El dragón de Indochina

La riqueza paisajística y cultural del país asiático aparece en esta ruta desde Hanoi hacia el sur

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20823035. Bahía de Halong

Bahía de Halong

Miles de islas emergen en las calmadas aguas de esta ensenada del golfo de Tonkín. Según la leyenda, fueron originadas por un dragón.

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PRE-RM01611720054. La Bahía de Halong

La Bahía de Halong

Las excursiones en barcas de juncos zarpan de Halong City y duran todo un día. Sobre estas líneas, un sampán, la embarcación tradicional de vela. Las excursiones en barcas de juncos zarpan de Halong City y duran todo un día.

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Hue

Sede imperial entre 1802 y 1945, su Ciudad Prohibida Púrpura fue erigida tomando como modelo la de la capital china. En la imagen, la suntuosa Sala del Trono.

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Pagoda de Ha Noi

La pagoda Tran Quoc se erige en la orilla sur del lago del Oeste, el mayor de la capital. Un sendero recorre el perímetro lacustre.

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V10-720292. Ciudad de Hoi An

Ciudad de Hoi An

Su antigua relevancia como puerto comercial en la desembocadura del río Thu Bon se percibe en las casas de los mercaderes chinos (siglos XVII y XVIII) que han llegado hasta la actualidad.

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IBR-1942468. La región central de Vietnam

La región central de Vietnam

El trayecto entre las ciudades de Hue y Hoi An atraviesa zonas rurales donde aún perviven técnicas agrícolas ancestrales.

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HEMIS 868106. Nha Trang

Nha Trang

Veneradas por los budistas, las torres de Po Nagar ya eran un lugar de culto en el siglo II. La estructura de piedra y ladrillo data del siglo VIII. Quedan en pie cuatro de las ocho torres originales.

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map vietnam. Isla de Phu Quoc

Isla de Phu Quoc

Playas de arena blanca y un interior selvático, declarado Parque Nacional y Reserva de la Biosfera, son los grandes valores de esta isla.

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Z71-1043587. De Hanoi al Delta del Mekong

De Hanoi al Delta del Mekong

1 Bahía de Halong. Frente a sus 120 km de costa emergen miles de islotes calizos, algunos con grutas navegables.

2 Hanoi. El barrio Antiguo, el barrio Francés y el lago del Oeste son los lugares imprescindibles de la capital.

3 Hue. La Ciudad Imperial, con palacios y templos magníficos, es un ejemplo del refinamiento artístico vietnamita.

4 Hoi An. Ciudad portuaria con una valiosa arquitectura.

5 Nha Trang. A las afueras de este animado centro turístico de la costa se erigen las torres cham de Po Nagar.

6 Delta del Mekong. La desembocadura del gran río es un mundo de canales, aldeas y mercados flotantes.

7 Isla de Phu Quoc. Un paraíso de playas y fondos coralinos.

Mapa: BLAUSET

Marga Zambrana

8 de febrero de 2013

Ruta de norte a sur, desde Halong a Ho Chi Minh

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Ruta de norte a sur, desde Halong a Ho Chi Minh

Desde el archipiélago kárstico de la bahía de Halong, en el norte, hasta las playas de la isla de Phu Quoc, en el sur, Vietnam se abre al mundo para ofrecer la amabilidad de sus gentes, una de las mejores cocinas de Asia y una diversidad cultural que combina siglos de historia local, china y francesa.

Hanoi, capital vietnamita y segunda ciudad en tamaño del país, es la puerta de entrada a este cautivador destino del Sudeste Asiático. Sin embargo, la primera visita de todo recorrido por Vietnam se encuentra 170 kilómetros al este de Hanoi. Es la bahía de Halong, donde unas dos mil islas calizas emergen de las aguas esmeralda del golfo de Tonkín. El trayecto desde la capital atraviesa terrazas de arrozales hasta llegar a alguno de los puntos desde donde zarpan los botes y cruceros de recreo, como la aldea de Hon Gai o el puerto de Bai Chay, en Halong City. La bahía es Patrimonio de la Humanidad y, desde 2012, está considerada una de las siete nuevas «maravillas del mundo».

Lo primero que llama la atención es el velamen rojizo de los sampanes deslizándose sobre las aguas de la bahía, entre los islotes. Muchos están huecos por la erosión de la piedra caliza, que forma cuevas, arcos, pilares e incluso lagunas interiores, como las de la isla de Be (Dau Be). Otras islas cuentan con hermosas playas y arrecifes de coral, idóneos para practicar el piragüismo y el submarinismo. Una de las vistas panorámicas más hermosas del archipiélago se obtiene desde el mirador situado en la cima de la isla Titop (Dao Titop), en el centro de la bahía. Desde allí el paisaje parece tan sosegado que nada hace pensar que estos islotes fueron una trampa natural para el mismísimo Kublai Khan, emperador de China, que quedó atrapado en la bahía gracias a la pericia bélica del príncipe Tran Hung Dao en 1287.

