Italia

Fin de semana en Bolonia

Descubrimos su centro renacentistas y su cultura gastronómica

1 / 6

1 / 6

406559. La Piazza Maggiore

La Piazza Maggiore

El palacio Accursio o Comunale (siglo XIV), sede del Ayuntamiento y de dos galerías de pintura, ocupa el flanco oeste de esta plaza.

FOTOTECA 9 X 12

2 / 6

77719925. Basílica de San Petronio, patrón de Bolonia

Basílica de San Petronio, patrón de Bolonia

FOTOTECA 9 X 12

3 / 6

77774283. Plaza de Neptuno

Plaza de Neptuno

En el centro, la escultura del dios del mar, obra del escultor Giambologna (1529-1608).

FOTOTECA 9 X 12

4 / 6

77727663. La antigua Bolsa, de estilo modernista, acoge hoy un centro de cultura y ocio

La antigua Bolsa, de estilo modernista, acoge hoy un centro de cultura y ocio

FOTOTECA 9 X 12

5 / 6

77006713. Asinelli y Garisenda, las dos torres inclinadas de Bolonia

Asinelli y Garisenda, las dos torres inclinadas de Bolonia

FOTOTECA 9 X 12

6 / 6

VN-ESC Bolonia-3. Los monumentos ineludibles

Los monumentos ineludibles

1 Plaza Maggiore. La basílica de San Petronio y varios palacios renacentistas rodean el centro vital y peatonal de la urbe.
2 Salaborsa. A finales del siglo XIX se renovó un antiguo palacio para acoger la Bolsa. Hoy es un centro cultural.
3 Palacio Comunale. Edificio del siglo XIV y estilo renacentista, es sede del Ayuntamiento de Bolonia desde 1336.
4 Torres Inclinadas. Asinelli (97 m) y Garisendi (48 m), atalayas medievales, forman el conjunto de Le Torre Pendenti.

Mapa: BLAUSET

Descubrimos su centro renacentistas y su cultura gastronómica

La capital de la región italiana de Emilia-Romagna se halla en plena llanura Padana, dentro de un triángulo imaginario que formarían Milán, Venecia y Florencia. Pero Bolonia, lejos de acomplejarse por la monumentalidad y el cosmopolitismo de estas ciudades, hace del sentido del humor y de la tranquilidad dos de sus atractivos. El tercero es la gastronomía, más popular aún desde que los boloñeses inventaron el movimiento Slow Food, que recomienda disfrutar de la comida sin prisas, seleccionar productos de proximidad y cocinarlos a fuego lento. Como añadido, es una de las ciudades históricas mejor conservadas de Italia y dueña de uno de los cascos antiguos medievales más grandes de Europa. Todo junto hace que Bolonia se halle entre las mejores ciudades italianas para vivir y, por lo tanto, también para descubrir.

El corazón de Bolonia lo ocupan dos plazas, Nettuno y Maggiore, que aglutinan bellos edificios y la actividad de los boloñeses, siempre dispuestos a una charla ocasional. Las plazas son contiguas y casi gemelas, tan parecidas que a veces hasta se confunden.
La primera piazza debe su nombre a la fuente central del siglo XV que está coronada por una figura en bronce que representa a Neptuno, el mitológico señor de las aguas y hoy el símbolo de la ciudad. Neptuno tiene alrededor edificios remarcables como el palacio de Re Enzo, originario del siglo XIII, y la histórica Salaborsa, erigida en el XIX en estilo modernista para albergar la Bolsa de Bolonia. El recinto, recuperado en 2001 como centro cultural, aloja cafés, galerías de arte y una librería.

En la adyacente plaza Maggiore se eleva la basílica de San Petronio, la iglesia más querida de Bolonia y su catedral inacabada –la oficial es San Pietro (s. XVI), situada en la cercana Via dell’Indipendenza–. Proyectada por Antonio de Vincenzo en 1390, su construcción fue lenta y tropezó con un obstáculo: tenía que ser mayor que la basílica de San Pedro del Vaticano, algo que no gustó al Papa. De hecho, si se camina por la Via dell’Archiginnasio se pueden observar los ábsides inacabados. De todos modos, en tamaño, San Petronio se sitúa como quinto templo cristiano del mundo.

En la plaza mayor boloñesa sobresale el palacio Accursio o Comunale, sede del Ayuntamiento. Tiene una estatua en la entrada de Gregorio XIII –nacido Bolonia en 1502, inventó el calendario que usamos hoy en día–, una escalinata atribuida a Donato Bramante (1444-1514) por la que podían subir carruajes hasta el primer piso, y dos galerías de pintura en la segunda planta. También destaca el palacio del Potestà, bajo el cual se halla la popular Galería de los Susurros, donde la tradición invita a susurrar algo para percibir su acústica excelente.

La mayoría de palacios de Nettuno y Maggiore fueron construidos entre los siglos XIII y XV en estilo renacentista. Entonces Bolonia era uno de los centros del comercio italiano, gracias a las mercancías que transitaban por canales –se soterraron todos menos uno– y a los impuestos que generaban. Con ese dinero se financiaban los sueldos de los profesores de la Universidad, una de las más antiguas de Europa, por la que Bolonia tiene entre sus apodos «La Dotta» (docta).

El Alma Mater Studiorum se fundó el año 1088 y entonces ya atrajo a dos mil estudiantes, cifra inusual en la Edad Media. Sus aulas ocupaban el palacio del Archiginnasio, hoy biblioteca municipal, a la que se llega bordeando San Petronio. Tanta afluencia de estudiantes obligó a buscar remedio a la escasez de alojamiento. De ahí que en muchas casas se construyeran soportales para añadir habitaciones sin necesidad de cortar las calles con nuevos edificios. El resultado son cuarenta kilómetros de vías porticadas que confieren a Bolonia su carácter especial.

Por las aulas de Bolonia pasaron Dante, Petrarca, Thomas Becket, Copérnico y, en fecha más reciente, Guillermo Marconi y Umberto Eco. Seguro que muchos de ellos disfrutaron de las mortadelas y salamis que se sirven en los restaurantes –por cierto mejor no pedir spaguetti a la bolognesa, ya que el nombre correcto de la salsa es ragú y se sirve con tallarines– o se venden en tiendas que exponen con exquisitez su género, haciendo que la gastronomía boloñesa regale a la ciudad otro de sus apodos: «La Grassa».

Desde muchos rincones de Bolonia se atisban las Torri Pendenti, dos atalayas medievales que se alzan frente a la plaza de Porta Ravegnana. La más alta es la torre Asinelli, que se utilizaba para la vigilancia en el siglo XII; desde su mirador se aprecia el rojo de tejados y fachadas que le han valido a Bolonia su tercer apelativo: «La Rossa». La otra torre, más famosa por aparecer en textos de Dante, es la Garisenda. Medía 60 metros, pero un movimiento de tierra le restó altura y la dejó inclinada. Desde allí, la Via Zamboni acerca a la Pinacoteca Nacional, uno de los mejores museos italianos de pintura fuera de Roma.

MÁS INFORMACIÓN

Bolonia recibe vuelos directos desde España. También se puede ir en tren desde Roma, a 398 km.

La BolognaCard, válida para 48 h y de venta en oficinas de turismo, ofrece descuentos en museos, atracciones turísticas y transporte público.

Turismo de Bolonia