Escapadas

¡Ya están aquí los mercadillos navideños!

A lo largo de esta semana irán encendiendo las luces y abriendo sus paradas los más encantadores mercados de Navidad. No te pierdas los de estas diez ciudades.

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Innsbruck

Innsbruck

Uno de los primeros mercados en abrir ha sido el de la capital de los Alpes austriacos. Desde el pasado día 15 de noviembre las luces del gigantesco árbol de Navidad compiten con el brillo del "Tejadillo de Oro" y los visitantes pueden deambular por las estrechas calles medievales mientras disfrutan de "Hefe Kiachln" - un tipo de bollo frito que se come con choucroute o con mermelada- recién hecho. Innsbruck también tiene un mercadillo de altura, el de Hungerburg, al que se accede en funicular. Las vistas de la ciudad desde allí son espectaculares.

Foto: GTRES

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Berlín

Berlín

Nada menos que sesenta mercados navideños se montan en estas fechas en la capital alemana, todos muy tradicionales y encantadores, aunque por su emplazamiento destacan el que se instala frente al palacio barroco de Charlottenburg y el que se localiza junto a la Gedächtniskirche, la iglesia que fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha conservado en estado de ruina en memoria de aquella época. Pero el más bonito de todos es el que rodea la Gendarmenmarkt que además de ofrecer productos artesanales y auténticos placeres culinarios, es escenario de numerosas actuaciones musicales. Del 23 de noviembre al 31 de diciembre.

Foto: GENDARMEN MARKT BERLIN

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Tallin

Tallin

Desde la Edad Media cada año se alza en la plaza del Ayuntamiento de la capital báltica un frondoso árbol de Navidad, en el mismo lugar en que dicen que los mercaderes de la cofradía de los Cabezas Negras colocaron el primer abeto navideño, en 1441. Alrededor del imponente abeto se reparten los puestos de los artesanos locales y el aroma de las galletas de jengibre, las almendras especiadas y el vino caliente envuelve la bella plaza medieval.

Foto: TALLINNA JÕULUTURG/TURISMO DE ESTONIA

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Brujas

Brujas

Si a una ciudad de cuento le añadimos toda la parafernalia navideña el resultado es espectacular. Así es como luce Brujas por Navidad, con los hastiales de las fachadas iluminados y la Grotte Markt pletórica de ambiente. Con sus pintorescos canales y una arquitectura medieval preciosa, Brujas es desde el pasado 20 de noviembre un pequeño paraíso navideño con pista de hielo para patinar incluida.

Foto: CHRISTMAS MARKETS

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Viena

Viena

El principal mercado de Navidad de Viena es el Christkindlmarkt, situado en la Rathausplatz (plaza del Ayuntamiento) en el que unos 150 puestos ofrecen regalos navideños, adornos para el árbol, dulces y bebidas calientes. El entorno es bellísimo con todos los árboles adornados con luces de colores. Si te apetece más dosis navideña puedes ir hasta el Palacio de Schönbrunn, antigua residencia de los Habsburgo donde se instala un mercado de Navidad (hasta el 26 de diciembre) y un mercado de Fin de Año (hasta el 1 de enero) en los que se pueden comprar toda suerte de objetos para estas fechas y deleitarse con los dulces tradicionales.

Foto: GTRES

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Cracovia

Cracovia

La plaza del Mercado (Rynek Glowny), una de las más hermosas de Europa, se llena de casetas de madera que ofrecen productos tradicionales, juguetes, puestos de comida y donde se degusta el clásico vino caliente. Junto al mercado se halla la Lonja de los Paños –una histórica galería con toda suerte de tiendas– lo que permite combinar el paseo y las compras por ambos espacios, lo cual es muy recomendable si se tienen en cuenta las bajas temperaturas de Cracovia. Del 27 de noviembre al 26 de diciembre.

Foto: GTRES

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Roma

Roma

Vuelve, tras un año de ausencia, el Mercantino de Natale della Befana, el principal mercado navideño de Roma que se celebra en la magnífica plaza Navona presidida por la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. El mercadillo está dedicado a la Befana, una bruja buena, y en sus variopintos tenderetes se pueden encontrar objetos de decoración y figuras para decorar el belén, juguetes, dulces navideños como las "calze della Befana", unas típicas calzas rellenas de golosinas que la Befana regala a los niños el día de Reyes. Se podrá visitar hasta el 6 de enero.

Foto: GTRES

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Estrasburgo

Estrasburgo

Si hay un mercado que aparece en todas la recomendaciones, éste es el de la capital de Alsacia. Por estas fechas, las fachadas y las tiendas de la Petit France, de estilo medieval y rodeada de canales, están engalanadas con infinidad de adornos y luces. Su mercado de Navidad, que data de 1570, es el más antiguo de Francia. 

Foto: GTRES

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Praga

Praga

La época navideña es la más idónea para visitar Praga, cuyos principales mercados se instalan en la plaza de la Ciudad Vieja, donde se erige el Ayuntamiento del siglo XIV, célebre por su reloj astronómico, y en la plaza de Wenceslao. Se pueden adquirir artículos de vidrio, joyería hecha a mano, juguetes de madera y marionetas y tomar grog, una bebida elaborada con agua caliente azucarada, mezclada con licor y limón.

Foto: GTRES

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Sttugart

Sttugart

Unas 280 paradas y más de 300 años de historia avalan este mercado que se monta en la capital de Baden- Wuttemberg, puerta de entrada a la Selva Negra. Su centro histórico se transforma con los puestos de madera cien por cien navideños y en el aire flota el olor a canela y vainilla de las tradicionales galletas y del vino caliente, aliados imprescindibles en estas fechas. Inicio 25 de noviembre.

Foto: STTUGART TURISMO

A lo largo de esta semana irán encendiendo las luces y abriendo sus paradas los más encantadores mercados de Navidad. No te pierdas los de estas diez ciudades.

Europa se viste de Navidad. El olor a canela y vino especiado se esparce por las calles y plazas de las principales ciudades, ya se han encendido las luces de los árboles y las paradas ofrecen un impresionante surtido de regalos y artesanía para estas fechas. Y es que hemos entrado de lleno en el periodo del Adviento, que se comienza cuatro semanas antes del día de Navidad.
La tradición de los mercadillos navideños nació en Alemania, fue Dresde, allá por el siglo XV, la primera ciudad que llenó su centro histórico de pequeños puestos en los que vendían comida y se repartía vino caliente con especias para vencer el frío implacable. La costumbre se extendió a otras muchas ciudades centroeuropeas y ha ido creciendo hasta hoy en que se ha consolidado como una cita anual que atrae a viajeros de otras latitudes ávidos de vivir la Navidad más tradicional.