Venecia, islas y barrios por descubrir

Paseo para descubrir los barrios más populares y las encantadoras islas de Burano y Murano

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La Laguna

La isla de San Giorgio Maggiore ofrece una bella panorámica desde la Piazzeta. Su iglesia y monasterio han sido decisivos en la historia y la vida cultural veneciana.

JAN WLODARCZYK / FOTOTECA 9 X 12

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VIKTOR LAKIS. Burano

Burano

Las casas de esta isla de pescadores y artesanos del encaje están pintadas de vivos colores para, según dicen, reconocerlas cuando la niebla de la laguna toca tierra.

VIKTOR LAKICS

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Murano

La basílica de Santa Maria y San Donato es la principal obra arquitectónica de la isla. Conserva el pavimento de mosaicos y la fachada del siglo XII.

BILDAGENTUR HUBER; HUBER JOHANNA / FOTOTECA 9 X 12

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77713409. Cristal de Murano

Cristal de Murano

La tradición cristalera de esta isla viene de 1291, cuando los artesanos de hornos y vidrio fueron trasladados fuera de la ciudad para evitar incendios.

DUTTON COLIN / FOTOTECA 9 X 12

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FCR-406111. Fiestas de carnaval

Fiestas de carnaval

Venecia se transforma en un gran baile de máscaras durante diez días en febrero. El desfile de trajes que tiene lugar en la plaza San Marcos es inolvidable.

TIM MANNAKEE / FOTOTECA 9 X 12

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El Gran Canal

El paseo en vaporetto permite contemplar palacios magníficos. En la fotografía, el de Cavalli-Franchetti, junto al puente de la Accademia.

FUNKYSTOCK / AGE FOTOSTOCK

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El Puente de Rialto

El puente de rialto es un derroche de estucos tomado a izquierda y derecha por casetas de artesanos.

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San Marcos

El suelo, el techo, las columnas y los muros interiores de la basílica están cubiertos de ricos mármoles y mosaicos historiados.

DANITA DELIMONT STOCK / AGE FOTOSTOCK

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Palacio Ducale

Con el aqua alta, la Piazzeta es un espejo que refleja la antigua sede del gobierno de la Serenissima.

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De Santa Croce a San Marcos

1 Santa Croce. Antiguo barrio de estibadores.
2 Cannaregio. La Strada Nuova y el barrio judío son únicos.
3 Murano. Esta isla es famosa por sus artesanos del vidrio.
4 Burano. Casas pintadas de colores al borde de canales.
5 Castello. El barrio del fuerte conserva el ambiente local.
6 San Marcos. La Basílica es el objetivo de cualquier paseo.

Mapa: BLAUSET

Paseo para descubrir los barrios más populares y las encantadoras islas de Burano y Murano

Más información

Venecia, un paseo de cine por la capital del Véneto

Venecia, un paseo de cine por la capital del Véneto

Santa Croce, Castello y Cannaregio. Tres son los sestieri o barrios genuinos que atesora el casco histórico de la Serenissima Venecia, conviviendo con aquéllos en los que se impone el albergue de paso, el fast food entre museos y los cenadores a la luz del candelabro que, no obstante, consiguen que exista una Venecia siempre intimista, distinta y, desde luego, romántica. Porque, en Venecia, desde que sus carnavales se pregonaban con peluca dieciochesca, nunca han faltado los turistas.

Los tres sestieri proponen acercarse a la emblemática plaza San Marcos desde distintos puntos cardinales. Muchos viajeros dejan Santa Croce para siempre atrás según llegan del aeropuerto a la Piazzale Roma, estación de autobuses a partir de la cual el moderno puente de Calatrava les sugiere rutas señalizadas hacia el corazón del Gran Canal. Antiguos muelles para lobos de mar y estibadores, ahora en Santa Croce son las aulas universitarias las que sostienen el tradicional desenfado portuario. También se ven misteriosas instituciones seculares que, solo en apariencia, parecen abandonadas al verdín, como el Colegio Armenio de Santa Croce y su Scuola Grande, modelo de fundación medieval con labor hospitalaria en tiempos de la peste.

Todos los caminos en Venecia llevan al puente de Rialto y a la plaza San Marcos

Todos los caminos en Venecia llevan al puente de Rialto y a la plaza San Marcos, al menos la primera vez que uno alcanza la denominada «ciudad más bella del mundo», Patrimonio indiscutible de la Humanidad. El más transitado de ellos atiende por Strada Nouva, rebasa la estación de San Luzia a poco de arrancar desde Piazzale Roma y se adentra en pleno Cannaregio a través del apacible gueto judío. He ahí el primer respiro que uno puede concederse sin perder pie en la Venecia fascinante. Porque en Cannaregio, donde las calles cambian de nombre entre dos puentes, salen al paso enseguida los bajorrelieves otomanos del Campo di Mori; el atelier del pintor Tintoretto, así como su tumba en la Madonna dell`Orto; tiendas de grifería belle epoque y de disfraces; enotecas y galerías de arte; puertas a jardines no anunciados y palacetes de antiguas familias.

Cannaregio fue la entrada naval a Venecia para la Ruta de la Seda, por eso una de sus «fundamentas» (muelle asfaltado que corre paralelo a un canal) principales se apellida Ormasini, en homenaje a los mercaderes que llegaban del estrecho de Ormuz. La más solicitada sin embargo es la Fundamenta Nuove, desde donde parten los vaporetti con singladura por las islas de Murano, Burano y Torcello, frente al increíble anticuario de Giovi & Pado. En Murano esperan las factorías del cristal que lleva su denominación de origen, espectáculo de sopladores incluido en sus tiendas. Pocos saben que en la isla de Torcello tomó cuerpo la diócesis que con el tiempo daría estatuto de ciudad a Venecia, prueba de lo cual son los murales de sus catacumbas bizantinas. Y que el obrador cristalero de Burano está más que acreditado, así como famoso es el color pastel de sus casas y el orfeón de sus pescadores al atardecer.

