Chimpancés

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Unbreakable Bond

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Unbreakable Bond

Fotografía galardonada con un premio de plata en la categoría: Revealing Nature

Vía: [p] Photo Publicity

Foto: Better Photography Magazine Photo of the Year 2020 / Pedro Jarque

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Los chimpancés y las enfermedades cardiovasculares

A medida que los seres humanos hemos evolucionado, nuestra constitución genética se ha ido modificando y nos ha expuesto a un mayor riesgo de sufrir obstrucción arterial. Si a este factor se suma el hecho de que hemos aumentado nuestra ingesta de carne roja y de otros alimentos que acrecientan nuestras probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular, estamos reuniendo, sin duda, todos los elementos para que estalle una tormenta perfecta.

Un estudio reciente revela que fue la pérdida de un gen específico lo que hizo que el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares fuera mayor en los seres humanos que en otros animales, entre ellos nuestro pariente más cercano, el chimpancé. El estudio también mostró que, modificando genéticamente ratones para que tuvieran la misma mutación genética que los seres humanos, su riesgo de sufrir un infarto era el doble que el de los ratones normales. En el futuro, podríamos emplear la ingeniería genética para reducir nuestro riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Foto: Gtres

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¡Ya era hora, llevo todo el día esperando el paquete!

Foto: Ryan Jefferds / Comedy Wildlife Photo Awards 2019

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Pan troglodites verus - Chimpancé Occidental

Foto: AgePhotoStock

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Chimpancé común

Más que humano

La deforestación se ha producido más lentamente en el oeste de África Central, al menos en comparación con otras regiones tropicales en el extranjero. El hábitat del chimpancé común se ha mantenido relativamente intacto, y sin embargo, se han perdido alrededor de las tres cuartas partes de su población en el último siglo. Esto es debido a que son ampliamente cazados por su carne, que se consume localmente y también se transporta de contrabando al extranjero. La agricultura, la tala de árboles, la extracción de petróleo, la minería y la construcción de carreteras atraviesan los bosques y fragmentan sus comunidades unidas. En la cultura africana tradicional, los chimpancés usualmente son representados como indignos de confianza. Su similitud con nuestra propia especie los hace parecer perversamente subversivos. Su extraordinario parecido es fascinante para nosotros, pero para ellos puede ser devastador; ellos también son susceptibles a los brotes de ántrax, Ébola y enfermedad respiratoria. A medida que profundicemos en sus territorios, las amenazas serán cada vez más severas.

Foto: Tim Flach

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Chimpancés amenazados

El patógeno Bacillus cereus biovar anthracis amenaza seriamente la vida salvaje del Parque Nacional de Taï, especialmente a los chimpancés.

Foto: MPI f. Evolutionary Anthropology / L. Samuni

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Un chimpancé con sus crías

Un chimpancé con sus crías en el Parque Nacional de Taï, en el suroeste de Costa de Marfil.

Foto: MPI f. Evolutionary Anthropology / L. Samuni

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Una amenaza para los humanos

"Las infecciones en los grandes simios a menudo son indicadoras de enfermedades que también pueden afectar a los humanos", señala el científico veterinario Fabian Leendertz.

Foto: MPI f. Evolutionary Anthropology / L. Samuni

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Un menú del día mejorable

En esta foto del un chimpancé observa cómo un trabajador arroja puñados de grano a su recinto. 

16 de mayo de 2017.

Foto: AP / Natacha Pisarenko

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A ninguna parte

Claudio Bertonatti, ex-director del zoológico de Buenos Aires: "Todo está listo para que el arca de Noé naufrague."

Foto: AP / Natacha Pisarenko

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Buenos Aires pide aires de cambio

"Queremos que el zoológico sea una herramienta de conservación, no un parque para perros caminando porque ya lo tenemos".

Foto: AP / Natacha Pisarenko

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Anuma II y Ada

Foto: AP / Ramon Espinosa

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Chimpancés

Un grupo de chimpancés durante una sesión de acicalamiento.

