Rajastán, la tierra de los marajás

Un recorrido por la India más majestuosa, tomando como punto de partida el soberbio Taj Mahal de Agra

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Agra

El Taj Mahal, el ejemplo más brillante de la arquitectura mogol, es una parada ineludible antes de empezar el viaje por las ciudades rajput.

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Jaipur

La visita a la llamada ciudad rosa incluye una escapada al fuerte Amber, a once kilómetros. En la fotografía se ven las murallas.

AMAR GROVER / AWL IMAGES

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MAT-740686. Agra

Agra

Los múltiples arcos del Diwan-i-Aam, el salón de audiencias del fuerte de Agra (del siglo XVI), demuestran el gusto artístico de los soberanos mogoles.

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Fuerte de Mehrangarh

Rajastán debe su nombre a los rajput, antigua casta de guerreros cuyo modo de vida hoy perdura en palacios y fortalezas, muchos abiertos al público. Mehrangarh, propiedad aún del marajá de Jodhpur, es uno de los mejores ejemplos. Fundado en 1459, se alza en una colina escarpada sobre la ciudad de Jodhpur. Sus salas palaciegas están decoradas con vidrios de colores, pan de oro y miniaturas.

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Jodhpur

La fortaleza de Mehrangarh y el cenotafio blanco de Jaswant Thada son testimonio de la antigua gloria de esta ciudad a las puertas del desierto.

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Pushkar

Es la ciudad más sagrada de Rajastán. Las aguas de su lago purifican el espíritu de los peregrinos hinduistas

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PNM-pirm-20071126-sa1480. El Desierto del Thar

El Desierto del Thar

Frontera natural entre India y Pakistán, el Thar es una extensión de dunas y matorrales, con pueblos de casas de adobe y muros decorados con pinturas florales y geométricas. Las excursiones por el desierto duran desde unas horas hasta cuatro días y parten de Jaisalmer. Al sur de la ciudad se halla el Parque Nacional del Desierto, una reserva de 103.600 kilómetros cuadrados donde habitan especies como la avutarda de la India y la gacela india.

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mapa india. Jaisalmer

Jaisalmer

Las fachadas de los havelis son un vestigio de la riqueza de la ciudad en el siglo XIX. Algunas de estas antiguas mansiones de mercaderes son hoteles en la actualidad.

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City Palace

El Zenana Mahal, el palacio de la Reina, es uno de los dos pabellones transformados en hoteles de lujo. Se realizan visitas y almuerzos sin alojamiento.

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Udaipur

La ciudad antigua, los palacios a orillas del lago Pichola y el City Palace conforman un conjunto artístico excepcional.

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IBR-1668076. Las ciudades de los marajás

Las ciudades de los marajás

1 Agra. El Taj Mahal y la fortaleza palaciega, ejemplos magníficos de la arquitectura mogol, son dos atractivos ineludibles en este viaje.

2 Jaipur. Es la ciudad con más monumentos: el Palacio de los Vientos, el fuerte de Amber y el City Palace son sus mayores tesoros.

3 Pushkar. Enclave sagrado para los hinduistas por su lago purificador.

4 Jodhpur. Ciudad amurallada dominada por el fuerte de Mehrangarh.

5 Jaisalmer. Conserva las mansiones de los ricos mercaderes del siglo XIX. Desde esta ciudad se organizan excursiones al desierto del Thar.