Un bosque bajo el agua

Cómo no hablar de arquitectura en un archipiélago que lleva desafiando las leyes de la estabilidad sobre las aguas desde hace más de mil años. Dicen que Venecia boca abajo parece un bosque, a tenor de los troncos de árbol que cimentan todo lo que allí no es islote natural. Hay un millón de ellos solo bajo la iglesia de la Salute, que levanta su imponente mole blanca frente a la Basílica de San Marcos, con el Canal Grande ensanchándose de por medio.

De nuevo situados en la Fundamenta Nuove, se retoma la Strada Nuova en dirección al puente de Rialto a través de un zigzag de callejuelas. El puente más famoso de Venecia es un verdadero derroche de estucos, tomado a izquierda y derecha por casetas de orfebres y otros artesanos. Cruzando el Gran Canal por sus escalones se accede a dos tradicionales y bulliciosos mercados, el de pescado (Campo della Pescaria) y el de fruta y verdura (Erbaria). Sin cruzarlo, callejeando en cambio hacia adelante, termina abriendo sus soportales la magnífica plaza San Marcos.

También se llega a San Marcos desde la Laguna Norte, Fundamenta dei Mendicanti hacia adentro, hasta cambiar de distrito a la altura de San Giovanni y Paolo. En ese Campo se inscribe el hospital neoclasicista del mismo nombre, todo un museo que recibe a sus enfermos con música de Vivaldi o Paganini...

Castello se llama el distrito que por allí conduce a San Marcos y vale la pena patearlo para escudriñar las casas con más comadreo de la ciudad y su ropa tendida de fachada a fachada. A mitad de trayecto se encuentra la librería Aqua Alta, donde los volúmenes se ordenan no en anaqueles, sino en bañeras y góndolas. Un homenaje a la marea alta que inunda cada año Venecia, convirtiéndose en una atracción turística más y de la que no se escapa ni la plaza que alberga la basílica más bella de Europa.

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Qué decir que no esté dicho ya sobre San Marco... Es de visita obligada en Venecia incluso para quienes viven allí. No en vano, dispone de oficinas comunales y una espectacular biblioteca pública, junto al Café Florian, donde dicen que el burlador Casanova tomó su último expreso a la carrera, a punto de escapar a la justicia en góndola. Reina la Basílica bizantina del evangelista San Marco en un lateral de la plaza a la que da nombre, orilla de la cual, aparte su campanile exento, levanta pabellones el espectacular Palazzo Ducale, hasta mirar a la dársena de los gondoleros. Ese Palazzo Ducale que comunica con las prisiones del Doge por el célebre Puente de los Suspiros, así llamadas no por leyenda sentimental alguna, sino porque los condenados contemplaban tras sus celosías vistas postreras de Venecia.. Casanova las sorteó y a día de hoy albergan exposiciones de la Bienale.

Para vistas venecianas, las que brinda el restaurante del contiguo hotel Danieli, top del lujo y la elegancia más hospitalaria, en una de cuyas suites se enamoró Aristóteles Onassis de Maria Callas. Su cheff Gian Nicola Colucci prepara, para esta primavera, jornadas gastronómicas dedicadas al ibérico español...

Y, si se pretende admirar la propia Piazza de San Marco “abierta en canal”, nada como hacerlo desde la torre de San Giorgio. O bien, a distancia, desde los áticos de otros dos magníficos cinco estrellas, ubicados ya en la Giudecca veneciana. Uno comparte tabiques con la residencia de Elton John, cuida los mejores jardines de la ciudad, mantiene iglesia propia para bodas ocupando como ocupa un monasterio diseñado por Andrea Palladio y, por tanto, no podía llamarse sino Bauer Palladio Hotel & Spa. El otro atiende por Hilton Stucky, sobresaliente ejemplo de cómo acondicionar a pedir de boca repostera las instalaciones del pan nuestro de cada día que poseía el viejo molino sobre el que se construyó. Hotel, dulce hotel, el Molin Stucky propone las mejores vistas aéreas de la Serenissima desde su piscina y lounge. Porque la belleza sigue alimentando en Venecia... Incluso los desconchones de sus fachadas son únicos. Lo sabían antaño Petrarca, Mozart, Lord Byron, Joseph Brodsky, Ezra Pound y Wagner, que vivieron en Venecia, éste último en lo que hoy es su casino. Lo sabe la escritora Ana Lombardo, que dirige ahora su festival de poesía Parole nel Mondo.

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Documentos: DNI.
Idiomas: italiano.
Moneda: euro.

Cómo llegar: Hay numerosos vuelos directos desde España. El aeropuerto Marco Polo conecta con el centro, a 8 km, en autobús y vaporetto. El aeropuerto de Treviso, a 40 km, recibe vuelos de bajo coste. Los autobuses dejan en la Piazzale Roma, cerca de la estación de tren.

Cómo moverse: Los billetes del vaporetto se adquieren en paradas, estancos y bares con el distintivo ACTV.
Los abonos de viaje salen a cuenta si se van a realizan más de tres trayectos. Los vaporettos que llevan a Murano y Burano zarpan de la Fontamenta Nuove, en Cannaregio.