Viaje a la Costa Azul

Saint-Tropez y Niza enmarcan este recorrido por el litoral con el legado más artístico de Francia

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H44-10884180. Saint-Tropez

Saint-Tropez

El campanario de Notre-Dame de l’Assomption emerge entre los tejados del núcleo antiguo. La localidad mira al macizo de Maures, en la orilla opuesta.

GERTH ROLAND / AGE FOTOSTOCK

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mapa costa azul. St-Tropez

St-Tropez

Casas bajas y fachadas de colores ocres flanquean las callejuelas del centro antiguo. El invierno es la época más tranquila.

PETER RICHARDSON / AGE FOTOSTOCK

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HEMIS 355100. Litoral de St-Tropez

Litoral de St-Tropez

Las largas playas de arena fina de la Costa Azul se convirtieron en un centro vacacional a partir del siglo XIX

CAMILLE MOIRENC / GTRES

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Las islas de Oro. Las Islas de Oro

Las Islas de Oro

Este archipiélago de tres islas, situado a solo diez kilómetros de la costa de Hyères –también es conocido como Islas de Hyères–, constituye una escapada perfecta al sur de Saint-Tropez. Porquerolles, la mayor, tiene extensos viñedos que producen el excelente vino Côtes de Provence y aloja el Conservatorio Botánico. La isla de Port Cros es parque nacional desde 1963 por su vegetación y por su fauna terrestre y marina. La isla de Levant es célebre en la Costa Azul por albergar el primer centro nudista europeo, desde 1931.

Foto: Gtres

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431380. Cannes

Cannes

El barrio de Le Suquet, aupado sobre una colina, es el sector más antiguo de la ciudad de Cannes. Desde el puerto viejo se divisa el campanario y la torre del castillo medieval.

GIOVANNI SIMEONE / FOTOTECA 9 X 12

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Z71-1519113. Los perfumes de Grasse

Los perfumes de Grasse

Capital mundial del perfume desde que su gremio marroquinero se decantase por la producción floral hace 400 años, Grasse vive por y para extraer las fragancias del espliego, la rosa, el jazmín y distintas hierbas aromáticas. La visita al Museo Internacional de la Perfumería y a alguna de sus fábricas muestra el proceso ancestral que aún se sigue. Grasse alberga varios palacetes de estilo italiano, además de una catedral románica que atesora tres Rubens, un Fragonard y un retablo de Bréa.

TIBOR BOGNAR / AGE FOTOSTOCK

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HEMIS 209716. Antibes

Antibes

Puerto griego y ciudad fortificada en el XVII, conserva el Fort Carré, donde vivió Napoleón, y una iglesia con torres del siglo XII. Su museo Picasso, en el castillo Grimaldi, exhibe una extensa colección.

FRANK GUIZIOU / GTRES

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77303869. Saint-Paul-de-Vence

Saint-Paul-de-Vence

Sus calles estrechas y adoquinadas, con pasajes abovedados y escaleras, preservan el aire medieval de las poblaciones de interior de la Costa Azul francesa.

RICHARD TAYLOR / 4 CORNERS / FOTOTECA 9 X 12

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HEMIS 211434.1. Niza

Niza

En la Promenade des Anglais se erigen algunos de los hoteles más lujosos de la Costa Azul. El Negresco acaba de cumplir 100 años.

ROMAIN CINTRACT / GTRES

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HEMIS 452776. La riviera imprescindible

La riviera imprescindible

1 Saint-Tropez. Sinónimo de glamur, este pueblo de playas y plazas donde se juega a petanca sirve de base para conocer las islas de Hyères.

2 Grasse. Tiendas, fábricas y un museo explican la historia del perfume.

3 Cannes. Célebre por su festival de cine y por su paseo marítimo lleno de hoteles belle époque. Hay que pasear por Le Suquet, el barrio más antiguo.

4 Antibes. Con Vallauris y Juan-les-Pins, fue residencia de artistas famosos.

5 St-Paul-de-Vence. Pueblo de montaña con vestigios medievales y la Fondation Maeght de arte moderno. Vence es otro pueblo encantador.

