Un viaje por el mundo con el maestro Botero

José Alejandro Adamuz

11 de abril de 2017

Fernando Botero cumple 85 años y para soplar las velas hemos preparado un viaje alrededor del mundo a través de sus obras más importantes

No hay margen de error a la hora de reconocer una obra de Fernando Botero. El maestro, como se le llama cariñosamente en Colombia, es dueño de un estilo personal que lo sitúa entre los artistas vivos más importantes del arte contemporáneo. ¿Quién no ha visto un gordo o gorda de Botero? Sin embargo, él no lo reconoce así: “No he pintado una gorda en mi vida”, ha exclamado en repetidas ocasiones. Él prefiere explicar su obra como una búsqueda de la sensualidad a través del volumen.

Fernando Botero cumple en abril 85 años y lo celebra con cuatro grandes exposiciones en Basilea, Hong Kong, Roma y Zurich. Esta última, precisamente, da idea de la importancia de su obra, pues abre un diálogo con Picasso, del que se celebra los 80 años del ‘Guernica’.

Desde Medellín al mundo

Su producción es tan popular que podemos dar la vuelta al mundo siguiendo el rastro de sus esculturas y cuadros. Pero para empezar, mejor acudir a Colombia. Más allá de Pablo Escobar, Medellín es la ciudad de Fernando Botero. En el centro se encuentra el Museo de Antioquia, al que el maestro ha donado la mayor parte de su producción, expuesta en la sala que recibe su nombre como homenaje. Fuera del recinto y abierta a todo público, se encuentra la Plaza Botero con una colección de algunas de sus 23 esculturas monumentales más famosas. Aquí la animación de vendedores y turistas que acuden a la ciudad de la eterna primavera es constante.

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Colombia respira

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La vinculación entre Fernando Botero y la ciudad de Medellín es profunda. Dos de sus obras recuerdan en el Parque San Antonio los años violentos que la capital de Antioquia ha logrado dejar atrás. Son El pájaro herido y El pájaro. La primera fue dañada en un atentado que el gobierno colombiano atribuyó a narcotraficantes, en la década de los noventa. La segunda, la donó el maestro Botero poco después del suceso trágico. Hoy ambas guardan el recuerdo de las víctimas.

Ya en España, son varias las obras que podemos disfrutar de Fernando Botero. Por ejemplo, en Madrid está Mujer con espejo que el maestro donó a la ciudad, o La Mano, que fue cedida para que el Ayuntamiento la exhibiera en el Paseo de la Castellana. Otra de sus obras famosas la encontramos en Barcelona, donde nadie deja de visitar El Gato, en la Rambla del Raval. Mientras que en el aeropuerto del Prat, en la Terminal 2, El Caballo da la bienvenida a los viajeros. En el resto del país, podemos encontrar esculturas de Fernando Botero en Palma (La Mujer recostada), Oviedo (La Maternidad) y en La Coruña (El Soldado).

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Singapur, el Nueva York asiático

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Pero continuemos el viaje a otras partes del mundo. Entre otros muchos países, con Fernando Botero podemos viajar a Lisboa. En el Jardín dedicado a la cantante de fados Amália Rodrigues, está Maternidade. En Londres, La Venus nos espera tumbada cerca la estación de Liverpool Street. Su Mujer que fuma, está en Yerevan, capital de Armenia, en el Jardín de Esculturas Cafesjian. Más lejos, en Singapur, en el Distrito Financiero, en la ribera del río, está su escultura El gran pájaro. En Dubai tampoco podía faltar una escultura del maestro. Y esto sólo en cuanto a sus esculturas monumentales; pero podemos seguir viajando a la búsqueda de sus cuadros, que se exhiben, por ejemplo, en museos tan importante como el MOMA, en Nueva York.

Sin ningún tipo de duda, este sí es un viaje XXL. Hay que agradecerle a Fernando Botero que regale tanta sensualidad por el mundo, ¿verdad?