Paseo invernal por la ciudad de los canales

Un recorrido para descubrir museos renovados y canales de cuento

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Tom Baetsen snow. Anillo de canales

Anillo de canales

Esta red de vías concéntricas fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2010; en 2013 celebró su 400 aniversario.

TOM BAETSEN

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BGD7J6. Mercados callejeros

Mercados callejeros

Los mercadillos son una de las atracciones de Ámsterdam. En la fotografía, el Noordenmarkt.

CYRILLE GIBOT / ACI

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Oude Zijde

El canal Groenburgwal se adentra en la Parte Vieja, surgida en el siglo XV. Desde la torre de la Zuiderkerk, (1611),
se abarca todo el barrio.

HUBER BILDAGENTUR; A. SAFFO / FOTOTECA 9 X 12

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C2N0NK. Ciudad de puentes

Ciudad de puentes

Ámsterdam está compuesta por decenas de islas que, conectadas por 1.281 puentes, pueden enlazarse a lo largo de un paseo.

ACI

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HMS0225112. Locales con historia

Locales con historia

Los proflokalen están especializados en cerveza, vino y ginebra. Los bruine cafés ocupan casas del siglo XVII junto a canales. También hay cafés art déco del XIX.

AWL IMAGES

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IBR-1764770. Palacio real

Palacio real

Situado en la plaza Dam, su Salón de los Ciudadanos es un ejemplo del arte holandés del siglo XVII.
El edificio se asienta sobre 13.659 pilares de madera.

HANS ZAGLITSCH / AGE FOTOSTOCK

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RHA-149-2068. Patinar sobre hielo

Patinar sobre hielo

Por debajo de -4 grados centígrados, el canal Keizersgracht queda cerrado al tráfico marítimo para que las aguas lleguen a helarse y se pueda patinar.

AGE FOTOSTOCK

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L29-1175573. Jardín botánico

Jardín botánico

Gracias a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (s. XVII), el inicial jardín de hierbas aromáticas pasó a ser una de las mayores colecciones botánicas del mundo.

AGE FOTOSTOCK

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SSB-4060-1175. Magere Brug

Magere Brug

Este puente de madera levadizo cruza el río Amstel desde 1670. Comunica el Anillo Este con el barrio de Plantage, donde está el Jardín Botánico.

SUPERSTOCK / AGE FOTOSTOCK

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C029NE. Río Amstel

Río Amstel

Las afueras de Ámsterdam son un mosaico de pueblos tradicionales. Una manera de conocerlos es seguir el curso del Amstel.

ACI

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Rijksmuseum

Desde su inauguración en 1885, ha sido el museo más estimado de la ciudad. 

ACI

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YI7-1909863. Anillo de canales

Anillo de canales

La Het Grachtenhuis (Casa de los Canales), en el canal Herengracht, recopila los 400 años de historia de esta red navegable. En la imagen, el canal Prinsergracht.

CYRILLE GIBOT / AGE FOTOSTOCK

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AMSTERDAM-3. Paseo hasta la Plaza de los Museos

Paseo hasta la Plaza de los Museos

1 Estación Central. Ejemplo de la arquitectura de ladrillo del siglo XIX. Es la puerta de entrada a la ciudad y el inicio de la mayoría de itinerarios.
2 Plaza Dam. Centro neurálgico de Ámsterdam y sede de numerosos eventos. Acoge el Palacio Real, la Nieuwe Kerk y el Monumento Nacional.
3 La Curva de Oro. Este tramo del canal Herengracht aloja los edificios más bonitos de la época dorada de la ciudad y el Museo de los Canales.
4 Río Amstel. Cruza la capital y discurre hacia el sur. La ruta en bicicleta hasta el pueblo de Ouderkerk aan Amstel pasa junto a molinos de viento.
5 Museumplein. Reúne tres museos: el Rijks, el Van Gogh y el Stedelijk.