6 Udaipur. La visita al complejo palaciego del City Palace es imprescindible.

Mapa: BLAUSET

Ana Puértolas

26 de febrero de 2013

Ruta por el Rajastán

Más información

Ruta por el Rajastán

La ciudad de Agra es la puerta de entrada perfecta para recorrer Rajastán. Primero, por su cercanía, a doscientos kilómetros de Delhi. Y segundo y decisivo: porque en Agra se encuentra el Taj Mahal, y sentir de cerca su magnetismo constituye la mejor iniciación para el viaje. Dominando el sagrado río Yamuna, el Taj Mahal es el mausoleo más famoso del mundo, de una blancura resplandeciente. Fue el emperador Shah Jahan quien decidió en 1632 construirlo en honor a su queridísima esposa, Mumtaz Mahal, muerta al dar a luz a su noveno hijo. El panteón, de estilo mogol y rodeado de jardines a la manera persa, sigue un plan geométrico perfecto y desprende magia a manos llenas. Erigido en mármol purísimo, está decorado con piedras semipreciosas incrustadas, formando ramos de flores y esencieros, reproduciendo así en los muros y paredes el paraíso prometido por Alá.

Se hace difícil salir de la hermosa Agra, pero Rajastán reclama al viajero. La carretera que conduce a Jaipur, 200 kilómetros al oeste, es una sucesión de sorpresas y una muestra de la vida india. Un batallón de rikshaws, motos, camionetas y autobuses se entrecruzan o se paran en seco, mientras que junto a la calzada se alinean talleres mecánicos, puestos de comidas e incluso camas de madera para los caminantes.

En la ciudad rosa

Jaipur es puro Rajastán. Palacios, fuertes, bazares repletos día y noche, y color, mucho color: azafrán, rojo sangre, rosa fucsia, amarillo anaranjado y verde ácido en los saris y chales; multicolores turbantes de hombres; joyas de oro, plata y esmalte en los cuellos, las orejas y los brazos femeninos. La ciudad fue trazada en el siglo XVIII siguiendo una cuadrícula perfecta y cubierta más tarde por ese color rosa que la hace inolvidable. A pie de calle se erige el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, una estructura de arenisca con casi mil ventanas para que las mujeres de la corte contemplaran el ir y venir de gentes sin ser vistas. Cerca está el City Palace, con sus patios, salones y pabellones suntuosos, y el Jantar Mantar, el observatorio que construyó el marajá Jai Singh en el siglo XVIII. El bazar, instalado en las calles justo frente al Palacio, es perfecto para hacerse con un chal de algodón o un corte de seda de colores vibrantes. A once kilómetros, el fuerte Amber, al que se accede en un cesto a lomos de elefante, es una obra maestra del arte mogol del siglo XVI.

Tanto Jaipur como Jodhpur son etapas cruciales en la ruta por Rajastán

La jornada de carretera que separa Jaipur de Jodhpur regala horas para disfrutar de los campos verdes y brillantes, salpicados por los saris rosas, azafranes y rojos de las mujeres que trabajan la tierra, y de las que transportan sobre sus cabezas cántaros de arcilla o cobre llenos de agua. El suelo se hace cada vez más áspero y seco al acercarse a Jodhpur, una activa ciudad amurallada en el siglo XVI. Su centro está marcado por la Torre del Reloj y el Sardar Bazar, quizás el mercado más atractivo de Rajastán. Entre el griterío, las aromáticas pirámides de pimienta negra, curry, cardamomo, nuez moscada, clavo y cilantro rivalizan en color con las montañas de tomates, cebollas y ocras, una verdura similar al pimiento.

Sobre un alto de más de cien metros y aspecto inaccesible se alza el fuerte de Mehrangarh. Su fachada de piedra roja es imponente y sus patios, estancias y corredores laberínticos ejemplifican la riqueza ornamental de los marajás. Las vistas desde las murallas abarcan el mar color añil que dibujan los edificios de Jodhpur. En la entrada del fuerte y sobre el muro, treinta huellas de manos dan testimonio de la ceremonia del sati, prohibida desde 1829, en la que las viudas eran obligadas a arrojarse a la pira funeraria donde ardía el cadáver de sus maridos.

