Escapadas naturales

Los 6 acantilados costeros más bellos de Europa

No son los más altos, ni quizás tampoco los más impresionantes, pero seguro que su imagen resulta difícil de olvidar.

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Moher

Moher

Ocho kilómetros de precipicios de hasta 214 metros de altura. Da tanto respeto acercarse al borde que incluso los valientes se tumban como precaución a las inesperadas rachas de viento. Abajo rugen las olas y graznan las gaviotas. Un camino entre muretes recorre el borde de los acantilados. Enfrente emergen las islas Aran. También en Irlanda, merece la pena acercarse hasta el acantilado de Croaghaun con una altura de 668 metros. 

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Preikestolen

Preikestolen

Esta inmensa roca plana que atisba sobre el fiordo de Lysefjord es uno de los acantilados costeros más altos del mundo. Aunque hay otros que lo superan en metros, pocos son más espectaculares. Tras recorrer los cinco kilómetros de camino que llevan a la cima, se llega a la gran plataforma pétrea desde donde se obtienen unas vistas increíbles. 

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Los Gigantes

Los Gigantes

Este farallón de roca volcánica situado en la costa oeste de Tenerife se alza seiscientos metros sobre el nivel del mar. Los guanches lo llamaban las «murallas del infierno». La mejor vista del conjunto se obtiene desde Punta Teno. En España, hay otros riscos descomunales como los de Faneque en la isla de Gran Canaria, que miran al mar desde más de mil metros de altura. O los de Vixía Herbeira, en La Coruña, considerados los más altos de la Europa continental, con 613 metros sobre el mar.

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Acantilados de Aval

Acantilados de Aval

Es uno de los tramos más bellos de la espectacular de la Côte d’Albâtre, que se extiende por el norte de Normandía. Del pueblo de Étretat parte un sendero permite contemplar la arquitectura que el viento y el mar esculpieron hace millones de años en las rocas de la región y que, en el siglo XIX, cautivaron a pintores como Claude Monet y a escritores como Victor Hugo.

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Cabo Girão

Cabo Girão

En la isla de Madeira surge como un gigante de casi seiscientos metros esta pared de piedra en la que se ha instalado un mirador con el suelo de cristal desde donde mirar sin peligro la profundidad del abismo. 

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Seven Sisters

Seven Sisters

Mirando al Canal de la Mancha se yerguen en la costa de Sussex, en el sur de Inglaterra, estos acantilados blancos, blanquísimos, formados por creta que la erosión del viento ha dejado desnuda a merced de los embates del mar. Su visión es espectacular y ha sido escenario cinematográfico en muchas ocasiones como Robin Hood, el Príncipe de los ladrones (1991) y Expiación (2007). El sendero South Downs Way discurre por el borde de los acantilados por un trazado sinuoso que ofrece vistas magníficas.

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No son los más altos, ni quizás tampoco los más impresionantes, pero seguro que su imagen resulta difícil de olvidar.

Quien ha visitado los acantilados de Moher, en la costa oeste de Irlanda, le queda grabado en la memoria el ruido del viento, las olas rompiendo con ímpetu en la base de las enormes rocas, mientras a lo lejos parece oírse una melodía de violín. Imágenes como estas hacen que un viaje merezca realmente la pena: acercarse hasta escenarios como los acantilados normandos de Étretat que tanto han inspirado a pintores i literatos, o sentirse minúsculo ante la pétrea presencia de Los Gigantes tinerfeños que como centinelas colosales vigilan el horizonte del océano. Aquí tienes seis paisajes inolvidables.