Debido a la distancia con Hanoi, es recomendable alojarse en la mayor isla de Halong, Cat Ba, para pasar la noche y disfrutar de un par de días de navegación. La isla es una espectacular combinación de cumbres, bosques, cascadas, arrecifes coralinos y manglares. Además de las playas de su costa oriental, Cat Ba tiene más de 250 hectáreas declaradas parque nacional por ser el hábitat de especies de monos propias de la zona, como el langur de Cat Ba y el pequeño surili.

La mayoría de estos cayos permanecen deshabitados, pero algunos son el soporte de aldeas flotantes que están integradas por destartaladas casas con pasarelas de madera donde los pescadores cultivan algunas de las más de 600 especies de peces y moluscos de la bahía. Estos productos constituyen la base de sabrosos platos locales, como las tortas de calamar y los cangrejos fritos. Los pescadores cuentan que, aunque el turismo los ha beneficiado en las últimas décadas, también está provocando un deterioro del entorno y en particular de la calidad de las aguas.

Hanoi, la ciudad de dragón

Después de la relajada estancia en Halong, zambullirse en el ajetreo de Hanoi será todo un contraste. Laberínticas calles coloniales y modernos rascacielos; enjambres de motocicletas, carros y coches sonando sus cláxones; vendedores de fruta ambulantes tocados con el sombrero cónico non la; y estudiantes con sus túnicas ao dai. Así es la capital vietnamita. Situada en el río Rojo (Song Hong), fue fundada en 1010 por el emperador Ly Thai To tras tener la visión del dragón volador con el que dio nombre a la ciudad.

La elegancia vietnamita alcanza su máxima expresión en el barrio Antiguo. Se alcanza bordeando el noroeste del lago Hoan Kiem, el corazón de la ciudad y cuyo nombre venera a la espada mágica con la que fueron expulsados los mandatarios chinos. El lago es uno de los lugares más frecuentados de la capital. En sus orillas los hanoienses practican taichí y todo tipo de deportes a cualquier hora del día, mientras que las parejas pasean al atardecer.

Cada una de las calles del barrio Antiguo está dedicada a una artesanía o un producto, desde el estaño a las hierbas medicinales. Sus restaurantes ofrecen algunos de los platos más refinados de la gastronomía local, como el pho –fideos con ternera y hierbas que se toman en el desayuno–, el pescado a la plancha con menta fresca y cacahuetes, los caracoles con vinagre y tofu, o la ubicua baguette, una herencia de los tiempos coloniales. Merece la pena asistir a una representación de marionetas de agua y, después, dar un paseo entre los comercios que venden objetos de seda, bordados, lacados, juegos de té, mimbres y otras artesanías procedentes de las minorías de las montañas del norte, cerca de la frontera con China.

Entre los recuerdos a la venta se encuentran los antiguos carteles de propaganda comunista que impulsaba el partido de Ho Chi Minh (1890-1969), el padre de la actual república socialista, quien proclamó la independencia del país en 1945. Su casa, construida sobre pilares de madera de teca, y su mausoleo son una visita interesante para conocer la historia reciente de Vietnam. El segundo conserva el cuerpo embalsamado del prócer al más puro estilo leninista, honrado a diario por cientos de patriotas.

El templo de la literatura

Al sur del mausoleo se encuentra el Templo de la Literatura, Van Mieu. Fue la primera universidad del país, fundada en 1070 y dedicada a Confucio con el objetivo de formar a los aspirantes a mandarín durante el dominio chino. Es agradable acabar el día paseando por el circuito en bicicleta que recorre los trece kilómetros de perímetro del lago del Oeste (Ho Tay), el más grande de Hanoi y la zona residencial más cara de la capital. En sus orillas, llenas de pescadores, hay villas de lujo, hoteles y restaurantes. En la ribera sudeste se erige la pagoda Tran Quoc, la más antigua del país, del siglo VI, cuyos once niveles (quince metros de altura) representan los once estadios de la sabiduría budista.

