Pamplona en sanfermines

La capital navarra entra en ebullición durante esta semana de julio

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B490FG. Catedral de Pamplona

Catedral de Pamplona

Santa María la Real, catedral de Pamplona, corona un promontorio que se eleva sobre el casco viejo, donde fue fundada la Pompaelo romana. Obra cumbre del gótico de los siglos XIV y XV, en ella han sido coronados reyes, se reunían las Cortes y, durante tres siglos, acogió la Diputación del Reino.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Txupinazo desde el Ayuntamiento

El lanzamiento del txupinazo desde el Ayuntamiento, situado en la plaza Consistorial, supone el inicio de las fiestas de los sanfermines. 

Foto: CORBIS

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mapa pamplona. Archivo Real y General de Navarra.

Archivo Real y General de Navarra.

Ubicado en el antiguo palacio de los reyes de Navarra, el Archivo Real y General de Navarra es uno de los edificios históricos más antiguos de la región. 

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Fuente de Neptuno niño

Situada en la plaza Consejo de Pamplona, la fuente de Neptuno niño es una de las 5 fuentes que se levantaron en la ciudad para el suministro de agua en el siglo XVIII. Su nombre se debe a la escultura que se ubica en la parte superior de un pequeño Neptuno con tridente sentado sobre un pez. 

Foto: ACI

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fototeca9x12-813100. La plaza del Castillo de Pamplona.

La plaza del Castillo de Pamplona.

Desde la glorieta central, que fue instalada el año 1943, se contempla este lugar de reunión imprescindible de Pamplona. La plaza está rodeada por casas del siglo XVIII con balconadas, torretas y ventanales, y alberga cafés emblemáticos como el Iruña, el Casino Principal y el Eslava.

AGE FOTOSTOCK

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Bar de tapas, en la calle Estafeta de Pamplona.

Si algo caracteriza a Pamplona, además de los sanfermines, es su gastronomía. La ciudad cuenta con buenos restaurantes de tapas donde degustar lo mejor de la tierra. 

Foto: GTRES

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Interior del Café Iruña

Abierto en 1888, el café Iruña es un referente en la ciudad de Pamplona. En él estuvo el escritor Ernest Hemingway, de ahí a que se le haya dedicado un rincón con su nombre donde se encuentra la escultura que le recuerda. 

Foto: GTRES

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Parque Yamaguchi

Con aires japoneses, el parque Yamaguchi de Pamplona está dedicado a la homónima ciudad nipona con la que está hermanada. Fue inaugurado en 1997. 

Foto: ACI

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HEMIS 0007480. Pamplona en cuatro etapas

Pamplona en cuatro etapas

1 Ayuntamiento. Desde el balcón de su fachada barroca se lanza el txupinazo, que señala el inicio de los sanfermines.

2 Catedral. Edificada entre los siglos XIV y XV, es el monumento pamplonés que más tesoros histórico-artísticos reúne.

3 Ciudadela. Este recinto fortificado es el centro del principal pulmón verde de Pamplona y su referencia urbanística.

4 Parque Yamaguchi. Un sosegado espacio de estilo nipón y 85.000 metros cuadrados. Se halla en una de las zonas más modernas.

Mapa: BLAUSET

19 de julio de 2013

San Fermín

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San Fermín

La actual capital de Navarra ya lo era en el siglo IX de un reino medieval que se extendía hasta los Pirineos occidentales. Fruto de este pasado la ciudad acumula siglos de historia, pero si por algo es conocida en el mundo entero es por la celebración de los sanfermines.

Los festejos se inician el 6 de julio, día previo a la festividad de San Fermín, cuando desde el balcón del Ayuntamiento se lanza el sonoro txupinazo, el cohete que da paso a una semana de actos festivos, conciertos y verbenas. Sin embargo, la mayor atracción diaria de los sanfermines son los encierros matutinos, cuando los mozos corren delante de los toros por las calles del casco viejo: salen de Santo Domingo, pasan por la plaza Consistorial, por Mercaderes –donde se ubica el Museo del Encierro– y por la histórica calle Estafeta, que conduce a la plaza de toros donde concluyen los encierros.

Ayuntamiento. La estrecha plaza Consistorial donde se inician los sanfermines está dominada por el edificio barroco del Ayuntamiento. El rey Carlos III de Navarra lo hizo construir en 1423 para acoger el primer consistorio de un municipio que nacía de la unión de tres burgos: Navarrería, San Cernín y San Nicolás.

Plaza del Castillo. Paralela a la calle Estafeta se abre esta plaza, el centro vital y urbano de Pamplona. Rodeada por edificios del siglo XVIII, a lo largo de su historia ha acogido desde torneos a corridas de toros, mercados, conciertos en su glorieta central y tertulias en sus cafés centenarios.

