Roma, la capital italiana, un escenario inolvidable

Cuatro recorridos inspirados en películas

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153600294. Un museo a cielo abierto

Un museo a cielo abierto

Desde la Villa Borghese la vista abarca un mar de cúpulas, campanarios, terrados y, al fondo, el monumento dedicado a Vittorio Emanuele II.

ELIAS KORDELAKOS / GETTY IMAGES

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SIM-411012. Villa Borghese

Villa Borghese

La residencia del cardenal Scipione Borghese en el siglo XVII es hoy un parque con un lago, museos y diversas galerías de arte.

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77742836. Fontana de Trevi

Fontana de Trevi

El nombre de este célebre conjunto barroco alude a las tres calles (vías) que convergen frente a ella.

RICCARDO SPILA / FOTOTECA 9 X 12

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77731562. Río Tíber

Río Tíber

El puente de Sisto (siglo XV) comunica el Trastevere con los restaurantes y cafés del animado Campo dei Fiori.

RICCARDO SPILA / FOTOTECA 9 X 12

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SSB-457-2110. Villa Farnesina

Villa Farnesina

Los frescos de Rafael son la joya de este palacio renacentista. Sobre estas líneas, El Triunfo de Galatea.

AGE FOTOSTOCK

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SIM-409932. Tras el Tíber

Tras el Tíber

El origen del nombre del barrio dice mucho de su carácter discreto, alejado del bullicio del centro.

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77746244. Circo Máximo

Circo Máximo

El mayor estadio del Imperio Romano tenía 600 metros de longitud y una capacidad para casi 300.000 espectadores.

FOTOTECA 9 X 12

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GDA0333. Basílica de Santa Sabina

Basílica de Santa Sabina

La renacentista Fontana del Mascherone (fuente de la máscara) se encuentra en el patio delantero de este templo del Aventino.

CORBIS

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El ojo de Roma

El jardín del priorato de los Caballeros de Malta tiene una de las vistas más sorprendentes de San Pedro.

IAN COLLINS

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El Coliseo

El Coliseo es una localización que no falta en ninguna película sobre Roma.

RENÉ MATTES / GTRES

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77738611. Campidoglio

Campidoglio

Los tres palacios que enmarcan esta plaza –diseñada por Miguel Ángel en 1538– alojan los Museos Capitolinos y el Consejo Municipal.

BILDAGENTUR HUBER; S. RACCANELLO / FOTOTECA 9 X 12

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MMA0515. Piazza del Popolo

Piazza del Popolo

Era la entrada norte a la ciudad  en época medieval. El obelisco egipcio del centro estuvo ubicado en el Circo Máximo.

CORBIS

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HEMIS 0388185. Piazza di Spagna

Piazza di Spagna

Su monumental escalinata (1725) asciende hasta la iglesia de la Trinità dei Monti, que contiene frescos del siglo XVI.

GTRES

Ángeles González Sinde

14 de enero de 2014

La Capilla Sixtina, la maravilla del Renacimiento

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La Capilla Sixtina, la maravilla del Renacimiento

Un paseo lleno de sensualidad hasta la Via Veneto: El cine atrapa y detona nuestros sueños. Fellini lo sabía muy bien y todo su exuberante imaginario estaba contenido en Roma. A ella le dedicó muchas películas, incluida una que se titulaba simplemente Roma. En La dolce vita nos conduce por la capital de la sofisticación y el lujo, hasta las barriadas obreras. Es un disfrute verla antes de emprender el viaje y también al volver. Marcello Mastroianni es un periodista del corazón insatisfecho y enamoradizo que frecuenta un extravagante night club en las Termas de Caracalla. Con Anita Ekberg recorre desde la plaza de San Pedro del Vaticano vista desde su cúpula hasta, por supuesto, la Via Veneto con sus hoteles de lujo y sus terrazas, como la del Café París o el Harry’s Bar, pasando por la Fontana de Trevi donde la sensual rubia se da su famosísimo baño.
Una opción de paseo es empezar por la Piazza del Popolo, donde, en un descapotable, arranca la relación entre los personajes de Mastroianni y Anouk Aimée. De ahí seguiremos a Villa Borghese, antigua propiedad de una aristocrática familia hoy parque y complejo cultural muy frecuentado por los romanos. Además de un zoo y museos fundamentales como la Galleria Borghese, la Villa alberga la Casa del Cinema, apropiadamente ubicada en el Largo Marcello Mastroianni, 1. Desde allí discurre hasta Piazza Barberini la Via Veneto y, ya que estamos en ella, no podemos dejar de ver la iglesia de Santa Maria della Concezione, con su curiosa cripta-osario, construida por los propios monjes capuchinos con los huesos de sus antecesores. ¿Puede haber algo más «felliniano»?

