Una visita a Casa Vicens

Casa Vicens abre sus puertas en Barcelona para descubrirnos a un Antoni Gaudí inédito en la que fue su primera gran obra.

15 de noviembre de 2017

Antoni Gaudí solía decir que la originalidad consistía en volver al origen. Y eso es, precisamente, lo que haremos al visitar la Casa Vicens, la primera casa de Antoni Gaudí, preludio del Modernismo catalán. Tras más de 130 años de historia como casa familiar de uso privado, la Casa Vicens se convierte en la última de las obras Patrimonio de la Humanidad de Antonio Gaudí que se pueden visitar en Barcelona.

Casa Vicens evidencia que Gaudí no siempre fue Gaudí. Antes tuvo que ser un joven que llegara a Barcelona en 1868 para iniciar sus estudios de arquitectura. Un mal estudiante, más interesado en sus propias inquietudes que en las asignaturas, obligado a trabajar para pagarse los estudios. Pero, a la vez, un estudiante inspirado que mostraba una asombrosa capacidad imaginativa. Antoni Gaudí logró graduarse en la Escuela de Arquitectura, en 1878. Elies Rogent, director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, dijo: “Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá”. Y el tiempo dictó sentencia.

La Casa Vicens, primera casa de Gaudí

Antoni Gaudí recibe el encargo de la que será su primera casa en 1883, sólo cinco años después de haberse graduado como arquitecto. El señor Vicens, corredor de bolsa como se definió en su testamento, y no ceramista como se ha creído erróneamente hasta no hace mucho, encargó al joven arquitecto de 30 años la casa veraniega de la familia, en la antigua Vila de Gràcia, por entonces, población independiente de Barcelona.

Hay que usar la imaginación porque aquel antiguo municipio fue creciendo con el desarrollo urbanístico de Barcelona hasta convertirse en el actual distrito de Gràcia. El jardín que rodeaba a la Casa Vicens desapareció poco a poco reduciéndose a lo que queda hoy. En 1885, cuando Antoni Gaudí acabó el proyecto, la casa parecía estar en medio de un oasis. El agua sonaba por todas partes, las plantas crecían abundantes y cuando los haces de luz pasaban por la fuente, integrada en la tribuna abierta de estética japonesa, se rompían en un hermoso arcoíris.

Un Gaudí inédito

El de Casa Vicens es un Gaudí inédito. Una sorpresa para quien espere encontrar las curvas, la técnica ornamental del “trencadís”, la proporción áurea o las estructuras hiperboloides del genial arquitecto catalán. No hay nada de eso; pero sí, como indica Mercedes Mora, representante institucional de Casa Vicens, “una infinita explosión de influencias. Un despliegue de técnicas y conocimientos asombroso”.

"Cuando fui a tomar las medidas del solar, estaba totalmente cubierto de unas florecillas amarillas, que son las que adopté como tema ornamental en la cerámica."

A nivel estilístico, Casa Vicens supuso una ruptura estilística con todo lo hecho en la época en Cataluña. Por ello, se puede considerar como la obra manifiesto de Antonio Gaudí, a la vez que evidencia la posterior evolución de su autor.

Si vemos ahora la casa en todo su esplendor es gracias al trabajo de recuperación patrimonial, que ha durado dos años. Documentos, fuentes históricas y la propia casa han ido guiando los trabajos que, como indica Pau Ramírez, jefe del equipo de rehabilitación, se han realizado “como si fuéramos arqueólogos, capa a capa”. Una tarea que los visitantes podrán observar en directo, puesto que está programado que continúe de forma adaptada, como un atractivo más de la visita, con el objetivo de mostrar el importante trabajo realizado.

Un Gaudí sin prisas

Para un Gaudí inédito, una propuesta museológica singular: “Queremos un Gaudí sin prisas”, explica Mercedes Mora. El modelo de gestión de Casa Vicens se basa en la calidad de la visita más que en la cantidad. La medida más importante para garantizarlo es la limitación del aforo de la Casa Vicens a un máximo de 550 personas de media al día. El visitante, como un invitado más de la casa, seguirá un circuito natural y didáctico, que partirá desde las salas de Gaudí, verdaderas protagonistas de la experiencia, hasta las zonas de exposición. El objetivo es que descubra la casa desde su propia observación, ayudado por explicaciones “a la carta” de los mediadores que estarán en todo momento presentes.

En este sentido, la exposición permanente, que ocupa toda la segunda planta, es la pieza clave de Casa Vicens. La sala detalla el contexto social y cultural de Barcelona en los años de construcción de la casa y los primeros pasos en la carrera como arquitecto del joven Antoni Gaudí, con sus influencias y reflexiones, primeros proyectos, obras y colaboraciones, para después enfocar el proyecto original y el proceso constructivo de la Casa Vicens, además de exponer los cambios que ha ido sufriendo a lo largo del tiempo.

La Casa Vicens en el tiempo

Hasta llegar a la actualidad, Casa Vicens pasa por tres momentos históricos. El primero, su construcción, de 1883 a 1885. Antoni Gaudí proyectó una casa unifamiliar en cinco niveles. En el sótano estaban las carboneras; en la planta noble, el salón, la chimenea y la espectacular habitación del fumador, con clara influencia de la Alhambra. En la segunda planta estaban las habitaciones del matrimonio y otras estancias de uso personal. Más arriba, se encontraba la planta del servicio, más funcional. Y, finalmente, la primera azotea transitable que crea Antoni Gaudí.

El segundo momento histórico de la casa no tiene como protagonista a Antoni Gaudí. En el año 1925, la casa de veraneo fue ampliada para convertirse en vivienda plurifamiliar por encargo de la familia Jover, que era la propietaria de la casa desde 1899. Entonces, Antoni Gaudí, muy ocupado con la construcción de la Sagrada Familia, derivó el proyecto a su amigo Joan Baptista Serra de Martínez (1888- 1962). Éste hizo un formidable trabajo. Tanto es así, que sin indicaciones es imposible qué parte de la Casa Vicens es la original y cuál, la ampliación.

El tercer momento histórico es el de la rehabilitación de la Casa Vicens, tras ser adquirida por MoraBanc en el 2014. Un reto que ha buscado dotar a la casa de las condiciones e infraestructuras necesarias para recibir, como si fueran invitados, a los visitantes deseosos de encontrar a Antoni Gaudí en la intimidad.

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