Viaje a las entrañas de Riotinto

La fantasía cromática de las aguas del río Tinto nos transporta desde Huelva a un universo desconocido.

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Desde hace miles de años, la intervención minera del hombre en la cuenca del río Tinto ha creado balsas de colorido sorprendente y ha laminado un paisaje antes tapizado por el bosque mediterráneo.

El Parque Minero de Riotinto (1992) propone un paseo geológico y rescata la memoria de este lugar ya conocido por los romanos quienes, viendo su riqueza en cobre y hierro, excavaron las primeras minas. La explotación moderna comenzó en 1873 cuando varias empresas del Reino Unido obtuvieron la concesión; de su paso queda un poblado con viviendas, una capilla anglicana y un club que hoy es la Casa 21, donde se recrea la vida de entonces.

Riotinto llegó a tener 17.000 operarios y 150 locomotoras que transportaban el cobre, la plata y el oro al puerto de Huelva; la última funcionó hasta 1984. Todo ello se explica en el museo instalado en el hospital inglés, que exhibe desde artilugios romanos hasta el lujoso vagón con el que Alfonso XIII recorrió las minas.

Sin embargo, la mejor visita a Riotinto se realiza a cielo abierto, entrando en galerías, paseando en un tren minero (12 kilómetros) o buscando formas irreales entre los azafranes, bermellones y ocres de las aguas teñidas de hierro. Un paraje fantasioso (Faja Pirítica, según los geólogos) donde la NASA ensayó sus expediciones a Marte.