Fin de semana en Oxford

La ciudad inglesa enamora con su cultura, parques y pubs centenarios

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Radcliffe Square

La plaza más céntrica de la ciudad aglutina la magnífica Biblioteca Bodleiana y, en el centro, la circular Radcliffe Camera, construida en 1749 en estilo paladiano inglés.

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Paseos fluviales

Una actividad muy popular en Oxford es navegar por el río en las tradicionales barcas de fondo plano.

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Puente de los Suspiros

El llamado «Puente de los Suspiros» de Oxford, en el Hertford College.

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Merton College

Este colegio universitario fundado en el siglo XIII destaca por las vidrieras de la fachada, el mobiliario y la biblioteca.

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Catedral

La Catedral de Oxford, notable por su antigüedad (s. XII), conserva elementos del estilo normando de sus orígenes.

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VN-ESC Oxford REMAQ-3. Lugares esenciales en la visita a Oxford

Lugares esenciales en la visita a Oxford

1 Plaza Radcliffe. Reúne la Biblioteca Bodleiana y la Radcliffe Camera.
2 Puente de los Suspiros. Une dos edificios del recinto del Hertford College.
3 Merton College. Su visita recorre las aulas, la capilla y la magnífica biblioteca.
4 Museo Ashmolean. Es una de las grandes instituciones británicas porsus piezas de arqueología y pintura.
5 Catedral. El edificio actual empezó a construirse en el siglo xii sobre un convento fundado el año 730.

Mapa: BLAUSET

27 de marzo de 2015

8 universidades históricas de visita obligada

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8 universidades históricas de visita obligada

Oxford es una localidad encantadora, que ha sido fuente de inspiración para novelistas y premios Nobel. Su visita muestra bosques frondosos, pubs legendarios y una treintena de colleges universitarios, cuya arquitectura es uno de los atractivos de la ciudad. Fundada en el siglo X a los pies de su castillo, no fue hasta dos siglos después cuando Oxford inauguró su Universidad –la más antigua de habla inglesa– y se convirtió en uno de los lugares más destacados de la Inglaterra medieval y en paradigma de la cultura anglosajona, junto a la también universitaria (1209) Cambridge.

El corazón de Oxford

El mejor lugar donde iniciar un paseo a pie por el centro de Oxford, encajado entre los ríos Támesis y Cherwell, es la Radcliffe Square, una plaza alrededor de la cual se reúnen algunos de los monumentos más carismáticos de la ciudad. Comenzando por la Radcliffe Camera, la obra maestra de James Gibbs, que fue uno de los arquitectos británicos más influyentes del siglo XVII. Gibbs se inspiró en la iglesia de Santa Maria della Salute de Venecia para crear un edificio circular de perfectas proporciones, coronado por una cúpula que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. El acceso a la biblioteca que alberga está restringido. Sin embargo, ello no impide que desde fuera se admiren sus armoniosas líneas, más ensalzadas si cabe por el uso de la piedra dorada local que, como en el resto de construcciones que la utilizaron, cambia de tonos según sea la luz del día. Sí se pueden visitar la magnífica Biblioteca Bodleiana –guarda 9 millones de libros– y, justo detrás, el también circular Teatro Sheldonian (XVII), edificio diseñado por Christopher Wren, arquitecto de la catedral de St Paul en Londres; el teatro acoge ceremonias de graduación y conciertos.

Se puede hacer un alto en el camino en The Mitre Inn, un pub histórico abierto en el siglo XIII, o, si está lleno, entrar en el King’s Arms

Antes de seguir explorando el corazón de Oxford entre High Street y Broad Street, vale la pena subir a la torre del siglo XIII de la iglesia de St Mary’s para admirar una panorámica espléndida, solo comparable a la que regala otra torre próxima y más antigua aún, St Martin’s, conocida como la Carfax Tower. Otra idea es hacer un alto en el camino en The Mitre Inn, un pub histórico abierto en el siglo XIII, o, si está lleno, entrar en el King’s Arms, muy popular entre los estudiantes.

En esta zona hallamos al menos media docena de colleges de visita obligada por su espectacular arquitectura, como el All Souls que, fundado en el siglo XV y tras varias remodelaciones, es actualmente uno de los más grandiosos de Oxford. Por la calle High llegamos al Saint Edmund College, al que habría que entrar aunque solo fuera por ser la entidad académica más antigua de Inglaterra. Y también contemplar el majestuoso y cercano New College que, a pesar de su nombre, fue fundado en el siglo XIV.

Más al norte podemos asomarnos a los cuatro patios del Trinity College y relajarnos deambulando por sus jardines, que incluyen una zona boscosa. Por último, caminando entre edificios coronados por gárgolas que se aferran a las azoteas, llegaremos al «puente de los suspiros» de Oxford (1917) que, de nuevo recuerda a Venecia, pero que pertenece a otro colegio, el Hertford. La visita a estos hitos monumentales puede coincidir con la de otro icono local, el pub histórico Turf Tavern, situado en la misma zona.

Una amplia oferta cultural

Como ciudad académica, Oxford cuenta con museos, aunque ninguno tan remarcable como el Ashmolean, considerado el primero de carácter público que hubo en el mundo. Abrió en 1683 y está cuajado de maravillas, destacando los cuadros de Rembrant y piezas de la cultura minoica (3.000-1.400 a.C), traídas por el arqueólogo Arthur John Evans desde Creta. Con tiempo vale la pena entrar en el Museo de Historia Natural, atractivo por los restos que exhibe de la extinta ave dodó de Isla Mauricio y por preservar la atmósfera que conocieron personajes como el naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882).

Ninguno de los colleges es comparable al Christ Church (1517), porque incluye la Catedral de Oxford (XII)

Seguimos el paseo en el sur de la ciudad, donde el Cherwell confluye con el Támesis, para ver más colleges emblemáticos. Por ejemplo, el imponente Merton, fundado en 1260, que tuvo de profesor a J.R.R. Tolkien (1892-1937), el autor de El señor de los anillos. O el Magdalen, donde estudió el poeta Oscar Wilde (1854-1900) y que engloba un precioso bosque habitado por ciervos. Sin embargo, ninguno es comparable al Christ Church (1517), porque incluye la Catedral de Oxford (XII). Es, además, donde el escritor Lewis Carroll (1832-1898) conoció a Alice Liddell, inspiración para sus Aventuras de Alicia en el país de las maravillas, libro que este año cumple 150 años. Tras comprar algún recuerdo en la Alice’s Shop, donde la Alicia real compraba golosinas, y reconocer rincones del edificio gracias a la saga cinematográfica de Harry Potter, ya solo nos queda navegar por el Támesis como se ha hecho durante siglos, en la típica barca de fondo plano que se impulsa con una vara.

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Cómo llegar: Aeropuerto de Oxford, a 11 km de la ciudad y a 84 km de Londres, desde donde se puede llegar en metro (1,30 h) y en tren (1 h).

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