Ruta desde Copenhague

El viaje descubre vestigios históricos y paisajes llenos de poesía

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TIP-692ZNG00015. Copenhague

Copenhague

El viejo barrio portuario es un animado lugar para conocer el carácter alegre y abierto de la capital danesa.

SILVIO ZANGARINI / AGE FOTOSTOCK

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Jørgen Nørgaard 5. Ribe

Ribe

El Museo de los Vikingos muestra cómo era la vida de aquel pueblo de marinos y guerreros.

JORGEN NORGAARD

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PETER L NIELSEN. Copenhague

Copenhague

Por su ubicación a la entrada del mar Báltico, la capital danesa desempeñó un papel crucial en las rutas comerciales del norte de Europa.

PETER L. NIELSEN

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CARSTEN HVID 2. Skagen

Skagen

El pueblo más al norte de Dinamarca es un célebre destino estival por sus playas y su ambiente tradicional.

CARSTEN HVID

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00614255. Dunas del norte

Dunas del norte

Las arenas blancas y ondulantes de Skagen protegen las praderas del oleaje del mar del Norte.

BILDAGENTUR HUBER / FOTOTECA 9 X 12

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Ulrich Jakobsson. Isla de Mon

Isla de Mon

Los acantilados calizos de la Isla de Mon son una agradable escapada a poca distancia de Copenhague.

ULRICH JAKOBSSON

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LKF-340867. Bornholm

Bornholm

Las ruinas del castillo de Hammershus son el vestigio más antiguo de esta isla próxima a Copenhague y famosa por sus factorías de arenque ahumado.

KONRAD WOTHE / AGE FOTOSTOCK

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Dinamarca-4. En ruta

En ruta

1 Copenhague. Además de ver sus palacios, hay que pasear por la calle Strøget y junto al canal Nyhavn .
2 Roskilde. En este fiordo es posible navegar a bordo de un barco vikingo.
3 Odense. Ciudad natal de Hans Christian Andersen.
4 Århus. El museo al aire libre Den Gamle By muestra casas tradicionales.
5 Skagen. Irresistible por sus playas y su puerto.

Mapa: BLAUSET

Viveca Tallgren

9 de abril de 2014

12 visitas imprescindibles en Copenhague

Más información

12 visitas imprescindibles en Copenhague

Dinamarca es un país tranquilo y acogedor, con colinas verdes y onduladas, casas de fachada entramada y un patrimonio que invita a imaginar épocas lejanas. El paisaje más idílico y fértil se halla en las islas, mientras que la península de Jutlandia se manifiesta más árida y salvaje, particularmente el litoral oeste.

En Copenhague, la capital, donde todo el mundo circula en bicicleta, se mezclan calles estrechas, canales y plazas medievales con edificios renacentistas coronados por torres verdes de la época de Cristian IV (1577-1648). Uno de los más originales es Rundetårn, la torre redonda, desde cuyo piso superior se tiene una magnífica vista sobre Copenhague. El ambicioso rey quería fundar una nueva ciudad cerca de la capital y para ello contrató a una legión de arquitectos holandeses. Hoy Christianshavn es un barrio bohemio que, con sus edificios de colores asomados a los canales, parece un Ámsterdam en miniatura. Al filósofo Søren Kierkegaard le encantaba callejear por Copenhague, porque decía que le ayudaba a pensar mejor. Siguiendo su consejo, iniciamos el paseo en el barrio portuario, donde otro célebre danés, Hans Christian Andersen, vivió varios años en una casa junto al canal Nyhavn. Casi todas las viejas tabernas del barrio han sido sustituidas por restaurantes y bares que sirven smørrebrød (rebanada de pan negro con mantequilla, verduras crudas y fiambre) y la cerveza danesa más famosa, Carlsberg.

Las praderas se adueñan del paisaje apenas salir de la capital y empiezan a aparecer vestigios de otros tiempos. A solo 30 kilómetros, el fiordo de Roskilde nos traslada mil años atrás, a la época en que los vikingos navegaban a lo largo del litoral danés. Durante los meses de verano, réplicas de embarcaciones vikingas de enormes velas se deslizan frente a la catedral de Roskilde, la principal localidad del fiordo.