Foto: Roman Wittig (Taï Chimpanzee Project)

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¡Una pareja de cine!

En esta foto del 21 de julio de 1966, Susie, una chimpancé, corre por los jardines de Castle Combe en compañía de su amigo, un loro de la Polinesia. Ambos aparecieron en la película Doctor Dolittle rodada en un pequeño pueblo de Wiltshire Valley.

Foto: AP

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Jane Goodall

Foto: Gtres

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Jane Goodall durante una producción audiovisual en Gombe

A lo largo de su carrera Jane Goodall ha realizado más de 20 producciones para cine o televisión. En la imagen podemos ver a una jovencísima Jane en pleno rodaje en lo que sería una de sus primeras producciones en enero de 1974.

Foto: AP

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Un cariño especial a los chimpancés

Jane Goodall pasó más de tres décadas estudiando los chimpancés y sus interacciones sociales. Ahora lucha diariamente por los derechos de los animales y especialmente por los de los simios de todo el mundo. 

Foto: AP

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Jane Goodall y su marido Hugo van Lawick

Hugo van Lawick estuvo casado con Jane Goodall durante 10 años. En la imagen podemos verles trabajando en un documental sobre chimpancés mientras uno de ellos intenta descubrir para qué sirve ese aparato voluminoso anclado a un trípode. 

Foto: AP

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Jane goodall chimpances

Jane Goodall es Doctora en Etología por la Universidad de Cambridge y  Doctora honoris causa por más de 45 universidades de todo el mundo. Se trata de una mujer tranquila con una capacidad comunicativa excepcional y a la cual no es complicado ver derrochando gestos de cariño hacia los animales, en este caso a un chimpancé. 

Foto: AP

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Jane goodall chimpances 3

Jane Goodall observa como comen Tess, de 5 o 6 años de edad, Sophie, de 7 años y Bahati, de 3, en el Santuario de Chimpancés de Sweetwaters cerca de Nanyuki, 170 kilómetros al norte de Nairobi. La foto fue tomada en junio de 1994, cuando Jane tenía poco más de 60 años.  

Foto: AP

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¿Son peligrosos los chimpancés?

Los chimpancés no son siempre inofensivos. Según Jane Goodall (en la imagen) "son más fuertes que los humanos, y, cuando están alterados, pueden ser peligrosos. Siempre hay una pequeña probabilidad de que ataquen".

Foto: Gtres

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Morir de pena

Un chimpancé puede deprimirse y morir de pena ante la pérdida de un ser querido, como por ejemplo, la madre. Es el caso del joven Flint y su madre Flo, en Gombe.

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Crías de chimpancé

Las crías de chimpancé tienen un mechón blanco en la parte trasera, que desaparece en la edad juvenil.

Foto: Gtres

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Una cama para dormir más cómodo

Los chimpancés son muy comodones, cada noche fabrican "nidos" para dormir. A veces incluso preparan una almohada con las hojas más tiernas. No suelen dormir en el mismo nido dos veces.

Foto: Gtres

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Pulgares oponibles incluso en los pies

Los chimpancés, como todos los primates, cuentan con pulgares oponibles (incluso en los pies), lo que les permite agarrar con precisión casi cualquier cosa. Los humanos no disponemos de pulgares oponibles en los pies, de ahí que no podamos agarrar un limón con ellos, algo que sí podrían hacer los chimpancés.

Foto: Gtres

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¡Todos a jugar!

Al igual que los humanos, los chimpancés a veces se aburren e idean juegos para divertirse.

Foto: Gtres

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¿Quién es el padre de este chimpancé?

 Es difícil determinar la paternidad de los chimpancés. Recientemente es posible hacerlo gracias al análisis de ADN en muestras de excrementos.