Hue es una de las mejores manifestaciones del urbanismo vietnamita de los siglos XVII y XVIII

Los monumentos históricos de la capital tienen su réplica en Hue, establecida como la antigua capital imperial de Vietnam en 1802. Se encuentra más de 300 kilómetros al sur de Hanoi, en la costa central, y sobre el río del Perfume (Song Huong). Un vuelo diario de una hora cubre la ruta, pero hay quienes prefieren tomar el tren o el autocar nocturno desde la capital para llegar temprano al que fuera el centro político y religioso de la dinastía Nguyen hasta 1945. Sus tumbas imperiales, sus pagodas y su Ciudad Prohibida Púrpura, inspirada en la de Beijing, son un síntoma de la relación de amor y odio que Vietnam ha mantenido con la vecina China.

Hue es una de las mejores manifestaciones del urbanismo vietnamita de los siglos XVII y XVIII. Incluida en 1993 en la lista de Patrimonio de la Humanidad, su diseño armoniza tradiciones asiáticas y locales que se adaptan al río del Perfume y a la montaña Ngu Binh. En su construcción se tuvo en cuenta la combinación sagrada de los cinco puntos cardinales, los cinco elementos naturales (agua, fuego, madera, oro y tierra) y los cinco colores (negro, rojo, azul verdoso, blanco y amarillo) de la tradición china.

La ciudadela de Hue, guardada por nueve imponentes cañones y con 500 hectáreas, alberga tres recintos concéntricos rodeados por sus correspondientes murallas: la Ciudad Imperial (Hoang Thanh), donde se ubican los palacios y los altares reales; la Ciudad Interior o Dai Noi; y la Ciudad Púrpura Prohibida (Tu Cam Thanh), residencia real. La majestuosidad de las estancias de la Ciudad Imperial, donde predomina el amarillo y azul de las tejas lacadas y el gris de los muros, se hace palpable en la Ciudad Prohibida Púrpura, el corazón del conjunto. La puerta principal estaba reservada al rey y daba acceso a unos cuarenta edificios que hoy están en ruinas. Entre los monumentos vinculados al conjunto imperial destaca la Pagoda de la Dama Celestial o Thien Mu, cuya construcción se remite a la leyenda de un dios que apareció disfrazado de anciana. El último apunte imperial es el mercado de Dong Ba, cuyos restaurantes y puestos callejeros exhiben la variedad gastronómica introducida por el emperador Tu Duc, que reinó de 1848 a 1883.

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Por la costa central

En ruta hacia el sur, a medio camino entre los cien kilómetros que separan Hue y Hoi An, surgen magníficos parajes, como el paso de Hai Van (Océano de Nubes), desde el que se contempla el mar de China Meridional. En la aldea de pescadores de Lang Co se pueden degustar deliciosas almejas, calamares y sopa de pescado. La cercana ciudad de Da Nang acoge uno de los museos más importantes sobre la cultura cham o champa, de influencia india, que se desarrolló en el centro y sur de Vietnam del siglo IV al XIV.

Tras una hora por carretera se llega a Hoi An, la pequeña ciudad portuaria a orillas del río Thu Bon en la que se instalaron colonias de chinos y japoneses entre los siglos XV y XIX. Se trata de un ejemplo de las ciudades portuarias del Sudeste Asiático en aquella época, cuando era conocida como Faifo, el más poderoso fondeadero del reino de Cham, a través de la cual accedió el cristianismo a Vietnam. Sus edificios tradicionales de madera, sus muros ocres y sus pagodas son un ejemplo de influencias locales y extranjeras. La arquitectura de Hoi An combina diseños tradicionales vietnamitas con influencias chinas y japonesas, que se revelan en las residencias con patio interior, los altares, las casas comunales, los talleres y las pagodas de sus angostas calles.

Algunas de las villas de Nha Trang desprenden nostalgia colonial, como las de Bao Dai, que acomodaron al último emperador de Vietnam

Uno de los lugares más visitados de Hoi An es el puente Japonés Cubierto, forrado de paneles de madera con relieves de perros y monos, y construido con un objetivo sobrenatural: impedir que el monstruo que vivía bajo tierra desde la India hasta Japón causara terremotos y destrucción. La arquitectura de Hoi An da fe de una actividad portuaria que se remonta al siglo II a.C. y que se vio eclipsada a finales del XIX por la emergencia de puertos vecinos como el de Da Nang, 30 kilómetros al norte.

Adentrándose 35 kilómetros en la jungla desde Hoi An se llega a My Son, lugar sagrado del reino de Cham y de los budistas vietnamitas. La cultura cham tiene otros templos junto a la localidad de Nha Trang, 400 kilómetros al sur de Hoi An y famosa por un litoral de playas idílicas y arrecifes de coral donde se practican el submarinismo y otros deportes acuáticos. Algunas de las villas de Nha Trang desprenden nostalgia colonial, como las de Bao Dai, que acomodaron al último emperador de Vietnam. Apartadas de la población, sobre un acantilado del río Cai, las torres de Po Nagar son uno de los mejores exponentes de la cultura cham. Fueron construidas entre los siglos VIII y XII en honor de la diosa Po Yang Inu Nagar, la forma femenina del dios hindú Shiva.

