Visita a Madrid

Escapada navideña a Madrid

Las nuevas propuestas de ocio y cultura acompañan las tradicionales fiestas de Navidad

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Plaza Mayor

Corazón del Madrid de los Austrias, esta plaza del siglo XVII es un lugar muy concurrido todo el año. En Navidad acoge un mercadillo y un tiovivo infantil.

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SIM-416960. Gran Vía

Gran Vía

El arquitecto alemán Ben Buscher firma la iluminación navideña de esta cosmopolita avenida. Es uno de los 90 espacios decorados por diseñadores gráficos, modistos y arquitectos de fama internacional.

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Plaza Cibeles

El Ayuntamiento y la nueva sede cultural CentroCentro comparten espacio en el palacio de Telecomunicaciones.

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El casco antiguo

En sus calles conviven tabernas tradicionales y propuestas innovadoras como el reformado mercado de San Miguel.

CORBIS

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iStock 000048902968Large. Mil actividades

Mil actividades

Mercadillos, museos, comercios, cafés... Las propuestas para disfrutar de Madrid en Navidad son inagotables, especialmente si se visita con niños.

ISTOCK

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Madrid Río

La Pasarela Perrault es el elemento más innovador de la rehabilitada ribera del Manzanares, un área ideal para dar paseos en familia, a pie o en bicicleta.

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Alcalá y Cibeles

Frente a la Puerta de Alcalá y la Fuente de Cibeles coinciden las avenidas que mejor representan el espíritu artístico y comercial del madrid de hoy.

DAVID REDONDO / SHUTTERSTOCK

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La Avenida del Arte

El Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía (en la imagen, la biblioteca) se agrupan en el Paseo del Prado.

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Parque del Retiro

El Palacio de Cristal, concebido en 1887 como un invernadero, es ahora un espacio dedicado a exposiciones.

DAVID PEREIRAS / 123RF

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La Puerta del Sol

Punto de confluencia de las arterias más céntricas de Madrid, en el siglo XVIII era un destacado lugar de encuentro para todos los viajeros que pasaban por la ciudad.

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El Madrid indispensable

1 Gran Vía. Cruza el centro de la ciudad. Entre sus edificios de inicios del s. XX destacan el Metrópolis y el Museo Chicote.
2 Plaza de Cibeles. Su fuente es un emblema de Madrid.
3 Paseo del Prado. La avenida de los museos reúne el Prado, el Reina Sofía, el Thyssen, el CaixaForum y el CentroCentro.
4 El Retiro. Es el pulmón verde de Madrid.  
5 Casco antiguo. Se sitúa en torno a las plazas Mayor y de la Villa. Es la zona conocida como el Madrid de los Austrias.
6 Barrio de las Letras. Respira el ambiente teatral de antaño.

Mapa: BLAUSET

Las nuevas propuestas de ocio y cultura acompañan las tradicionales fiestas de Navidad

El Madrid de siempre alberga, además, una ciudad que se renueva día a día, y ambas caras se muestran radiantes desde primeros de diciembre, cuando la capital se viste de luces, se carga de imaginación y se convierte en una gran fiesta. La Gran Vía es uno de los enclaves donde mejor se ve esta afortunada conjunción. Si la avenida nació a principios del siglo XX inspirándose, en gran parte, en la moderna arquitectura neoyorquina, hoy más que a la Quinta Avenida recuerda a Broadway. Y es que, en los últimos años, gracias sobre todo a la popularidad de las comedias musicales, buena parte de los antiguos cines de la Gran Vía se han convertido en teatros especializados en ese género, lo que le ha dado nueva vivacidad nocturna.

Pero aquí hay que mirar también hacia arriba, porque esta avenida es un collar que engarza edificios de extraordinario valor: en el número 60, el palacio del arquitecto Emilio Ortiz de Villajos, rematado por la escultura El Romano, de Victorio Macho; el edificio Carrión, en cuyos bajos funciona el cine Capitol, proyectado por Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced; y el magnífico Hotel Cibeles, construido en los años 1920. Tampoco podemos pasar por alto el edificio Telefónica, otro de los iconos del Madrid de entreguerras, que fue el rascacielos más alto de la capital hasta mediados de la década de 1950.

A partir de las seis de la tarde y hasta casi la medianoche, la Gran Via y otros 90 espacios se transforman, por obra y arte de la iluminación, en diseños de Ben Busche, Victorio & Lucchino y Adolfo Domínguez, por mencionar tres de los artistas que se han sumado esta temporada a los arquitectos, modistos y diseñadores gráficos que firman la decoración navideña de Madrid desde hace unos años. Contemplando las luminosas fachadas se alcanza Malasaña, uno de los barrios más atractivos de los que atraviesa la Gran Vía: a lo largo de la Corredera de San Pablo pueden encontrarse tiendas de lo más variadas, desde ultramarinos hasta ropa vintage y talleres de diseño. En el espacio peatonal de la calle Fuencarral todo está volcado hacia el caminante, incluido el mercado de San Ildefonso, con tres plantas dedicadas al street food, comida para llevar y disfrutar al aire libre. Este ambiente de moda y gastronomía convive con antiguos museos como el Municipal y el del Romanticismo; el café del jardín de este último es uno de los secretos más deliciosos y mejor guardados de los madrileños.

