Ruta Circular por Islandia

Cascadas, glaciares y pueblos de raíces vikingas componen el paisaje más icónico de esta isla de agua y fuego

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DN2011-08507. Seljalandsfoss

Seljalandsfoss

Un sendero permite pasar al otro lado de la cortina de agua de esta cascada. Se encuentra de camino al glaciar Myrdalsjökull y a otro salto espectacular, Skógafoss.

ANTONIO VÁZQUEZ

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mapa islandia. Reykjavík

Reykjavík

La isla de Viðey, a un kilómetro del puerto de la capital, alberga la primera casa de piedra del país, de 1755. Hoy es un restaurante que conserva el mobiliario original.

JOSEF FOJTIK / AGE FOTOSTOCK

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SIM-769262. Geysir

Geysir

La columna de agua hirviendo que lanza el Strokkur alcanza los 20 metros de altura. El Gran Geysir, ahora inactivo, expulsaba agua hasta 80 metros.El área también tiene pozas de barro caliente.

BRUNO MORANDI / FOTOTECA 9 X 12

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77769265. Gullfoss

Gullfoss

Esta cascada forma parte del denominado Triángulo Dorado, junto con la zona de Geysir y el Parque Nacional Thingvellir.

ANTONIO VÁZQUEZ

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DN2011-07388. Landmannalaugar

Landmannalaugar

Las vetas de riolita trazan franjas de colores que van del cobre al amarillo sobre la piel de Landmannalaugar

ANTONIO VÁZQUEZ

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DN2011-06666. Sudurland

Sudurland

Las granjas con cubierta de hierba eran muy abundantes hace un siglo en la región sur. Hoy en día, muchas han sido restauradas como ejemplos de la vida tradicional isleña.

BRUNO MORANDI / FOTOTETCA 9X12

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DN2011-09426. Parque Nacional Skaftafell

Parque Nacional Skaftafell

La cascada Svartifoss es la sorpresa de esta reserva natural, enclavada al sur del gran glaciar Vatnajökull.

ANTONIO VÁZQUEZ

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BBWH5T. Höfn

Höfn

Esta localidad es un referente en la costa sudeste por su industria pesquera. Constituye, además, una buena base para conocer el glaciar Vatnajökull gracias a su Museo del Glaciar.

PAOLO MUSTICCHIO / ACI

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LLP-FOJ-00492. Jökulsárlón

Jökulsárlón

La posibilidad de navegar entre icebergs hace de esta laguna una cita ineludible en la ruta por el sur islandés. Está a pocos metros del mar.

ANTONIO VÁZQUEZ

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DN2011-09745. La ruta por el sur Islandés

La ruta por el sur Islandés

1. Reykjavík. La capital tiene una activa vida cultural.

2. Geysir. El P. N. Thingvellir, la zona geotérmica de Geysir y la cascada Gullfoss constituyen el llamado Triángulo Dorado.

3. Landmannalaugar. Las vetas ocres y anaranjadas de riolita tiñen sus laderas. Es una zona de senderismo.

4. Seljalandsfoss. Una de las cascadas más bonitas del sur.

5. P. N. Skaftafell. Esta pequeña área verde, enclavada al sur del glaciar Vatnajökull, alberga la cascada Svartifoss.

6. Vatnajökull. El inmenso glaciar islandés tiene 8.400 kilómetros cuadrados y cuenta con varios volcanes.

7. Jökulsárlón. En esta laguna se navega entre icebergs.

8. Höfn. Población portuaria, base para visitar Vatnajökull.

Mapa: BLAUSET

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¿Cuánto sabes sobre Islandia?

TEST NG: ¿Cuánto sabes sobre Islandia?

El recorrido desde la capital de Islandia, Reykjavík, por la costa sur es uno de los itinerarios más espectaculares de la isla. Inmensos cielos boreales, cascadas, géiseres y glaciares son los protagonistas de un viaje que finaliza en la pequeña población costera de Höfn, enclavada en la orilla del fiordo Hornafjördur.

Pese a su reducido tamaño, Reykjavík es una cosmopolita ciudad que alberga a dos tercios de la población del país y concentra su actividad política, cultural y económica. El centro histórico se puede abarcar fácilmente a pie, tomando como punto de partida la zona del viejo puerto, desde donde zarpan los barcos que realizan recorridos de avistamiento de ballenas y donde se encuentran tiendas de artesanía además de tascas de sabor auténtico, como la del Sægreifinn («el conde del mar», en islandés). Siguiendo el contorno del puerto, con una parada para curiosear en el mercadillo de Kolaport, que sábados y domingos se instala frente al antiguo puerto, se llega al moderno y suntuoso Auditorio Harpa. En el edificio, recubierto por una cristalera que emula las formas y colores de la naturaleza islandesa, se desarrolla un ambicioso programa de eventos musicales.

