Paseo por Ámsterdam

La capital holandesa, desde sus famosos museos hasta el mercado de las flores

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La Venecia del Norte

El anillo de vías fluviales que cruza la ciudad tiene 400 años de historia. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 2010. 

MAURIZIO RELLINI / FOTOTECA 9 X 12

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AWL NL01265. Fachadas con historia

Fachadas con historia

El paseo en barco por los canales descubre las características fachadas de la capital con hastiales, muros inclinados y grandes ventanales.

PETER ADAMS / AWL IMAGES

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SIM-426469. Vondelpark

Vondelpark

Abierto al público en 1865, es muy popular cuando llega el buen tiempo por sus senderos y por los conciertos que acoge.

ANDREA ARMELLIN / FOTOTECA 9 X 12

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np amsterdam 4099. Mercado de las flores

Mercado de las flores

El Bloemenmarkt es un colorido jardín flotante, con sus puestos sobre barcazas que venden todo tipo de flores.

NURIA PUENTES

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Begijnhof

El patio de este recinto reservado a mujeres hace unos siglos es hoy un oasis de paz, situado a pocos pasos de la plaza Dam.

SANDRA RACCANELLO / FOTOTECA 9 X 12

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LKF-351235. El barrio de Jordaan

El barrio de Jordaan

Comercios de diseño y terrazas de cafés se alternan en el paseo hacia la Casa Museo de Ana Frank.

AGE FOTOSTOCK

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Amsterdam 301113 2111. Museos

Museos

El Rijksmuseum, el Stedelijk y el Van Gogh exponen tesoros de la pintura holandesa y europea de los últimos diez siglos.

DONATO SCARANO

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SIM-426473. Rijksmuseum

Rijksmuseum

El mayor museo de arte de Holanda está rodeado de jardines que en primavera se llenan de paseantes. La plaza a la que se abre acoge  también el museo Stedelijk y el Van Gogh.  

ANDREA ARMELLIN / FOTOTECA 9 X 12

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VN 181 AMSTERDAM-4. Etapas imprescindibles

Etapas imprescindibles

1 Plaza Dam. Acoge el Palacio Real, la Nieuwe Kerk y el Monumento Nacional
2 Mercado de las Flores. Paradas sobre barcazas en la zona del Anillo Este.
3 Vondelpark. La mayor área verde de la capital.
4 Jordaan. Un barrio de calles estrechas y cafés.
5 Beginjhof. Un tranquilo patio en medio de la ciudad.
6 Rijksmuseum. Lo mejor del Siglo de Oro holandés.

Mapa: BLAUSET

La capital holandesa, desde sus famosos museos hasta el mercado de las flores

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Paseo por la capital holandesa

Paseo por la capital holandesa

En Ámsterdam los tulipanes florecen durante una temporada corta y aterciopelada; aparecen en marzo entre los impetuosos narcisos y los jacintos, y en mayo dejan paso a las rosas; los holandeses olvidan que, en el siglo XVII, se arruinaron por la especulación con los bulbos de tulipán, y se entregan por completo a sus flores. Por supuesto, una visita a los Bollenstreek, el área al sudeste de Ámsterdam en el que las flores crecen en los campos, no podrá olvidarse jamás. Los colores producen una emoción tal que se entiende que se llegaran a pagar fortunas por un único ejemplar de tulipán. Pero cualquiera de los jardines urbanos durante la segunda quincena de abril nos hará experimentar una saturación de belleza similar a la que ofrecen las obras de arte.

El cuidado por estas frágiles flores comienza cada año con el Día Nacional del Tulipán, alrededor del 18 de enero. La plaza Dam, centro neurálgico de la capital, desaparece entonces literalmente bajo las macetas y la ciudad se inunda de flores cortadas y de bulbos aún en crecimiento para que los holandeses los compren y admiren. Durante los siguientes meses las flores se convierten en el regalo por excelencia para los mokummer (habitantes de Ámsterdam), que saludan a los desconocidos con un aséptico apretón de manos, pero no dudan en besar tres veces a los amigos.

El Distrito Rojo, con sus escaparates de mujeres, y los coffee shops, donde es legal consumir marihuana, se encuentran muy cerca de la plaza Dam, pero quizás sea preferible aprovechar el ambiente primaveral para pasear a pie o en bicicleta, mimetizándonos con los holandeses. Siguiendo por la comercial Kalverstraat y girando luego por St. Luciensteeg, llegaremos a un sorprendente rincón de paz, el Begijnhof o beaterio, un jardín rodeado de casas donde vivían (y aún residen) mujeres solteras. Después del paseo nos apetecerá sentarnos en un café al aire libre para comer un broodje, rollito de queso típico, o un stroopwafel, gofre relleno de una delicia dulce y un poco goteante.

