Ruta de los castillos del Loira

Entre las ciudades de Saumur y Orleans, el río Loira surca una región de palacios, bosques y viñedos

Más información

11 castillos medievales imprescindibles

11 castillos medievales imprescindibles

El Loira es la espina dorsal de la historia de Francia. Así lo atestiguan los más de cincuenta castillos que se erigen a la orilla de la suave curva que el río traza entre Angers y Orleans. Bosques, viñedos y colinas componen un entorno acogedor que fue elegido por nobles y monarcas como segunda residencia. Porque, contra lo que sucede en otras regiones francesas, los castillos del Loira no tenían finalidad bélica o defensiva, sino que eran suntuosas mansiones para uso y disfrute de sus moradores.

Remontando el curso del río en dirección a Orleans, Saumur es un buen punto de partida para iniciarse en las excelencias arquitectónicas, gastronómicas y naturales de la zona. Ubicado a las afueras de la ciudad homónima, su airosa silueta, posiblemente la más medieval de los castillos del Loira, se divisa en varios kilómetros a la redonda. Residencia de los duques de Anjou, se construyó en el siglo XIV sobre los restos de una fortaleza anterior. Hoy bajo sus torres octogonales y sus almenas decoradas con flores de lis alberga una valiosa colección de artes decorativas francesas, un contrapunto intimista a la vista que ofrecen sus elevados miradores.

Desde Saumur vale la pena desviarse unos quince kilómetros para llegar a la abadía de Fontevrault, mausoleo de la dinastía Plantagenet y, por tanto, de la célebre Leonor de Aquitania, madre de Ricardo Corazón de León, inmortalizada en el cine por Katherine Hepburn en El león en invierno (Anthony Harvey, 1968). Sus sepulcros policromados son un prodigio de la estatuaria del siglo XII, pero además el recorrido permite disfrutar del parque regional Loire-Anjou-Touraine, uno de los espacios más privilegiados de Francia ya que aúna patrimonio natural y arquitectónico.

Legado renacentista

Retomando la ruta hacia Tours, aparecen al poco rato una serie de castillos que sí tuvieron una función defensiva e incluso de vigilancia y peaje en algunos casos: Montsereau, Montreuil-Bellay, Breze y Ussé. El viajero vuelve a sumirse en el lujo aristocrático al llegar a Villandry. Por sus pabellones de planta cuadrada en lugar de torres esquineras y sus preciosos jardines dispuestos en terraza, Villandry constituye un caso particular. En 1906, el español Joaquín Carvallo recuperó su aspecto renacentista y fundó la asociación de propietarios de castillos del Valle del Loira, una entidad definitiva en la conservación de este patrimonio.

Siempre remontando el Loira por la carretera que corre prácticamente paralela y tras recorrer poco más de quince kilómetros, se llega a Tours. En verano las terrazas de cafés y restaurantes de la plaza Plumereau son una agradable excusa para degustar los vinos elaborados en la comarca de la Turena y contemplar un espacio de típico corte medieval. Esta ciudad fundada en el siglo I tuvo un papel fundamental en el siglo xv como centro de peregrinaje y como sede de la corte de Luis XI. La catedral de Saint Gatien, el castillo y los palacetes próximos a la plaza Plumereau muestran la cara más esplendorosa de aquellos años, cuando la seda de Tours era un preciado objeto de exportación.

Chenonceau, conocido como Castillo de las Damas, aguarda a media hora de tours por una carretera que se adentra entre bosques hasta la orilla del río Cher, afluente del Loira. El rasgo más llamativo de este palacio es la galería cubierta que, sobre el llamado Puente de Diana, cruza el río. Debe el sobrenombre al gobierno que a lo largo de cinco siglos ejercieron sobre él seis mujeres. Albergó los amores de Diana de Poitiers (1499-1566) con el rey Enrique II de Francia (1519-1559); a la muerte del monarca, su viuda, Catalina de Médicis (1519-1589), tomó posesión del castillo y mandó construir la galería con tal de que se olvidara la denominación del puente que añadió Diana. A la reina Catalina le sucedieron como señoras del castillo Gabrielle d’Estrées, favorita de Enrique IV, Luisa de Lorena, esposa del príncipe de Chimay, la señora Dupin que en siglo XVIII organizó recepciones con filósofos y artistas, y madame Pelouze, quien costeó su restauración en 1865.

