El Triángulo de Dalí en el Empordá

Paisajes que inspiraron la vida y la obra del artista gerundense

Pocos artistas han tenido tanto vínculo y fascinación por su tierra natal como Salvador Dalí por el Empordà. Él mismo reconocía que la tramontana, el viento que a menudo azota esta comarca catalana, era el responsable de su «completa locura». En el Empordà nació, vivió, creó y murió. Y también en este rincón de la provincia de Girona se exhibe gran parte de su legado, en lugares que fueron testigos de su vida y escenarios para su inspiración.

Para comprender a Dalí hay que visitar Figueres, la ciudad que lo vio nacer y en la que el joven Salvador pasaría su juventud. Vino al mundo en 1904 en el número 6 de la calle Monturiol a la que él mismo, años después, pondría el mote de «la calle de los genios». Dalí fue bautizado en la iglesia de Sant Pere, situada en la calle homónima, a dos manzanas de su casa natal. En la misma vía se ubica el Museo del Juguete de Cataluña donde, entre muñecas de porcelana, coches de latón y zoótropos, hay una exposición dedicada al infante Dalí, con muchas fotografías familiares y el muñeco inseparable del artista: el osito Marquina.

En el Café Emporium, Dalí escribió años más tarde junto a Luís Buñuel el guión de la película Un perro andaluz (1929)

Cerca del museo está La Rambla, en cuyas céntricas cafeterías un Dalí adolescente pasaba horas dibujando la vida a su alrededor. En una de ellas, el Café Emporium, escribió años más tarde junto a Luís Buñuel el guión de la película Un perro andaluz (1929).

Obras de juventud

De joven, Dalí ya hacía de su vida una performance constante y no se cansaba de dar rienda suelta a la extravagancia. Sin embargo, la culminación de aquel exhibicionismo llegó en su madurez con la reconversión que él mismo dirigió del teatro de Figueres para convertirlo en el actual Teatro-Museo Dalí que, según sus palabras, era «un objeto surrealista absoluto». El museo muestra una cantidad única de obras y épocas del artista e incluye algunas de sus pinturas más aclamadas, entre ellas Autorretrato con bacon frito (1941) y Galatea de las Esferas (1952), además de esculturas, cerámicas, grabados, fotografías, hologramas y la extraordinaria colección de joyas que diseñó entre 1941 y 1970.

Durante la adolescencia del artista, la familia Dalí pasaba el verano en plena Costa Brava, en el pintoresco pueblo de Cadaqués (a 35 km). Allí Salvador tuvo su primer estudio de pintura en una casita de pescadores situada junto a Port Alguer. En los años que pasó en este lugar recibió la visita de grandes amigos como García Lorca y Buñuel, y allí también topó con el amor de su vida, Helena Ivànovna –el mundo la conocería como Gala–, quien se instaló en el hotel Miramar –hoy La Residencia– para pasar el verano de 1929.

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Cadaqués marinera

Cadaqués marinera

Dalí plasmó en cuadros los paisajes que tanto admiraba. La pétrea orografía de la Costa Brava entre Cadaqués y el Parque Natural del Cap de Creus se descubre en obras como Muchacha en la ventana (1925) El espectro del sex-appeal (1932) o El destete del mueble alimento (1934). Otros elementos no paisajísticos también pasaron a formar parte del universo daliniano. Por ejemplo las espardenyes, el calzado tradicional de la comarca que figura en algunas de sus esculturas, los porrones y los panes de pagès que solía introducir en sus creaciones como alegoría del «arte como alimento».

La ruta del maestro ampurdanés sigue en la escueta aldea marinera de Portlligat –a dos kilómetros de Cadaqués–, adonde Dalí y Gala se mudaron en 1949 tras su retiro en Nueva York. Su casa, hoy transformada en museo, vuelve a mostrar que Dalí no solo plasmaba el surrealismo en sus obras, sino también en su vida. La arquitectura laberíntica, las estancias abigarradas y una decoración kitsch –oso polar disecado incluido– fueron el nido de amor y el taller creativo de la pareja durante más de tres décadas. La Casa Museo de Portlligat acaba de abrir un nuevo espacio expositivo, la Torre de las Ollas, donde Dalí solía trabajar en sus cerámicas y esculturas.

El legado de Dalí más allá de Portlligat

Desde la casa marinera de la pareja en Portlligat se continúa ahora hacia el interior del Empordà para conocer otros enclaves de la Ruta de Dalí. A medio centenar de kilómetros se llega al Santuari dels Àngels, elevado sobre una colina y rodeado de pinos. Allí, traicionando su exhibicionismo, Gala y Dalí se casaron en secreto y en la más estricta intimidad en 1958.

La musa del genio murió en 1982 y, tras ser embalsamada, fue enterrada en la cripta del castillo, ataviada con un elegante vestido rojo de Dior

Décadas más tarde, la esposa del artista quiso retirarse de la vida pública por lo que el matrimonio adquirió el castillo de Púbol, a 10 km del santuario, al que Gala se mudaría al cumplir 76 años. Ella se encargó de decorarlo con una estética que le recordaba su procedencia aristocrática rusa. La musa del genio murió en 1982 y, tras ser embalsamada, fue enterrada en la cripta del castillo, ataviada con un elegante vestido rojo de Dior. Justo al lado había otra cripta, inicialmente concebida para dar sepultura a Dalí. Pero quedó vacía, ya que el genio ampurdanés decidió, al final de sus días, que quería reposar eternamente en el museo de su Figueres natal y mandó construir un mausoleo en una de las salas. Allí fue enterrado en 1989, hace exactamente 25 años.

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Cómo llegar: El aeropuerto más próximo es el de Girona-Costa Brava. Desde Girona, la autopista A-7 tiene una salida a Figueres, 42 kilómetros al norte.
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Turismo Costa Brava