Escapadas de Semana Santa (I)

Rutas fluviales por el Canal de Midi y el Alto Duero

Estas vacaciones primaverales son un momento ideal para conocer lugares cercanos que aúnan naturaleza y cultura.

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HEMIS 0603141. Canal del Midi

Canal del Midi

Esta histórica vía fluvial se recorre a bordo de una embarcación bien equipada; uno de los tramos más concurrido es el que discurre entre Carcasona y beziers. El canal tiene una longitud de 240 kilómetros, una anchura que llega a veinte metros y unos dos metros de profundidad. 

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HEMIS 0197607. Por el Valle del Duero

Por el Valle del Duero

La localidad de Pinhao y sus alrededores son un magnífico ejemplo del paisaje del Valle del Duero, que se caracteriza por sus empinadas paredes tapizadas de viñedos, un espléndido patrimonio arquitectónico y una singular gastronomía. 

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HEMIS 0163887. La Ruta de las Kasbas

La Ruta de las Kasbas

Desierto, montañas, grandes desfiladeros, oasis, pueblos bereberes y fortificaciones de adobe son los alicientes de este viaje que aúna cultura, historia y paisajes bellísimos. En la imagen, la kasba de Aït Ben Haddou.

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HEMIS 0109838. La Ruta Palladio

La Ruta Palladio

Desde Venecia hasta Vicenza se visitan las casas más bellas del genial arquitecto renacentista, Andrea Palladio. En la imagen la villa de la Malcontenta, situada junto al Canal del Brenta.

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Estas vacaciones primaverales son un momento ideal para conocer lugares cercanos que aúnan naturaleza y cultura.

El Canal de Midi y el valle del Duero son la primera entrega de una serie de propuestas para Semana Santa por lugares que reúnen naturaleza, cultura y diversión. Son recorridos que se pueden realizar por cuenta propia y que no distan más de una hora en avión desde la mayoría de ciudades de España. Todas nuestras propuestas han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Canal del Midi. Francia

En el sur de Francia, en la región de Languedoc, podemos navegar por el Canal del Midi a bordo de una gabarra, una embarcación fluvial totalmente adaptada para alojar durante estos días a dos, cuatro y hasta doce personas. El viaje a través de algunos de los tramos de este canal que tiene una longitud total de 240 kilómetros –une el rio Garona desde Toulouse con el mar Mediterráneo– permite descubrir algunos de los paisajes más deliciosos del sur francés y a la vez disfrutar de unas vacaciones distintas. Salvar esclusas, dejarse llevar lentamente por las aguas del canal bajo la sombra de los plátanos, detenerse en los pequeños pueblos para degustar las exquisitas especialidades de la cocina francesa y sus vinos es una experiencia apta para todos los públicos. Las embarcaciones están bien equipadas y muchas de ellas llevan bicicletas a bordo para poder realizar excursiones por los alrededores. Uno de los tramos más populares es el que discurre entre Carcasona y Beziers, junto al Mediterráneo, que permite visitar la magnífica escalinata de siete esclusas de Fonsérannes, una verdadera obra de ingeniería del siglo XIX, la ciudad medieval de Castelnaudary y la fantástica ciudadela fortificada de Carcasona. 

Valle del Duero. Portugal

La región del Alto Douro, famosa por sus viñedos y bodegas de vino de Oporto, es un destino que conjuga naturaleza y cultura y que además tiene un alentador componente gastronómico. El viaje de unos cinco días se puede realizar en barco por el río Duero, en coche y también en tren. La ruta ofrece un buen número de casas solariegas o quintas, convertidas en alojamiento, que guardan las tradiciones vitivinícolas de la zona y resultan un lugar muy aconsejable para pasar la noche o detenerse a comer. Este viaje a través de las vertientes escalonadas cubiertas de viñedos se puede iniciar en la localidad de Peso da Régua y culminar en Pinhao. Algunas de las paradas más emblemáticas de este tramo son el santuario de Nuestra Señora de los Remedios y el monasterio de Tarouca y además, por el camino se pueden visitar distintas bodegas. Otra opción es partir en tren desde la estación de Sao Bento en Oporto hasta Pocinho a través de una auténtica obra de ingeniería que supera varios accidentes naturales a través de 26 túneles y 30 puentes. Una vez llegados a Pocinho es posible combinar los paseos en barco con los trayectos en tren. No hay que perderse la experiencia de viajar en el «rabelo», el único medio de transporte que existía en el siglo XIX para salvar algunos de los tramos del Duero, un bonito barco a vapor que invita a recorrer el valle de forma sosegada.