Grecia

Recorrido de Atenas a Meteora

La Acrópolis es la primera etapa de este viaje hacia la región del Epiro y los montes de Meteora

1 / 11

1 / 11

XU2-1563921. Etapas repletas de atractivos en el viaje a Grecia

Etapas repletas de atractivos en el viaje a Grecia

1 Atenas. La visita a la Acrópolis y un paseo por los barrios de Plaka y Monastiraki, a los pies del monte, son ineludibles.

2 Delfos. Aquí estaba el oráculo que decidió el destino de pueblos y reinos.

3 Mesolongi. Las lagunas de esta reserva del litoral son el hábitat de cientos de aves. Sus pueblos pescadores conservan antiguas tradiciones.

4 Parga. Destino de playa familiar. Cuenta con calas encantadoras.

5 Garganta de Vikos. La caminata por este profundo cañón es muy recomendable. Se visitan aldeas de montaña de cultura balcánica.

6 Meteora. Hasta 23 iglesias bizantinas erigidas en lo alto de peñas.

Mapa: BLAUSET

2 / 11

map grecia. La Acrópolis

La Acrópolis

El monte sagrado de Atenas es una visita ineludible en todo viaje a Grecia. En la imagen, el templo del Erecteión.

ARISTIDIS VAFEIADAKIS / AGE FOTOSTOCK

3 / 11

C55-837392. Monasterio de Osios Loukas

Monasterio de Osios Loukas

Mosaicos y frescos bizantinos decoran los muros y techos de este conjunto religioso dedicado a san Lucas.

WOJTEK BUSS / AGE FOTOSTOCK

4 / 11

SIM-794168. Atenas

Atenas

A los pies de la Acrópolis se extienden los barrios de Plaka y Monastiraki, los más tradicionales de Atenas. En la imagen, la plaza Monastiraki.

SANDRA RACCANELLO / FOTOTECA 9X12

5 / 11

HMS-HEM210262. Marismas de Mesolongi

Marismas de Mesolongi

Una serie de lagunas saladas conforman este parque natural. En invierno es posible observar aves migratorias, águilas pescadoras y el amenazado pelícano ceñudo. Un paseo en bicicleta o coche por las estrechas lenguas de tierra que separan las lagunas del mar permite ver barcas de pesca, pasar junto a casas sobre palafitos y también degustar las anguilas o el denominado sushi de Mesolongi.

AGE FOTOSTOCK

6 / 11

HEMIS 191256. Delfos

Delfos

El santuario de Apolo y el de Atenea Pronea fueron uno de los centros espirituales más influyentes de la Grecia Antigua.

MICHELE FALZONE / AWL

7 / 11

SIM-030459. Parga

Parga

El principal centro costero de la región de Epiro es una agradable población de tradición pesquera. En los alrededores hay varias playas de roca donde aún faenan las barcas de pesca al atardecer. La carretera litoral que comunica Parga con Preveza pasa junto a algunas de las calas más bonitas.

JOHANNA HUBER / FOTOTECA 9X12

8 / 11

CFJK1K. Paseo por Ioanina

Paseo por Ioanina

La capital del Epiro tiene un centro amurallado, famoso por sus artesanos plateros, y un castillo reformado en el XIX por los otomanos que aloja mezquitas y museos. Es agradable llegar a la isla de Nisi, en el lago Pamvotis, para contemplar la ciudad rodeada de montañas y pasear por su única población. Cerca de Ioanina se hallan las cuevas de Perama y poblaciones de interés histórico como Lingiades.

 

ACI

9 / 11

GR06166. Garganta de Vikos

Garganta de Vikos

Con 12 kilómetros de longitud y casi mil metros de profundidad, es la ruta senderista más bonita del Parque Nacional Vikos-Aoos, en los montes Pindo.

MICHELE FALZONE / AWL

10 / 11

GR06189. Meteora

Meteora

Los seis monasterios que quedan en pie datan del siglo XVI. Aunque restaurados, los interiores conservan la decoración con frescos y maderas policromadas.

