Islandia

Viaje alrededor de la isla de fuego y agua

La ruta pasa junto a cascadas, glaciares y volcanes que cortan la respiración

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 RIC8788. Parque Nacional Vatnajökull

Parque Nacional Vatnajökull

La mayor reserva islandesa abarca paisajes sobrecogedores y remotos como la cascada Fagrifoss, en la zona volcánica de Laki.

ROBERTO IVÁN CANO

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Geiser en Geysir. Geysir

Geysir

La columna de agua y vapor del Stokkur sube hasta 30 m. Es una de las maravillas del  llamado Círculo Dorado.

ROBERTO IVÁN CANO

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Aereas Landannalaugar5. Landmannalaugar

Landmannalaugar

La riolita tiñe de ocre estas montañas del sudoeste. Un trekking de seis días las atraviesa y alcanza la costa sur.

ROBERTO IVÁN CANO

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Hveravellir

Es una de las zonas de mayor actividad geotérmica. Se localiza 100 km al norte de Geysir.

ROBERTO IVÁN CANO

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Frailecillo2. Ave nacional

Ave nacional

Las colonias de frailecillos anidan en los acantilados de la costa sur a principios de verano.

ROBERTO IVÁN CANO

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Seljalandsfoss1. Seljalandsfoss

Seljalandsfoss

El recorrido por el sur de la isla es una sucesión de cascadas colosales como la de Seljalandsfoss.

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Jokulsarlon3. Jökulsárlon

Jökulsárlon

Los icebergs de este lago, en el P. N. Vatnajökull, pasan bajo la carretera y alcanzan el mar.

ROBERTO IVÁN CANO

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 RI40709. Skógar

Skógar

Estas dos antiguas granjas del sur han sido reconvertidas en hotel y en museo de la vida rural.

ROBERTO IVÁN CANO

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Csballos4. Myvatn

Myvatn

Cerca de este lago, rodeado de granjas con caballos y ovejas, se halla una de las zonas geotermales más activas de la isla.

ROBERTO IVÁN CANO

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 RIC4940-2. Snaefellness

Snaefellness

Esta península del oeste acoge uno de los tres parques nacionales del país. Y la cascada Kirkjufell.

ROBERTO IVÁN CANO

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VNG 169 ISLANDIA-3. Un viaje circular inolvidable

Un viaje circular inolvidable

1 Reykjavík. La capital islandesa registra una gran actividad cultural. Tiene interesantes museos de arte e historia y varios festivales de música.
2 Geysir. Se localiza de camino entre el parque Thingvellir y la cascada Gullfoss. El gran espectáculo es la columna de agua que expulsa el Stokkur.
3 Landmannalaugar. Esta zona de laderas con vetas doradas y lagunas termales es uno de los rincones más remotos y bonitos de la isla.
4 P.N. Vätnajokull. De sus diversas áreas, destaca la de Skaftafell por la zona volcánica de Laki, la cascada Svartifoss y el lago Jökulsárlon.
5 Myvatn. Cerca de este lago hay un circuito de pozas de barro hirviente.

Mapa: BLAUSET

28 de abril de 2014

Desde la colina, Reykjavík parece más una población residencial de casitas multicolores que la capital de un estado. La estatua de Leifur Eiríksson, el primer europeo en llegar a América, domina con la mirada esta ciudad de 200.000 habitantes, dos tercios de la población del país. La calle Laugavegur es la arteria peatonal que aglutina buena parte de los comercios y restaurantes turísticos, mientras que en la zona portuaria las tabernas regentadas por pescadores sirven deliciosas brochetas de salmón y sopa de cigala entre aperos de pesca, viejas fotos marineras y cerveza Viking.

Dicen de los islandeses que su ADN se compone de glaciares, volcanes y sagas, las epopeyas medievales de los primeros tiempos de la colonización. Estos tres elementos se ponen de manifiesto nada más salir de la capital por la carretera 36 rumbo a Thingvellir (Þingvellir en los carteles), a 30 minutos. Símbolo de la independencia del país, este enclave pertenece al denominado Círculo Dorado, junto a Geysir y la cascada Gullfoss. Entre los desfiladeros de basalto de Thingvellir los primeros colonos fundaron, el año 930, el Parlamento más antiguo de Europa. El mirador del centro de visitantes da una idea de la singular geología de Islandia. Aquí emerge de las profundidades oceánicas la dorsal mesoatlántica, la falla que divide Europa de América y que es la responsable de la actividad volcánica de la isla.

El área de Geysir y la zona de Hveravellir son una impresionante muestra de ello. Aunque el géiser que dio nombre a todos los del mundo dejó de expulsar agua en 1950, a su lado el Stokkur lanza un penacho de agua y vapor cada 6 minutos a 30 metros de altura. La cascada Gullfoss completa el Círculo Dorado con su espectacular salto: el río Hvitá se precipita desde dos escalones rocosos en un grieta con 32 metros de hondo.

Fuera de la Ring Road o Ruta 1, que rodea el país, muchos lugares son solo accesibles por pistas de tierra. Es el caso de las Tierras Altas, antigua morada de forajidos y desterrados a la que se llega a través de un páramo de lava en el que el volcán Hekla ejerce su dominio entrando en erupción cada diez años. El otro gran atractivo de esta región es la zona geotérmica de Landmannalaugar, donde predomina la riolita, un mineral que tiñe las montañas de vetas ocres y naranjas. El mejor lugar para observar este paisaje es la piscina natural abierta a pocos pasos del refugio.

