Lo mejor de Estocolmo

Paseo por los palacios y jardines de la capital sueca

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Gamla Stan

La Ciudad Vieja de Estocolmo ofrece su mejor perspectiva desde el paseo que bordea la fachada lacustre del barrio del Centro.

MAURIZIO RELLINI / CORBIS

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Gamla Stan

El puente del Parlamento sueco ofrece la entrada más original a la Ciudad Vieja. A pocos pasos se halla el Palacio Real o Kungliga Slottet.

MAURIZIO RELLINI / FOTOTECA 9 X 12

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El corazón medieval

Stortorget, la plaza más antigua de Estocolmo (siglo XI), está rodeada por edificios del XVI y XVII. Destaca la Casa de Grill (núm. 3-5) y las del lado oeste (núms. 14-22) por el colorido de las fachadas, los techos pintados y los lujosos interiores. Histórico lugar de mercado y de ejecuciones, Stortorget es ahora el centro de un barrio con restaurantes de moda y, en verano, un escenario de eventos culturales.

MAURIZIO RELLINI / FOTOTECA 9 X 12

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Gamla Stan

La torre del Ayuntamiento emerge como un faro frente al viejo barrio de Gamla Stan.

FRANK FELL / CORBIS

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Stadshuset

Su torre y su fachada de ladrillo rojo se divisan desde Gamla Stan. El jardín (Riddarfjärden) desciende hasta la orilla del lago.

FRANCK GUIZIOU / CORBIS

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La reina del lago

El Salón Dorado, de inspiración bizantina, está diseñado para honorar a la diosa escandinava de la fertilidad, Gefjun o Freyja (también se la llama Gefjon, Geyon y Gefn). Se cuenta que el rey sueco Gylfi le prometió toda la tierra que pudiera arar en una noche; ella transformó a sus cuatro hijos en bueyes y labró tierra suficiente para vaciar el espacio que hoy ocupa el lago Mälaren.

NEVIO DOZ / AGE FOTOSTOCK

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77788779. Palacio de Drottningholm

Palacio de Drottningholm

La residencia de la familia real sueca y sus jardines son Patrimonio de la Humanidad.

STEFAN DAMM FOTOTECA 9 X 12

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Parque Skansen

Reproduce un pueblo tradicional sueco con casas de madera, oficios y trajes típicos.

CHRISTOPHE BOISVIEUX / GTRES

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Estocolmo irresistible

1 Gamla Stan. La Ciudad Vieja ocupa una isla del lago Mälaren. Aquí están el Parlamento y el Palacio Real.

2 Stortorget. La plaza más céntrica de Gamla Stan era el núcleo de la ciudad medieval. Alberga el Museo Nobel.

3 Ayuntamiento. De aspecto fortificado, fue inaugurado en 1923. Tiene dos salas bellísimas: la Azul y la Dorada.

4 Skeppsholmen. Esta isla reúne tres museos imprescindibles: el Östasiatiska, el de Arquitectura y el Moderna.

5 Skansen. Este museo al aire libre fundado en 1891 expone casas y oficios tradicionales de Suecia.

6 Drottningholm. Residencia de la familia real desde 1981, tiene unos jardines extraordinarios.

Mapa: BLAUSET

Paseo por los palacios y jardines de la capital sueca

La panorámica desde la ventanilla del avión revela el singular emplazamiento de Estocolmo, erigida sobre 14 islas que emergen entre el plácido lago Mälaren y el mar Báltico. Este rompecabezas insular cambia completamente cuando se observa a ras de tierra, ya que los 57 puentes que conectan las islas están tan integrados en el entramado urbano que se pasa de una a otra casi sin advertirlo.

 El corazón del barrio es Stortorget, la plaza más antigua de Estocolmo

Para orientarse conviene organizar la visita por islas, comenzando por el núcleo medieval de Gamla Stan, Ciudad Vieja en sueco, donde se fundó Estocolmo en 1252. El mejor acceso a la isla es el puente que atraviesa la sede del Parlamento, un edificio neobarroco de 1905. A partir de allí se abre un laberinto de calles adoquinadas que serpentean entre edificios apretujados, la mayoría de los siglos XVIII y XIX. El corazón del barrio es Stortorget, la plaza más antigua de Estocolmo, enmarcada entre coloridas casonas de antiguos comerciantes y el Nobelmuseet, el museo dedicado a Alfred Nobel y a los galardonados con los premios que llevan su nombre.

En las acogedoras terrazas de la plaza se puede probar el aquavit, un aguardiente aromatizado con hierbas que suele acompañarse de arenques y pescado ahumado. Desde Stortorget parten calles repletas de galerías de arte, tiendas de souvenires y restaurantes, como el Den Gyldene Freden, propiedad de la Academia sueca, donde se rumorea que han sido elegidos muchos premios Nobel. El Estocolmo medieval reaparece en la estrecha callejuela de Mårten Trotzigs Gränd, de apenas 90 centímetros en su parte más angosta.