LEMAJRE STÉPHANE / GTRES

11 / 11

138953198. Monasterio de Rousanou

Monasterio de Rousanou

Por su emplazamiento y sus frescos del siglo XVI, es uno de los conjuntos más impresionantes de Meteora. A lo lejos se distingue Varlaam.

DIMITRIOS TILIS / GETTY IMAGES

La Acrópolis es la primera etapa de este viaje hacia la región del Epiro y los montes de Meteora

Desde la Acrópolis, la «roca sagrada» de Atenas, la capital griega se divisa como la inmensa urbe que es y que agrupa a casi la mitad de la población del país. A los pies del mítico monte sobre el que se erige la maravilla arquitectónica que es el Partenón se hallan los barrios de Monastiraki y Plaka, dos remansos de paz en algunos de sus rincones, con plazas y calles estrechas flanqueadas por restaurantes tradicionales.

El bullicio de la megalópolis desaparece en cuanto se toma rumbo norte para descubrir los paisajes y las joyas artísticas que Grecia atesora en las regiones de Sterea Ellada, Epiro y Tesalia, desde vestigios de la Antigüedad clásica hasta los monasterios bizantinos de Meteora. Una vez se deja la autopista por el desvío hacia Distomo, aparece el monasterio de Osios Loukas. Este conjunto bizantino del año 1011 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por los mosaicos que decoran el nártex y los frescos de la cripta.

Tras esta primera parada, la carretera se estrecha y se llena de vericuetos antes de penetrar en la región previamente conocida como «tierra ágrafa» o sin registros de población, pues su relieve montañoso desanimaba a las autoridades otomanas a ir a reclamar los impuestos. Allí se encuentra Delfos, protegido por profundos valles y colgado de la ladera del monte Parnaso, hogar de las musas en la Antigüedad y hoy estación de esquí. Su templo de Apolo albergaba el oráculo que cambió la suerte de tantos imperios. Las sentencias de las sacerdotisas alcanzaron tal fama que Delfos se convirtió en ciudad internacional, protegida por una liga de estados. Para asegurarse oráculos favorables, soberanos de naciones diversas la colmaban de regalos que luego eran guardados en unos templetes denominados Tesoros. Un poco más abajo se halla el santuario de Atenea Pronea, cuyo tholos o templo circular era de una perfección arquitectónica tal que incluso fue objeto de estudio en su propia época.

Llega el momento de descender hacia la costa, cambiando así de paisaje y de época histórica. Algo más de cien kilómetros en dirección oeste, se halla la ciudad de Nafpaktos, antes denominada Lepanto, donde las armadas de la Liga Santa (los Estados Pontificios, España y Venecia) se enfrentaron al Gran Turco en 1571. El centro histórico lo componen casas de muros blancos agrupadas en torno a un puerto amurallado. Corona la ciudad un castillo construido y reconstruido por bizantinos, albaneses, venecianos y otomanos.

Recorriendo el litoral

Después de contemplar una hermosa vista de los golfos de Corinto y Patrás desde el castillo de Nafpaktos, la ruta alcanza las lagunas de Mesolongi, donde falleció el poeta inglés lord Byron en 1824 mientras trataba de organizar la revuelta griega contra los otomanos, y recorre la costa hasta la población de Préveza.

La carretera discurre al borde de acantilados asombrosos, atrapada entre altas paredes rocosas y el azul oscuro del mar. La orografía de Grecia es muy curiosa, pues las montañas crecen con tamaño estratosférico junto a la costa, en lugares donde en otras regiones habría suaves arenales o deltas. El paisaje se completa, allá donde las montañas dejan hueco, con llanuras en las que se extienden fértiles tierras de cultivo y pueblos apacibles. Desde lo alto de los acantilados, si el día es despejado, se divisan las Equínadas y las islas jónicas de Zante, Kefalonia, Ítaca y Lefkada. La vista no es capaz de distinguir qué es ínsula y qué tierra firme, pues son tantos los cabos, golfos, bahías, salientes de tierra y entrantes de mar que conforman el accidentado mapa de Grecia, que a vista de pájaro semeja una bandera hecha jirones.

