Grandes Viajes

La ruta del Big Sur

La Highway One recorre los espectaculares paisajes de la costa californiana en una ruta mítica con aires literarios.

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HEMIS 0224760. Big Sur

Big Sur

Desde Carmel a Santa Barbara, a lo largo de unos 370 kilómetros, se extiende esta mítica ruta que atraviesa vertiginosos acantilados, playas solitarias y bosques de secuoyas siguiendo la Highway One (Autopista-1)

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HEMIS 0226803. Puente de Bixby

Puente de Bixby

Unos 24 kilómetros al sur de Carmel se halla este puente sobre el río Creek, con 85 metros de altura y que data de 1932. Es el inicio de esta ruta que recorre el Big Sur.

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HEMIS 0224764. El castillo Hearst

El castillo Hearst

La grandiosa y ostentonsa mansión que fue propiedad del magnate de la prensa William Randolph Hearst se halla en el Big Sur. 

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HEMIS 0210528. Parques naturales

Parques naturales

La ruta hilvana varias reservas naturales con una gran diversidad paisajística. En la imagen el Julia Pfeiffer Burns State Park, que alberga la Pfeiffer Beach con una gran cascada. 

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HEMIS 0748022. Santa Bárbara

Santa Bárbara

 Esta ciudad,  final de la ruta, combina el encanto de su pasado de colonial español con el atractivo de los enclaves costeros californianos. En la imagen, la misión de Santa Bárbara, construida por los franciscanos en 1786.

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16 de junio de 2014

De Carmel a Santa Bárbara hay apenas 370 kilómetros. No es mucha distancia, pero la belleza de la zona, lo mágico de sus paisajes y la historia que encierran convierten esta ruta en una de las más míticas del mundo. La autopista 1, la Highway One, conduce de un extremo al otro del llamado Big Sur por acantilados vertiginosos, retiros bohemios, playas y bosques de secuoyas. Mucha tinta se ha vertido para ensalzar la belleza natural de este tramo de la costa de California, pero la visión de este territorio a través de la ventanilla del coche supera con mucho las espectativas.

Aunque Big Sur no es un territorio en sí mismo, sino que tiene connotaciones literarias y cinéfilas, su límite norte se puede establecer en el puente de Bixby. Con una altura de 85 metros sobre la desembocadura del río Creek, es realmente espectacular, más si se tiene en cuenta que fue construido en 1932. El puente se halla a 24 kilómetros de la agradable ciudad de Carmel, pequeña y deliciosa, una ciudad de veraneo, con bonitas playas y casas de madera.

Tres parques colindantes

Desde el puente Bixby, la ruta va hilvanado diversos parques naturales y penetra en un espectacular universo natural. Esta es tierra de cóndores que se pueden avistar en el cercano Andrew Molera State Park, un paraíso para senderistas que goza de paisajes muy distintos, desde las praderas interiores hasta una costa con árboles que bordean las playas. El viaje sigue hacia el sur en busca de las grandes secuoyas y en unos pocos kilómetros se acerca al Pfeiffer Big State SP. Y veinte kilómetros más al sur, sin dejar la A-1, se halla una rareza en estas latitudes, la cascada que cae directamente sobre la arena púrpura de Pfeiffer Beach, en el Julia Pfeiffer Burns State Park.

Con los acantilados rocosos del Big Sur como grandes compañeros de viaje, la ruta pasa por el espectacular castillo de Hearst, una mansión grandiosa construida por magnate de la prensa del siglo XX, William Randolph Hearst. Merece la pena la parada y recorrer sus ostentosas estancias decoradas con valiosas antigüedades, muchas de ellas compradas a una Europa empobrecida tras la II Guerra Mundial. Los jardines tampoco tienen desperdicio.

Playas desiertas y mucho encanto

La ciudad de Cayucos, considerada la meca del surf, aguarda 100 kilómetros más adelante. No hay que perderse la puesta de sol en el puerto pesquero de Morro Bay, rodeados de nutrias marinas y coloreados cayacs. Siguiente parada, San Luis Obispo, el punto que marca que se está a mitad de camino entre San Francisco y Los Ángeles. Esta ciudad con una importante universidad ha sido clasificada como una de las más agradables de Estados Unidos. Desde aquí se recomienda hacer una pequeña excursión hasta Avila Beach o Pismo Beach, con un aire retro y un gran muelle de madera que penetra en el océano. Hay que aprovechar esta parada para degustar la deliciosa sopa de pescado acompañada de marisco al vapor.

Y final de ruta, Santa Bárbara que encarna la combinación ideal entre el característico ambiente de California, grandes y exóticas playas y el encanto de una antigua ciudad colonial española.