Groenlandia, la isla de hielo

La "tierra verde" que hace mil años descubrieron los vikingos es hoy uno de los últimos paraísos salvajes del planeta.

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mapa groenlandia. Bahía de Disko

Bahía de Disko

El crucero por el fiordo Ilulissat, nombre de la principal ciudad de este enclave del noroeste, pasa junto a icebergs y glaciares. También es un buen lugar para ver ballenas.

PAUL SOUDERS / CORBIS

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42-26882717. Qassiarsuk

Qassiarsuk

Las casas de colores de esta localidad ocupan el mismo lugar que hace mil años colonizó el vikingo Erik el Rojo. Es una base habitual en las rutas por el sur de Groenlandia.


HALTNER THOMAS / AGE FOTOSTOK

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42-25472521. Bahía de Disko

Bahía de Disko

Su situación por encima del Círculo Polar Ártico la convierte en uno de los enclaves de hielos más antiguos. Varias empresas organizan salidas en lancha.

 

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115451817. Arte groenlandés

Arte groenlandés

La vinculación entre hombre y naturaleza está muy presente tanto en los temas como en los materiales. El tupilak es la pieza artesana más sorprendente: de propiedades místicas, es una figura tallada en piedra, colmillo o cuerno. El museo de Qaqortoq expone botes y ropas tradicionales, y el proyecto vanguardista Stone and Human, con esculturas de más de veinte artistas, como las de la izquierda.

 

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GR01 CMI0238. Fiordo Tasermiut

Fiordo Tasermiut

La población de Nanortalik es la base para recorrer este fiordo del sur, encajado entre altas montañas de perfil escarpado y roca oscura.

 

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Bahía de Disko. Naturaleza pura

Naturaleza pura

Groenlandia es un paraíso para practicar deportes en plena naturaleza. La mayoría requieren experiencia previa por el elevado nivel de dificultad y la contratación de un guía: escalada en roca o en hielo, kayak –la baja temperatura del agua exige cierto dominio– y esquí de travesía. Las rutas en trineos de perros, las salidas para observar fauna y los paseos en lanchas entre icebergs son para todos los públicos.

 

CORBIS

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H44-10896221. El sur de Groenlandia

El sur de Groenlandia

1. Narsarsuaq. Es la puerta de entrada al sur de Groenlandia. Barcos y helicópteros conectan con el resto de la isla.

2. Qassiarsuk. Esta pequeña localidad es el lugar donde el vikingo Erik el Rojo fundó el primer asentamiento europeo. El Museo Etnográfico y varias ruinas dan fe de ello.

3. Fiordo de Erik. Las rutas en barco pasan junto a icebergs.

4. Narsaq. La tercera ciudad más habitada del sur groenlandés tiene un museo y una destilería de cerveza.

5. Fiordo Tasermiut. Se suele navegar hasta alcanzar el glaciar homónimo, una gigantesca cascada de hielo.

6. Bahía de Disko. La ciudad de Ilulissat es el centro neurálgico de esta bahía de hielos perpetuos. Visita Guiada.

 

Mapa: BLAUSET

Paco Nadal

27 de julio de 2012

Groenlandia, la gran isla del Ártico

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Groenlandia, la gran isla del Ártico

Existe un momento en el viaje a Groenlandia que no se olvida en la vida. Ocurre cuando la pequeña aeronave que enlaza un par de veces por semana Reykjavik, la capital islandesa, con Narsarsuaq, el mayor aeropuerto del sur de Groenlandia, deja las frías aguas del Ártico y empieza a sobrevolar los hielos perpetuos de la isla más grande del mundo. La primera visión de esa gigantesca vastedad de hielo, ajada por grietas y glaciares, supera todas las expectativas. Cuando por fin el avión toma tierra en la larga pista de Narsarsuaq, construida por los americanos en la Segunda Guerra Mundial, asalta la sensación de haber llegado a uno de esos pocos lugares salvajes que quedan en la Tierra. Un sitio donde la naturaleza es aún impoluta e incontrolable. Y el hombre, una anécdota.

