Viaje por la Riviera Maya mexicana

Las milenarias ciudades mayas y las playas del mar Caribe protagonizan este recorrido por Yucatán

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Chichén Itzá

La mayor ciudad maya de Yucatán desveló al mundo sus secretos en 1925, gracias al arqueólogo norteamericano Sylvanus Morley. En la imagen, el Templo de los Guerreros y el grupo de las Mil Columnas.

SIMON NORFOLK / NB PICTURES / CONTACTO

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Chichén Itzá

El Chaac Mool o piedra del sacrificio preside la entrada al Templo de los Guerreros, en el sector este del recinto.

BRUNO PEROUSSE / GTRES

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HEMIS 161559. Kukulcán

Kukulcán

De perfecta simetría, la pirámide de Chichén Itzá representa el calendario maya. En la fotografía, el Altar de los Cráneos o Tzompantli.

 

TONO BALAGUER / AGE FOTOSTOCK

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HEMIS 161559. El arrecife caribeño

El arrecife caribeño

La barrera coralina del Caribe maya constituye uno de los universos acuáticos más atractivos del planeta, pues alberga más de 65 especies de corales pétreos y unas 500 de peces. Sus mejores cualidades se hacen evidentes en la cercana Isla Mujeres, de solo 8 kilómetros cuadrados, bordeada de playas blancas y aguas turquesa, y en Cozumel, bastante más amplia, de fondos más profundos y costa abrupta. Ambas comunicadas con Cancún y Playa del Carmen, son paraísos para practicar el submarinismo entre coral y peces tropicales.

TONO BALAGUER / AGE FOTOSTOCK

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Cenote Ik-Kil

En el suelo cálcareo de Yucatán se abren profundas pozas de agua dulce. El cenote de Ik-Kil mide 60 m de diámetro y hasta 40 de profundidad. Se localiza a 5 km de las ruinas de Chichén Itzá.

GABRIELE CROPPI / FOTOTECA 9X12

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Reserva de Siaan Ka´an

Selva tropical, manglares de agua dulce y salada, y una barrera coralina componen el paisaje de este parque natural, cuyo nombre en maya significa la Puerta del Cielo. Abarca un área de más de 13.000 kilómetros cuadrados al sur de Tulum y posee una excepcional diversidad de fauna, desde jaguares y monos arañas hasta caimanes, flamencos, garzas y aves migratorias que, provenientes de América del Norte, buscan refugio en invierno. Desde la ciudad de Cancún, los Amigos de Siaan Ka´an organizan itinerarios guiados.

GERARD SIDANER / AGE FOTOSTOCK

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EEA-BE4945. El Castillo

El Castillo

Un pequeño templo con tres hornacinas culmina el mayor edificio de Tulum. Se cree que, por su ubicación en lo alto de un promontorio, era punto de referencia para los navegantes.

KAY MAERITZ / GTRES

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Cobá

Desde lo alto de la única pirámide de Yucatán a la que se permite subir se aprecia la inmensidad de este yacimiento, del que solo se ha excavado una mínima parte.

AGE FOTOSTOCK

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Cobá

El yacimiento está formado por tres grandes grupos de edificios. En el de Macanxoc se hallaron unas valiosas estelas talladas con relatos históricos.

ARCO / J MORENO / AGE FOTOSTOCK

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La Riviera Maya ineludible

1 Chichén Itzá. Esta ciudad maya alberga entre otros edificios, la gran pirámide de Kukulcán, un calendario maya de enormes dimensiones.

2 Cenote Ik-Kil. Laguna rodeada de selva y rica en peces tropicales.

3 Cozumel. Esta isla situada frente a Playa del Carmen tiene uno de los fondos marinos más importantes del mundo.

4 Tulum. En un emplazamiento privilegiado, esta ciudad maya fue un activo puerto comercial. Destaca el edificio de El Castillo.