Foto: Gtres

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Comunicación por signos

La comunicación es muy importante en todas las especies. Gracias al estudio de los chimpancés los investigadores han comprobado que son capaces de aprender el lenguaje de signos.

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Un beso entre chimpancés

Los chimpancés, al igual que los humanos, se dan besos, abrazos y palmadas en la espalda, se tocan las manos, se hacen cosquillas…  ¡Y hasta se ríen cuando juegan!

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El choque entre Goodall y el mundo académico: una larga historia

Cuando Goodall llegó a Cambridge en 1962 para explicar su descubrimientos, no fue bien recibida por los académicos. Entre otras cosas, criticaban que diera nombre a los chimpancés. «En realidad lo que hago es describir sus distintas personalidades», afirmó.

Ektachrome © NGS

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Después de pasar largas horas observando al chimpancé David Greybeard, Jane Goodall llegó a la conclusión de que estos animales emplean herramientas, una cualidad hasta entonces reservada a los humanos. En la foto, Greybeard hace un alto en su cena de campamento para escuchar las voces de los chimpancés de las inmediaciones. Los bigotes canos como el suyo no son indicativos de la edad; a menudo se ven en chimpancés jóvenes.

EKTACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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David Greybeard recibe un racimo de plátanos de la mano de Jane Goodall. Esta escena ocurrida cerca de su campamento representa un triunfo para la primatóloga; al principio los animales huían cuando se acercaba a medio kilómetro. El morral contiene la cámara y un cuaderno. La investigadora lleva un silbato en el bolsillo para pedir auxilio en caso de sufrir algún percance en los escarpados montes de Tanganyika (actual Tanzania).

KODACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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A 460 metros de altitud, en una impresionante escarpa, una joven Jane Goodall de 29 años de edad localiza a los chimpancés en la lontananza y acto seguido se integra entre ellos. Equipada con una manta y una linterna, alubias enlatadas y café, la primatóloga solía hacer noche al raso sin compañía alguna para observar los hábitos de sueño de los primates. Jane se fotografió a sí misma valiéndose de una exposición retardada.

EKTACHROME DE JANE GOODALL © NGS

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Por las buenas, David Greybeard anima a Goodall a retirar el brazo que bloquea el acceso a los plátanos de esta caja abisagrada, el único almacén a prueba de chimpancés de todo el campamento. Los chimpancés salvajes suelen ser afables, en contraste con la peligrosa hosquedad que muchos desarrollan en cautividad.

KODACHROME DE VANNE MORRIS-GOODALL © NGS

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Una visión perturbadora: Jane Goodall, en cuclillas, ahuyenta a un gran macho durante una de sus primeras investigaciones. Cuando se sobresaltan, los chimpancés descienden apresuradamente de los árboles y huyen a la carrera por el suelo.

KODACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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Rey del aplomo, un macho dominante llamado Cole holgazanea al aire libre en el Triángulo de Goualougo, en la República del Congo, hábitat natural de unos chimpancés que jamás habían tenido contacto con seres humanos. La primera vez que vio a un grupo de personas giró la cabeza hacia atrás para echar un vistazo y siguió comiendo, en lugar de buscar cobijo entre los árboles. Esta serena aceptación indujo a otros chimpancés a relajarse en presencia de los investigadores.

MICHAEL NICHOLS/NATIONAL GEOGRAPHIC

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Pendientes de las copas de los árboles, el explorador residente de National Geographic Mike Fay, el investigador Dave Morgan, Jane Goodall y el rastreador pigmeo Djokin observan a los chimpancés. En el Triángulo de Goualougo viven unos 380, cuyas reacciones frente al hombre van desde la curiosidad hasta la indiferencia.

MICHAEL NICHOLS/NATIONAL GEOGRAPHIC

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Jane Goodall saborea la paz en Goualougo. «Era la primera vez que estaba en un bosque que nunca había sido habitado ni talado –dijo–. Fue algo mágico», recuerda.