Groenlandia es la isla más grande del mundo, mucho mayor que el país al que pertenece, Dinamarca. Con solo 56.000 habitantes, tiene la misma extensión que Francia, Gran Bretaña, Alemania, España, Italia, Austria, Suiza y Bélgica juntas, pero el 85 % está ocupado por el Inlandsis, una masa compacta de hielo que alcanza tres kilómetros de grosor y 2.700 kilómetros de norte a sur. El Inlandsis fue explorado por primera vez en 1888 por el noruego Fridtjof Nansen, quien lo atravesó de costa a costa con esquís.

Narsarsuaq es poco más que la pista del aeropuerto internacional, un puesto de policía, una estafeta de correos y una tienda moderna donde se puede comprar desde fruta hasta balas de rifle. Una lancha lleva en pocos minutos hasta la primera etapa del viaje, Qassiarsuk. Emplazada al otro lado del fiordo, esta localidad no es mucho más grande que Narsarsuaq, pero sí que es el doble de colorida.

Típico poblado groenlandés, las casas de Qassiarsuk se distribuyen de forma anárquica al pie de una bahía, donde un centenar de personas viven dedicadas a la pesca. Los inuit pintan sus casas de colores vivos para conjurar el blanco de la nieve y el negro de la noche polar que cubre estos territorios durante el largo invierno. Después de 6.000 años habitando el Ártico, este pueblo emparentado cultural y lingüísticamente con los inuit de Canadá y Alaska sabe sacarle provecho a un clima y una latitud que contradice la vida y que acabaría con cualquier otro ser humano en días.

Los inuit pintan sus casas de colores vivos para conjurar el blanco de la nieve y el negro de la noche

Qassiarsuk ocupa el mismo lugar donde el vikingo Erik el Rojo, el año 982, fundó el primer asentamiento de europeos en Groenlandia. Erik y los suyos venían de Islandia, de donde salieron huyendo de la justicia, fundaron varias colonias y vivieron aquí casi 500 años. Los restos de sus casas y templos pueden verse aún por todo Qassiarsuk. En el año 2000, con motivo del primer milenio de la llegada de aquellos navegantes escandinavos, se erigió la gran estatua negra que preside la ciudad y se reconstruyó una casa vikinga para alojar el Museo de Etnografía.

El albergue turístico de Qassiarsuk organiza multitud de excursiones y actividades de aventura por el sur de Groenlandia, como salidas senderistas para ver caribús, focas, aves marinas e incluso osos polares que, a veces, aturdidos, llegan sobre plataformas heladas. Una de las salidas más sugerentes es una ruta en kayak de varios días recorriendo la costa en total autonomía, es decir, cargando con los pertrechos necesarios y acampando cada noche al pie de un glaciar o en una bahía recóndita.

Por el fiordo de Erik

Otra opción es contratar una embarcación para explorar los fiordos y glaciares del sur groenlandés, como la que desciende por el Eriksfjord (el fiordo de Erik) hasta Narsaq, otra de las principales poblaciones de la región. Esta travesía es naturaleza en estado puro: grandes muros de piedra desnuda encajonan las oscuras aguas del fiordo, mientras que de las paredes verticales caen cascadas de agua o cuelgan los últimos neveros del invierno. Del fondo del fiordo llegan icebergs de todos los tamaños que la pequeña nave tiene que ir sorteando con cuidado. Son enormes plataformas flotantes que se desprenden al llegar la primavera del frente de los glaciares y que deambulan por los fiordos como almas en pena.

Narsaq vuelve a repetir la tipología de los modernos poblados groenlandeses: ya no hay iglús sino casitas de planta baja y techo a dos aguas con vivos colores, repartidas de forma desigual por la llanura. En este caso al pie de la montaña Kvanefjeld, famosa entre los aficionados a la mineralogía por la tugtupita, un escaso tipo de silicato que cristaliza como una gema de color rosáceo muy apreciada en joyería.