Reykjavík tiene fama de ser una de las ciudades más «calientes» de Europa, gracias a su vibrante vida musical y movida nocturna en cualquier época del año, pero sobre todo durante sus luminosas noches de verano, entre mediados de mayo y mediados de agosto. En otoño tiene lugar uno de los festivales más conocidos, el Airwaves, que a finales de octubre presenta actuaciones musicales de grupos nacionales e internacionales.

En pleno centro histórico, arropado por una concentración de coloridas casitas de madera revestidas de láminas de hierro ondulado, un museo marca el lugar donde se situaba la finca del primer colono de Islandia, Ingólfur Arnarson, que llegó a la isla el año 874. A pocos pasos, en la plaza de Austurvöllur, se levanta el Althingishús o Casa del Parlamento, uno de los edificios de piedra más antiguos del país. En el lado este del edificio, frente a la diminuta catedral de estilo tradicional, se esconde el encantador jardín del Parlamento, abierto a las visitas. Los altos muros de este rincón olvidado lo aíslan del runrún de la ciudad, creando un ambiente propicio a la ensoñación solo alterado por la algarabía de los patos del cercano lago Tjörnin. Accesible por un puente, se encuentra el moderno edificio del Ayuntamiento, con una sala de exposiciones siempre interesante y una cafetería asomada al lago.

La vista más espectacular de Reykjavík se consigue desde la torre de la iglesia luterana de Hallgrímskirkja, en lo alto de la colina de Skólavörðustígur. A lo lejos se divisa la isla de Viðey, tan solo a un cuarto de hora en ferry desde el puerto de Sundahöfn. La isla es el emplazamiento de obras de artistas de renombre mundial como Richard Serra, o la torre Imagina la Paz de Yoko Ono, una columna de luz erigida en 2007 en memoria de John Lennon.

Thingvellir, la cuna del país

El viaje hacia los grandes glaciares comienza con un recorrido por el Parque Nacional Thingvellir, un paraje de mucho significado para los islandeses además de Patrimonio de la Humanidad. Situado a unos cuarenta minutos en coche desde Reykjavík, el llano de Thingvellir forma parte de una zona de fisuras que atraviesan Islandia y que marcan el encuentro de las placas tectónicas americana y europea. En una de las fisuras más grandes, el cañón Almannagjá («cañón de todo hombre» en islandés), se congregó por primera vez, en el año 930, el Althingi, la asamblea legislativa y judicial de los islandeses. Como explican las sagas –manuscritos que narran los primeros siglos de colonización en la isla, del XII al XIV–, los representantes llegaban de todos los rincones de la isla y se reunían en Thingvellir una vez al año, en agosto, para escuchar la fuerte voz del recitador de leyes, aprobarlas y dictar sentencias judiciales. Paralelo a Almannagjá corre el río Öxará, que desemboca en Thingvallavatn, el lago más grande de Islandia.

Géiser es una palabra de uso universal derivada del nombre de la más famosa de las fuentes de agua caliente de Islandia, el Gran Geysir, ahora inactivo

Continuando por el puerto de Lyngdalsheiði, en tres cuartos de hora se llega a la zona de Geysir, en el valle de Haukadalur. Géiser es una palabra de uso universal derivada del nombre de la más famosa de las fuentes de agua caliente de Islandia, el Gran Geysir, ahora inactivo. Dentro del mismo recinto se sitúa otro surtidor de agua caliente, Strokkur, que cada cinco o diez minutos lanza un chorro de agua hirviendo. Precedido por una serie de ruidos sordos y un gorgoteo, la columna de agua sale despedida con ímpetu desde las entrañas de la tierra hasta unos veinte metros de altura.

El área cuenta con numerosas fuentes de agua caliente y de fango a alta temperatura, cuya ebullición incesante cubre el paisaje con una persistente bruma, lo que confiere un aspecto irreal al lugar. Esta intensa actividad geotérmica tiene muchos beneficios en un clima frío. Los islandeses canalizan el agua caliente tanto para la calefacción de las casas y el uso doméstico, como para mantener sus invernaderos y piscinas exteriores a una temperatura de placer todo el año, de ahí el ligero olor a azufre que emana el agua caliente.