Mapa: BLAUSET

Un recorrido para descubrir museos renovados y canales de cuento

Más información

Paseo por Ámsterdam

Paseo por Ámsterdam

Lugar de encuentro de gentes, conocimientos y mercancías desde la Edad Media, Ámsterdam mira al futuro con propuestas culturales y sociales atrevidas. Buscar en invierno ese legado histórico y contemporáneo ofrece, a quien ya conoce la ciudad, perspectivas nuevas de los canales y, a los que llegan por primera vez, la oportunidad de patinar sobre hielo y de disfrutar de un millar de rincones cálidos.

La Estación Central suele ser el inicio de todo paseo a pie. Frente a este edificio de piedra y ladrillo rojo, que levantó polémica a finales del siglo XIX porque quitaba la vista al mar, se abre la calle Damrak, quizá la más transitada de Ámsterdam. Nadie diría hoy que, entre los siglos XIV al XVI, Damrak era un canal que separaba el Nieuwe Zijd (Parte Nueva) del Oude Zijd (Parte Vieja) y que servía para transportar las mercancías al centro de la ciudad.

En un costado se erige el edificio de la Bolsa, ejemplo de arquitectura holandesa del siglo XX, ahora reconvertido en sala de exposiciones, conferencias y conciertos. Justo detrás se estira Warmoestraat, donde mercaderes y nobles tenían sus residencias antes de trasladarse a los nuevos canales en el siglo XVI. En la actualidad es la entrada al Barrio Rojo o, como lo llaman los amsterdamers, De Walletjes (Pequeños Muros), haciendo referencia a las viejas murallas. Quien haya paseado por aquí en alguna otra ocasión se dará cuenta de que muchas de las ventanas de luces rojas que ocupaban las prostitutas se han transformado en talleres de jóvenes diseñadores.

La monumental Plaza Dam

Warmoestraat desemboca en la plaza Dam, otro lugar clave en la historia de Ámsterdam. Aquí se alzó, en el siglo XIV, el primer dique sobre el río Amstel para proteger la ciudad del mar. Desde entonces la plaza ha sido centro social y comercial, y de ahí que acoja el Palacio Real –casa consistorial que el rey Luis Bonaparte transformó en su residencia en 1808–; la Nieuwe Kerk, una iglesia que ahora aloja exposiciones, coronaciones y bodas reales; y el Monumento Nacional, un memorial de 1956 dedicado a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En este punto del paseo tal vez apetezca templar el cuerpo con algo caliente. Un lugar recomendable es la cafetería de la última planta de los grandes almacenes De Bijenkorf, porque desde su terraza se contempla parte de la ciudad de un solo vistazo.

A continuación hay que andar por la bulliciosa Kalverstraat y apreciar después la tranquilidad que se esconde al otro lado del pórtico situado en el nº 92. Es un acceso encantador al Museo Histórico de Ámsterdam y también una forma de cruzar por una galería techada, muy apreciada en invierno, hacia el Beginhof. Este hospicio fue fundado en 1346 por la Hermandad Católica de las Beatas, mujeres que ayudaban a los más necesitados y que llevaban vida de monjas sin haber tomado los votos. Devastado por el fuego a mediados del siglo XV, todavía cuenta con una de las dos casas de madera que se conservan en Ámsterdam (nº 34) y con una iglesia clandestina de cuando practicar el catolicismo no estaba permitido por la revuelta protestante (1578-1795).

La otra salida del hospicio sale a Spui, una plazoleta con varias librerías y un animado mercado de libros los viernes. Aquí se encuentra el Hoppe, uno de los bruin café (café marrón) más antiguos de la ciudad (1670). Estos establecimientos deben tan curioso nombre a sus interiores forrados de madera y oscurecidos por el humo del tabaco. Aunque ahora ya no se fuma, son lugares acogedores donde comer o beber algo.

El anillo de canales

Tomando el callejón de Heisteeg y en apenas unos minutos, se entra en el Distrito de los Canales. La ampliación urbanística llevada a cabo a finales del siglo XVI y durante el XVII construyó una red de vías navegables concéntricas en torno al centro medieval y cuyo resultado fueron los canales Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht. En sus orillas estaban las viviendas de los mercaderes, que se comunicaban por callejuelas diagonales con tiendas y lugares de trabajo. Hoy conocidas como Negen Straatjes (las Nueve Callecitas), se han convertido en una zona repleta de tiendas y cafés que ofrecen una cálida pausa.