4 Niza. Ineludible por la Promenade des Anglais y sus museos de arte.

Mapa: BLAUSET

Juana Salabert

22 de febrero de 2013

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5 paisajes asombrosos en Francia

Litoral de la dolce vita más cosmopolita, la provenzal Costa Azul lleva siglos seduciendo a artistas, espíritus libres y viajeros enamorados de su patrimonio arqueológico, arquitectónico y museístico, su frondosidad alpino-mediterránea y su mar, llamado la Grande Bleue. La lista ilustre de residentes y amantes estacionales de la Costa Azul, desde la chic Saint-Tropez de Brigitte Bardot hasta la espléndida Niza, es vertiginosa. Abarrotada en verano, la Costa Azul se revela en invierno un destino excepcional para una ruta al volante. El recorrido arranca en Saint-Tropez, con una parada previa en los palmerales de Hyères –donde Scott Fitzgerald terminó de escribir El gran Gatsby, y en cuya villa Noailles Buñuel gestó La edad de oro– y otra en el Domaine du Rayol, sobre una de las últimas cornisas del boscoso macizo de Maures.

Dominando el golfo y el macizo de Esterel, el Saint-Trop llamado por los parisinos cuenta con sabrosos barrios de pescadores como La Ponche, junto a la ciudadela. Y también plazas encantadoras, como la del mercado aux Herbes, cuyos puestos de flores, verduras y frutas llenan de color y aroma el ambiente. La plaza más animada es la des Lices, con jugadores de petanca y cafés vigilados por paparazzi interesados en los paseantes de la playa de Tahití, y con locales de picoteo como el Bistrot Canaille, abierto hasta la madrugada en la Rue des Remparts. Entre sus villas destaca la Treille Muscate de la escritora Colette (1873-1954) quien, tras la guerra, luchó por una fiel reconstrucción del puerto donde anclaba su barco Guy de Maupassant, memoria viva del mestizaje entre artistas y mecenas, ociosos y esnobs.

A 37 kilómetros de Saint-Tropez aparecen dos enclaves interesantes: el pueblo de Saint-Raphäel, de donde partió Napoleón a su exilio de Elba en 1799; y el vecino puerto de Fréjus, con un pequeño anfiteatro romano además de una curiosa pagoda budista erigida ante el memorial de las guerras de Indochina. Por autopista hay solo 40 kilómetros hasta la mítica Cannes, sede del famoso festival de cine creado en 1939, y su marítimo paseo de la Croisette, lleno de hoteles belle époque (Majestic, Carlton, Martínez...). Los restaurantes de este aristocrático bulevar ofrecen lo más exquisito de la gastronomía provenzal, desde bogavante y ternera tapenade hasta las dulces oreillettes, una masa frita de harina, huevos, anís y mucho azúcar.

La colina de Le Suquet

Es imprescindible dar una vuelta por Le Suquet, el barrio más antiguo de Cannes, instalado sobre una colina. Tras admirar su castillo del siglo XI y el Museo Etnográfico, conviene pasar un rato entre las pinturas de Pierre Bonnard en el museo que lleva su nombre. Y, a continuación, acercarse a las villas del barrio de La Californie y entrar en la iglesia ortodoxa de Saint Michel-Archange, erigida para la zarina María Alexandrovna, que endulzaba allí sus inviernos de finales del siglo XIX.

Diez kilómetros separan Cannes de la localildad de Juan-les-Pins. Famoso por su pineda, su playa kilométrica y su ambiente jazzístico surgido tras la Segunda Guerra Mundial, el pueblo está pegado a la Antibes de los cinco puertos, al fuerte Carré y a museos tan excepcionales como el Picasso, situado en el castillo Grimaldi, cuyo segundo piso fue taller del artista en 1946. Esta fortaleza del siglo XIV cuenta asimismo con una colección de obras del pintor abstracto Nicolas de Staël (1914-1955).

A continuación aparece Antibes. Emplazada a un lado de la larga bahía de los Ángeles, guarda un casco antiguo con torres vigía medievales, calles antaño frecuentadas por los escritores Graham Greene y el griego Kazantzakis, plazas encantadoras como la del Safranier y un cabo panorámico salpicado por hoteles de finales del siglo XIX como el Cap Eden-Roc. Otra meta picassiana, a siete kilómetros y medio, es Vallauris, pueblo de bienal ceramista, cuyo castillo de torres renacentistas alberga tres museos: el de Cerámica; el Picasso-La Guerre et la Paix, con un fresco enorme realizado en 1952 por Picasso en la capilla románica adyacente; y el Alberto Magnelli, pintor francés de origen florentino conocido por sus obras de formas geométricas.

