Perú recupera el antiguo Camino Inca

El país andino está restableciendo antiguos tramos, como el de Huaycán de Cieneguilla, que pasa por el sur de Lima

Camino Inca

Camino Inca

HEMIS / GTRES

29 de diciembre de 2012

Perú se ha propuesto recuperar su patrimonio arqueológico prehispánico, que va más allá de las ruinas de Machu Picchu o de las líneas de Nazca. Su objetivo inmediato se centra en restablecer el Camino Inca a su paso por el país andino. El Qhapaq Ñan -en quechua- es una vasta red vial que tiene miles de kilómetros de extensión y que une Perú, Chile, Colombia, Ecuador, Argentina y Bolivia. Sólo en Perú se han registrado 25.000 kilómetros de este complejo sistema de comunicación vial, que unía todo el Imperio inca o Tahuantinsuyo. El pasado mes de noviembre, la Unesco aprobó la candidatura, que firman los seis países, para que el antiguo Camino Inca sea declarado Patrimonio de la Humanidad, un hecho que permitirá conseguir nuevas fuentes de financiación internacional para la investigación, restauración y conservación de estas vías, según informó el Ministerio de Cultura de Perú.

Una antigua ruta religiosa

Esta iniciativa ha permitido recuperar un tramo del Camino Inca que pasaba por el sur de Lima, la capital del país, cuyo patrimonio arqueológico permanece a la sombra de aquel que atesora la ciudad de Cuzco, la antigua capital del Imperio inca. El tramo de Huaycán de Cieneguilla, en el valle del río Lurín, era una antigua ruta religiosa que los incas, y otras culturas anteriores, utilizaban para llegar al santuario de Pachacámac (que fue un asentamiento desde el siglo III d.C. hasta mediados del siglo XVI, con la llegada de los españoles), a la sazón el centro de adoración más importante de la costa del Pacífico. Este tramo comprende un área de 18 hectáreas en el que se ubican importantes conjuntos arquitectónicos residenciales, administrativos y ceremoniales muy típicos de la costa central durante el Período Tardío, cuando se produjo la expansión y el desarrollo del Tahuantinsuyo. En los últimos cinco años, un grupo de arqueólogos peruanos y un sector de la población han conseguido recuperar 350 de los 1.250 muros que componían este tramo del Camino Inca.