de la aldea de Komodo. Con población humana viviendo dentro del parque nacional, cuyo objetivo es proteger a este lagarto en estado salvaje, y con las fronteras del hábitat de la especie mal delimitadas, los encuentros con el dragón son inevitables.  La mayoría termina sin daños.

Foto: Stefano Unterthiner

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Recién salidos del cascarón

Los dragones recién salidos del cascarón suben rápidamente a los árboles, donde permanecen la mayor parte de su primer año de vida. Allí comen insectos, huevos de ave y otros lagartos, una buena forma de practicar la caza de presas más grandes que deberán realizar una vez abandonen la seguridad del follaje.

Foto: Stefano Unterthiner

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El veneno del dragón de Komodo

Dos machos adultos se reparten una cabra en la isla de Komodo. Los dragones comparten las presas si hay alimento en abundancia, pero se pelean si este escasea. Pocas veces acaban gravemente heridos. Al igual que todos los animales venenosos, los dragones de Komodo son inmunes a su propia mordedura tóxica.

Foto: Stefano Unterthiner

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Nubes de tormenta en el Parque Nacional de Komodo

Nubes de tormenta oscurecen el cielo de Rinca durante la estación lluviosa, entre diciembre y marzo. Esos meses bastan para mantener los bosques que sustentan a las presas de los dragones. Este lagarto está probablemente demasiado viejo para cazar.

Foto: Stefano Unterthiner

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Saliva venenosa

Con dos hilos de saliva colgándole de la boca, un dragón de Komodo exhibe sus andares en Rinca durante la bajamar. Su saliva es venenosa, pero las presas suelen morir por los desgarros o, si logran huir pese al mordisco, por la infección de las heridas.

 

Foto: Stefano Unterthiner

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Análisis genético

Los biólogos atrapan un dragón atrayéndolo con carne de cabra, luego le extraen sangre para un análisis genético y a continuación lo sueltan. El objetivo es reunir una información que permitirá que los dragones vivan en armonía con los isleños.

Foto: Stefano Unterthiner

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Por el amor de una hembra

Dos machos adultos se pelean por una hembra. Durante la época de apareamiento, dos machos de dragón de Komodo cuyos territorios se solapen se enfrentarán entre sí por el derecho a aparearse. Son luchas de poder, no batallas a muerte. Los perdedores se marchan y los ganadores transmiten sus genes.

Foto: Stefano Unterthiner

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Caimán yacaré

El yacaré de Brasil fue en el pasado objeto de caza intensiva por su valiosa piel. Ahora especie protegida, su población se recupera de manera espectacular. 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Cuando al anochecer empezaron a aparecer los yacarés, el fotógrafo recordó una experiencia similar que tuvo a los 15 años. Había ido con su padre a buscar caimanes con linternas: «La imagen de sus ojos brillando como estrellas en la oscuridad de la noche es algo que no olvidaré jamás». 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Con la llegada de la estación seca, los bancos de peces abandonan las charcas someras del Pantanal para dirigirse a las aguas más profundas de los ríos, y a menudo acaban en las fauces de los hambrientos caimanes.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Unos machos de caimán bailan y hacen piruetas para imponer su dominio en un elaborado ritual que tiene lugar bajo el calor sofocante previo a las fuertes lluvias tropicales del verano. Tras la danza se dirigen hacia las hembras, que con un poco de suerte estarán impresionadas por el espectáculo. 

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

Un caimán perfectamente camuflado descansa en el suelo del bosque.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Caimán yacaré

De apenas 20 centímetros de longitud –un pequeño bocado para cualquier jabirú que pase con ojo avizor por el lugar–, estos caimanes de dos semanas de vida flotan entre las hierbas acuáticas durante las tardes calurosas. Si surge algún problema, emiten una llamada de peligro y los adultos acuden en su ayuda.

www.lucianocandisani.com

Foto: Luciano Candisani

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Chamaeleo monachus

Chamaeleo monachus se encuentra únicamente en Socotora, como el 90 % de los otros reptiles de la isla. Los socotoríes creen que el camaleón es mágico: dicen que si una persona oye sus siseos, se queda muda.

 www.doctorbugs.com

Foto: Mark W. Moffett

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Boa constrictor

Una joven boa constrictor acecha inmóvil desde otra flor (arriba); a la serpiente no le interesa el néctar de Ochroma, pero no le importaría nada merendarse a un colibrí.

www.naturphoto.de

Foto: Christian Ziegler

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Phelsuma ornata sobre Gastonia mauritiana, Mauricio.

