Marsupiales

1 / 30
Un marsupial único

1 / 30

Un marsupial único

Los koalas, son piezas singulares de la historia de la evolución. Se trata de los únicos representantes vivos de la familia marsupial de los fascolárctidos.

Foto: AgePhotoStock

Phascolarctos cinereus

2 / 30

Phascolarctos cinereus

Un equipo de científicos australianos ha secuenciado el genoma del koala. "El conocimiento del genoma del koala proporciona un trampolín para la conservación de esta especie biológicamente única", asegura Katherine Belov, coautora principal del estudio y profesora de genómica comparativa.

Foto: Gtres

Inmunes al veneno

3 / 30

Inmunes al veneno

El trabajo ha revelado una expansión de las familias de genes relacionadas con las enzimas desintoxicantes, que es lo que permite a los koalas alimentarse de las hojas de eucalipto ricas en compuestos fenólicos.

Foto: Gtres

Una leche especial

4 / 30

Una leche especial

Otro descubrimiento importante fue la caracterización de la composición de la leche de koala. "Identificamos genes que permiten al koala ajustar la composición de la proteína láctea a lo largo de las etapas de la lactancia, para satisfacer las necesidades cambiantes de sus crías. Esto puede suponer una gran diferencia en la supervivencia de los pequeños"

Foto: Gtres

flashbackoctubre2010. A más de 70 kilómetros por hora

5 / 30

A más de 70 kilómetros por hora

VOE02MAYO2013. Canguro y Wombat

6 / 30

Canguro y Wombat

koalas01.

7 / 30

Dendrolagus matschiei

8 / 30

Dendrolagus matschiei

Foto: Gtres

Macropus sp.

9 / 30

Macropus sp.

Foto: AP

AP 16235046329698. Canguros en la reserva Wombeyan Karst Conservation

10 / 30

Canguros en la reserva Wombeyan Karst Conservation

El canguro es uno de los animales más emblemáticos de este país. Posee unas fuertes patas traseras sobre las que se desplaza dando saltos y, como puede verse en la imagen, cuando las crías son pequeñas viajan en el característico "bolsillo" delantero de la madre. Se encuentran distribuidos por todo el país. 

Foto: AP Images

DL u141634 002. Koala en el Zoo Wildlife Hospital

11 / 30

Koala en el Zoo Wildlife Hospital

Este centro fue inaugurado en marzo de 2004 con el objetivo de proporcionar cuidados y rehabilitación a las especies salvajes del continente que han sufrido algún accidente, por ejemplo por un choque con un vehículo o por el ataque de otro animal. Se encuentran repartidos entre el este y el sur de Australia y las hojas del eucalipto, donde pasan la mayor parte de su tiempo, son su fuente de alimento principal. 

Foto: Gtres

Árboles refugio

12 / 30

Árboles refugio

Para un koala, cuyo pelaje abdominal es relativamente fino, abrazarse a un árbol es como abrir la nevera. Este método termorregulador resulta más eficiente que jadear o lamerse el pelo, unas prácticas que consumen el doble de agua.

 

Foto: AP /Jan Woitas

Phascolarctos cinereus

13 / 30

Phascolarctos cinereus

Matthew Crowther, biólogo de la Universidad de Sydney, descubrió que los koalas suelen refrescarse en «árboles refugio», como la casuarina, en lugar de en «árboles alimento», como el eucalipto. Aunque cualquiera vale si aprieta el calor.

Foto: AP / Sebastian Kahnert

Dando calor a mamá

14 / 30

Dando calor a mamá

Foto: AP / Roland Weihrauch

Árboles alimentos. Árboles alimento

15 / 30

Árboles alimento

Un koala se alimenta de hojas de Eucalipto en su nuevo hábitat del Zoo de Singapur.

Foto: AP/ Wong Maye-E

a saltos. Saltomoción

16 / 30

Saltomoción

koalas15. Koalas, un icono amenazado

17 / 30

Koalas, un icono amenazado

Hacer de mamá de un montón de koalas «no me deja mucho tiempo para nada más –dice Samantha Longman, de Ormiston, que lleva cinco años criando huérfanos–, pero estos pequeñines son parte de mi familia. Nuestra labor es importante.»

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas11. Colapso en urgencias

18 / 30

Colapso en urgencias

Víctimas de atropellos o del ataque de perros, la muerte de estos koalas se lloraba en la clínica veterinaria que intentó salvarlos. Durante la «temporada de urgencias», de julio a diciembre, cuando los animales bajan al suelo para buscar pareja y nuevos árboles de los que comer, cada semana llega a la clínica alrededor de una docena de koalas heridos.

(Para proteger la identidad de fuentes confidenciales, se ha difuminado la etiqueta amarilla de la izquierda.)

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas09. Víctimas del tráfico

19 / 30

Víctimas del tráfico

La cirujana Amber Gillett vigila a Sozzy, una joven hembra, mientras el animal despierta de una operación en el Hospital de Fauna Salvaje del Zoo Australia de Beerwah, en el norte de Brisbane. Al igual que otros centenares de koalas, «fue atropellada por un coche», dice Gillett. «Después de las enfermedades, los traumas por accidente de tráfico son la principal causa de muerte.»

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas08. La batalla de Bruzer

20 / 30

La batalla de Bruzer

Atacado por un perro, un joven macho llamado Bruzer se recupera de una intervención quirúrgica en el Australia Zoo Wildlife Hospital, donde cientos de koalas son tratados cada año a causa de las lesiones infringidas por perros o automóviles. Con los huesos faciales destrozados Bruzer sucumbió a las infecciones y otras complicaciones después de que los veterinarios intentaran reconstruir sus senos nasales.

