Ruta circular por la Laponia sueca

El verano está cerca y es el momento de decidir el destino de las vacaciones. Empezamos una serie con interesantes y originales propuestas.

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Svensson Bildarkivet. Costa Alta

Costa Alta

Los acantilados se levantan sobre el mar azul cobalto del golfo de Botnia. Un paisaje rocoso formado por diminutas islas en el que la naturaleza fluye por todos sus costados.

©Svensson Bildarkivet visitsweden.com

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Gammelstad

Gammelstad

Es el mayor y mejor conservado ejemplo de pueblos-iglesia del norte de Suecia. Está formado por una iglesia de piedra del siglo XV y un total de 424 casas de madera pintadas de rojo con puertas y ventanas blancas. 

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turismosuecia. Sol de medianoche

Sol de medianoche

La luz tenue baña el paisaje de la Laponia sueca al caer la noche. En este territorio el sol no se pone durante cien días. 

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Peter Cairns. Laponia sueca

Laponia sueca

Este vasto territorio nórdico está formado por densos bosques vírgenes, ríos de agua pura y salvaje y grandes extensiones rocosas pintadas por líquenes. Sus habitantes, los samis, siguen manteniendo sus costumbres y forma de vida ancestral.

©Peter Cairns visitsweden.se

9 de junio de 2014

Laponia finlandesa, travesía desde Rovaniemi hasta Ivalo

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Laponia finlandesa, travesía desde Rovaniemi hasta Ivalo

La ciudad de Skellefteå es la puerta de entrada a los densos bosques vírgenes de la Laponia sueca, un paisaje surcado por ríos de agua pura y salvaje, llenos de peces; la antesala de un territorio en el que el sol no se pone durante cien días. Situada a unos 80 kilómetros en el norte de Estocolmo y a 200 al sur del Círculo Polar Ártico, esta ciudad de cerca de 70.000 habitantes es el punto de partida de una ruta circular que recorre la Costa Alta sueca, penetra en el corazón de Laponia y visita espectaculares paisajes y pueblos encantadores. Un vasto territorio considerado Patrimonio de la Humanidad, en el que se sigue conservando el modo de vida ancestral de sus pobladores, los samis.

La Costa Alta

Desde Skellefteå , el viaje toma dirección norte por abruptos acantilados de piedra caliza roja que se levantan sobre el mar azul cobalto del golfo de Botnia. Un paisaje rocoso formado por diminutas islas en el que la naturaleza fluye por todos sus costados. La carretera, tras recorrer poco más de cien kilómetros, llega a Gammelstad. Se trata de uno de los llamados pueblos-iglesia, formado por una iglesia de piedra del siglo XV, calles medievales y un total de 424 casas de madera pintadas de rojo con puertas y ventanas blancas. Gammelstad es el mayor y mejor conservado ejemplo de este tipo de población de toda Suecia, unos núcleos que solo se encuentran en el norte de la península escandinava y que nacieron a raíz de las difíciles condiciones de vida de este territorio.

Cenas de casa en casa

La tenue luz veraniega acompaña el viaje hasta Vuollerin, camino hacia el interior lapón. Bosques traslúcidos, rocas pintadas con líquenes y lagos de aguas oscuras acompañan este recorrido. El pueblo sami habita estas tierras y su forma de vida, aunque adaptada a los tiempos actuales, sigue fiel a sus costumbres con los continuos peregrinajes con los rebaños de renos. Vuollerim, con 700 habitantes, es un lugar muy agradable. Sus alrededores invitan a hacer cabalgadas bajo el sol de medianoche, a recoger frambuesas o a pescar salmones y lucios en sus ríos de aguas heladas. En Vuollerin, además, proponen una bonita forma de descubrir la gastronomía local con las cenas «de casa en casa», en las que se degusta el surströmming (arenques fermentados) y guisos de carne de reno en las propias casas de los vecinos del pueblo.

La siguiente parada, a unos 150 kilómetros, es en el pueblo de Arvidsjaur, cuyos alrededores son el paraíso de la pesca con abundantes truchas árticas que, una vez capturadas, los vecinos se encargan de guisar. Otra buena forma de compartir y conocer mejor a los anfitriones. Las cabañas de madera, con porches desde los que contemplar el maravilloso entorno, son un lugar perfecto para pasar la noche.

Vistas desde el faro

La carretera sigue atravesando la tundra hasta el pueblo de Kristineberg, donde se halla la Underjordskyrkan «la iglesia bajo tierra». Ésta fue descubierta junto a una imagen de Cristo de dos metros de altura en 1946 durante unas excavaciones mineras que se realizaban a 90 metros de profundidad.

Ya cerrando el círculo de este viaje por la Laponia sueca, se llega Lycksele donde se visita un zoológico especializado en fauna nórdica con lobos, linces, bueyes almízcleros, osos, glotones, jabalís, así como otros animales comunes en la zona como renos, alces, ciervos y corzos.

Final de ruta en Skellefteå y una última excursión, esta vez al promontorio situado unos pocos kilómetros al sur de la ciudad. Bjuröklubb es el punto más oriental de Suecia, una peña que se adentra en el mar, coronada por un faro y con una vista alrededor impresionante. Aquí se pueden comprar camarones y salmón o decidirse por quedarse en el café cercano donde sirven comidas y esperar que la luz del sol de medianoche vaya llegando lentamente.

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Cómo llegar: Varias compañías aéreas vuelan desde España a Estocolmo; Skellefteå está a una hora de vuelo de la capital sueca. También hay vuelos directos en compañía «low cost» a Skellefteå desde Girona.

Turismo de Suecia