Un gecko de día ornamentado lame el néctar de las flores de un árbol en la isla Mauricio. Los lagartos insectívoros son polinizadores poco frecuentes, que en las islas donde hay pocos depredadores pueden llenar el nicho ocupado en el continente por otros polinizadores o depredadores más comunes.

Foto: Mark W. Moffett

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Wonambi naracoortensis

El esqueleto enroscado de Wonambi naracoortensis insinúa la fuerza estranguladora de esta serpiente gigante del pleistoceno, que alcanzaba una longitud de seis metros y el grosor de un poste de teléfono. Los restos parciales, excavados en una cueva cerca de Naracoorte, se exhiben en el Museo de Australia Meridional, en Adelaida. El nombre del género al que pertenece la serpiente, Wonambi, procede del término aborígen que significa «serpientes arco iris», una representación muy común en el arte y la mitología aborígenes.

Amy Toensing

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Lagarto agámido (Hypsilurus modestus)

Foto: Tim Laman

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Hemerophis socotrae

El archipiélago alberga seis especies de serpientes, entre ellas la culebra de Socotora -Hemerophis socotrae-, exclusiva de este lugar. De las 30 especies de reptiles terrestres presentes en Socotora, el 90 % son endémicas.

Foto: Oriol Alamany

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Chamaeleo monachus

El endémico camaleón de Socotora, Chamaeleo monachus, trepa por un tronco junto a la cueva de Hoq.

Foto: Oriol Alamany

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Mandíbula de cocodrilo

Cocojabalí

Este carnívoro de seis metros de largo, cuya dieta probablemente incluía dinosaurios, tenía un hocico acorazado con el que podía embestir, y tres juegos de colmillos para desgarrar la carne. La posición frontal de las cuencas de los ojos le ofrecía una visión estereoscópica, muy útil para la caza, y los músculos grandes y bien desarrollados conferían a la mandíbula una potencia extraordinaria.

Mike Hettwer

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Cocodrilos en el mundo

Todos los crocodilios vivos, que engloban dos especies de aligátores, seis de caimanes, 14 de cocodrilos y una de gavial, viven a menos de 4.200 kilómetros del ecuador, aunque sus ancestros llegaron a extenderse casi de un polo a otro. Algunas especies, como el aligátor americano y el cocodrilo del Nilo, prosperaron, pero otras están en declive por la ocupación humana de sus hábitats. Algunos, como el cocodrilo enano (en la imagen), son codiciados por su carne. En una década, unas pocas especies, como el gavial, podrían extinguirse en su hábitat natural.

Frans Lemmens; Peter Arnold / INC

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Cazadores de cocodrilos

En Luisiana, hombres armados atrapan un aligátor de 2,50 metros con un anzuelo cebado con carne de pollo. «Es como izar un tronco –dice uno de los cazadores–, hasta que el animal te ve. Entonces empieza la lucha.» El estado gestiona una producción anual de unos 34.000 aligátores salvajes y unos 240.000 criados en granjas. En 2008, la carne y las pieles generaron más de 40 millones de euros.

Foto: Tyrone Turner

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Unas mandíbulas muy potentes

Famoso por sus mandíbulas trituradoras de huesos, el cocodrilo del Nilo también se impone por la fuerza de sus potentes patas, que le permiten atacar con rapidez y derribar incluso ñúes adultos.

Foto: Olivier Born / Biosphoto

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Culto a los cocodrilos

La cola del cocodrilo del Nilo ayuda a dar impulso a su sorprendente salto, como se ve en una demostración en Bazoulé, Burkina Faso, donde la gente rinde culto a los cocodrilos desde hace siglos.

Foto: Olivier Born / Biosphoto

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Desmatosuchus

Antiguo precursor de los cocodrilos, Desmatosuchus vivió en las llanuras aluviales de Texas, Nuevo México y Arizona a finales del triásico. Sus placas óseas, llamadas osteodermos, también están presentes en los crocodilios actuales.

 

Réplica de un esqueleto de cinco metros fotografiado en el Parque Nacional del Bosque petrificado

Foto: Ira Block