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas07. Supervivientes

21 / 30

Supervivientes

Vicky Toomey, primera enfermera veterinaria del Hospital de Fauna Salvaje del Zoo Australia de Beerwah, coloca una protección de escayola a Harley, que ha sobrevivido después de ser atropellado por un vehículo.

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas06. Labores de seguimiento

22 / 30

Labores de seguimiento

Enjaulado provisionalmente por unos rescatadores de koalas, este macho estará más seguro cuando le hagan un chequeo, le pongan una marca auricular y un microchip, y lo lleven a un parque u otro lugar. Todos los años mueren o resultan heridos en la carretera cientos de koalas.

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas02. Animales territoriales

23 / 30

Animales territoriales

Encaramada a un árbol en Petrie, una ciudad situada al norte de Brisbane, una koala observa a la ayudante de fotografía Jess Hooper acercarse con una cesta, que le echará por encima si el animal baja antes de que lleguen los rescatadores. Los koalas suelen regresar a los árboles que consideran su territorio, explica la rescatadora Megan Aitken, «incluso si esos árboles se encuentran ahora en un jardín privado».

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

koalas01. Koalas, un icono amenazado

24 / 30

Koalas, un icono amenazado

Dos crías se abrazan en un hospital veterinario antes de ser confiadas a cuidadores humanos. Más adelante serán liberadas en la naturaleza.

www.joelsartore.com

Foto: Joel Sartore

gigantes11. Thylacoleo carnifex

25 / 30

Thylacoleo carnifex

Los poderosos músculos de la mandíbula, unos incisivos como puñales y un par de premolares enormes permitían a Thylacoleo carnifex despachar con rapidez presas como los canguros gigantes. El científico australiano Stephen Wroe, que ha estudiado la fuerza de mordida de los grandes carnívoros, cree que en el caso de un hipotético enfrentamiento, T. carnifex podría matar al actual rey de la selva, el león africano.

Foto: Amy Toensing

gigantes09. Uombat gigante - Diprotodon optatum

26 / 30

Uombat gigante - Diprotodon optatum

D. optatum, un coloso de andares pesados y del tamaño de un rinoceronte, es el mayor marsupial del que se tiene noticia. Los ejemplares más grandes tenían una altura de más de metro y medio en la cruz y tres metros de longitud. Sus patas peludas, robustas como pilares, soportaban tres toneladas de peso. Diprotodon ocupaba un nicho semejante al del elefante africano: se alimentaba de arbustos y bebía de las charcas. Por su gran tamaño y su escasa agilidad, debió de ser una presa tentadora para los leones marsupiales y los cazadores humanos.
 

Ilustración: Adrie y Alfons Kennis

gigantes08. Thylacoleo carnifex

27 / 30

Thylacoleo carnifex

Las enormes fauces de Thylacoleo carnifex parecen letales en el molde de un esqueleto del Museo de Australia Meridional, en Adelaida.

Foto: Amy Toensing

gigantes05. Dromornis stirtoni y Palorchestes painei

28 / 30

Dromornis stirtoni y Palorchestes painei

Pájaro del trueno de Stirton (en segundo plano) y tapir marsupial australiano (en primer plano)
 

D. Stirtoni, tal vez la mayor de las aves conocidas, no podía volar. Con tres metros de altura y 450 kilos de peso, pertenecía a una familia de aves gigantescas no voladoras, los dromornítidos. Ningún humano vio nunca a esta ave, que vivió hace unos ocho millones de años, a finales del mioceno, cuando Australia empezó a aridizarse.

«Destrozaárboles»: así describe el paleontólogo Tim Flannery a Palorchestes, marsupial del tamaño de una vaca que usaba las robustas extremidades, el hocico en forma de trompa y la lengua semejante a la de una jirafa para arrancar la corteza de los troncos y desenterrar raíces. Al principio los científicos confundieron sus dientes con los de un canguro gigante, pero sus parientes más cercanos son los uombats y los koalas.

Ilustración: Adrie y Alfons Kennis

gigantes04. Canguro gigante de cara corta -  Procoptodon goliah

29 / 30

Canguro gigante de cara corta - Procoptodon goliah

Ningún canguro moderno puede levantar los brazos por encima de la cabeza y arrancar hojas de un árbol. Con unos dedos largos y provistos de uñas, y unas extremidades anteriores que podía extender hacia arriba, P. goliah, el mayor canguro que ha existido nunca, tenía el alimento asegurado en los bosques abiertos. Este marsupial de dos metros de altura, con pies similares a cascos, fue uno de los últimos integrantes de la megafauna en extinguirse. Coexistió con la especie humana durante miles de años y pudo inspirar las leyendas aborígenes sobre un canguro feroz de largos brazos.
 

Ilustración: Adrie y Alfons Kennis

gigantes02. León marsupial - Thylacoleo carnifex

30 / 30

León marsupial - Thylacoleo carnifex

Depredador del tamaño de un leopardo, T. carnifex merodeaba por bosques abiertos y matorrales en busca de presas, entre las que quizá se encontraran los recién llegados humanos. Con un peso de hasta 160 kilos y una altura en la cruz de 75 centímetros, era el mamífero carnívoro más grande del continente, probablemente un as de la caza. Atacando por sorpresa desde la maleza, era capaz de abatir animales mucho más grandes que él, a los que atrapaba con unas garras afiladas como puñales y remataba con los grandes incisivos.
 

Ilustración: Adrie y Alfons Kennis

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de National Geographic España?