Parques míticos de Kenia

Un safari por los parques de Samburu, Masai Mara, Lago Nakuru y Amboseli

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K77-687577. Trofeos fotográficos

Trofeos fotográficos

Los safaris son la mayor fuente de ingresos de Kenia desde que en 1977 la caza fuera prohibida. Las piezas más valoradas por los cazadores se transformaron en el objetivo de viajeros armados con cámaras. Son los Big Five: león, elefante, búfalo, rinoceronte y leopardo. Sin embargo, Kenia ofrece un abanico de fauna mucho más amplio gracias a sus diversos ecosistemas: hipopótamos, cocodrilos y aves habitan los ríos y lagos, mientras que en las llanuras pueden verse guepardos, jirafas y varias especies de antílopes.

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77728418. P. N. Amboseli

P. N. Amboseli

El Kilimanjaro (5.895 m), el techo de África, es el magnífico telón de fondo de esta reserva, situada a apenas cuatro horas en coche de Nairobi.

HP HUBER / FOTOTECA 9 X 12

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KEN6539. RESERVA NATURAL DE SAMBURU

RESERVA NATURAL DE SAMBURU

La tribu de los samburu habita desde hace siglos en esta región situada al norte de Nairobi. Los británicos la denominaban el Reino de los Espinos.

NIGEL PAVITT / AWL-IMAGES

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Parque Nacional Amboseli

Es la mejor de las reservas keniatas para observar elefantes. También abundan las manadas de impalas y cebras, y algunos guepardos.

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FNL-3028923. Cataratas Thomson

Cataratas Thomson

El río Ewaso Ngiro vierte sus aguas en un salto de 74 metros de altura. Una senda permite contemplarlo desde arriba.

JUERGEN RITTERBACH / AGE FOTOSTOCK

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mapa kenia. Una jornada de safari

Una jornada de safari

Los circuitos por las reservas keniatas suelen durar entre una y dos semanas, en función del número de parques que se visiten. La jornada empieza pronto por la mañana y, hasta la puesta de sol, recorre las pistas en busca de los grandes felinos y mamíferos. Está prohibido salir del vehículo, aunque en algunos parques se realizan trekkings con guías locales. Los lodges ocupan emplazamientos privilegiados, a menudo con vistas a charcas adonde acuden a beber los animales siguiendo un orden ancestral.

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R. N. Masai Mara

Cada año, manadas de ñúes y otros herbívoros atraviesan el parque hasta el vecino Serengeti en busca de pastos.

MICHEL DENIS-HUOT / GTRES

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Isla de Lamu

La localidad de Shela muestra la arquitectura de estilo árabe de la costa suajili.

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Puerto de Lamu

Decenas de dhows, las barcas típicas, ocupan los muelles.

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HEMIS 0328883. Los seis imprescindibles de Kenia

Los seis imprescindibles de Kenia

1 Monte Kenia. La mayor altitud del país y segunda de África se eleva a pocos kilómetros de Nairobi, la capital.

2 R. N. Samburu. La jirafa reticulada y la cebra de Grevy son las especies más famosas de este parque.

3 P. N. Lago Nakuru. Es un inmenso lugar de cría y reposo para flamencos y otras aves acuáticas.

4 R. N. Masai Mara. Sus extensas llanuras son territorio de grandes felinos y de inmensas manadas de herbívoros.

5 P. N. Amboseli. A solo cuatro horas de Nairobi, ofrece una vista magnífica del monte Kilimanjaro.

6 Isla de Lamu. De playas coralinas, es un buen lugar para conocer la cultura suajili y los vestigios árabes.

Mapa: BLAUSET

8 de agosto de 2013

10 visitas imprescindibles en Kenia

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10 visitas imprescindibles en Kenia

Pocos lugares del mundo combinan la naturaleza, la historia y la aventura como Kenia. Ha pasado menos de un siglo desde que los imperios europeos que se repartían África oriental dejaran paso a un país independiente, pero el espíritu romántico de la época de los exploradores sigue emanando de cada rincón. Es lo que se conoce como «La llamada de África».

El bullicio de Nairobi, la capital, desaparece al poco de iniciar el recorrido por los parques más asombrosos de Kenia. La primera etapa son las reservas de Samburu, Shaba y Buffalo Springs, emplazadas 320 kilómetros al norte, en un territorio que en tiempos de la colonia británica se conocía como Reino de los Espinos. Hasta hace unos años se necesitaban ocho horas para llegar a Samburu, pero la nueva carretera (financiada por China) ha reducido a poco más de la mitad el trayecto. Atravesando las fértiles tierras altas de los montes Aberdares, la carretera cruza la línea del Ecuador y discurre entre extensiones de bosques y llanuras hasta mostrar el perfil del monte Kenia (5.199 m), con su cumbre coronada por nieves perpetuas. Esta montaña de tres picos es la máxima altitud del país y la segunda de África después del Kilimanjaro (5.895 m), situado en territorio tanzano.

Un desvío a la izquierda de la carretera asfaltada y toda la magia del África salvaje aparece de inmediato. Los relieves rotos ofrecen inesperados miradores sobre un paisaje punteado por grupos de herbívoros que se mueven al unísono. Éste es el territorio de los samburu, un tribu de guerreros y pastores nómadas hermanados con los masai. Sus espigadas siluetas envueltas en mantas de color rojo avisan de que se ha entrado en la Reserva Nacional de Samburu. Una parada en una manyata (chozas rodeadas por una cerca de espinos) demuestra su hospitalidad y también el sentido comercial que han ganado gracias al flujo de turistas, a quienes ofrecen adornos elaborados por las mujeres, telas y lanzas talladas por ellos mismos.