El gran salto dorado

A tan solo diez kilómetros de Geysir, Gullfoss es sin duda una de las cataratas más espectaculares de Islandia. Su nombre significa «cascada dorada», en alusión al fenómeno de refracción que producen los rayos del sol al atravesar la neblina que se levanta cuando el río glaciar Hvítá se despeña por el borde de una falla.

El agua cae estrepitosamente y con gran violencia en dos saltos, en medio de un cañón de 32 metros de profundidad. Una vez superada esta doble cascada, el río retoma la mansedumbre y reanuda su curso a través de la vertiginosa garganta, flanqueada por formaciones de columnas basálticas que el efecto de la erosión ha dejado al descubierto. Varios miradores naturales muy bien situados permiten obtener distintas perspectivas de la cascada y del cañón.

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Islandia: volcanes y glaciares

Islandia: volcanes y glaciares

Desde Gullfoss y tomando, ahora sí, la Carretera Circular hacia el sur, el itinerario transcurre por concentraciones de casas de veraneo y tranquilos parajes agrícolas. Muchas de las granjas que se pueden observar por el camino ofrecen alojamiento y actividades, como la pesca y la equitación. La cascada de Seljalandsfoss es la primera parada imprescindible de este tramo. Su cortina de agua puede rodearse por un caminito arrimado a la pared, húmeda y forrada de musgo. De nuevo en la carretera, se divisa la capa de hielo del Eyjafjallajökull, uno de los glaciares más pequeños de Islandia, que se ha tornado gris a raíz de la última erupción de su volcán en 2010. La nube de cenizas que levantó entonces mantuvo en vilo a todo el mundo e incluso colapsó el espacio aéreo europeo durante una semana.

En cambio ya casi no queda rastro de las cenizas que pintaron de negro la cascada de Skógafoss, considerada una de las más bellas de Islandia y parada obligada en la ruta sur. Cuando el sol la ilumina, la cascada brilla con múltiples arco iris que, según la leyenda local, son reflejos de un tesoro escondido tras el agua. Muy cerca, el museo etnológico de la pequeña aldea de Skógar permite visitar una granja de turba y, así, asomarse a la vida rural en Islandia hace un siglo.

Desde Skógar parte un popular sendero para excursionistas que transcurre entre los glaciares Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull hasta llegar a Landmannalaugar, en las cercanías del volcán Hekla. Antaño refugio de pastores, Landmannalaugar está cercado por inmensos campos de lava negra y coloridas montañas de riolita en un espectacular despliegue de tonalidades, formas y texturas. Numerosas fuentes térmicas templan las frías aguas del río Laugalækur creando la temperatura idónea para el baño.

Continuando la ruta por carretera hacia el pueblo de Vík, en la distancia se ve el glaciar de Mýrdalsjökull. Bajo su inmaculado manto de nieve alberga uno de los más potentes y brutales volcanes de Islandia, el Katla, cuyas erupciones suelen causar colosales inundaciones que arrastran icebergs y sedimentos por todo el arenal de Mýrdalssandur.

BBWH5T

Las arenas negras de Vík

Antes de llegar a Vík, un pequeño pueblo costero con playas de arenas negras, hay que hacer un alto en el promontorio de Dyrhólaey, la punta más meridional de Islandia, para observar algunas de las aves más representativas de la isla; de las 70 especies que anidan en Islandia, las marinas y las anátidas son las más abundantes. Una vez en Vík será el momento de adquirir alguna pieza de lana en la cooperativa de mujeres artesanas que tejen jerseys, mantas y complementos con diseños tradicionales.

De los 140 kilómetros que separan Vík del Parque Nacional Skaftafell, un tercio corresponde al desierto arenoso de Skeiðarársandur. Este desolado paraje cubre una extensión de más de mil kilómetros cuadrados de arenilla. La distancia entre el glaciar Vatnajökull y el mar oscila entre los veinte y los treinta kilómetros, surcados por incontables afluentes de ríos glaciales. La carretera bordea durante varios kilómetros el glaciar y permite observar sus lenguas brillantes surgiendo entre desfiladeros.

Rodeado por la descomunal masa del Vatnajökull, el Parque Nacional Skaftafell es un sorprendente oasis de verdor. Cuenta con más de doscientas especies vegetales y multitud de aves. Los mismos glaciares y el Oræfajökull, la montaña más alta del país (2.119 m), un volcán de tipo estromboliano cubierto de hielo, resguardan el territorio, creando un microclima suave y húmedo. Del centro de información del parque arranca el sendero que conduce a la cascada Svartifoss, un estrecho salto de agua que cae sobre las geométricas columnas de basalto negro, parecidas a los tubos de un órgano, que se formaron al enfriarse la lava de un volcán.