MICHAEL NICHOLS/NATIONAL GEOGRAPHIC

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Los ojos de aspecto humano distinguen a Mr. Worzle, uno de los chimpancés más inusuales con los que se encontró Jane Goodall en sus primeros trabajos de campo. Sus ojos parecen humanos. En otros chimpancés, la parte del ojo que rodea el iris está muy pigmentada y es de color marrón; en Mr. Worzle, sin embargo, es blanca, como en nuestra especie. «Excepto una hembra, que ya ha muerto –comentaba la primatóloga–, este es el único chimpancé que conocemos con los ojos blancos en torno al iris.»

EKTACHROME © NGS

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A diferencia de Mr. Worzle, los demás chimpancés, como Hugo, quien en la imagen aparece lanzando un grito para dar la bienvenida a otro primate que se acerca, tienen los ojos muy pigmentados.

EKTACHROME © NGS

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Los chimpancés necesitan el contacto físico. Cuando están nerviosos o inquietos, se buscan unos a otros, y cuando se encuentran, a menudo se abrazan para saludarse. Mejilla contra mejilla, la joven Fifi, que cuando se tomó esta fotografía contaba con cuatro años de edad, se cuelga de una rama con su compañera de juegos Gilka, de dos años.

EKTACHROME © NGS

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«¡Por favor, deja de hacerme cosquillas!» Fifi aparta la mano de su compañera de juegos humana. El pequeño Flint, hermano de Fifi, contempla la escena. La joven científica británica se convirtió en la principal autoridad sobre la vida de estos primates en libertad.

EKTACHROME © NGS

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Flint, de once meses de edad, busca a su enorme amiga Jane Goodall. Como un niño dando sus primeros pasos, el pequeño chimpancé abandona los brazos de su madre para hacer breves paseos exploratorios.

EKTACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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Por recomendación del doctor Leakey, el prestigioso fotógrafo de naturaleza neerlandés Hugo van Lawick empezó a filmar el trabajo de Jane Goodall con los chimpancés en 1962. Una colaboración que finalizaría en matrimonio y que lograría un estudio sin precedentes de los chimpancés en libertad.

EKTACHROME DE VANNE MORRIS-GOODALL © NGS

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Jane Goodall y su objeto de estudio retozan a las puertas de la tienda de la primatóloga. Jane sonríe mientras Figan, un chimpancé de siete años de edad, le da palmaditas y le hace cosquillas en la nuca.

EKTACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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Jane Goodal empieza a hacer cosquillas a Figan bajo la barbilla. Cuando ya no puede soportarlo más, el joven chimpancé aparta el brazo de Jane con el pie.

EKTACHROME DEL BARÓN HUGO VAN LAWICK © NGS

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Poco agraciada, pero buena madre, Flo sostiene a Flint sentado en su regazo. El pequeño, que entonces contaba con tres meses de edad, aún no comía alimentos sólidos, de modo que no hacía caso del plátano y prefería mordisquearle el dedo a su madre. Flo y las otras madres se desplazaban menos que los machos y los chimpancés jóvenes, lo cual facilitó a Jane la tarea de seguir el desarrollo de Flint.

EKTACHROME © NGS

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Jane Goodall sostiene la bandera de la Sociedad para que David Greybeard la examine. David decidió no masticarla: ¡estaba demasiado limpia!

EKTACHROME © NGS

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Jane Goodall trepa a los árboles para ver por encima de las altas hierbas de la reserva de Gombe, las cuales llegan a superar los cuatro metros de altura.

EKTACHROME © NGS

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Un remanso de paz

De regreso en el bosque para «reconfortar el espíritu», Jane disfruta de la compañía de Pax, que levanta el brazo para que su hermano Prof lo acicale. «Cuando ahora estoy sola en Gombe, me resulta fácil revivir lo que sentía a los 26 años, cuando todo era nuevo –asegura–. Aquí todavía hay una fuerza espiritual. Puedo respirarla.»

Michael Nichols / NGM