Caminar sin rumbo fijo por Gamla Stan equivale a topar sin previo aviso con dos de las construcciones más relevantes de la capital: la Storkyrka, que desde hace más de cinco siglos es la gran catedral de Estocolmo, y en cuyo interior puede verse a san Jorge batallando contra el dragón; y el Kungliga Slottet, el palacio donde los monarcas suecos han residido durante siglos hasta 1981. En verano la visita al palacio es más entretenida que nunca, no solo por los cinco museos que contiene, entre los que destaca la Armería Real –con trajes y armaduras de diferentes épocas– y la Sala del Tesoro, sino también por el cambio de guardia, que tiene lugar a las puertas del palacio todos los mediodías de mayo a septiembre.

Escenario de los Nobel

Al dejar atrás Gamla Stan para atravesar el puente que da acceso a la isla de Kungsholmen, ya se adivina el perfil del Stadshuset, el Ayuntamiento. De ladrillo y culminado por el símbolo nacional sueco de las tres coronas, fue erigido durante los años 1920 y hoy es un icono de la capital sueca. Gran parte de su fama la debe a la gala de los premios Nobel que se celebran cada 10 de diciembre en la Blå Hall o Salón Azul. Su magnificencia compite con el Salón Dorado, cuyos muros están recubiertos por mosaicos de vidrio y oro que representan a la reina del lago Mälaren en el centro, y alegorías de Oriente y Occidente en los muros laterales.

Para aprovechar los días soleados de verano no hay nada mejor que pasear junto al lago Mälaren y contemplar Gamla Stan emergiendo en la orilla opuesta. El café del Teatro de la Ópera invita a sentarse rodeados de decoración barroca y a hacer una pausa antes de entrar en el parque Kungsträdgarden. Esta zona ajardinada es el rincón favorito de los jóvenes para tomar el sol en verano y patinar sobre hielo en invierno.

Al poco de dejar la Ópera se encadenan dos edificios representativos del gusto que exhibe la capital sueca por el arte y el conocimiento. El primero de ellos es el lujoso Grand Hotel, de 1874, que cada año aloja a los galardonados con los premios Nobel. A continuación aparece el Nationalmuseum, inaugurado en 1794 y cuyos salones exponen obras de Rembrandt, Rubens, Goya, Degas y Gauguin, además de pinturas de artistas suecos como Carl Larsson y Ernst Josephson. Menos conocida es su sorprendente exposición sobre los clásicos y la vanguardia del diseño sueco. Esta capacidad creativa, que va más allá de los populares muebles de Ikea y de las prendas de H&M, se respira en cada rincón de la capital y en sus incontables tiendas de diseño.

Un estrecho puente junto al Nationalmuseum es un mirador perfecto sobre Estocolmo y también la puerta de entrada a la isla de Skeppsholmen. Sobre una suave y arbolada colina se erige el Moderna Museet, un edificio diseñado por el arquitecto navarro Rafael Moneo que expone una colección de arte contemporáneo con obras de Matisse, Picasso, Dalí, Derkert y Rauschenberg, entre muchos otros. Cuenta además con un amplio programa de exposiciones temporales y, como es habitual en el país, numerosas actividades para niños. Al finalizar la visita, nada mejor que sentarse en el restaurante contemplando las vistas del entorno lacustre y, después, dejarse perder entre los objetos de diseño de la tienda del museo.

Suecia en miniatura

Para saltar a la verde isla de Djurgarden hay que situarse en el embarcadero de la plaza Nybroplan –punto de partida de los paseos en barco por las islas y canales de la ciudad– y coger un autobús o el tranvía de época que recorre el paseo costero y llega hasta las puertas del parque Skansen. Fundado en 1891, esta área es un gran museo al aire libre con 150 casas típicas que fueron desmontadas y transportadas hasta aquí para recrear una Suecia en miniatura donde se mostraran costumbres y oficios antiguos. Paseando entre sus casas se pueden ver talleres de sopladores de vidrio, alfareros con trajes tradicionales, casas solariegas, una iglesia de madera del siglo XVIII y también un zoológico con animales del Ártico.

Antiguo coto de caza de la nobleza sueca, la isla de Djurgarden es ahora el gran pulmón verde de Estocolmo. Ahí se encuentra el Nordiska Museet, un museo etnográfico instalado en un edificio victoriano, y el Vasamuseet, que fue hecho a medida para albergar el único barco del siglo XVII que se conserva en el mundo, el buque de guerra Vasa, que naufragó el mismo día de su botadura, en 1628, y fue recuperado íntegramente más de 300 años después.

Al caer la tarde, con los reflejos de los últimos rayos del sol sobre las aguas, todo invita a surcar en barco el archipiélago de Estocolmo. Un breve crucero para conocer la actual residencia real, el palacio de Drottningholm (siglo XVII), y sus jardines con pabellones chinos, o simplemente para disfrutar de la visión de esta capital escandinava mientras se adormila mecida por el frío mar Báltico.

PARA SABER MÁS

Documentos: pasaporte o DNI.

Idioma: sueco.

Moneda: corona sueca.

Cómo llegar: Hay vuelos diarios desde varias ciudades españolas hasta Estocolmo. El aeropuerto más cercano es el Bromma, a 10 km; el Arlanda, a 42 km, es el que recibe más vuelos. El tren rápido Arlanda Express y los autobuses Flygbussarna conectan con el centro de la capital.

Tarjeta Stockholm: Para uno o varios días, este abono incluye viajes ilimitados en el transporte público de la ciudad, la entrada a más de 80 museos y atracciones, así como rutas turísticas en barco y en bicicleta.