Siguiendo, ahora sí, la Ring Road llegamos a las cataratas Skógarfoss y Seljalandsfoss, cerca del volcán Eyjafjallajökull, cuya última erupción tuvo lugar en 2011. La primera es famosa por su cortina de agua de 25 metros de ancho y porque, según la leyenda, esconde un caldero de oro en su interior. De Seljalandsfoss impresiona su caída de 60 metros y el sendero que permite rodearla andando.
Más adelante, en Dyrhólaey, se erige un imponente arco marino que atrae a miles de pájaros. El más vistoso es el frailecillo, ave nacional de Islandia, aunque eso no lo indulta de ser servido en todos los restaurantes. La cercana población de Vik marca el extremo sur de Islandia. Los islandeses aseguran que los monolitos de basalto que emergen frente a su playa son trols a los que la luz del día convirtió en piedra. Sea como fuere, el viaje roza ya la frontera de lo onírico: extensas playas de arena negra y planicies aluviales nos acercan a los dominios del glaciar Vatnajökull, el mayor de Europa y núcleo del parque nacional más extenso del país. En el área de Skaftafell una agradable excursión culmina ante las paredes heladas del glaciar, oscurecidas por las cenizas de las erupciones del volcán que alberga en su interior. En las inmediaciones se halla la cascada Svartifoss, cuyas columnas de basalto inspiraron la catedral de Reykjavík.

Una contundente sopa de verduras islandesa en el centro de visitantes nos ayudará a reponer fuerzas antes de ver la joya de esta parte del parque, la laguna de Jökulsárlon. Navegar entre cientos de icebergs de azul intenso que flotan rumbo al mar es como adentrarse en un escenario irreal.

Alcanzamos los fiordos del Este serpenteando entre antiguos valles glaciares y parando, primero, en la localidad pesquera de Djúpivogur y, después, en la bella Seydysfjördur, moteada de casas de colores importadas de Noruega. Retomamos la Ring Road en Egilsstadir para seguir hacia el lago Myvatn, 160 kilómetros al norte. Esta zona es un oasis de aves migratorias además de un buen punto para acceder a las gargantas del río Jökulsá y la cascada Dettifoss. Myvatn es también conocido por sus circuitos entre los campos de lava del Krafla, con pozas de barro en ebullición, y por el cráter del Stóra-Víti, cuyo interior atesora un lago de aguas turquesas.

Conviene acabar el día imitando a los islandeses, grandes aficionados a los baños al aire libre, y relajarse en la laguna termal de Myvatn. Un placer de dioses vikingos antes de regresar a la costa oeste y tener otra visión fantástica: el cónico volcán Snaefells, donde Julio Verne inició su Viaje al centro de la Tierra.

Húsavik marca el punto más al norte de nuestro itinerario. Localidad pesquera de gran belleza, conserva las añejas casas multicolores de los pescadores y la flota ballenera  de goletas hoy usadas para el avistamiento de ballenas. El Museo de las Ballenas es una excelente visita antes de surcar la bahía y disfrutar de las ballenas en libertad. Ya en puerto, y para entrar en calor, los restaurantes locales sirven una de las mejores sopas de pescado de toda Escandinavia.

Transitando entre montañas y valles donde pastan las ovejas islandesas, la carretera nos lleva al oeste del país. Bucólico paisaje salpicado, de cuando en cuando, por granjas aisladas. Algunas se ofrecen como albergues en época estival, lo que nos permitirá entrar en contacto con los hospitalarios islandeses. El pequeño desvío de 8 km por la carretera 75 nos lleva a Glambauer y al museo de las casas tradicionales de techo de turba. Testimonio de la austeridad y dureza de vida en Islandia en épocas pasadas.

Un pico nevado semioculto entre nubes domina el horizonte de la mágica y solitaria Península de Snæfells. Se trata del Snæfellsjökull el imponente volcán dormido en el que Julio Verne situaba la entrada en la novela Viaje al centro de la Tierra. Hoy en día es centro de peregrinación, no sólo para miles de seguidores del genial escritor francés, sino por entusiastas miembros del  New Age que creen en el potencial mágico del lugar como vórtice de energías cósmicas. Los islandeses, más pragmáticos, niegan la mayor: dicen que si -como se relata en la novela- el Snæfellsjökull conecta con el Stombolli en Italia, hace tiempo que utilizarían este pasadizo para ir a las playas del Mediterráneo.

Sería un pecado irse de Islandia sin probar el snack nacional Hákarl: tiburón fermentado -no apto para todos los estómagos- que un pescador local nos ofrece en su museo-secadero de Bjarnarhöfn. O sin pasear entre las localidades de Arnastapi y Hellnar, bordeando los espectaculares acantilados llenos de aves marinas. Terminamos nuestro viaje mirando al mar, al sur, a sabiendas de que no media tierra firme hasta la lejana Antártida. Quién sabe, quizás Verne también se inspirase aquí para escribir El faro del Fin del Mundo.

MÁS INFORMACIÓN

Documentación: DNI o pasaporte.
Idioma: islandés.
Moneda: corona islandesa.
Horario: 1 hora menos.

Cómo llegar: Varias ciudades españolas tienen vuelos a Reykjavík. La alternativa es ir en coche propio y embarcar en el transbordador que comunica Dinamarca con las islas Feroe e Islandia.

Cómo moverse: Para recorrer a fondo la isla conviene alquilar un vehículo todoterreno. Para circular solo por la Ring Road sirve cualquier vehículo. Otra opción es moverse en autobús con un abono para dar la vuelta a la isla o que permita visitar un área.

Dónde dormir: Islandia cuenta con una buena oferta de hoteles rurales, granjas acondicionadas y cámpings para autocaravanas.

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