5 Cobá. Rodeada de selva, esta ciudad llegó a tener 40.000 habitantes.

6 Reserva de Siaan Ka’an. En sus manglares anidan miles de aves acuáticas.

Mapa: BLAUSET

7 de diciembre de 2012

Playas y tesoros mayas de Yucatán

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Playas y tesoros mayas de Yucatán

La visión de la pirámide de Kukulcán es estremecedora. No solo por sus dimensiones –se alza casi a veinticinco metros del suelo–, sino por la perfección de sus proporciones y la contundencia de su volumen. Y también por su carácter mágico. Esta pirámide, a la que los españoles llamaron El Castillo por su aspecto de fortaleza, es el centro del recinto arqueológico de Chichén Itzá, una visita inolvidable para todos los que viajan a la península mexicana de Yucatán, famosa también por sus playas de arena blanca y aguas turquesas.

La milenaria ciudad se localiza casi 200 kilómetros al sudoeste de Cancún, inicio de la ruta por la denominada Riviera Maya. Al poco de tomar la carretera 180 hacia Chichén Itzá, se ven los cultivos de cítricos, maíz, calabaza y frijol que ya constituían la base de la alimentación maya. A menos de una hora del recinto arqueológico, aparece la ciudad de Valladolid. De trazado colonial, edificios blancos y de tonos pastel, con colmados y tiendas de imaginería religiosa, Valladolid es un excelente ejemplo de la arquitectura que los españoles introdujeron en México. Su amplio zócalo, flanqueado por la catedral y el palacio Municipal, es un lugar siempre animado, con mujeres que venden bordados y restaurantes que sirven platos típicos como las quesadillas (tortilla de maíz rellena de queso y otros ingredientes).

Las lagunas ocultas

Valladolid es una buena base para conocer otra curiosidad de Yucatán, los cenotes. El de Ik-Kil, a cinco kilómetros de Chichén Itzá, es el más famoso, pero hay otros dos también muy bonitos y próximos: Dzitnup y Samulá. Las aguas de estos pozos horadados en la roca calcárea provienen de las lluvias estacionales y permiten nadar entre peces de colores, estalactitas y estalagmitas. Un regalo de los dioses mayas. La entrada en Chichén Itzá a primera hora de la mañana constituye una ocasión única para sumergirse en la historia y recrear la civilización maya, con una edad de oro fechada entre los años 600 al 800, y desaparecida antes de la llegada de los españoles. La ciudad permaneció oculta al mundo hasta mediado el siglo XIX y, poco a poco, fueron saliendo a la luz sus templos y sus vinculaciones astronómicas. La pirámide de Kukulcán registra un fenómeno sorprendente en los equinocios de primavera y de otoño: la sombra de una serpiente asciende (21 de marzo) o desciende (23 de septiembre) por una de las cuatro escaleras de la pirámide. Es Kukulcán, el Quetzalcóatl tolteca del México central, dios del trueno y el viento, representado por la serpiente emplumada que aparece grabada a lo largo de las escalinatas. El paseo continúa por el entorno de El Castillo hasta llegar frente al Templo de los Guerreros, con un Chaac Mool (altar con forma humana) y el grupo de las Mil Columnas. Un camino conduce desde ahí al espacio del Juego de la Pelota y al Cenote Sagrado, el lugar de los sacrificios.

Cuando el resto de las ciudades mayas iban siendo abandonadas, víctimas de su propio desarrollo, Tulum vivió su máxima prosperidad

Desde Cancún, la carretera que corre paralela a las aguas del Caribe mexicano muestra un litoral de belleza espectacular, con playas en forma de concha y unas aguas tan claras que son pura tentación para el baño y el buceo con gafas y tubo. Playa del Carmen, 60 kilómetros al sur, es una población dedicada a un turismo muy europeo, con hoteles llenos de encanto y multitud de tiendas de artesanía y restaurantes. Un transbordador comunica en 45 minutos Playa del Carmen con la isla de Cozumel, paraíso para el submarinismo, aunque también posee restos mayas interesantes y una elaborada artesanía textil que destaca por los huipiles bordados y por las reproducciones de esculturas prehispánicas en madera y piedra.

