Los secretos de la Gran Barrera de coral australiana

Visitamos el paraíso de coral de nuestro planeta, una verdadera joya amenazada de la naturaleza

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27 de enero de 2017

Las aguas claras y templadas de la Gran Barrera de Coral no tienen parangón en el planeta. Cuando se viaja a un destino de costa la atención suele centrarse en la línea donde convergen la tierra y el mar. Pero la Gran Barrera no es una línea, sino un espacio tan extenso como Alemania (unos 35 millones de hectáreas) que incluye unos 2.000 arrecifes individuales y cerca de un millar de islas.

Esos arrecifes –acumulaciones milenarias de esqueletos de coral sobre las que crece la parte viva de ese organismo– se elevan buscando la luz como vastas fortalezas, vertebrando un ecosistema con 70 hábitats distintos.

Sumergirse cada día de una vida en la Gran Barrera no bastaría para conocer su inabarcable diversidad. En cuanto se mira un metro por debajo de la superficie aparece un reino de colores y formas fascinantes poblado por 400 tipos de coral, 1.800 especies de peces, 5.000 moluscos, 125 tiburones, 6 de las 7 tortugas marinas existentes (todas ellas amenazadas) y 30 tipos de cetáceos. Más de 200 especies de aves sobrevuelan las aguas o nidifican en las islas que afloran de los arrecifes, donde crecen 2.200 plantas diferentes.

La belleza de la Gran Barrera cautiva incluso a los astronautas desde la Estación Espacial Internacional. Pero precisamente en las alturas acecha el mayor peligro para este espacio protegido, pues el dióxido de carbono vertido a la atmósfera eleva la temperatura del mar y compromete la existencia del coral.

Fotografías: Age Fotostock; Aci; Shutterstock; Awl Images

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