Italia

Por el norte de la isla de Cerdeña

Recorrido desde la medieval Alguer hasta la idílica Costa Esmeralda

1 / 7

1 / 7

HEMIS 1720773. Cabo Testa

Cabo Testa

Este rincón de calas de agua esmeralda, encajadas en un jardín de rocas que semejan esculturas, se sitúa cerca de Santa Teresa de Gallura.

GTRES

2 / 7

77718830. El puerto de Alguer

El puerto de Alguer

La ciudad, que durante siglos fue un enclave estratégico en las rutas por el Mediterráneo, estaba defendida por murallas y torreones desde los que se oteaba el horizonte. Junto a los inexpugnables muros, se extienden los muelles del puerto, llenos de restaurantes y tiendas de recuerdos.

FOTOTECA 9 X 12

3 / 7

77744866. La Pelosa

La Pelosa

Esta playa de arena blanca es célebre por la transparencia de sus aguas. El islote con una torre vigía de la imagen se alcanza a nado.

FOTOTECA 9 X 12

4 / 7

77744853. Castelsardo está coronado por los restos de un castillo del siglo XIV

Castelsardo está coronado por los restos de un castillo del siglo XIV

FOTOTECA 9 X 12

5 / 7

IBR-1774638. La Roccia dell’Orso, esculpida por el viento, es la roca más famosa de la costa de Palau

La Roccia dell’Orso, esculpida por el viento, es la roca más famosa de la costa de Palau

AGE FOTOSTOCK

6 / 7

SIM-701114. La intacta Cala Conneri se halla en la isla Spargi, dentro del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena

La intacta Cala Conneri se halla en la isla Spargi, dentro del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena

FOTOTECA 9 X 12

7 / 7

VN-ESC Cerdeña REMAQ-3. Cuatro paradas imprescindibles

Cuatro paradas imprescindibles

1 Alguer. Sus callejones adoquinados muestran el legado de las culturas que pasaron por este enclave estratégico.
2 Castelsardo. Una carretera panorámica conduce a este pueblo, ejemplo de conjunto medieval fortificado.
3 Palau. Este enclave turístico es popular por su costa de rocas esculpidas. La Roccia dell’Orso es la más conocida.
4 Olbia. Es la puerta desde el este a la Costa Esmeralda. Tiene un animado centro storico repleto de tiendas y cafés.

Mapa: BLAUSET

Juls Villalobos

29 de agosto de 2014

La costa norte de Cerdeña dibuja un arco imaginario en cuyos extremos se hallan las ciudades de Alguer, en el oeste, y Olbia, unos 150 kilómetros al este. Entre ambas se resume la esencia de esta isla italiana: pueblos fortificados, restos nurágicos (hacia 1.700 a.C.), una costa con playas de roca granítica y aguas color esmeralda, y una gastronomía típicamente mediterránea.

Alguer es el mejor prólogo para este recorrido. Desde el puerto se contempla la punzante torre octogonal de su catedral, despuntando sobre una muralla que resguarda el centro medieval y una larga historia protagonizada por fenicios, romanos y genoveses. En el siglo XIV Alguer pasó a ser territorio de la Corona de Aragón y fue entonces cuando llegaron colonos barceloneses que repoblaron sus calles y construyeron edificios civiles, militares y religiosos en el estilo gótico-catalán que imperaba en aquella época.
Desde la céntrica plaza de la catedral de Santa María parte la vía Príncipe Umberto, jalonada de ejemplos de ese estilo artístico, como la Casa Doria y el Palacio Machin; allí también destaca la iglesia de San Francisco, cuyo claustro es una maravilla. Por calles adoquinadas se llega a la otra plaza monumental de la ciudad, la Cívica, que además del palacio d’Albis acoge cafés, heladerías y anticuarios.

Tras 25 kilómetros con el mar de fondo, rumbo al norte desde Alguer, se llega al cabo Caccia y su célebre gruta de Nettuno. La entrada a esta imponente cueva se realiza en barca o bajando nada menos que 654 escalones. Entre Alguer y Caccia también surgen bellas playas y el poblado nurágico de Palmevera, de 3.500 años de antigüedad.

Siguiendo la costa aparece Stintino, un encantador pueblo de pescadores que ha sido descubierto hace poco para el turismo. Tiene un puerto con barquitas de colores y cerca, La Pelosa, una de las playas más espectaculares.

Al llegar al golfo de Asinara el pueblo de Castelsardo da la bienvenida desde su promontorio volcánico. Presidido por un castillo medieval, sus estrechas calles flanqueadas de casas de colores son un buen escenario para degustar la gastronomía sarda, con platos como la cavolata (sopa de coles y carne de cerdo), la favata (habas con manteca y longaniza) y los malloreddus (pasta típica de la isla que se sirve con tomate fresco y queso de oveja), sin olvidar quesos, embutidos y pescados.

La costa que se estira entre Castelsardo y Olbia, conocida como Esmeralda, es famosa por su belleza natural. Tiene etapas ineludibles como Santa Teresa de Gallura, con playas de rocas de granito rosáceo; el cabo Testa, desde el que los días claros se vislumbra la isla de Córcega; y los arenales paradisíacos de Pevero, Capriccioli, Príncipe y Romazzino, entre otros.

Casi en el centro se asienta Palau, de donde zarpan los barcos que conducen al archipiélago de La Maddalena, siete islas declaradas parque nacional. La mayor, Maddalena, está conectada con la isla de Caprera por un istmo natural. Son un vergel de playas con pinos, lagunas, roquedos y fondos marinos de aguas transparentes poblados por colonias de posidonia.

El arco imaginario que hemos recorrido desde Alguer termina en Olbia. En el centro histórico aguardan la iglesia de San Pablo (siglo XVIII), el Palacete Umbertino –sede del Museo Cívico–, la románica iglesia de San Simplicio y piazze bordeadas de cafés y vinotecas. Desde esta localidad sale la última excursión del viaje, la que conduce al poblado de Cabu Abbas y al pozo sagrado Sa Testa (siglos VIII-VI a.C.), ambos considerados los monumentos nurágicos más importantes de la isla.

MÁS INFORMACIÓN

Cómo llegar: En el norte de la isla, los aeropuertos de Alguer y Olbia reciben vuelos desde España; en el sur está el de Cagliari. Otra opción es ir en barco desde Barcelona hasta Porto Torres (norte). El coche es el mejor medio para moverse por la isla.
Turismo de Cerdeña