Peces

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Selene vomer

Foto: Wildlife Photographer of the Year / Iago Leonardo

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Tiburón bicéfalo

Un feto de tiburón de dos cabezas que no sobrevivió al parto

Foto: Christopher Johnston

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Ejemplar de dos cabezas nacido de un huevo

Este feto de tiburón azul de dos cabezas fue descubierto en el interior de su madre en 2008

Foto: Christopher Johnston

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Prionace glauca

Los ejemplares bicéfalos de son más comunes en el tiburón azul debido a que las hembras incuban numerosos huevos, por lo que se incrementa la posibilidad de que se produzcan mutaciones

Foto: Christopher Johnston

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Embrión de un pez cebra de 4 días de edad

The University of Texas - MD Anderson Cancer Center Houston, Texas, USA

Imagen obtenida a partir de un microscopio confocal : 10X

 

Foto: Dr. Oscar Ruiz / NIKON Small World Photomicrography 2016

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Pez dragón

Foto: AP /NOAA

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Especies únicas

Un 43% de las especies documentadas en los arrecifes coralinos mesofóticos son únicas del archipiélago de Hawái, mientras que en los arrecifes coralinos poco profundos de Hawái sólo hay un 17% de especies únicas.

Foto: NOAA and Hawaii Undersea Research Laboratory via AP / Gtres

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Gallito de las rocas guayanés

Foto: Joel Sartore

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Perca de Virginia

Foto: Joel Sartore

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Pez león

Foto: Joel Sartore

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Un cazador sigiloso

Un gusano Bobbit captura un pez y se lo lleva hacia su madriguera subterránea.

Foto: Daniel Haag-Wackernagel

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'Scolopsis affinis'

El pez Scolopsis affinis se mueve de noche junto al coral, muy cerca de donde se esconde el gusano Bobbit.

Foto: University of Basel, Department of Biomedicine

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Un certero chorro de agua

Un pez de la especie Scolopsis affinis escupe un certero chorro de agua que provoca la retirada del gusano Bobbit.

Foto: University of Basel, Department of Biomedicine

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Técnica de camuflaje

Ilustración que muestra la técnica de camuflaje del gusano Bobbit, que entierra todo su cuerpo menos su cabeza.

Imagen: University of Basel, Department of Biomedicine

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Sublevación

Los peces se sitúan sobre su madriguera y, en un comportamiento conocido en biología como mobbing o acoso, arrojan certeros chorros de agua por la boca, provocando la retirada del enemigo y abortando futuras emboscadas.

Imagen: University of Basel, Department of Biomedicine

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En la cueva de los Cíclopes

Pez león detectado junto a la cueva de los Cíclopes, en Protaras, al sureste de Chipre.

Foto: Wolf Werner / Plymouth University

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En los arrecifes de Protaras

Pez león fotografiado en los arrecifes de Protaras, al sureste de Chipre.

Foto: Demetris Kletou / Plymouth University

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Junto a un barco naufragado

Pez león detectado junto al barco sueco naufragado MS Zenobia, junto a Larnaca, al sur de Chipre.

Foto: Loizos Loizou / Plymouth University

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En la cueva de los Cíclopes

Peces león observados junto a la cueva de los Cíclopes.

Foto: Vagelis Gavallas / Plymouth University

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Almadrabas

Pescadores españoles izan los atunes atrapados en el cerco de redes que han tendido en el Atlántico. Esta técnica ancestral, llamada almadraba, se extingue con la misma rapidez con que mengua la población de atún rojo. En el golfo de San Lorenzo, donde este gigante se alimenta, suele pescarse con sedal y carrete.

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Foto: Brian Skerry

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Golfo de San Lorenzo

Solamente los atunes rojos adultos más grandes migran tan al norte como para llegar al golfo de San Lorenzo. Estos ejemplares de 20 años tienen unos 2,7 metros de longitud y pesan unos 360 kilos cada uno. El atún más grande jamás capturado –678 kilos– provenía de estas aguas, frente a la costa de Nueva Escocia. Sin embargo en este lado del Atlántico la población reproductora ha caído un 80% desde 1950, por lo que estos gigantes y sus parientes podrían desaparecer algún día.

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Foto: Brian Skerry

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Isla del Príncipe Eduardo

En la isla del Príncipe Eduardo, un pescador canadiense corta la cabeza de un atún con una sierra. Desde allí, un avión transportará rápidamente el pez a Japón, país que desde la década de 1970 acapara los atunes rojos capturados en esta parte del mundo.