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Un regalo de Matisse

De nuevo en ruta, la autopista conduce en pocos minutos a Vence, localidad medieval con un castillo del siglo XVI y la capilla del Rosario, cuyo interior fue pintado por Henri Matisse entre 1947 y 1951 en agradecimiento a los cuidados que le ofrecieron las monjas durante su enfermedad. El acceso al casco antiguo es la puerta de Peyra (siglo XV), a través de la cual el paseante entra en un núcleo de plazoletas y calles que apenas han variado su trazado desde la época romana, cuando se la conocía por el nombre de Vintium. A escasos minutos, St-Paul-de-Vence es un ejemplo de pueblo de montaña provenzal, de murallas medievales y una calle mayor que conecta dos puertas del siglo XIII, la Porte Royale y la Porte Sud. En las colinas de las afueras, un edificio diseñado por Josep Lluís Sert aloja la Fondation Maeght, con pinturas y esculturas de Miró, Calder, Braque y Léger.

Dejando atrás Vence, a 18 kilómetros y rodeada de colinas, surge Niza, Nissa la Bella en lengua nisarda y Nikkaia para los griegos, que fue república independiente en el XI. En ella trabajaron escritores, pintores y músicos universales como Chéjov, Gogol, Stefan Zweig, Matisse y Berlioz. Célebre por su carnaval, la Promenade des Anglais, el anfiteatro romano y las ruinas galorromanas en la colina de Cimiez, la ciudad natal de Garibaldi enamora al primer vistazo. La vitalidad del puerto y los floridos mercados del Cours Saleya contrastan con la calma de los palacetes ocres o rojos situados entre el mar, la colina del destruido castillo y el curso del río Paillon, hoy cubierto por los jardines Albert I.

La Promenade des Anglais es uno de los paseos marítimos más cosmopolitas de Europa y escenario de un carnaval que se remonta al siglo XIII

La tarde es un buen momento para tomarse un café en el lujoso hotel Negresco (fundado en enero de 1913), de rosada cúpula. Y descubrir luego el alma abigarrada de una ciudad de estilos y acentos diversos. Ejemplo de ello es el barrio ruso del siglo XIX, presidido por una catedral ortodoxa que fue encargada por el zar Alejandro II, y con curiosidades como el restaurante El Transiberiano, que reproduce un vagón del legendario tren. El ambiente mediterráneo se recupera rápido en algún establecimiento provenzal, ante una ensalada nisarda o una pissaladière de cebolla y anchoa, una masa plana parecida a la pizza.

Las últimas horas en Niza deberían reservarse a la Promenade des Anglais, uno de los paseos marítimos más cosmopolitas de Europa y escenario de un carnaval que se remonta al siglo XIII y que hoy representa el ambiente cultural y festivo que enamoró a tantos artistas e intelectuales... Y aún lo sigue haciendo.

PARA SABER MÁS


Documentación: DNI.
Idioma: francés.
Moneda: euro.

Cómo llegar: Hay vuelos directos desde Madrid al aeropuerto Nice-Côte d’Azur, el más cercano a las localidades que aparecen en esta ruta. Otra opción es llegar en vehículo particular. Distancias hasta St-Tropez: 609 km desde Barcelona; 940 km desde Bilbao; 1.205 km desde Madrid. La autopista A8 cruza esta franja litoral.
Cómo moverse: El coche, particular o de alquiler, es el mejor medio para recorrer los pueblos de la Costa Azul por libre. El tren es una buena alternativa para ir de una localidad a otra. Los transbordadores a las islas de Hyères zarpan de la localidad de Hyères; en invierno la frecuencia es menor.
Alojamiento: Además de los hoteles de lujo del paseo marítimo de Niza y de Cannes, la Costa Azul tiene un gran abanico de posibilidades. En los pueblos del interior hay casas de alquiler y hoteles rurales: http://reserver.rendezvousenfrance.com


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