Préveza, que domina la entrada del inmenso golfo de Arta, guarda con Lepanto un parentesco histórico. Si la batalla de Lepanto supuso detener el expansionismo otomano por el Mediterráneo, la de Préveza, que 33 años antes enfrentó a la flota hispanogenovesa y a la otomana, había confirmado el dominio turco sobre el Mediterráneo. Curiosamente, quienes comandaban cada bando, Andrea Doria al frente de las naves españolas y Barbarroja ordenando las turcas, son todavía hoy considerados grandes almirantes en su tierra o crueles piratas en la del contrario.

La Grecia balcánica

Antes de penetrar en la región de Epiro, fronteriza con Albania, conviene descansar en las playas que se alargan hasta Parga. Hacia el interior, el paisaje mediterráneo deja paso al balcánico, con torrentes encajados en cañones escarpados como el de Vikos y pueblos con tejados rojos a cuatro aguas para que la nieve no se acumule en invierno. Un buen ejemplo de esta arquitectura es Ioanina, junto al lago Pamvótis. Esta ciudad fue un importante núcleo comercial y de poder bajo el gobierno del ilustrado pero cruel déspota Alí Pachá (1741-1822), que acabó asesinado en la isla de Nisi por sublevarse contra el sultán Mahmud II. Su figura fascinó a los pintores románticos y lord Byron lo inmortalizó en sus versos.

Desde Ioanina hacia la frontera albanesa el paisaje crece en altura hasta alcanzar su máxima cota en los montes Pindo. Este macizo boscoso alberga el Parque Nacional Vikos-Aoos, una reserva que lleva el nombre de dos gargantas descomunales, la de Vikos y la del río Aoos. La primera, con doce kilómetros de longitud y mil metros de profundidad en algunos tramos, es una de las excursiones más impactantes de Grecia. A lo largo de las siete horas que se tarda en recorrer el cañón se pasa por pueblos de montaña, miradores y ermitas solitarias.

El viaje por la Grecia septentrional continúa 150 kilómetros en dirección oriental, donde las estribaciones de los Pindo se dan de bruces con la llanura de Tesalia. En el siglo IX allí decidió instalarse un grupo de eremitas ortodoxos que, cinco siglos después y buscando protección del avance turco, edificaron una veintena de monasterios sobre las peñas de Meteora, con la sola ayuda de poleas y sus propias habilidades de escalada. Los seis que quedan en la actualidad disponen de escaleras talladas en la piedra para facilitar el acceso. Conviene aprovechar la mañana para iniciar la visita de Meteora en el monasterio de Megalo Meteoro, el mayor, y después ir descendiendo a través de senderos y carreteras hasta ver los otros cinco, especialmente Rousanou y Varlaam. A primera hora del día, cuando las nieblas todavía no se han disipado, se ven los imponentes peñascos y sus tocados eclesiales surgir de entre las nubes. Entonces se comprende por qué este lugar recibe el nombre de Meteora: «rocas suspendidas en el aire».

Para saber más

Documentación: el DNI o el pasaporte.

Idioma: griego.

Moneda: euro.

Horario: 1 hora más que en España.

Cómo llegar: Hay vuelos diarios hasta Atenas. El aeropuerto Eleftherios Venizelos se sitúa a 27 km del centro de la ciudad; dispone de estación de metro y tren.

Cómo moverse: Atenas es la única ciudad griega con metro; el abono de 24 horas permite utilizar autobuses y metro sin límite de viajes. Para trasladarse por la Grecia continental, el autobús y el tren son los medios más recomendables. Los autobuses (diarios) hacia Delfos y Meteora parten de la Terminal B de Liossion. Los trenes interurbanos (IC) son rápidos y modernos, una buena alternativa para llegar a Delfos y a Meteora. Como los taxis de las zonas rurales carecen de taxímetro, hay que pactar el precio antes.

Alojamiento: En la zona continental son habituales los domatia, alojamientos similares a los bed&breakfast pero sin desayuno, con cocina y, en ocasiones, baño compartido. En general los hoteles griegos se dividen en seis categorías: lujo, A, B, C, D y E.

Turismo de Grecia

Turismo de Atenas