Tras recorrer unos 60 kilómetros más por la Riviera Maya, se llega a Tulum. Se trata de un recinto arqueológico muy singular por su situación, sobrevolando la costa y por su evolución histórica. Porque justo cuando el resto de las ciudades mayas iban siendo abandonadas, víctimas de su propio desarrollo, Tulum vivió su máxima prosperidad. El origen tardío de Tulum, hacia el año 1200, como puerto comercial hizo que perdurara más y que incluso llegara a enriquecerse en el siglo XV, como demuestran sus abundantes pinturas murales y sus múltiples construcciones. Es un placer pasear por la ciudadela, presidida por la pirámide llamada también El Castillo, que se abre a un plaza rodeada de pequeños y delicados edificios.

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El caribe más puro

Al dejar atrás Tulum y proseguir hacia el sur, se despliegan una serie de hoteles con bungalows, algunos sencillos y otros de lujo, que prometen el mejor de los retiros caribeños. Este paisaje urbanizado contrasta con la Reserva de la Biosfera de Siaan Ka’an, un territorio de manglares y selva al borde del océano que permanece tan virgen como lo conocieron los mayas.

El universo maya vuelve a acaparar todo el protagonismo del viaje en Cobá, a 40 kilómetros de Tulum hacia el interior. Fue una de las ciudades-estado más poderosas de esta zona, que alcanzó su mayor poder en épocas tempranas, entre los siglos VII y X, antes incluso de la existencia de Tulum. Cobá contaba con una amplia red de calzadas, igual que Tikal, su rival guatemalteca, y las inscripciones de sus numerosas estelas atestiguan sus sólidas redes comerciales. Hoy es uno de los recintos más misteriosos de Yucatán por su extensión y porque apenas ha sido explorado. Sus pirámides se alzan comprimidas por la selva, los senderos se cruzan entre templos semienterrados, y se pueden detectar las sacbeob, calzadas levantadas a, más o menos, un metro del suelo. Desde los 45 metros de alto de la pirámide Nohoch Mul –más alta incluso que las de Chichén Itzá y Tulum– se contempla la selva interminable y los cinco lagos que la rodean.

Los últimos días en la Riviera Maya, mientras se va regresando a Cancún, deberían dedicarse a disfrutar de las playas blancas y del buceo en el segundo arrecife coralino más largo del planeta. A lo largo de la línea de costa, surgen núcleos dedicados al turismo que cuentan con atractivos naturales. Es el caso de Akumal, en cuya playa de cocoteros desovan tortugas marinas, y también de la reserva de Xel-Ha, compuesta por una serie de lagunas de agua dulce. En este escenario tan paradisiaco, parece imposible que los mayas hubieran determinado la fecha del fin del mundo. Hace pocos meses, el arqueólogo estadounidense William A. Saturno, basándose en las tablas astronómicas que halló en Xultun (Guatemala), descubrió que los mayas calcularon periodos que duraban miles de años y que la fecha del 21 diciembre de 2012 marcaba solo un cambio de ciclo: «Nosotros seguimos buscando finales. Pero los mayas buscaban una garantía de que nada cambiaría».

Para saber más

Documentación: el pasaporte es suficiente para los españoles.
Idioma: español.
Moneda: peso mexicano.
Diferencia horaria: 7 horas menos en verano y 8 menos en invierno.
Salud: se recomienda ingerir mucho líquido y protegerse del sol con crema, gafas y gorra.

Llegar y moverse: Hay vuelos directos a Cancún desde Madrid durante todo el año. El aeropuerto, a 12 km del centro de Cancún y a 20 de la Zona Hotelera, dispone de taxis específicos y de furgonetas que admiten varios pasajeros.
Los autobuses urbanos llegan a cualquier punto de la ciudad. De la estación de la Av. Tulum parten autocares hacia los principales yacimientos mayas y las ciudades de Yucatán. La alternativa más cómoda es alquilar un coche para toda la estancia o por días.

El ferry a Isla Mujeres zarpa de Cancún cada 30 minutos. A la isla Cozumel se puede ir en avión desde Cancún o en barco desde Playa del Carmen.

Visita a las ruinas mayas: Todos los recintos exigen el pago de una entrada. Están abiertos mañana y tarde. Tienen varias conexiones diarias en autobús con Cancún: a 193 km de Chichén Itzá; a 130 km de Tulum; y a 167 km de Cobá.