Cetáceos

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Orcas, estrategias de caza

Cuando rodean un banco de arenques, las orcas se comunican todo el tiempo con llamadas, silbidos y chasquidos de ecolocación. «Cada una tiene una tarea que cumplir», dice la bióloga finlandesa Tiu Similä, quien casi todos los inviernos sigue a las orcas y los arenques de Noruega.

Foto: Paul Nicklen

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Orcas, estrategias de caza

Unas orcas cazan arenques en Andfjorden, Noruega. Los integrantes de la manada coordinan sus movimientos para obligar al banco de arenques a formar una esfera, una configuración muy ventajosa para su estrategia de caza. Luego propinan unos coletazos, que aturden o matan a sus presas.

Foto: Paul Nicklen

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Orcas, estrategias de caza

Un macho adulto ayuda a conducir un banco de arenques por las aguas profundas del Andfjorden. Las orcas macho se distinguen de las hembras por la altura de su aleta dorsal. Unos miembros del grupo compactan el banco de arenques mientras los demás comen.

Foto: Paul Nicklen

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Orcas, estrategias de caza

Las orcas prefieren cazar arenques en los puntos donde pueden forzarlos a subir a la superficie, como las aguas someras de esta zona del Andfjorden (en color pálido).

Foto: Paul Nicklen

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Orcas, estrategias de caza

En un fiordo noruego situado al norte del círculo polar Ártico, una yubarta se suma a las orcas para alimentarse de los bancos de arenques.

Foto: Paul Nicklen

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Orcas, estrategias de caza

Una orca se coloca en posición para forzar el ascenso a la superficie de una esfera compacta de arenques. Tras aturdir a los peces del flanco exterior, las orcas se los comen, pero no engulléndolos en gran número sino cogiéndolos de uno en uno.

Foto: Paul Nicklen

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Baja California, México

Mar de Cortez, Baja California, México. Estas aguas son el mejor sitio para avistar a las famosas ballenas grises. En la península de Baja California hay lagunas de agua salada rodeadas por el desierto donde las ballenas grises arriban para aparearse y criar. La mejor temporada para avistar ballenas en este lugar de México es de enero a abril pero durante el resto del año también se pueden ver ejemplares de ballena azul de más de 100 toneladas. 

Gtres

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Avistamiento en Alaska

Glacier Bay. Alaska (Estados Unidos). Ésta otra de las zonas más aconsejables para avistar cetáceos. Esta reserva natural estadounidense que se extiende por Alaska a lo largo de 105 kilómetros, bañada por aguas del océano Pacífico, es lugar de paso de las famosas ballenas grises que en primavera inician su migración. De junio a comienzos de septiembre es posible observar un importante número de ejemplares de ballena jorobada y también orcas.

Gtres

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Ballena con ballenatos en Península Valdés

Península Valdés, Argentina. Cientos de ballenas francas australes llegan cada año, entre junio y diciembre, a este recóndito lugar del litoral de Argentina, en Patagonia, para cumplir con su ciclo reproductivo. Este territorio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad acoge una de las mayores poblaciones de cetáceos del mundo, formada por unos 2.500 ejemplares, entre los que destaca la ballena franca austral, que puede llegar a medir 15 metros de largo y a pesar entre 40 y 45 toneladas. Puerto Pirámides es el único poblado y centro de servicios de la Península y el perfecto punto de partida para ir a observar ballenas.

©Gentileza Subsecretaria de Turismo de Chubut

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Bahamas

Un grupo de delfines oceánicos nada frente a las islas del norte de las Bahamas, donde las aguas son excepcionalmente claras. Tres generaciones de estos animales sociales –300 individuos a lo largo de 30 años– han sido objeto de estudio del programa subacuático con delfines salvajes más longevo del mundo, dirigido por Denise Herzing.

Foto: Brian Skerry

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Bahía de Oahu, Hawai

Un grupo de delfines acróbatas de hocico largo regresa de una incursión alimentaria a una bahía de Oahu, Hawai. Locuaces y gregarios, los delfines de esta especie se juntan en grupos que pueden sumar miles de individuos.

Foto: Brian Skerry, tomada con el permiso nº17941 del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas

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Un delfín acróbata de hocico largo, Stenella longirostris.

Las aguas del archipiélago albergan una veintena de especies de cetáceos, entre ellas seis delfines y una decena de ballenas.

Foto: Oriol Alamany

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Partida de caza mixta

Estilizado y ágil, un rorcual de Bryde nada en círculos alrededor de una masa arremolinada de peces mientras se dispone a darse un festín. En parte colaborador y en parte rival, el rorcual caza en compañía de marlines, leones marinos y otros depredadores.

Foto: Brandon Cole

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Insaciables

Gracias a los pliegues extensibles de grasa y piel, la bolsa submaxilar del rorcual de Bryde puede triplicar su volumen cuando se llena de agua marina cargada de presas. Estos voraces rorcuales pueden ingerir más de 600 kilos de comida al día.

Foto: Doug Perrine

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Barbas trampa

El maxilar superior del rorcual de Bryde (extremo izquierda) está tapizado de barbas: cientos de placas de queratina con los bordes deshilachados, en las que las presas quedan atrapadas cuando el animal expulsa el agua por la boca.

Foto: Doug Perrine

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Un tren sin frenos

Capaces de alcanzar una velocidad de ocho metros por segundo, los rorcuales de Bryde pueden medir 15 metros y pesar 20 toneladas. Sólo podrían parecer pequeños comparados con la colosal ballena azul. Se calcula que hay unos 90.000 rorcuales de Bryde en el mundo.

Foto: Marc Montocchio

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Factor sorpresa

Apiñadas unas contra otras y formando una masa compacta, miles de caballas aterrorizadas intentan escapar de un grupo de hambrientos leones marinos y de un rorcual de Bryde de 12 metros de largo, de caza junto a la costa de Baja California, México.

Foto: Brandon Cole

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Torpedos gigantes

Casi nunca se dejan ver, y mucho menos fotografiar. Los rorcuales de Bryde surcan como torpedos las aguas del Pacífico para hartarse de peces.

Foto: Doug Perrine

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Metatada_239

La alarma cunde entre los pingüinos al percibir la peligrosa proximidad de una orca macho, cuya aleta dorsal alcanza los dos metros. Las orcas prefieren los elefantes marinos, pero no hacen ascos a los pingüinos.

Stefano Unterthiner