Los diez grandes del Valle del Loira

De castillo en castillo, viaje a través de una de las rutas más famosas del mundo visitando su fabuloso patrimonio.

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Saumur

Saumur

Residencia de los duques de Anjou, se construyó en el siglo XIV sobre los restos de una fortaleza anterior. Hoy bajo sus torres octogonales y sus almenas decoradas con flores de lis alberga una valiosa colección de artes decorativas francesas.

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Villandry

Villandry

El principal valor de este palacio son sus jardines, sensacionales gracias a Joaquín Carvallo, un médico español casado con una rica norteamericana que, en 1906, quiso recuperar la antigua exuberancia del recinto. El resultado es un jardín donde el agua es protagonista en la parte superior, mientras que las plantas aromáticas y medicinales ocupan la zona intermedia, y el nivel inferior es un huerto decorativo con hortalizas y frutas, al estilo de los jardines monásticos de Italia.

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Ussé

Ussé

Edificado en los siglos XV y XVI, con sus torres fortificadas, sus torrecillas y sus pináculos, parece un castillo de cuento de hadas.

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Azay-le-Rideau

Azay-le-Rideau

Situado en una isla en medio del río Indre, fue construido durante el reinado de Francisco I por Gilles Berthelot, un rico financiero. Está considerado como una auténtica obra de arte del Renacimiento con una dependencias decoradas con todo lujo.

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Chenonceau

Chenonceau

Considerado como el más bello de todos los castillos franceses, Chenonceau parece flotar sobre las aguas del río Cher. Fue un regalo del joven Enrique II a su amante Diana de Poitiers que a la muerte del monarca, su esposa Catalina de Medicis recuperó para la corona. El castillo ha estado en manos siempre de mujeres de ahí que sea conocido como el Castillo de las Damas.

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Amboise

Amboise

Los restos de Leonardo da Vinci reposan en la capilla de este castillo situado en el nucleo urbano de Amboise. El genial artista italiano, invitado del rey Francisco I, residió hasta su muerte en la cercana villa de Clos-Lucé.

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Chaumont-sur-Loire.

Chaumont-sur-Loire.

Con su construcción se introdujo el estilo italiano en el Valle del Loira. Entre sus huéspedes ilustres se cuenta Leonardo da Vinci.

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Blois

Blois

En la bella población de calles empinadas, casas de madera y palacetes se halla el castillo homónimo construido en el siglo XIII. Fue residencia de siete reyes y diez reinas de Francia y en la actualidad alberga más de 35.000 obras de arte muchas de las cuales se exhiben en las dependencias de Francisco I. Destaca la monumental escalera renacentista encargada por el monarca.

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Cheverny.

Cheverny.

Sirvió de inspiración al belga Hergé para dibujar la mansión de Moulinsart, la residencia del capitán Haddock, amigo inseparable del intrépido Tintín.

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Chambord

Chambord

Surgido de un sueño de Francisco I y lugar habitual para sus cacerías, el de Chambord es uno de los castillos más espectaculares de la ruta. Su escalera helicoidal es obra de Leonardo da Vinci, el más prestigioso invitado del rey. A su alrededor se extiende el gran coto de aza real con más de 1.100 hectáreas de bosque.

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14 de junio de 2015

Conocido como el jardín de Francia, el Valle del Loira se caracteriza por sus grandes jardines y viñedos salpicados por algunos de los castillos renacentistas más impresionantes de Europa. El viaje por la región nos permite seguir los pasos de Francisco I, el monarca que modernizó Francia con sus ideas humanistas. Su huella se puede seguir a lo largo de la ruta que hilvana los distintos castillos, con especial atención a los de Chambord y Blois, cuya construcción alentó Francisco I inspirado en las ideas del Renacimiento italiano que tanto admiró.

Doscientos kilómetros cuajados de arte e historia, con espléndidas fortificaciones y un paisaje que no desmerece tanta belleza, al contrario, la enaltece. Patrimonio de la Humanidad, las orillas del gran río francés atesoran nada menos que una cincuentena de magníficos castillos edificados para el uso y disfrute de sus moradores con suntuosas estancias y unos cuidadísimos jardines por los que perderse mientras uno imagina la vida que albergaron hace quinientos años. Un buen punto de partida de la ruta de los castillos del Loira es la ciudad de Saumur, con el castillo homónimo, para luego dirigirse hacia Orleans siguiendo el curso del río sin dejar de prestar atención a los pueblos que irán apareciendo en el camino y en los que detenerse para degustar la impagable gastronomía francesa y deleitarse de un ambiente relajado.