De Granada a Córdoba

La Ruta del Califato

La Alhambra y la Mezquita delimitan el viaje por el antiguo al-Andalus

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LKF-52154. La Alhambra

La Alhambra

La última residencia de la dinastía nazarí fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984. En la imagen, la Torre de las Damas.

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B21-262571. Moclín

Moclín

Al fondo de la fotografía aparecen las casas encaladas de este pequeño caserío, rodeado por campos cultivados con viñas y olivos.

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HEMIS 520664. Priego de Córdoba

Priego de Córdoba

Callejón del barrio de la Villa

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mapa califato. Luque

Luque

El castillo del siglo IX corona un promontorio calizo, que es un privilegiado mirador asomado al pueblo, a las lomas con olivos y, más al fondo, a la sierra Subbética cordobesa.

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N28-1246261. Mezquita cordobesa

Mezquita cordobesa

Sala de la Oración

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N28-732042. Espejo

Espejo

La fortaleza que preside este pueblo de tradición agrícola fue ampliada en el siglo XIV, cuando se culminó con la altiva Torre del Homenaje

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PRE-RM01372130049. Tres tramos esenciales

Tres tramos esenciales

• De Granada a Priego de Córdoba

La primera parte de la ruta discurre por un terreno esencialmente ondulado, cubierto de campos de trigo y olivos.

• De Lucena a Baena

En esta etapa los pueblos coronan promontorios calizos, un vestigio de la función defensiva por la que fueron fundados.

• De Castro del Río a Córdoba

El esplendor arquitectónico aumenta a medida que nos acercamos a Córdoba, la antigua capital del califato omeya.

Mapa: BLAUSET

La Alhambra y la Mezquita delimitan el viaje por el antiguo al-Andalus

Más información

Por Andalucía en tren

Por Andalucía en tren

Entre el año 929, en el que Abderramán III se proclama califa de Córdoba, y 1492, cuando los Reyes Católicos completan la Reconquista entrando en Granada, la franja de al-Andalus que se extendía entre Sierra Morena y Sierra Nevada vivió siglos de esplendor. Hoy, el legado de la llamada cultura andalusí –amalgama de tradiciones cristianas y musulmanas– sigue visible en los pueblos blancos, las fortalezas y las olorosas campiñas que se encuentran a lo largo de los 200 kilómetros que median entre Granada y Córdoba. La Ruta del Califato une sus dos monumentos más emblemáticos: la Alhambra, cuyos fragantes jardines y delicados palacios transportan a la época nazarí, y la Mezquita cordobesa, joya de un califato que hizo de esta ciudad uno de los centros del mundo.

Tras recorrer la Alhambra y disfrutar del tapeo en la capital granadina, se inicia el viaje hacia Córdoba por la N-432. Al inicio, la carretera deja a un lado una extensa y feraz vega moteada por los antiguos enclaves califales de Víznar, Alfacar y Güevéjar, y al otro los campos de trigo que rodean Pinos Puente, pueblo que preserva el puente que los árabes construyeron para cruzar el río Cubillas.

A una decena de kilómetros vale la pena extenderse por una carretera comarcal hasta Moclín, literalmente «fortaleza de las pupilas», ya que fue construida sobre un altozano para vigilar las tierras grandinas.

Pueblo fronterizo

A 55 kilómetros de Granada se encuentra Alcalá la Real, durante dos siglos frontera entre musulmanes y cristianos. De aquella época atesora el castillo de la Mota (siglo VIII) que domina la villa. Sus tres líneas de muralla protegen la iglesia Mayor Abacial (XVI) y la alcazaba, que exhibe piezas arqueológicas.

Antes de continuar hacia Priego de Córdoba, merece la pena desviarse unos kilómetros al norte para visitar los pueblos de Castillo de Locubín y Alcaudete. El primero posee un magnífico mirador que abarca los Montes de Jaén, y el segundo está circundado por olivares y viñedos.

De vuelta a Alcalá la Real, se siguen carreteras de suaves curvas que bordean campos de labor y bosques de encina y matorral hasta entrar en la localidad de Priego de Córdoba. Su imponente castillo de origen árabe fue reformado en la Edad Media por los cristianos, cuya mano también se ve en la iglesia de la Asunción, joya artística del barroco. Resulta encantador recorrer el barrio de la Villa, ejemplo perfecto de arquitectura andaluza, con callejones encalados y coloreados de geranios. En el pueblo se puede realizar un alto y degustar algunas delicias gastronómicas de la zona como el salmorejo (sopa fría de tomate, ajo, jamón, atún y huevo duro), los alfajores (postre de origen árabe, de almendra y miel) y vinos con D. O. Montilla-Moriles de la tierra, que dejan un regusto dulce en el paladar.

Entre sierras y olivos

Tras dejar a la izquierda Carcabuey, cuyo castillo árabe esconde una ermita cristiana, se llega a Lucena, con un rudo castillo donde estuvo preso Boabdil (1460-1527), último rey de Granada; a Aguilar de la Frontera, con su singular plaza Ochavada; y a Cabra, uno de los pueblos más señoriales de la ruta.

La localidad de Baena es famosa por sus aceitunas, que se ofrecen aliñadas de mil y una maneras

Atravesando hacia el norte el frondoso Parque Natural de las Sierras Subbéticas, a 25 kilómetros aparece el pueblo de Luque. Su fortaleza (siglos IX-XII), casi mimetizada con la roca, es una de las más vistosas y mejor emplazadas de la zona. Su entorno resulta idóneo para seguir rutas de senderismo.

Aquí hay que retomar la N-432 que, entre tierras de cereal y bosquecillos con encinas, acompaña hasta Baena. La localidad es famosa por sus aceitunas, que se ofrecen aliñadas de mil y una maneras, y por su aceite con Denominación de Origen –en la calle Cañada se puede visitar el Museo del Olivar y del Aceite–. Pero Baena también sobresale por un casco antiguo de sinuoso trazado árabe, trufado de iglesias y conventos, y por unos alrededores con molinos tradicionales y almazaras a las que se realizan visitas guiadas.

Camino de Castro del Río, la carretera discurre paralela a una antigua calzada romana, entre onduladas campiñas y cortijos señoriales. Cerca se halla Espejo, con su villa escalonada que asciende hasta el castillo medieval de Pay Arias, rodeado por palmeras.

Córdoba aparece ya en el horizonte.Su prodigiosa Mezquita, iniciada en el siglo VIII, fue el monumento más destacado del Califato. Es imprescindible recorrer el interior para ver la catedral renacentista y el bosque de columnas de la Sala de Oración, y concluir este itinerario por el legado andalusí visitando las ruinas de Medina Azahara (a 8 km), la «ciudad de la flor».

Para saber más

Cómo llegar: La ruta de Granada a Córdoba (200 km) sigue principalmente las carreteras N-432 y A-339. Granada tiene aeropuerto a 15 km; el tren llega a Córdoba.

Legado Andalusí

Turismo de Andalucía