Es el momento de perderse por los meticulosos senderos curvos del Jardín Botánico, en el barrio de Plantage, el enclave extramuros donde los amsterdameses paseaban antiguamente. Se abrió a inicios del siglo XVII con el objetivo de sistematizar y conservar aquellas valiosísimas flores que tanto obsesionaban a los holandeses. Estudiaban sus propiedades curativas o narcóticas y se admiraban rarezas como los cactus milenarios que aún envejecen allí. Yo recuerdo con especial cariño el vuelo de las mariposas exóticas en su Invernadero de lepidópteros.

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Los 5 mercados de flores más curiosos del mundo

Los 5 mercados de flores más curiosos del mundo

Para llevarse un poco de esa belleza a casa hay que visitar el Bloemenmarkt, el mercado de las flores. Abandonemos cualquier idea preestablecida de mercado: éste se realiza en barcas y esquifes amarrados a tierra, en el canal Singel. Ya en el siglo XVIII el canal era el medio preferido para abastecer de flores a la ciudad y, en la actualidad, vende semillas, bulbos y todo lo imaginable para su cultivo. Cualquier época es buena para visitarlo ahora que los fragantes ramos proceden de todos los lugares del mundo, incluso pasada la temporada del tulipán. Además, el mercado abre todo los días, y se encuentra tan céntrico que podemos aprovechar para admirar las fachadas de la zona y la torre Munttoren, una de las puertas medievales de la ciudad.

Vamos ahora al parque Vondel, justo en el cruce de la avenida Overtoom con la calle Baerfestraat. Fue el proyecto de un grupo de ciudadanos ricos que otorgaron a Ámsterdam un parque público de estilo inglés, con extensiones de césped y un poco asalvajado. Yo lo describiría como un hormiguero verde en constante actividad: teatro y conciertos para pequeños y adultos, familias que desfilan en orden por el carril bicicleta, niños que señalan un pájaro o una cría en el Parque de Iguanas y que luego toman la merienda en alguna de las cafeterías del parque.

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Antes se ubicaba allí también el Museo del Cine pero, como muchas otras ciudades, Ámsterdam ha recuperado su zona marítima. Ahora el museo, bajo el nombre de EYE, se aloja en un vanguardista recinto a la orilla del Ij. Justo enfrente se halla la Estación Central, ese edificio de ladrillo rojo que suele ser lo primero que ven los viajeros cuando desembarcan con sus maletas en Ámsterdam. El EYE abre el apetito para acercarnos al Museumplein, una plaza que reúne tres museos ineludibles: el Rijks, el Van Gogh y el Stedelijk. El primero muestra lo mejor de la Edad de Oro de la pintura holandesa (siglo XVII), época en que nacieron, entre otros, Van Dijck y Vermeer. En el Museo de Van Gogh, este año repleto de novedades por la conmemoración del 125 aniversario de su muerte, el artista nos observa desde Autorretrato con caballete o nos recuerda con una versión de Los girasoles que las flores continúan allí, a un paso. Apenas separado por una avenida, el Stedelijk expone obras de pintores tan cercanos en el tiempo a Van Gogh como Cézanne, y de épocas posteriores, como Picasso, Mondrian y Chagall, por mencionar solo algunos.

Finalizo este recorrido con el recuerdo a otras dos miradas inolvidables: la del artista Escher, cuyos dibujos de repeticiones infinitas veremos en cualquier rincón de Ámsterdam, aunque gran parte de su obra se encuentre en La Haya; y los ojos negros, inocentes, llenos de vida, de la niña Ana Frank. Su Casa Museo se halla en la calle Prinsengratch, en el barrio de Jordaan. Holanda sufrió enormemente durante la Segunda Guerra Mundial, y conserva un barrio judío que no olvida el Holocausto, explicado en el Museo Histórico Judío, en pleno Oude Zijde o Parte Vieja. Fuera, las flores ondulan más bellas que nunca, en homenaje a la vida y a la esperanza. Quizás nuestra mirada no sea tan profunda como la de los artistas o los héroes, pero puede disfrutar de la que ellos nos dejaron en las calles, en la historia, en la ciudad.

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Cómo llegar y moverse: Los vuelos a Ámsterdam son frecuentes desde varias ciudades españolas. Una línea de tren conecta en 20 minutos el aeropuerto de Schiphol y la Estación Central. La bicicleta y el tranvía son los medios más prácticos para visitar la capital. La «Iamsterdam City Card» ofrece el uso ilimitado de transporte público, la entrada a 50 museos, un crucero por los canales y descuentos en restaurantes y comercios.

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