Apenas a tres horas de camino hacia el interior se llega a la antigua Saigón, capital de la República de Vietnam de 1956 a 1975, cuando las fuerzas norvietnamitas le cambiaron el nombre por el de Ho Chi Minh. En la actualidad es una ciudad cosmopolita con el habitual «caos ordenado» asiático, en el que las motocicletas zumban temerarias en cualquier dirección. Una de las mejores formas de mezclarse con los saigoneses es acudir a sus animados mercados y recorrer calles comerciales como la de Le Loi y Nguyen Trai. A los seguidores del escritor Graham Green les gustará discurrir por los escenarios de El americano impasible (1952): las callejas del mercado de Cholon, el Hotel Majestic, desde cuya terraza se disfruta de una vista sobre el río Saigón, y las calles afrancesadas de Dong Khoi.

El delta del Mekong

Apenas unas decenas de kilómetros al sur se llega al trasiego de las ciudades flotantes del delta del Mekong, uno de los ríos más caudalosos del mundo, que nace en el Himalaya y se divide en nueve brazos en su desembocadura, los Nueve Dragones que le dan nombre. El delta es famoso por su miel y por la infinita variedad de frutas y verduras que se transportan a diario por las aguas ocres del delta. Las aldeas flotantes más coloridas son Vinh Long y Can Tho, el mercado de Cai Be y la lonja de pescado de My Tho.

La isla de Phu Quoc ofrece el final relajado a este viaje. Emplazada en el golfo de Tailandia, frente a las costas de Camboya, se alcanza en transbordador desde Rach Gia o en vuelos de 45 minutos desde Ho Chi Minh. La isla cuenta con más de 150 kilómetros de playas, un rico ecosistema y un clima templado todo el año que permite el cultivo de perlas. Phu Quoc es también famosa por producir la mejor salsa de pescado y pimienta negra del Sudeste Asiático. Con playas de arena blanca y aguas cristalinas como Dai Bai y Ong Lang en el noroeste, Truong en el oeste, y la más bonita, Khem, en el sureste, la isla se ha convertido en un sinónimo de paraíso.

Situada en una bahía en el mar de la China Meridional, Nha Trang cuenta con una playa principal de 6 kilómetros de largo, arena blanca y palmeras donde se puede disfrutar de relajantes masajes. Una de las mejores playas de la zona es Jungle Beach, situada a unos 61 kilómetros hacia el norte y rodeada de pintorescas montañas pobladas por monos. Nha Trang cuenta con una vida nocturna muy animada y una amplia oferta de hoteles, bares y restaurantes, donde se pueden degustar especialidades locales como los fideos con con medusa, cambas y cangrejo, y los rollitos de cerdo fermentado. A 240 kilómetros hacia el sur se encuentra la playa de Mui Ne, con 12 kilómetros de arenas doradas ideales tanto para relajarse como para disfrutar del windsurfing, el kite-surfing, la navegación o la pesca. Apenas a unos kilómetros se encuentran sus famosas dunas de arena y la aldea de pescadores de Phan Thiet, en cuya playa descansan los barcos canasta construidos con bambú.

Para saber más

Documentación: pasaporte y un visado que se consigue en la embajada vietnamita.

Idioma: vietnamita.

Moneda: dong.

Diferencia horaria: seis horas más.

Salud: se recomienda vacunarse contra la fiebre amarilla y la tifoidea; se aconseja la profilaxis contra la malaria, beber agua embotellada y comer la fruta pelada.

Cómo llegar: Vietnam cuenta con dos aeropuertos internacionales: Hanoi, a 45 minutos de la ciudad, y Ho Chi Minh, en el mismo centro urbano. Desde España no hay vuelos directos. Lo habitual es hacer escala en una ciudad europea pero algunas compañías realizan una parada en un aeropuerto asiático o árabe.

Cómo moverse: Los vuelos internos comunican las principales ciudades de forma rápida. También son fiables los autobuses y el tren (más lento). El Tren de la Reunificación conecta Hanoi con Ho Chi Minh en cuatro días siguiendo la costa. En las ciudades, lo mejor son las bicicletas, los rickshaw o bici-taxis y los coches con chófer. En el delta del Mekong, los barcos son el medio más práctico.