El río de aguas pardas

Camino del Ewaso Ngiro, el único río de la región, es muy posible encontrarse con dos animales endémicos de esta parte de África: la cebra de Grevy, con rayas más ordenadas y parejas, y la jirafa reticulada, cuya piel exhibe un estampado único en África. Ewaso Ngiro quiere decir «aguas pardas» por los sedimentos que arrastra desde su nacimiento en las faldas del monte Kenia. Manadas de elefantes de hasta 200 individuos se refrescan en sus aguas durante las horas más cálidas del día; de noche, los leopardos medran por las orillas en busca de alguna presa confiada. Los lodges mejor situados permiten verlos desde la orilla opuesta, a una distancia segura y mientras se disfruta de una cerveza helada antes de la cena.

A continuación el safari pone rumbo sudoeste por una carretera que depara la sorpresa de las cataratas Thomson –el británico Joseph Thomson las llamó así en 1883–, donde las aguas del Ewaso Ngiro saltan desde 74 metros de altura en mitad de una selva cerrada.

El paisaje cambia por completo en el Parque Nacional del Lago Nakuru, 160 kilómetros al oeste de Nairobi. De la aridez de Samburu se pasa a la feracidad de un gran lago salobre, y las selvas de las cataratas Thomson se convierten en bosques de acacias amarillas, antes llamados «árboles de la fiebre» porque se les atribuía la transmisión de la malaria. Aquí se ven los primeros rinocerontes del safari; los hay negros y también blancos, pues en Nakuru habitan las dos especies. Los protagonistas del Nakuru, sin embargo, son el millón y medio de flamencos que tiñen las aguas de color rosa. Cerca de la orilla se distingue esa gran masa, que se alimenta de las algas y los crustáceos que habitan las aguas salobres. Los cercanos lagos Bogoria y lago Baringo ofrecen más oportunidades para observar estas magníficas aves, que únicamente anidan en otro de los lagos del Rift, el Natron, en territorio de Tanzania.

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El territorio masai

Al sur del lago Nakuru, la carretera desciende el escarpe del Rift mostrando la colosal falla que un día desgajará África por el este. Debajo se extiende el territorio masai, una gran llanura que conduce hasta el parque más emblemático de Kenia: la Reserva Nacional Masai Mara. Aquí se hace realidad la imagen idílica de las grandes llanuras de pastos dorados, salpicadas de acacias, elefantes, jirafas y cientos de herbívoros. El Mara, como se conoce a la reserva localmente, ofrece la posibilidad de ver casi todos los grandes mamíferos de África oriental. Las concentraciones de cebras, ñúes, antílopes y gacelas atraen a guepardos, leones, hienas y leopardos, así que no resulta raro ser testigo de una cacería o incluso ver algún león sobre el capó de un vehículo para localizar a su presa.

Un viaje en globo permite contemplar toda esa riqueza natural desde el aire; esto es especialmente recomendado a mediados del verano, cuando los ñúes se reúnen para cruzar el río Mara camino de los pastos del norte. Un espectáculo tan sobrecogedor como dramático porque muchos son devorados por los cocodrilos.

Un vuelo en avioneta desde el aeródromo cercano al Serena Lodge ahorra casi siete horas de pistas y carreteras hasta el Parque Nacional Amboseli, otro de los lugares más famosos de Kenia. Situado en pleno Valle del Rift, culmina el safari con una imagen inolvidable: al amanecer, antes de que las nubes tapen su cima cubierta de glaciares, el Kilimanjaro asoma en el horizonte despuntando sobre las acacias y los grupos de elefantes y jirafas.

El misionero alemán Johannes Rebmann fue tomado por loco cuando, en 1840, aseguró que había un monte coronado de nieve en medio de África, en las inmediaciones del Ecuador. Hoy los glaciares que inspiraron a Ernest Hemingway su novela Las nieves del Kilimanjaro (1952) desaparecen. Se estima que, entre 2020 y 2050, se fundirán para siempre. La hipnótica visión del monte nevado es aún un privilegio posible. Y el mejor lugar para disfrutarlo son las secas sabanas de Amboseli.

Hacia la costa Suajili

El Tren Lunático, el ferrocarril que abrió la colonización de África a los ingleses, ofrece un final de safari inmejorable. Esta histórica línea conecta Nairobi con la portuaria Mombasa y cruza el Parque Nacional Tsavo, famoso por Los devoradores de hombres de Tsavo (1907), la novela sobre dos leones que a punto estuvieron de parar el avance del imperio británico.

La ciudad de Mombasa muestra una Kenia diferente, una mezcla del África negra y el África árabe que culmina en la isla de Lamu, accesible en avioneta. Ruinas árabes, playas de coral y poblados rodeados de plantaciones de mangos y cocoteros introducen en un mundo que parece salido de un relato del siglo XIX. Mientras se disfruta de una especiada comida en la vieja ciudad de Lamu, o mientras se contempla los dhows (barca de vela tradicional) desde la arena, la llamada de África resonará en los oídos y el viajero sabrá que, tarde o temprano, volverá a Kenia.