HEMIS 266782

Las plazas de Amboise

De nuevo a orillas del Loira, la siguiente etapa es el castillo real de Amboise, a 60 kilómetros de Villandry. Sus estancias no solo albergaron a algunos de los monarcas más insignes de Francia, sino que contaron con la presencia del genio renacentista Leonardo da Vinci, quien por gentileza del rey Francisco I (1494-1547) residió en la cercana villa de Clos-Lucé hasta su muerte.

Amboise tiene un valor añadido. A su carga arquitectónica se añade su ubicación junto al casco urbano de una población con tiendas artesanales, flores en las ventanas y plazas diminutas ocupadas por las mesas de cafés y bistrots que sirven andouillettes, la salchicha especiada típica de la región, y queso de cabra acompañado de vino autóctono. El toque exótico lo pone, en las afueras, la curiosa Pagode de Chanteloup, una pagoda china de 44 metros de alto y siete pisos, erigida en 1775 por el duque de Choiseul.

Apenas transcurren quince minutos que ya aparece la silueta de otro castillo excepcional: Chaumont-sur-Loire, aupado sobre una colina que domina la curva que traza el río antes de llegar a la ciudad de Blois, que a su vez alberga uno de los castillos más eclécticos del valle. Compuesto por cuatro edificios de épocas distintas, el castillo de Blois fue residencia de los reyes Luis XII, Francisco I y Enrique III, que legaron al palacio interiores de paredes bellamente decoradas y una colección real de pinturas. Monumental y solemne, su sala del Consejo es el recinto civil gótico más antiguo de Francia. La ciudad de Blois fue, además, escenario de uno de los sucesos capitales en la historia de Francia: el asesinato del duque de Guisa, que desencadenó las Guerras de Religión que asolaron el país en el siglo XVI.

El sueño de Francisco I

Bordeando el Loira menos de veinte kilómetros se llega a Chambord. Una amplia avenida arbolada conduce a las puertas de un castillo que es el sueño en piedra de un rey culto y renacentista, Francisco I (1494-1547). Gran aficionado a la caza, el monarca decidió dar rienda suelta a su imaginación y crear el que posiblemente sea el pabellón de caza más fabuloso del mundo. Coronado por seis inmensas torres, sus 440 habitaciones, 365 chimeneas y 84 escaleras conforman un conjunto armónico. Se dice que en su construcción intervinieron 1.800 obreros y que el propio da Vinci –suposición nunca probada– intervino en el diseño de su escalera helicoidal, dos espirales imbricadas en un único hueco por las que dos personas pueden subir y bajar sin cruzarse.

Orleans aparece al poco rato, en el punto en que el río Loira recibe las aguas de dos afluentes. Durante la Edad Media y el Renacimiento fue el puerto fluvial más importante de la región, además de centro intelectual gracias a su universidad. El núcleo más antiguo se localiza entre la catedral y el Loira, cuajado de edificios con entramados de madera en la fachada, palacetes renacentistas, dos colegiatas y una torre de origen galorromano. Hay que seguir la Rue Royal hasta el puente Royal, de nueve arcos y 35 metros, para imaginar la Orleans que Juana de Arco liberó en 1429 de los ingleses. Con la vista puesta en el discurrir del Loira, el viajero posiblemente piense que los 200 kilómetros recorridos desde Saumur han acortado la distancia que lo separaba de la historia.

Para saber más:

Documentación: dni.

Idioma: francés.

Moneda: euro.

Llegar y moverse: En avión hasta París y desde allí en tren o en coche alquilado hasta Saumur, a 321 km. El tren-hotel Joan Miró desde Barcelona y el Francisco de Goya desde Madrid paran en Orleans y Blois. Web tren Elipsos.

Para ir por libre lo mejor es el coche propio o de alquiler. Los cruceros fluviales duran desde unas horas hasta varios días. Los vuelos en globo ofrecen las mejores vistas del valle; la mayoría de globos salen de la ciudad de Amboise.

Alojamiento: Las propuestas para dormir en el Valle del Loira incluyen hoteles, casas rurales o gîtes d’etape y castillos acondicionados como confortables alojamientos. Web de información sobre alojamiento en Castillos.

Bicicleta- El programa Loira en Bici (Loire à Vélo) facilita el traslado del equipaje entre etapas, el alojamiento y el alquiler de bicicletas.

Web de información sobre el Valle del Loira

Web oficial de Turismo de Francia, France Guide.

Libro recomendado: Valle del Loira. Guías Visuales. País Aguilar, 2010.