Con una superficie de 8.400 kilómetros cuadrados, el Vatnajökull es mayor que todos los glaciares de la Europa continental juntos. Cuesta creer que bajo su gruesa capa de hielo prensado –de hasta un kilómetro– se desarrolla una gran actividad geotérmica, con fuentes termales y varios volcanes. Uno de ellos, el Grímsvötn, es considerado el volcán más activo de Islandia. Erupciona cada cinco o diez años, provocando desmedidas inundaciones en las que se desplazan bloques de hielo de varias toneladas que se llevan por delante carreteras y puentes. En la última erupción, en mayo del 2011, la nube de ceniza llegó a 20 kilómetros de altura y afectó los vuelos en el norte de Europa durante cinco días.

Una vez en Vík será el momento de adquirir alguna pieza de lana en la cooperativa de mujeres artesanas que tejen jerseys, mantas y complementos con diseños tradicionales

Menos de una hora se tarda en recorrer la distancia entre Skaftafell y la laguna glaciar de Jökulsárlón, pero el contraste no puede ser mayor. En la laguna reina el silencio, solo roto por el fragor de los desprendimientos del frente del glaciar Vatnajökull, y por las olas que zarandean los bloques de hielo que llegan al mar. De vez en cuando, alguna foca remonta los escasos metros que lo separan del océano y asoma la cabeza entre el hielo.

La mejor manera de explorar la laguna es a bordo de una barca anfibia. Mientras la embarcación surca lentamente las aguas, aparecen flotando con lentitud enormes bloques de hielo, mostrando las formas oníricas creadas por la acción erosiva del viento y del agua. Navegan sin rumbo por el lago como fantasmagóricas barcas de hielo. La diversidad de formas rivaliza con la infinidad de tonalidades del hielo, que van desde el blanco helado y resplandeciente hasta los azules turquesa y zafiro.

El puerto de Höfn

Situado en un extremo del fiordo Hornafjördur y con unas vistas privilegiadas del glaciar Vatnajökull, aparece el pueblo de Höfn. A pesar de su reducida población, unas 1.700 personas, es uno de los principales centros de la industria pesquera y sus derivados en el este de Islandia. Conocida por la excelente calidad de sus cigalas, la población celebra una fiesta a finales de junio dedicada a este crustáceo en la que se degustan diferentes platos, regados por buen vino y amenizados con conciertos, mercadillos y un programa de actividades populares.

La localidad de Höfn es también un punto estratégico para el turismo, ya que su aeropuerto recibe a diario vuelos desde Reykjavík. Los habitantes de Höfn han acumulado a lo largo de los siglos un conocimiento íntimo del glaciar Vatnajökull, de sus caminos, grietas, cuevas y peligros. En el Museo del Glaciar el viajero puede adentrarse en el fascinante mundo de los hielos eternos mediante fotografías, películas, obras de arte y abundante información interactiva. Aunque, sin duda, la mejor forma de conocer el glaciar es realizando una excursión en motonieve o en camión oruga. Encontrarse al mando de una potente motonieve en medio de un desierto blanco y sinuoso es una tentación irresistible y una experiencia única e inolvidable.

PARA SABER MÁS

Documentación: DNI o pasaporte.

Idioma: islandés.

Moneda: corona islandesa (króna).

Diferencia horaria: 2 horas menos.

Recomendaciones: conviene llevar ropa de abrigo, impermeable y calzado de montaña.

Cómo llegar: Hay vuelos directos a Reykjavík desde Madrid, Barcelona y Alicante (desde esta última, de mayo a octubre). El aeropuerto dispone de un servicio de autobús y taxi para llegar a la capital, a 48 km.

Cómo moverse: La Carretera Circular o Ring Road está bien asfaltada, pero para adentrarse por el interior de la isla, conviene alquilar un vehículo todoterreno. Las principales localidades están conectadas por autobús de línea que en verano aumentan su frecuencia de paso.

Alojamiento: Islandia dispone de una amplia red de hostales, albergues y granjas que alquilan habitaciones. En la capital hay hoteles de distinta categoría.

Web de alojamiento en Islandia

Web de Turismo de Islandia

Web de Turismo de Reykjavík