Helsinki en verano

Diseño e historia se entretejen en la visita a la capital finlandesa

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GettyImages-104231973. A orillas del mar Báltico

A orillas del mar Báltico

La capital finlandesa está formada por varias islas. En la imagen, Valkosaari, con un agradable pabellón y un puerto deportivo.

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42-17422038. Parque de Sibelius

Parque de Sibelius

Monumento a Sibelius (1967), en el parque dedicado al músico finlandés, en el distrito de Töölö.

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SIM-802452. La Catedral Luterana

La Catedral Luterana

En la plaza del Senado se erige la iglesia más famosa de Helsinki (1852), de estilo neoclásico, cúpulas verdes y reluciente exterior blanco.

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42-68885187. Catedral Uspenski

Catedral Uspenski

Este templo ortodoxo fue construido a finales del siglo XIX. Tras su fachada de ladrillo rojo y cúpulas bizantinas, guarda este espléndido iconostasio.

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VN-ESC Helsinki REMAQ-3. Helsinki en 6 pasos

Helsinki en 6 pasos

1 Plaza del Mercado. Se halla junto a los muelles de los ferries y los barcos de pescadores.
2 Catedra luterana. La iglesia neoclásica de Tuomiokirkko, icono de la ciudad, preside la espaciosa plaza del Senado.
3 Catedral Uspenski. Templo ortodoxo erigido en 1868 sobre la isla de Katajanokka.
4 Valkosaari. Este islote es un lugar de esparcimiento. Acoge un puerto deportivo y un pabellón convertido en restaurante.
5 Parque de la Esplanadi. Los parterres de césped son un lugar perfecto para el descanso.
6 Parque Sibelius. Una moderna escultura decora este rincón dedicado al músico finlandés Jean Sibelius, cuyo 150 aniversario se celebra en 2015.

Mapa: BLAUSET

31 de agosto de 2015

La llegada del buen tiempo revela la mejor cara de Helsinki, cuando los días son interminables y el sol de medianoche ilumina las islas que componen la capital finlandesa. Cada vez más cosmopolita, Helsinki rinde homenaje al diseño nórdico en barrios enteros dedicados al tema, aunque en el centro se permite guiños al estilo neoclásico, al art nouveau y al funcionalismo. Con el verano las terrazas se llenan de gente deseosa de sol tras el largo invierno y todo respira calidez, salvo quizá el trazado de las calles, a escuadra, frío y práctico hasta la médula. Esta peculiaridad deriva de un pasado no muy lejano en el que la ciudad cambió de manos en diversas ocasiones, siendo destruida otras tantas.

La fundó el rey Gustavo Vasa en el siglo XVI con la intención de echarle un pulso a la marina estona, pero la jugada acabó mal, ya que con ella llamó la atención de los suecos, que acabaron tomando el lugar y construyendo la fortaleza de Suomenlinna para protegerlo. El recinto, declarado Patrimonio de la Humanidad (1991), es una de las visitas clásicas en Helsinki. Se erigió sobre siete islas comunicadas por puentes y hoy es una apacible zona con senderos, espacios verdes para pícnics y miradores desde los que se contempla la ciudad y los barcos que pasan por delante. Es posible deleitarse con la vista, saboreando una de las cervezas artesanales que producen en un pequeño bar que ha rescatado antiguas recetas y que se sitúa junto al embarcadero. Los muros de Suomenlinna, además, albergan un museo dedicado al juguete y varias galerías de arte.

Helsinki, una capital dinámica donde las zonas verdes dialogan con el mar, no se conforma con mirar al pasado y sigue buscando renovarse

Helsinki creció abrazando a su bahía. En pleno centro, muy cerca del mar, se abre la plaza del Mercado o Kauppatori. En el muelle descargan el pescado que se vende, junto a todo tipo de alimentos, en los puestos ambulantes que ocupan toda su superficie. A mediodía, muchos comen allí un tentempié a base de pan negro con arenque, preparado de mil formas distintas. Con el buen tiempo también toman protagonismo los tenderetes de flores y bayas, que despiertan la pasión de los finlandeses

Al oeste de la plaza hay otro pequeño mercado cubierto, casi donde comienza el parque de la Esplanadi. En este agradable lugar de relax y de paseo, sombreado por tilos, abundan los lugares donde tomar algo, muy animados las tardes de verano, cuando la jornada laboral termina antes. El parque desemboca en la avenida Mannerheimintie, una de las principales de la ciudad, donde coinciden comercios y varios museos. Ésta y otras calles del centro de Helsinki se recorren fácilmente a pie y con transporte público. También es factible alquilar una bicicleta, ya que el terreno es muy llano y las vías ciclistas son numerosas y están bien señalizadas.

Regresamos sobre nuestros pasos a la plaza del Mercado para seguir descubriendo la historia de Helsinki. En el centro se erige un obelisco coronado por un águila bicéfala, que recuerda la época de dominio de los zares rusos. Alejandro I encargó en 1812 el rediseño de la ciudad según sus deseos, de forma que en muchos aspectos recuerda en pequeño a San Petersburgo. Lo comprobamos en la plaza del Senado, a solo cinco minutos a pie de Kauppatori. El inmenso espacio está flanqueado por edificios neoclásicos que ocupan dependencias oficiales, aunque lo más destacable es la Catedral luterana, con su llamativa cúpula verde. La otra catedral de Helsinki, Uspenski, ortodoxa (1862-1868), se atisba sobre las calles del centro desde el islote de Katajanokka.

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Tras la independencia de Rusia, el art nouveau se impuso en Helsinki. Se puede apreciar en las calles que van desde la plaza del Senado a la Estación Central –uno de los edificios más remarcables de este estilo–, hoy revitalizadas gracias a la pasión finlandesa por el diseño. De hecho, toda la zona es conocida como el Design District y abunda en tiendas innovadoras, cafés y galerías de arte, a veces todo a la vez. En esta zona se halla el Museo del Diseño y el sector de Ruoholati, que ha convertido las fábricas de ladrillo rojo en teatros y lofts. Conviene abandonar el Design District por el norte y aprovechar, así, para visitar el Kiasma, el Museo de Arte Contemporáneo.

Otro agradable rincón de la capital nos espera al noroeste. Se trata del parque ajardinado dedicado al músico finlandés Jean Sibelius (1865-1957), un lugar ideal para pasear y también escuchar un concierto en la iglesia de la Roca, excavada en el subsuelo y de excelente acústica.

Pero si hay una figura que destaca en Helsinki y en toda Finlandia, ésta es sin duda el arquitecto Alvar Aalto (1898-1976). A solo diez minutos del Parque Sibelius, junto a la escueta bahía de Töölö, el Finlandia Hall (para música y congresos) es una de sus obras más reputadas, en la que brilla el mármol blanco. El arquitecto firma catorce edificios más en la ciudad, un patrimonio que se puede conocer siguiendo una ruta temática. Helsinki, una capital dinámica donde las zonas verdes dialogan con el mar, no se conforma con mirar al pasado y sigue buscando renovarse. Lo último es Kallio, un barrio obrero que está siendo invadido por jóvenes profesionales en busca de viviendas con un toque moderno y gran ambiente nocturno.

MÁS INFORMACIÓN

Helsinki recibe vuelos frecuentes desde España. El aeropuerto se localiza en Vantaa, 19 km al norte y conectado por autobús. La Helsinki Card ofrece descuentos en transportes y visitas.