No hay que dejar la Gran Vía sin echar una ojeada a Museo Chicote, la emblemática coctelería por la que, desde hace más de 80 años, han pasado todo tipo de  famosos, como atestigua su nutrida galería fotográfica. De allí hay que bajar hacia la grandiosa calle de Alcalá, otro abanico de edificios históricos. Antonio Palacios y Joaquín Otamendi conforman el binomio de arquitectos que, a inicios del siglo XX, firmaron parte de esas construcciones. Destaca el Círculo de Bellas Artes, la Sala de Exposiciones de la Comunidad de Madrid y, en la plaza de Cibeles, el Palacio de Telecomunicaciones, actual sede del Ayuntamiento y del nuevo espacio cultural CentroCentro, que hasta el mes de marzo expone las valiosas pinturas de la Colección Abelló.

Después de alinear esta imponente sucesión de monumentos, la calle de Alcalá sigue hasta la plaza de la Independencia, uno de los hitos del elegante Madrid que Carlos III mandó construir en estilo neoclásico hacia 1778. Esta plaza contiene uno de los símbolos de Madrid, la Puerta de Alcalá. A su derecha, aparece el parque del Retiro, perfecto para pasar una mañana de domingo con niños por los muchos teatrillos de marionetas que se montan alrededor de su estanque. A la izquierda de la Puerta de Alcalá empieza la calle Serrano, donde se acaba de reabrir el Museo Arqueológico Nacional, que expone joyas como la Dama de Elche y el Tesoro Visigótico de Guarrazar.

A partir de aquí, los museos y monumentos se cambian por las tiendas de primeras marcas y de los más destacados diseñadores de moda, españoles y extranjeros. El broche de oro a este nuevo Madrid de cinco estrellas lo acaba de poner Platea, un centro gastronómico instalado en lo que fue el cine Carlos III. Enfrente del Platea se encuentra el Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa, un complejo destacado por su programación de artes escénicas, que sirve de pórtico a una avenida cultural que se prolonga por todo el Paseo de la Castellana y del Prado. La Biblioteca Nacional da paso a la Casa de América, ubicada en el decimonónico palacio de Linares, mientras que en la otra acera se ven los edificios de la Fundación Mapfre, donde se expone lo último en arte contemporáneo.

Al descender por el Paseo del Prado, una de las avenidas museísticas más importantes de Europa, aparece primero el Thyssen-Bornemisza, que ocupa el palacio de Villahermosa, mansión neoclásica remodelada por Rafael Moneo en 1992. El mismo arquitecto firmó la ampliación del Museo del Prado unos años después con la construcción de un edificio en torno al claustro de los Jerónimos, cuya puerta de bronce es obra de la escultora Cristina Iglesias.
A pocos pasos, una fábrica decimonónica aloja una de las infraestructuras más destacadas del nuevo Madrid, el CaixaForum: una caja de sorpresas ideada por los suizos Herzog & De Meuron y enmarcada por un imaginativo jardín vertical. El recorrido artístico por el Paseo del Prado finaliza en el Museo Reina Sofía, toda una referencia del arte contemporáneo en Europa.

El arte da el relevo a la literatura en el llamado Barrio de las Letras, hogar de poetas y escritores desde Cervantes a Quevedo y pasando por Lope de Vega, cuya casa es hoy un museo abierto al público. Esta zona, hormigueante de actividad comercial, galerías de arte y anticuarios durante el día, se convierte por la noche en uno de los núcleos del ocio madrileño, cuajado de bares y restaurantes alrededor de la plaza de Santa Ana. En Navidad, los comerciantes del barrio instalan cada día sus puestos en el mercadillo de las Ranas.

Siguiendo por la calle Arenal, en pocos minutos se alcanza la Plaza Mayor, máxima expresión del Madrid de los Austrias. A continuación llegamos a la plaza de Isabel II, frente al Teatro Real, y a la grandiosa plaza de Oriente, con el Palacio Real (siglo XVIII) y, al fondo, la Catedral de la Almudena, terminada hace unos años. Éste es un mirador privilegiado, sobre todo al atardecer, para vislumbrar la ribera rehabilitada del Manzanares, un sector nuevo denominado Madrid Río.
Aquí se halla la ermita de San Antonio de la Florida, enteramente pintada al fresco por Francisco de Goya y que, además, alberga los restos mortales del artista.

A orillas del río se erige el Matadero, el mayor complejo cultural de la ciudad, en cuyo recinto tienen cabida un anexo del Teatro Español, la Filmoteca, la Casa del Lector, el Centro de Diseño y varios espacios expositivos. El lugar respira una contagiosa electricidad creativa que ha transmitido nueva vida a una parte de Madrid poco visitada hasta ahora.

Nuestro recorrido desemboca en la Puerta del Sol, el Kilómetro Cero, el corazón de la capital más tradicional y también de la más moderna, como demuestran las calles adyacentes, que albergan algunos de los restaurantes, pastelerías y cafés con más solera. Una vez más, el Madrid de siempre, el de los barquillos y el roscón de Reyes, se da la mano con las tapas de diseño, los escaparates con las últimas tendencias y las propuestas infantiles más divertidas. Ciudad de mil y un atractivos, la capital es sin duda una escapada familiar perfecta para disfrutar de la Navidad con ojos de niño. 

MÁS INFORMACIÓN

Llegar y moverse: Tanto si se llega en avión como en tren, hay conexión con el centro por metro y autobús. La Madrid Card y el Billete Turístico ofrecen descuentos en el transporte público y en los museos.

Turismo de Madrid