El escritor Ernest Hemingway (1899-1961) fue uno de sus intelectuales más asiduos, y el hotel La Perla y el café Iruña –donde tiene una estatua junto a la barra– fueron testigos del paso de este Premio Nobel de Literatura (1954) por la ciudad que inspiró su novela Fiesta. De la plaza surgen callejuelas llenas de bares con barras rebosantes de tapas y restaurantes que ofrecen platos típicos a base de verduras, truchas y chuletones, acompañados de vinos excelentes.

Paseo de Hemingway. Junto a la cercana plaza de toros se abre el paseo que la ciudad dedicó a este escritor estadounidense. Una escultura lo recuerda, ataviado con su habitual jersey de cuello vuelto y apoyado sobre una barandilla de coso taurino.

Iglesia de San Saturnino. A pocas calles de ahí se localiza este templo de aire fortificado y conocido como iglesia de San Cernín. Está dedicado al patrón de Pamplona y se identifica por el «gallico», la veleta que corona su torre, y el reloj que cada mañana marca el inicio del encierro.

Pamplona jacobea. San Cernín es una etapa de la ruta jacobea a su paso por Pamplona. El Camino entra en el barrio amurallado a través del Portal de Francia, por el que se asciende hasta la plaza del Caballo Blanco, uno de los rincones con más encanto de Pamplona y vistas excepcionales.

Catedral. Cerca se alza el gran templo de Pamplona, asentado sobre restos de cuando el general romano Pompeyo fundó la ciudad (siglo I a.C.). Detrás de su fachada neoclásica, la Catedral esconde un interior gótico. La nave central alberga la bella sillería del coro y el refinado sepulcro de alabastro de Carlos III de Navarra y su esposa Leonor. Sin embargo, la joya del templo es el claustro, considerado uno de los más exquisitos del gótico universal.

Parque de la Media Luna. Pamplona no solo es historia, arte y toros. La ciudad medieval está rodeada por un anillo de parques y jardines que cubren más del 20% de la ciudad. El paseo por este anillo verde comienza en el Parque de la Media Luna, que se asienta en un extremo de las murallas, con vistas al río Arga y a la Catedral. De estilo romántico, incluye el fortín de San Bartolomé. A su lado y también a los pies de la muralla, están los parques de la Tejería y de la Runa.

Archivo Real de Navarra. La ronda del Obispo Barbazana acerca a este edificio, renovado en 2003 por Rafael Moneo (Tudela, 1937). Ocupa el antiguo Palacio de los Reyes de Navarra, que fue mandado construir por Sancho VI el Sabio (siglo XII) y que alberga magníficos salones góticos.

Parque de la Taconera. Se llega por el paseo de Ronda, el paso superior que discurre junto a las almenas de las murallas y desde el que se observa el sinuoso trazado del río Arga. Creado en 1830 en estilo francés, el parque tiene un pequeño zoológico con ciervos, patos, conejos y pavos reales en la parte baja de los fosos.

La Ciudadela. La visita por la Pamplona verde continúa en la colina que presidía este recinto fortificado. Erigido en el siglo XVI con forma de estrella, conserva cinco bastiones, el polvorín y los fosos. La Ciudadela ha sido reconvertida en parque y en museo al aire libre gracias a las esculturas que decoran sus parterres. Su oferta se complementa en el Baluarte, el moderno auditorio y palacio de congresos de la capital navarra. Al descender de la colina por la ladera sur se enlaza con el Parque de la Vuelta del Castillo, éste de estilo inglés y amplias vistas al Ensanche pamplonés, abierto a inicios del siglo XX.

Parque Yamaguchi. Tras los bulevares de la parte moderna y la zona universitaria, se entra en esta área verde de inspiración nipona. Diseñado en 1997 en honor de la ciudad japonesa de Yamaguchi, con la que Pamplona está hermanada, contiene elementos propios de un jardín japonés: puentes, estanques, cascadas, fuentes... En un extremo hay un planetario que es el mayor del mundo por su bóveda celeste de 20 metros de diamétro. Mirar el cielo estrellado de Pamplona es una buena forma de despedirse de la capital navarra aunque, si la visita ha coincidido con los sanfermines, lo más apropiado será entonar el "Pobre de mí", la canción de despedida de las fiestas.

PARA SABER MÁS

Cómo llegar: El aeropuerto de Pamplona se localiza en Noáin, 7 km al sur. La ciudad cuenta con autobús y sistema Nbici de alquiler de bicicletas.

Oficina de Turismo de Pamplona: Av. Roncesvalles, 4. Tel. 848 420 420.