Sevilla

Paseo desde los Reales Alcázares a La Giralda

Los rincones más mágicos de la capital andaluza

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361248. Patio de las Doncellas

Patio de las Doncellas

Este hermoso rincón de los Reales Alcázares fusiona las arquerías bajas almohades y las renacentistas del primer piso.

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IBR-2456807. Jardines de los Alcázares

Jardines de los Alcázares

Cuentan con una docena de ambientes, decorados con fuentes y albercas. A la derecha, el jardín de las Damas.

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Archivo General de Indias

Tras la fachada renacentista se guardan documentos del Nuevo Mundo que abarcan desde el siglo XV al XIX.

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X5Q-1329635. Detalles de los Reales Alcázares

Detalles de los Reales Alcázares

Los baños de Doña María de Padilla (arriba) y mosaicos del salón de los Reyes Moros (abajo).

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El barrio de Santa Cruz

La antigua judería sevillana es uno de los barrios más animados de la ciudad. Lo forman un laberinto de calles que siempre desembocan en un rincón especial: una plaza con naranjos y fuentes, una tasca donde degustar sabrosas tapas sevillanas (gazpacho, calamares, tortillitas de camarones...) o tiendas de artesanías (abanicos, cerámica...).

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Torre de la Giralda

Desde el Patio de Banderas, en los Reales Alcázares, se contempla el emblemático campanario de la Catedral.

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X7F-1924715. Catedral

Catedral

El imponente interior gótico de Santa María la Mayor, del siglo XV.

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Los rincones más mágicos de la capital andaluza

Casi rozándose entre ellos, en pleno centro de Sevilla, se encuentran los tres monumentos más emblemáticos de la ciudad: los Reales Alcázares, el Archivo de Indias y la Catedral. Juntos forman un triple conjunto arquitectónico –declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987 y Bien de Valor Universal Excepcional en 2010– que resume la grandeza de Sevilla durante tres épocas de esplendor: el al-Andalus musulmán, la reconquista cristiana y el descubrimiento de América.

En el barrio histórico, la plaza del Triunfo aglutina los tres monumentos sevillanos. La visita comienza cruzando la Puerta del Perdón que da paso a los Reales Alcázares, un conjunto de palacios y jardines rodeados por una muralla. Dentro guarda rincones islámicos, mudéjares, góticos, renacentistas y barrocos que plasman todas las épocas de su construcción, desde el siglo IX. En la actualidad es el Palacio Real en activo más antiguo de Europa.

Entre los edificios más destacables de los Reales Alcázares está el Palacio Mudéjar del rey Pedro I. Se llega hasta él cruzando el afiligranado Patio de la Montería, en el que la corte se reunía antes de salir de caza. Éste tiene a su vez dos hermosos patios menores: el de las Doncellas, recientemente restaurado con albercas y arriates, y el de las Muñecas, donde el juego consiste en descubrir las caras talladas en sus columnas con arabescos de estuco.

Un oasis de patios y jardines

Otro edificio remarcable es el Palacio Gótico, al que se llega desde el Patio del Crucero, realizado sobre los antiguos baños árabes, o subiendo unas escaleras desde el Patio de las Doncellas. Lo mandó construir en 1254 el rey Alfonso X para alojar a su corte. Las salas contienen tapices de gran tamaño que narran la conquista de Túnez en 1535.

La visita prosigue en los espléndidos jardines, donde los naranjos y palmeras, las rosas y los alhelís se disponen alrededor de fuentes decoradas con azulejos. Por último, se sale de los Alcázares por el Patio de Banderas que, por un lado devuelve a la plaza del Triunfo, y por otro da paso al barrio de Santa Cruz, una de las juderías mejor conservadas de España, y un buen lugar para tapear, hacer compras o refugiarse del sol.

Al salir de nuevo a la plaza del Triunfo se contempla a la izquierda el Archivo General de Indias. Este edificio de planta cuadrada se alzó en el siglo XVI como lonja para evitar que los mercaderes de la época hicieran sus transacciones en los aledaños e incluso en el interior de la Catedral. Si su fachada destella por los ladrillos rojos, en su interior de dos plantas y patio central destacan la escalera de mármol y los largos pasillos, algunos vigilados por relucientes cañones que custodian tres siglos de historia.

La memoria de américa

En el siglo XVIII, el rey Carlos III, imbuido del espíritu de la Ilustración, trasladó al edificio los documentos recopilados hasta entonces sobre América y las colonias. Los 43.000 legajos que se llegaron a reunir lo convierten en el archivo más completo del mundo en esta especialidad.

Justo frente al Archivo se erige la magnífica Catedral de Sevilla, el mayor templo gótico del mundo. La iglesia, que empezó a construirse en el siglo XV sobre una mezquita almohade del XII, está formada por cinco naves, decenas de capillas, dos sacristías, la iglesia anexa del Sagrario –que ejerce de parroquia– y cuatro patios.

El templo resulta imponente por fuera, pero el interior asombra todavía más. Cuando se recorre, el escalonado de sus más de 60 pilares, las 68 bóvedas ojivales y la luz filtrada por las numerosas y delicadas vidrieras obligan al visitante a caminar como recogido.

La Catedral de Sevilla contiene tantas obras de arte que enumerarlas resulta complicado. Sin embargo es obligado contemplar el hipnótico retablo de la Capilla Mayor, de 230 metros cuadrados y más de 200 figuras de santos; la Custodia Procesional de Juan de Arfe, con 350 kilos de plata; cuatro cuadros de Murillo y tallas de Martínez Montañés; y las tumbas de Colón y Fernando III el Santo.

Para superar este trance místico es recomendable hacer el esfuerzo de subir las rampas de los 104 metros de la torre de la Giralda, vestigio del antiguo alminar de la mezquita medieval, que hace las veces de campanario de la Catedral. Desde esta altura, y a condición de que el tañido de sus 26 campanas no hagan cerrar los ojos, el visitante disfruta de una vista amplia del centro antiguo de Sevilla.

Bordeando la Catedral, a pocos metros está la Puerta del Perdón, entrada al Patio de los Naranjos. Hace siglos era el lugar musulmán de las abluciones antes de la oración, hoy es el claustro catedralicio, un rincón donde concluir la visita mientras se aspira el aroma de los naranjos.

PARA SABER MÁS

Cómo llegar: El aeropuerto sevillano está conectado por autobús con el centro, a 10 km. Desde Madrid, a 529 km, hay tren AVE.

Tarjeta turística: La SevillaCard ofrece descuentos en visitas y transportes.

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Los Alcázares de Sevilla