Narsaq cuenta con un cementerio recogido, de cruces blancas y flores de plástico, una iglesia de madera erigida en 1927, varios alojamientos y un par de supermercados. Buena parte de sus 1.800 habitantes vivían de una factoría de pescado que empezó a funcionar en 1953 y que cerró hace un par de años. Curiosamente, en la llanura donde se asienta Narsaq crecen en primavera extensos pastos que aprovechan varias granjas de animales. Es la gran despensa de carne de Groenlandia.

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El glaciar Qaleragdlit

Desplazarse en barca es casi una obligación en Groenlandia. No hay ninguna carretera que conecte dos pueblos o ciudades, aunque sí hay pistas de tierra que enlazan con las granjas y factorías pesqueras cercanas. Todos los desplazamientos largos hay que hacerlos en barco, en avioneta o helicóptero y, en invierno, en trineo de perros, medio de transporte fundamental en la isla y que tiene preferencia frente a los coches.

A poco más de una hora de navegación desde Narsaq, aparece el frente del glaciar Qaleragdlit, un río majestuoso de hielo, blanco y azul, fracturado en mil bloques. La zodiac parece una hormiga a sus pies. El Qaleragdlit es uno de los escasos puntos de la costa sur por los que se puede acceder al interior de la isla con la ayuda de un guía. Caminando por la morrena lateral, con cuidado de no caer en una grieta, se puede remontar el glaciar durante una jornada. Pero conforme se sube, el paisaje se va haciendo más monótono, hasta que termina por convertirse en el gran desierto blanco.

De vuelta a los fiordos se recomienda visitar la localidad de Nanortalik, a la entrada del fiordo Tasermiut, uno de los más bellos del sur de la isla. El Tasermiut está rodeado de torres de roca negra y paredes verticales muy frecuentadas por escaladores. A Nanortalik se tardan unas seis horas en barco o apenas veinte minutos en helicóptero desde Narsarsuaq.

Qassiarsuk, inicio del viaje por el sur groenlandés, ofrece también un final inmejorable: la visita a Igaliku, un antiguo poblado ceremonial vikingo, a tres horas de agradable paseo a pie. La caminata pasa por Tasiusaq, una entrada del Eriksfjord donde suelen quedar varados grandes icebergs. A casi un día de barco rumbo norte, la bahía de Disko –ver Visita Guiada– ofrece un panorama similar. Declarado en 2004 el Patrimonio de la Humanidad más septentrional del mundo, la bahía de Disko es quizá también un lugar más gélido y salvaje.

Ante las milenarias ruinas vikingas de Igaliku, uno se pregunta cómo pudieron aquellas gentes arraigar en esta isla donde hoy, con todos los avances tecnológicos, la vida es un reto continuo. La llamaron Grønland, isla verde, porque el sur es rico en pastos en verano. En cambio, sobre el mapa, Groenlandia es blanca. Uno de los últimos reductos de hielo del planeta.

Una isla-continente que nos cuenta cómo fue la tierra hace cientos de miles de años. Ojala el cambio climático permita que siga siendo así durante otros tantos.

Para saber más

Documentación: pasaporte.

Idioma: danés y kalaallisut.

Moneda: corona danesa.

Diferencia horaria: 4 horas menos.

Equipo: hay que vestir ropa y calzado de abrigo, resistentes al viento y al agua. Para las travesías en trineo se alquilan trajes y botas.

Cómo llegar y moverse: En avión, vía Copenhague (Dinamarca) o Reykjavik (Islandia). El principal aeropuerto del sur es Narsarsuaq. El transporte habitual para trasladarse por la isla son el barco y el avión. Los trineos de perros y las canoas sirven para cubrir distancias cortas. El asfalto existe solo en las poblaciones.

Alojamiento: En las ciudades existen hoteles de diferente categoría, bed & breakfast, granjas que alquilan habitaciones y albergues.

Gastronomía: La cocina groenlandesa se basa en los productos de la pesca y la caza. En el sur los guisos se aderezan con bayas, patatas, nabos y pepinos autóctonos

Más información:

Web de Turismo de Dinamarca

Web de Turismo de Groenlandia

Libro recomendado:

Groenlandia cruje. Ander Izagirre. eCichero, 2012. Libro digital.