Hoy Christianshavn es un barrio bohemio que, con sus edificios de colores asomados a los canales, parece un Ámsterdam en miniatura

El entorno más idílico de Dinamarca se encuentra al otro lado del puente de Store Bælt, en la isla de Fionia. Punteada por pequeñas villas y hasta 123 castillos, esta isla inspiró delicadas canciones al compositor Carl Nielsen (1865-1931) y vio nacer a Hans Christian Andersen el 2 de abril de 1805. El escritor de cuentos creció en el casco medieval de Odense, en una casa pintada de amarillo y fachada con entramado que apenas deja adivinar la pobreza en la que vivió. La impresionante catedral gótica de esta ciudad se alza en medio del núcleo antiguo, famoso en verano por su festival de flores, su certamen de cine y el Hans Christian Andersen Festival, dedicado a las artes escénicas.

Para conocer la serenidad de la vida danesa hay que hacer una escapada a las pequeñas islas de Mon –sus acantilados de roca caliza cortan la respiración–, Langeland y Ærø. Esta última, surcada por caminos sinuosos y aldeas de pescadores, fue el refugio del escritor Carsten Jensen, que se instaló en la aldea de Marstal para escribir su gran novela Nosotros los ahogados (2006), dedicada a los navegantes de estas islas.

Un contraste fascinante aparece al continuar el viaje por la costa oeste de Jutlandia hasta la población de Skagen, la punta septentrional de Dinamarca. A finales del siglo XIX, las grandes olas, el silbido constante del viento y esa luz tamizada del norte atrajeron al denominado grupo de pintores de Skagen, entre los cuales destacaron P.S. Krøyer, Michael y Anna Ancher. Los visitantes actuales buscan el mismo paisaje que aquellos artistas, la misma paz, los paseos por las playas de dunas y las horas dedicadas a contemplar cómo impactan las olas de los mares Kattegat y Skagerak.

PETER L NIELSEN

Tras disfrutar del solitario entorno de Skagen, el sur de Jutlandia nos ofrecerá un aliciente nuevo. En medio de una marisma, la ciudad de Ribe permite viajar a la Edad Media en apenas una mañana. Su casco viejo se apreta como un ovillo de callejuelas adoquinadas alrededor de la catedral románica. Frente a ese ambiente medieval contrastan las pinturas murales y los mosaicos de vidrio de colores que decoran el coro catedralicio. El autor es Carl Henning Pedersen, miembro del movimiento CoBrA, que en los años 1950 experimentó con el surrealismo y el primitivismo de los dibujos infantiles.

Mientras Ribe parece un museo al aire libre, Århus, la segunda ciudad de Dinamarca, aporta una buena dosis de modernidad a sus rincones antiguos. Este contraste se advierte sobre todo en el barrio latino, surcado de callejones medievales en cuyos flancos se abren restaurantes y tiendas de moda. Pero si se prefiere continuar sumergido en el pasado, nada como dedicar la mañana a visitar Den Gamle By (el pueblo viejo), un espacio con casas danesas de los últimos cinco siglos y artesanos que elaboran pastas y caramelos según recetas tradicionales.

La Dinamarca bucólica reserva otro enclave: la isla de Bornholm, apodada «la perla del mar Báltico» y situada a tres horas en barco de Copenhague. La mejor forma de explorarla es montar en bicicleta y recorrer su costa, pararse en los pueblos de pescadores, contemplar las ruinas del castillo de Hammershus y saborear el arenque con sal en un ahumadero.

Un buen broche a la gira por Dinamarca es el castillo de Kronborg, ubicado a la entrada del estrecho de Øresund y justo enfrente de la ciudad sueca de Helsingborg. Shakespeare situó entre sus muros la tragedia del príncipe danés Hamlet, la más famosa de las obras teatrales que se representan en el festival anual dedicado al dramaturgo inglés. Kronborg demuestra que la historia y la leyenda impregnan el paisaje de Dinamarca tanto como la serenidad que emana de sus colinas y playas. No resulta extraño, pues, que tenga fama de ser el país escandinavo más feliz.

Más información

Documentos: DNI o pasaporte.
Idioma: danés.
Moneda: corona danesa.

Cómo llegar y moverse: Hay vuelos directos desde España hasta el aeropuerto de Copenhague (a 9 km del centro) y hasta el de Billund. Para recorrer el país, lo mejor es el coche de alquiler o el tren; se puede acortar ruta volando a Aarhus.

Alojamiento: Las opciones más curiosas son los castillos, las granjas y los kros (albergues familiares). Para hacer cámping es obligatoria la Camping Card.