Otra de las sorpresas de Ámsterdam son los jardines interiores de las casas de los canales. En realidad son el fruto de una imposición, cuando el Ayuntamiento del XVI condicionó la compra de parcelas a que la mitad de la superficie fuera un jardín. Muchos se visitan en junio durante los Open Tuinen Dagen o Días de los Jardines Abiertos, pero los hay que son accesibles a diario, como el del Grachtenhuis o Museo de los Canales (Herengracht, 386), el del Museo de la Biblia (Herengracht, 368) y el del Museo de Fotografía Huis de Marseille (Keizergracht, 401). Una mañana en cualquiera de ellos combinada con un paseo por el río Amstel demuestra cómo estos jardines no hacen más que imitar la belleza natural de los alrededores de la capital.

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La Curva de Oro

El distrito de los Canales tiene su parte más señorial en la llamada Curva de Oro (GoudenBocht), en Herengracht. En 1663, cuando el canal solo alcanzaba hasta donde ahora se encuentra Leidsegracht, se estimuló a los ricos mercaderes a comprar parcelas dobles para construir palacios –los números 475 y 476 exhiben las fachadas más hermosas. Hoy en día la Curva de Oro está ocupada por bancos y compañías prestigiosas como la tienda de los diseñadores Viktor & Rolf (núm. 446).

Museumplein es la mayor plaza de Ámsterdam y congrega los tres grandes museos de la ciudad (Rijks, Stedelijk y Van Gogh)

La Curva de Oro queda partida en dos por la Nieuwe Spiegelstraat, en la que se asentaron los anticuarios del siglo XIX y que conduce hasta el Rijksmuseum. Desde esta calle se observan las similitudes entre el célebre museo y la Estación Central –ambos son obra de Pierre Cuypers, de finales del XIX– y se puede acceder a la plaza de los Museos (Museumplein) atravesando el edificio central. Resulta curioso cruzar esta calle para viandantes y ciclistas, que además conecta los barrios de Zuid y Centro, sobre todo sabiendo que los arquitectos de la reciente renovación del museo, los españoles Cruz y Ortiz, pretendían cerrarla. Ganaron las bicicletas, claro.

Museumplein es la mayor plaza de Ámsterdam y congrega los tres grandes museos de la ciudad (Rijks, Stedelijk y Van Gogh), así como el edificio de conciertos Concert Gebouw. Escenario de múltiples eventos durante todo el año, en invierno la plaza es un animado lugar de encuentro para patinar sobre hielo en un pequeño lago artificial.
Como contrapunto contemporáneo a los edificios de ladrillo rojo hay que acercarse al museo Van Gogh y al Stedelijk, de arte moderno –reabierto en septiembre de 2012 y al que muchos llaman «la bañera» por la forma de la parte añadida–; o entrar en el lujoso y renovado Hotel Conservatorium (el antiguo Conservatorio de Música), que combina ladrillo con una estructura de cristal y donde se suelen alojar actores y futbolistas famosos. Para acabar, vale la pena andar por la bonita calle Van Eeghenstraat rumbo al pulmón verde de la ciudad, el Vondelpark. El Het Blauwe Theehuis (la casa azul del té), cerca de una de sus entradas, es perfecto para quitarse el frío con un chocolate caliente mientras se piensa en la próxima visita a Ámsterdam. Sin lugar a dudas este es el sitio al que ir cuando se repita la visita en verano.

Para saber más

Documentos: DNI.
Idiomas: holandés.
Moneda: euro.

Cómo llegar: El aeropuerto de Schiphol recibe vuelos de varias ciudades españolas. Situado a 15 km del centro de Ámsterdam, tiene un servicio de tren que lleva hasta la Estación Central en unos 20 minutos.
Cómo moverse: La bicicleta es el medio más cómodo para recorrer el centro, pero en invierno es mejor utilizar los tranvías y autobuses. La «Iamsterdam City Card» permite el uso ilimitado del transporte público, entrada a 50 museos y atracciones, un crucero por los canales y descuentos en restaurantes y tiendas.
El Canal Bus (válido para un día) tiene 4 rutas por los canales con parada frente a los principales museos.

Turismo de Ámsterdam