San Fermín

Con el chupinazo empiezan las fiestas grandes de Pamplona. Toros, pañuelos rojos, alegría y pasión se dan cita en la capital navarra

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 MG 2651. Chupinazo

Chupinazo

Un cohete lanzado el día 6 a las doce del mediodía marca el incio de los sanfermines. El acto congrega a multitudes frente al Ayuntamiento de la ciudad.

Foto: sanfermines.pamplona.es

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E7 IMG 0042. Encierro

Encierro

Cada día a las ocho de la mañana tienen lugar los encierros, un breve pero intenso recorrido en el que los mozos corren delante de los toros. 

Foto: sanfermines.pamplona.es

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Procesión y gigantes

Procesión y gigantes

San Fermín es llevado en procesión por las calles de Pamplona acompañado por los ocho gigantes que forman la comparsa y que amenizan las fiestas con las comparsas.

Foto: sanfermines.pamplona.es

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Pobre de mi. Pobre de mí

Pobre de mí

Los cantos entonando el «pobre de mí» resuenan en las calles de Pamplona el día 14 para despedirse de las fiestas a la luz de las velas.

Foto: sanfermines.pamplona.es

5 de julio de 2013

Pamplona en sanfermines

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Pamplona en sanfermines

Todo está a punto en la capital navarra para se celebre el tradicional chupinazo o txupinazo que marca el inicio de los sanfermines. A las doce del mediodía del 6 de julio, como cada año, desde el balcón del Ayuntamiento se da el pistoletazo de salida de una fiesta que llena la ciudad de jolgorio, locura, toros, mucha gente y ganas de pasarlo bien. Durante esa semana los pañuelos rojos y vestimentas blancas invaden Pamplona.

La actividad reina de los sanfermines, lo que atrae a multitud de visitantes, son los encierros: el breve –849 metros– pero intenso recorrido delante de los toros que culmina en la Plaza. Los encierros tienen lugar todos los días y comienzan a las ocho de la mañana. Cuatro lanzamientos de cohetes señalan el curso de la carrera, desde el inicio al final cuando los toros quedan encerrados en el corral. El primer encierro tiene lugar el día 7, festividad del patrón.

Toros, gigantes y música

Ese mismo día sale la procesión, en la que se va a buscar al santo a la parroquia de San Lorenzo y acompañado por las instituciones, fieles, espectadores y la comparsa de gigantes recorre el centro de la ciudad. Desde el siglo XVI hay constancia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. Una corte de reyes formada por ocho gigantes que representan cuatro continentes, precedida por una escolta de cabezudos, kilikis y zaldikos (caballos) recorren cada mañana el centro de la ciudad. Ver bailar a los gigantes al ritmo de la música de gaiteros y txistularis es uno de los espectáculos más bonitos de los sanfermines.

Entre los eventos más destacados, además de los encierros, figuran las actuaciones musicales, el concurso de fuegos artificiales, las comparsas callejeras, las exhibiciones de deportes rurales y, por supuesto, las corridas de toros que se celebran cada tarde.

A las doce de la noche del último día, en Pamplona se oye el «pobre de mí», que pone fin a las fiestas; un lamento de despedida a la luz de las velas que se entona con la esperanza puesta en los sanfermines del próximo año.