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Foto: Brian Skerry

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Tecnología punta

Los atunes son peces muy enérgicos, dotados de un equipamiento biológico puntero, altamente especializado, y cuya configuración hidrodinámica es prácticamente perfecta para su medio.

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Foto: Brian Skerry

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Perspectivas

Un atún rojo de casi tres metros pasa junto a un buzo mientras busca comida en el golfo de San Lorenzo. En verano y a principios de otoño los atunes se reúnen en estas aguas para alimentarse de arenques y caballas.

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Foto: Brian Skerry

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Un purasangre del mar

Auténtico purasangre del mar, el reluciente atún rojo del Atlántico posee una anatomía perfecta para nadar a gran velocidad, realizar largas migraciones y sobrevivir al frío gélido de las aguas profundas.

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Foto: Brian Skerry

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Dejarlos crecer

Fieles a una tradición de más de 3.000 años de antigüedad, unos pescadores españoles procesan un atún rojo capturado con red en el Atlántico. Solo se quedan los ejemplares más grandes; el resto son devueltos al mar.

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Foto: Brian Skerry

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Víctima de las modas culinarias

Estos atunes rojos son engordados en una jaula submarina del Mediterráneo para abastecer el boyante mercado del sushi. Al estabular atunes salvajes, la potencial población en edad reproductora se reduce.

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Foto: Brian Skerry

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Depredador voraz,

El atún rojo se alimenta básicamente de pececillos, crustáceos y calamares. Pero también es presa de un depredador implacable, el ser humano, cuyo apetito por esta especie no deja de crecer.

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Foto: Brian Skerry

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Un paraíso submarino

Con 300 especies de peces y más de 30 tipos de coral, además de tortugas marinas, no resulta extraño que Seychelles sea uno de los destinos para submarinistas más apreciados del planeta. El Parque Marino de Ste. Anne, a 15 minutos en barco desde Mahé, es el enclave más accesible, pero existen muchos más: la plataforma coralina de Desroches Drop, Cocos Island, Coral Gardens, Whale Rock y el atolón de Aldabra, declarado Patrimonio de la Humanidad. Los centros de buceo ofrecen jornadas enteras e incluso inmersiones nocturnas.

ACI

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Mictófidos

Los peces linterna o mictófidos son una familia de pequeños peces que habitan hasta 1.000 metros de profundidad, donde existe una tenue luz que pueden detectar gracias a sus grandes ojos. Los fotóforos, esos puntos ubicados en su costado y alrededor de la boca, son órganos especiales emisores de una luz que les sirve tanto para atraer a sus presas como para identificar a su pareja en un mundo de oscuridad permanente.

Foto: Joan Costa

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Chelon labrosus

Medes, Girona, España
Lisas Chelon labrosus alimentándose en la superficie.

Foto: Enric Sala

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Sparus aurata

Medes, Girona, España
Dorada Sparus aurata a la búsqueda de mejillones en la rompiente.

Foto: Enric Sala

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Serrano scriba

S’Espardell, Formentera, España
Serrano Serrano scriba.

Foto: Enric Sala

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S’Espardell, Formentera, España

S’Espardell, Formentera, España
Cabracho Scorpaena scrofa cerca de S’Espardell.

Foto: Enric Sala

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Scorpaena scrofa

Cabrera, Baleares. España
Primer plano de un cabracho Scorpaena scrofa.

 

 

Foto: Enric Sala

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Zeus faber

Cabrera, Baleares. España
Gallo o pez de San Pedro Zeus faber.

Foto: Enric Sala

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S’Espardell, Formentera, España

La Reserva Marina de Els Freus de Ibiza y Formentera tiene, al este del islote de S’Espardell, su área de reserva integral, una zona de protección máxima que abarca unas 400 hectáreas de extensión. En sus límpidas aguas nadan a salvo diversas especies en peligro crítico de extinción, como la pastinaca, un pariente de los tiburones. Todas ellas encuentran cobijo y abundante alimento en las extensas praderas de posidonia que alfombran el fondo marino de gran parte de la reserva, en ciertos puntos hasta alcanzar una profundidad de 35 metros bajo la superficie del mar. En S’Espardell son comunes peces como el roncador (Dactylopterus volitans, en la foto), los dentones, corvallos y sargos, así como también los vulnerables caballitos de mar, que aquí se recuperan lentamente. También abundan crustáceos tan apreciados comercialmente como la cigala (Scyllarides latus) y moluscos amenazados como la nacra.