Tanto Jaipur como Jodhpur son etapas cruciales en la ruta por Rajastán, pero a medio camino entre las dos existe una población mínima, apenas una calle junto a un lago, que atrae a viajeros desde hace siglos. Se trata de Pushkar, uno de los cinco lugares sagrados del hinduismo. Hasta 52 ghats o escalinatas descienden a un gran estanque donde cientos de peregrinos purifican sus pecados mientras las mujeres lavan la ropa. En el lado oeste del lago se erige el venerado templo dedicado a Brahma, el dios hindú de las tres caras. La época de mayor ajetreo en Pushkar tiene lugar en noviembre, durante la feria de camellos, entonces la ciudad multiplica por cinco su población con gentes de todas las tribus de Rajastán.

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Etapa caravanera

Camino a Jaisalmer, 300 kilómetros en dirección noroeste hacia la frontera de Pakistán, el desierto va imponiéndose. Ésta es una tierra de paso de antiguas caravanas, adonde apenas llegan las lluvias del monzón y donde los rebaños son de camellos y cabras. Y sin embargo alberga uno de los mayores tesoros arquitectónicos de Rajastán: Jaisalmer, una fortaleza medieval de piedra dorada, plantada sobre una colina arenosa. Ciudad de promisión para todos los caravaneros provenientes de Kabul y de Persia, sus muros encierran palacios, mansiones, templos hindús y jainistas que parecen haber quedado anclados en el tiempo. Extramuros se mantienen en pie las haveli, las mansiones de los ricos comerciantes de los siglos XVIII y XIX, cuando Jaisalmer era una próspera encrucijada de mercaderes. Algunas de esas havelis son filigranas de piedra labrada que hoy se han reconvertido en hoteles. Hacia el nordeste de la población se alzan los chhatri, los cenotafios esculpidos para los nobles rajput: más exquisitez sobre piedra y mármol.

Ningún recorrido por el estado de Rajastán debería olvidar Udaipur. Erigida a orillas del lago Pichola, se encuentra en la zona más meridional de este territorio, a 523 kilómetros de Jaisalmer. Durante el trayecto se puede aprovechar para hacer noche en el Monte Abu, en la cordillera de los Arawali, donde se emplazan los templos jainistas más hermosos de la India. Es el conjunto de Dilwara, cuyos santuarios del siglo XI y del XIII están decorados con delicadas esculturas de mármol blanco.

Palacios junto al lago

Udaipur es un regalo de la naturaleza y la historia, asentada junto a un lago rodeado de colinas y sembrado de pequeños islotes ocupados por pabellones reales. Fundada en 1559 y sede de uno de los clanes rajput más tradicionales, Udaipur posee un conjunto arquitectónico bellísimo: el City Palace, del siglo XVI y repleto de tesoros rajputs y mogoles; el Lake Palace, transformado en hotel de lujo; la amurallada ciudad vieja, con sus templos y bazares; y el palacio Jag Niwas, del siglo XVIII. Al atardecer, queda tiempo para dar un paseo en barca por el lago Pichola y hacer así realidad la fantasía de ser un marajá por unas horas.

PARA SABER MÁS


Documentación: pasaporte y un visado que se tramita antes: www.indiavisados.com.
Idioma: hindi e inglés.
Moneda: rupia.
Diferencia horaria: 4 horas más invierno y 3 más en verano.
Salud: Beber agua embotellada. Vacunas recomendadas: tétano, fiebre tifoidea y hepatitis A y B.
Mejor época: de febrero a abril, la estación cálida.

Cómo llegar: Nueva Delhi, la capital india, recibe vuelos de Madrid (con escala en una ciudad europea o árabe). Delhi, Agra y Jaipur están conectados por un tren rápido desde noviembre de 2012. Los vuelos locales son la alternativa.

Cómo moverse: El alquiler de un vehículo con chófer-guía es muy útil en las visitas fuera de los centros urbanos. Para viajar de una ciudad a otra, se recomienda el autocar o contratar itinerarios organizados. Turismo de Rajastán (RTDC) ofrece paquetes turísticos que incluyen traslado, visitas y alojamiento.

Alojamiento: Palacios, casa coloniales y casas familiares componen la oferta. www.hotelsinrajasthan.com