Camino de Santiago

Las primeras etapas del Camino Francés

La Ruta Jacobea desde Saint Jean-Pied-de-Port hasta Logroño

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RHA-255-3452. Saint Jean-Pied-de-Port

Saint Jean-Pied-de-Port

La parte antigua de este pueblo francés se sitúa a orillas del río Nive, donde se alinean casas de estilo vasco tradicional.

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X7F-1152775. Logroño

Logroño

La iglesia de Santiago el Real (del siglo XVI) se alza en la calle Barriocepo. Fue construida durante la época de apogeo de la ruta compostelana.

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Puente La Reina

El puente románico (siglo XI) sobre el río Arga consta de seis arcos, más altos los centrales. Antes tenía una torre donde los peregrinos pagaban el canon por cruzarlo.

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B20-445349. Tres tramos esenciales

Tres tramos esenciales

1 De St. Jean a Burguete. La entrada a la Península del Camino Francés se acompaña de paisajes montañosos y pueblos típicos del Pirineo.

2 De Erro a Puente la Reina. Desde el Alto de Erro (801 m), la ruta desciende hacia el valle navarro del río Arga y se transforma en un itinerario más suave.

3 De Cirauqui a Logroño. Se trata del tramo más monumental del viaje por sus monasterios y pueblos con ermitas. La capital riojana es el final del recorrido.

BLAUSET

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LKF-325453. Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles

Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles

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77418705. St. Jean-Pied-de-Port

St. Jean-Pied-de-Port

Un paisaje de cimas onduladas y prados se extiende frente al peregrino que empieza la ruta en esta localidad del Pirineo francés.

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mapa camino. Cirauqui

Cirauqui

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18 de julio de 2012

El Camino de Santiago es una vía cargada de historia que se desliza por los paisajes más dispares de la geografía española. Pero quizá sea en las primeras etapas del Camino Francés, las que cruzan los Pirineos y se adentran por tierras navarras hasta La Rioja, donde se conserva con mayor fidelidad la esencia de lo que debió ser aquella vieja senda medieval por la que empezaron a llegar a Santiago de Compostela peregrinos de toda Europa. Un itinerario en el que los bosques caducifolios de las lomas y los valles pirenaicos se preservan casi tal cual fueron en aquellos tiempos. Y en las llanuras, los puentes románicos y los burgos con caserones de sólida de piedra alineados en torno a la sirga jacobea son los mismos por los que pasaron los viajeros del medievo.

Así lo percibe el caminante que inicia la aventura en Saint Jean-Pied-de-Port, la localidad donde confluían las tres grandes vías jacobeas francesas que partían de París, Vézelay y Le Puy. Su casco antiguo, aún dominado por la ciudadela de 1628, conserva muchas reminiscencias santiaguistas como la puerta de Saint Jacques, la calle del Chemin de Saint Jacques y albergues de peregrinos. Desde allí hay dos opciones para salvar la cordillera: seguir la vieja calzada romana Burdegala (Burdeos)-Asturica Augusta (Astorga), o la ruta de Valcarlos y el puerto de Ibañeta (1.057 m), frecuentado desde época de Carlomagno y que circula por una cota más baja.

Llegada a Roncesvalles

Las dos confluyen en Roncesvalles, hito del Camino y una de las hospederías de montaña más antiguas de Europa, fundada en el siglo XII para socorrer a los caminantes en estas cumbres pirenaicas. Aún hoy mantiene uno de los albergues más famosos, ya que muchos peregrinos eligen Roncesvalles para iniciar su viaje. En su visita destaca la Real Colegiata (siglo XIII), uno de los primeros templos góticos de España. Bajo su altiva nave central, los canónigos bendicen cada atardecer a los que al día siguiente iniciarán la marcha.

Tras Roncesvalles las flechas amarillas empiezan el descenso hacia el valle del río Arga. Se pasa por pueblos como Burguete (a 3 km), con casonas cargadas de historia y manantiales cuyas aguas refrescan a los peregrinos; o Zubiri (a 14 km), famoso por su pan de miga blanca y espesa. También se atraviesan los bosques de Mezkiritz y de Erro, con sendas sombreadas por el follaje de hayas, abedules, robles y pinos. La ruta continúa por el final del valle hasta Huarte, cuya iglesia de San Juan Evangelista luce un retablo plateresco (siglo XVI). Desde el pueblo nace un desvío hacia el puente medieval sobre el río Ulzama, que desemboca frente a los soportales de la ermita de Trinidad de Arre, que aún acoge a peregrinos. La senda jacobea entra majestuosa en Pamplona por el Portal de Francia hacia la zona más antigua de la ciudad, la Navarrería, y prosigue por un laberinto de callejas hasta alcanzar la Catedral. Pamplona es un final de etapa esperado por los peregrinos, que acuden al casco viejo a reponer fuerzas en sus tabernas.

Campos navarro-riojanos

Tras la capital navarra, el escenario cambia y ante el peregrino se abre la fértil llanura navarro-riojana, cultivada hasta el último metro cuadrado y humanizada con pueblos de piedra que llevan siglos viendo pasar caminantes. Uno de ellos es Puente la Reina, que conserva uno de los puentes románicos más bellos de la ruta, mandado construir en el siglo XI por la reina doña Mayor, esposa de Sancho III de Navarra, para facilitar el tránsito de peregrinos sobre el río Arga. La ruta depara al caminante otra sorpresa a las afueras de Cirauqui: uno de los escasos vestigios de la calzada romana Burdeos-Astorga. El conjunto, envuelto en restos de sus murallas, preserva las iglesias de San Román y de Santa Catalina, ambas del siglo XIII.

Otra sorpresa es el monasterio de Santa María la Real de Irache, en Ayegui, que se halla a las puertas de Estella. Esta ciudad la fundó Sancho Ramírez en 1090 como burgo de artesanos y comerciantes, franceses la mayoría, para atender la afluencia de peregrinos de Europa. Es, por tanto, una ciudad nacida para el Camino, que sigue fiel a sus raíces ofreciendo servicios a los viajeros. Tras seis jornadas a pie desde Saint Jean-Pied-de-Port, el Ebro anuncia la llegada a Logroño. El peregrino aún penetra en la ciudad por el puente de Piedra, como hicieron tantos otros, pues no hubo más vado que éste en la antigüedad. Luego entra en la Rúa Vieja, donde bodegas, mesones y artesanos ofrecían sus productos al caminante. No podía elegirse mejor lugar para instalar un albergue de peregrinos, un magnífico lugar de reposo antes de afrontar otras etapas del Camino.

Para saber más

Roncesvalles, Pamplona y Logroño tienen oficinas de la Ruta Jacobea.
Albergues y refugios en el Camino de Santiago
Web de Turismo de Navarra
Web de Turismo de La Rioja
Web del Camino de Santiago