Foto: Enric Sala

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Scandola, Córcega, Francia

Numerosas especies de peces –como abadejos, dentones, corvallos, salmonetes y morenas (Muraena helena, en la foto)– gozan de un ecosistema en el que también proliferan las algas (se han contabilizado más de 400 especies distintas), las praderas de posidonia y las colonias de corales. Después de 35 años de protección ininterrumpida, esta reserva marina constituye una de las joyas naturales del mar Mediterráneo.

Foto: Enric Sala

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Cabrera

Pierre-Yves Cousteau toma notas mientras observa los fondos marinos de Cabrera durante una inmersión. A su lado, un enorme mero, especie de hábitos solitarios, emerge de una cavidad en la roca y se muestra inquieto ante la presencia de los miembros de National Geographic.

Foto: Enric Sala

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Thalassoma pavo

Los peces verdes (Thalassoma pavo) son muy activos durante el día y descansan al anochecer. En la imagen, un grupo ramonea intensamente en los fondos de S’Espardell, en la isla balear de Formentera, donde atraparán pequeños moluscos y también crustáceos y equinodermos.

Foto: Enric Sala

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Spondyliosoma cantharus

En aguas de Ses Rates, uno de los islotes del Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera, en Baleares, una chopa (Spondyliosoma cantharus) nada en un fondo rocoso en busca de las algas y los invertebrados que constituyen su alimento.

Foto: Enric Sala

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Confluentus Salvelinus

En verano, la trucha toro hace un viaje de 80 kilómetros río arriba desde el lago Koocanusa para desovar en la cuenca fluvial del río Wigwam, en la Columbia Británica. Las aguas frescas y cristalinas con fondo de grava suelta contienen unos 2.000 nidos de trucha toro, una de las concentraciones más elevadas del mundo.

Foto: Joel Sartore

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Pez mariposa

Un pez mariposa dedalma hace una pausa para que un lábrido limpiador bicolor le asee la piel. A los japoneses les fascina la semejanza entre los dibujos blancos y negros del pez mariposa y los motivos de un quimono de samurái.

Foto: Brian Skerry

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Tunicados morado

Tunicados morados filtran los nutrientes del agua. Aún no tienen nombre científico y viven en una única cueva, detrás de una roca, en la isla Chichi-shima.

Foto: Brian Skerry

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Pez lagarto

Un pez lagarto captura un bocado en el fondo arenoso de la bahía de Suruga, donde las aguas son templadas. La boca y la lengua de este pez están repletas de dientes pequeños y afilados, que impiden que sus presas se escapen.

Foto: Brian Skerry

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Pez furtivo barbudo

En las aguas someras de Hokkaido, un pez furtivo barbudo se arrastra por la reluciente arena volcánica del fondo, ayudándose con las aletas pectorales. Sólo las hembras de esta especie de agua fría presentan esta distintiva «nariz de Pinocho».

Foto: Brian Skerry

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Tiburón toro

Esta hembra de tiburón toro, fotografiada frente a las islas Bonin, pronto dará a luz. Durante los nueve meses de gestación, las dos crías de mayor tamaño se habrán comido a sus hermanos para sobrevivir, una modalidad de canibalismo intrauterino única de esta especie.

 

Foto: Brian Skerry

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Ángel de mar

Esta criatura translúcida, apodada ángel de mar, es un caracol cuyo pie se ha transformado en un par de alas natatorias. De unos 2,5 centímetros de longitud, es un alimento importante para las ballenas y peces que viven en las gélidas aguas de la costa norte de Japón.

Foto: Brian Skerry

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Casi camuflado

De no ser por sus ojos negros y redondos, este diminuto pez llamado gobio pasaría desapercibido en el tronco de un coral blando que habita en las aguas templadas de la península de Izu.

Foto: Brian Skerry

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Una amiga resbaladiza

Una morena se desliza entre las ramas de un coral blando en las cálidas aguas de la bahía de Suruga, situada a 115 kilómetros al sudoeste de Tokyo. Honda y estrecha, la bahía alcanza más de 2.400 metros de profundidad.

Fpto: Brian Skerry