Ruta por la Provenza francesa

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Callejear por el barrio del Trastevere, rincones cotidianos llenos de encanto: El puente de agosto que da título a esta estupenda comedia es, en Italia, una fiesta importante que se celebra con un tradicional almuerzo familiar. En el barrio del Trastevere vive Gianni, un tipo encantador, sin oficio ni beneficio, con su ancianísima madre. Acuciado por las deudas, se ve forzado a acoger en su casa a la madre y a la tía del administrador, así como a la madre de su médico, lo que convertirá ese Pranzo di Ferragosto en una muy singular jornada.
El recorrido por el popular barrio del Trastevere es recomendable iniciarlo en la Piazza de Santa Maria, presidida por la iglesia del mismo nombre y del siglo XII. Frente a ella se halla el café al que acudía el poeta Rafael Alberti en sus años de exilio, de 1963 a 1977. Conviene entrar dentro para ver los dibujos que dejó. Después callejearemos hasta llegar a las plazas San Cosimato y Trilussa, para ver las tiendecitas y perdernos en el más puro estilo recomendado por el gran guionista del neorrealismo Cesare Zavattini, es decir «pedinando la realtá» o acechando la vida cotidiana. Si caemos por el Trastevere en el mes de julio, disfrutaremos de las fiestas callejeras de Noantri en honor de su patrona la Madonna del Carmelo. Las refleja muy bien Federico Fellini en su película Roma de 1972, en una de cuyas escenas aparece el escritor americano Gore Vidal (1925-2012) declarando su amor por la capital italiana. Acabaremos el paseo de Pranzo di Ferragosto en Villa Farnesina (Via della Lungara, 230), un museo magnífico y habitualmente sin colas que posee maravillosos frescos de Rafael, genio del Renacimiento italiano.

El Circo Máximo y la colina del Aventino: Escrita y protagonizada por Nanni Moretti –un cinesta y actor que no podía faltar en esta Roma de cine–, narra la historia de un ejecutivo que, tras quedarse viudo, abandona su lucrativo empleo para pasar las mañanas en una placita del Aventino, una de las siete colinas de Roma, frente a la escuela de su hija. La película describe perfectamente las rutinas y costumbres de un barrio romano de clase media.
La visita podemos iniciarla por el Circo Máximo. De ahí pasear hasta la iglesia de Santa Sabina del siglo V, una de las más antiguas y bonitas de Roma con unas puertas de madera labrada increíbles. Junto a ella está el Parque Savello o Jardín de los Naranjos, con una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Imprescindible es pasar por la plaza y convento de los Caballeros de Malta, todo diseñado por Piranesi, incluido el llamado buco u ojo de la cerradura de la verja del jardín, por el que se debe mirar para contemplar una perspectiva sorprendente de la cúpula de San Pedro del Vaticano. Debajo del Aventino, en el lado opuesto al Circo Máximo, está la Pirámide de Cestio y, más allá, el cementerio Acattolico, un lugar hermoso y tranquilo en el que yacen ilustres viajeros, como los poetas del xix John Keats y Percy Bysshe Shelley. No muy lejos de allí, si queremos pasear un rato por la Via Ostiense, llegaremos a otro de esos recoletos museos romanos tan extraordinarios como poco conocidos: la Centrale Montemartini, una antigua central eléctrica muy especial hoy repleta de deslumbrantes esculturas clásicas griegas y romanas.

Plazas repletas de historias y obras de arte: En la pantalla, como en el imaginario de todos, Roma es, además de hermosa, una ciudad abierta, según el título de la famosa película de Rossellini protagonizada por Anna Magnani en 1945. Lo singular de Roma es que, aunque desbanque a cualquier otra capital en museos, monumentos y obras de arte, sus habitantes conviven con cierta indiferencia con el esplendor. Prefieren usarlo a diario. En Gente di Roma el veterano director Ettore Scola demuestra que la ciudad es mucho más que un yacimiento arqueológico: es un estado de ánimo. Nos conduce desde el amanecer a la noche a bordo de distintas líneas de autobuses municipales para que conozcamos, además de las esplendorosas y numerosas plazas romanas, la filosofía de vida de los romanos, que, acostumbrados desde tiempos inmemoriales a ser visitados por la más variada tropa, no se inmutan ante nada.
Las plazas que Scola propone visitar son la del Campidoglio, diseñada por Miguel Ángel con el palacio hoy sede del Ayuntamiento de Roma, la Piazza Navona y la Piazza Venezia. Entre estas dos últimas, en la Via del Corso, está la Galleria Doria Pamphili, un palacio barroco poco visitado que perteneció a un príncipe del siglo XVII
y que, entre más de 700 obras de maestros como Hans Memling, Tiziano, Rubens, Tintoretto o Caravaggio, posee una joya excepcional: el retrato del Papa Inocencio X
de Velázquez, exhibido junto al busto de Bernini. Gente di Roma también se detiene en la Piazza de Pasquino, con la estatua del mismo nombre, en la de San Juan de Letrán, la del Popolo, la de Spagna –al lado está Via Margutta, calle muy cinematográfica donde vivió Fellini–, la Piazza Colonna y la Piazza Mattei, con su fuente de las Tortugas y emplazada en el gueto judío de Roma, donde es aconsejable probar las típicas alcachofas.