Escapada

SITGES

Un recorrido por el pasado modernista de esta localidad costera, que del 4 al 14 de octubre acoge el Festival de Sitges, el primer festival de cine fantástico del mundo

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Vista aérea de la parte este de Sitges.

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Vista nocturna de la iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla, en la Punta de Sitges.

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El Racó de la Calma, un lugar donde confluyen el arte y la tranquilidad.

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Claustro interior con vistas al mar del Palau Maricel.

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Surtidor situado en el museo Cau Ferrat, dedicado a Santiago Rusiñol.

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Auditori del Hotel Meliá, donde se proyectan algunas de las películas del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

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3 de octubre de 2012

La milenaria localidad de Sitges está perfectamente acomodada a su entorno, encaramada sobre el Mediterráneo, a espaldas del macizo del Garraf y casi siempre blanca y luminosa. Cuenta con casi 30.000 habitantes y está situada a 36 kilómetros al sur de Barcelona. La mejor forma de visitarla es a pie, ya que gran parte del casco antiguo está cerrado al tráfico. Un recorrido por Sitges podría empezar en la playa de Sant Sebastià, una ensenada acogedora, enmarcada por restaurantes con terrazas abiertas al paseo marítimo. La ascendente calle del Fonollar, la más pintoresca de la localidad, se adentra en el montículo rocoso que forma la Punta de Sitges. Aquí se concentran algunos de los edificios más notables de la Vila Vella: el Cau Ferrat, la casa-taller del artista y escritor Santiago Rusiñol (1861-1931), uno de los líderes del Modernismo catalán, que atrajo a Sitges a los artistas más significativos de este movimiento; el Palau Maricel, que fue construido en 1910 por encargo del millonario norteamericano Charles Deering (1852-1927) y que acoge el Museu Maricel; y la imponente iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla, de estilo barroco. En la Plaça de l'Ajuntament, donde antiguamente se alzaba el castillo medieval, se localiza la Casa Bacardi, el museo de la famosa marca de ron fundada por Facundo Bacardí Massó (1814-1886), que como tantos otros sitgetanos hizo fortuna en América. Son los llamados indianos, cuyas magníficas casas unifamiliares, de estilo modernista, se encuentran repartidas por Sitges.

Vino de malvasía y cine de terror

Desde la iglesia, una espléndida escalinata sobre la que rompen las olas conduce al paseo de la Ribera y el Passeig Marítim, a lo largo de los cuales se extienden un conjunto de playas delimitadas por espigones. Es una de las zonas más transitadas de Sitges. Al centro se accede por la calle Primer de Maig, más conocida como calle del Pecado, una popular zona de copas, también frecuentada por la comunidad gay. Al final de la calle conviene torcer a la derecha y ascender por la calle de les Parellades, la zona comercial de Sitges. En las estrechas callejuelas que cruzan esta calle en dirección al mar se esconden restaurantes típicos que siguen antiguas recetas marineras elaboradas con arroces o marisco y donde se puede degustar la Malvasía de Sitges, un vino dulce. La calle de les Parellades desemboca en la plaza Cap de la Vila, presidida por un majestuoso edificio modernista, la Casa Bartomeu Carbonell, que tiene una torre con reloj rematada con cerámica en trencadís. El recorrido finaliza en el centenario Casino Prado Suburense, en la calle Francesc Gumà. Es, junto al Auditori del Hotel Meliá y El Retiro, una de las tres salas que proyectan películas durante el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, el primer festival de cine fantástico del mundo, que se celebra cada año en octubre.