20 Destinos con mucha música

Si te gusta la música acompáñanos en este recorrido por los lugares que mejor suenan del mundo

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Lisboa. Lisboa es fado

Lisboa es fado

Se viaja a la capital de Portugal sabiendo que la melancolía y la nostalgia nos invadirán. Y a pesar de ello, o precisamente por ello, viajamos a Lisboa. Porque tampoco hay nada malo en sentir un poco de “saudade”; no al menos, si se hace en una ciudad tan luminosa como Lisboa y se hace escuchando fado. El fado es el género musical portugués más conocido en el mundo. Es la expresión popular de la frustración y de la tristeza y también de lo cotidiano. Hay que pasear por el barrio de Alfama, visitar el Museo del Fado, subir y bajar por las calles empedradas sin perder de vista el Castelo de San Jorge, ver la ropa tendida en los balcones y contemplar los mosaicos, para sentir el fado desde dentro. Para escucharlo en vivo hay una gran cantidad de casas de fado que podrás visitar.

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Buenos Aires. Buenos Aires es tango

Buenos Aires es tango

Más que música, poesía. Basta ver a una pareja bailar abrazada al son del bandoneón para darse cuenta de ello. El tango es símbolo de Argentina. Nació en los suburbios, donde gente de mal vivir expresaba sus penas con las letras arrebatadoras de los tangos. Pero al tiempo, se convirtió en la música de todos, y Carlos Gardel ayudó a difundirla como nadie. La cultura del tango se siente aún en Buenos Aires. Ya no es necesario ir a los suburbios como antiguamente, basta llegar al centro de la ciudad, a Almagro, Palermo o a Abasto. Durante el mes de agosto, además, la capital de Argentina es la sede del Festival y Campeonato Mundial de Tango, con milongas populares y conciertos públicos.

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Berlín. Berlín y la música electrónica

Berlín y la música electrónica

La cultura de club tiene su hábitat natural en Berlín. No hay que desestimar la importancia de la música electrónica: no es solo diversión, hubo un tiempo en que ayudó a recuperar la libertad en la antigua Berlín Este. Con la caída del Muro de Berlín, muchos jóvenes comenzaron a celebrar fiestas en los viejos edificios abandonados de la era soviética y los llenaron de sonidos electrónicos. Habían inventado las raves, y desde entonces, Berlín es, junto a Detroit, capital de los sonidos más vanguardistas. Son muchos los que acuden a la capital de Alemania de ruta por los clubs donde suena el mejor techno: desde el mítico Tresor a la señalada por muchos como la mejor discoteca del mundo: "Berghain".

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El Congo. El Congo suena a soukous

El Congo suena a soukous

Es probable que si viajas a Kinsasa, la capital de República Democrática del Congo, te reciba un tipo de música muy peculiar, alegre, con coros y ritmo endiabladamente rápido. Tal vez no lo sepas, pero se trata del soukous, o también conocido como lingala. Es un género musical que nació entre los años 30 y 40 y que se expandió con rapidez por África y saltó a América del Sur. La ciudad de Kinsasa es una urbe caótica; pero es la puerta de entrada a maravillosos parques nacionales y a una naturaleza exuberante. Sin duda, el soukous es la banda sonora perfecta para ir al encuentro de los últimos gorilas en la niebla.

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La Habana. La Habana tiene mambo

La Habana tiene mambo

Allá en los años cincuenta, el mambo salió de La Habana para colonizar Nueva York. Desde que el pianista Dámaso Pérez Prado, el “Rey del Mambo”, ayudara a popularizarlo, La Habana es el epicentro de este género musical. La capital de Cuba transpira música por todos sus costados. No solo mambo; también danzón, el son, la rumba, la salsa... Muchos rincones de la Ciudad Vieja hay que oírlos casi más que verlos.

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Viena Palacio Imperial. Viena y la ópera

Viena y la ópera

Viena tiene el título de capital mundial de la música. Y es que la capital de Austria está íntimamente relacionada con nombres como Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart o Richard Wagner. Viena posee, junto a la Scala de Milán y la Ópera de París, una de las óperas más importantes del bel canto. Pero no solo cuenta con la Staatsoper, la Ópera Estatal; también la Musikwerein, una de las tres mejores salas del mundo en cuanto a acústica. La Catedral de San Esteban y los palacios imperiales ponen el decorado perfecto para que suene la ópera.

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Kingston. Kingston y el reggae

Kingston y el reggae

El reggae es Bob Marley y es Jamaica. De hecho, la casa en New Kingston del que fuera máximo exponente de este género musical, lo situó al nivel del Rock´n Roll en popularidad, se ha convertido en un museo al que acuden incondicionales de todo el mundo. La capital de Jamaica vio aparecer por primera vez el término reggae usado para referirse a este peculiar sonido. Esta ciudad fue un imán para decenas de estrellas, no solo para el legendario Bob Marley. Los británicos UB40 le dedicaron la famosa Kingston Town, “el lugar en el que anhelo estar", cantaban.

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Finlandia. Finlandia es heavy metal

Finlandia es heavy metal

Finlandia no es solo Laponia, saunas, auroras boreales o parques naturales. En la universidad de Helsinki, el heavy metal es una asignatura. Y no debería extrañar cuando dicen que Finlandia es el país con más bandas de heavy metal per cápita del mundo. Así que, bienvenidos al infierno, como diría la popular banda Lordi en su canción “Welcome to Helsinki”. No sabemos si a Santa Claus le gusta este tipo de música, pero Helsinki se ha convertido en la meca de los sonidos más duros, como el power metal, el hard rock, el metal gótico y demás subgéneros musicales.

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Liverpool. Liverpool suena a Beatles y rock

Liverpool suena a Beatles y rock

Que un grupo de música contribuya a la popularidad de una ciudad, dice mucho de lo musical del destino. En Liverpool comenzó todo. Durante los años de 1960, esta ciudad, en la región Noroeste de Gran Bretaña, se convirtió en el centro del mundo para muchos jóvenes. Aún hoy, seguir la ruta de los Beatles es argumento suficiente para viajar a Liverpool. Para mitómanos, la calle Penny Lane, la casas de los cuatro componentes de la banda, y la catedral musical por excelencia, The Cavern Club, el lugar del primer directo de los Beatles. Sin duda, Liverpool es una de las ciudades sagradas del rock del siglo pasado.

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Londres. Londres suena a punk

Londres suena a punk

Londres es una de las ciudades más musicales del mundo; tal vez junto a Nueva York, sea una de las ciudades que más estrellas de la música ha visto en sus calles. En ese contexto, uno de los géneros musicales más característicos de la capital de Gran Bretaña es el punk: crestas, imperdibles, botas, hebillas, tirantes, cadenas y mucho ritmo. Rock sin pretensiones, pura diversión y hedonismo junto a agitación social. Londres vio nacer a los Sex Pistols, The Clash y The Damned, mientras que Nueva York tenía a los Ramones, Dead Kennedy o Blondie. Se viaja a Londres por muchos motivos, y uno de ellos es para gritar ¡God Save the Queen!

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Seattle. Seattle, el origen del grunge

Seattle, el origen del grunge

El grunge es conocido como el sonido de Seattle; así de vinculados están este estilo musical nacido en los años 90 y esta ciudad de Estados Unidos. Guitarras distorsionadas, ritmos rápidos, pocos acordes, baterías y una expresión dura del desencanto juvenil. Grupos como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden o Mudhoney llevaron a la escena Seattle a girar por los escenarios de todo el mundo. La cuna del grunge tiene mucho que ofrecer al viajero. Seattle es una ciudad industrial rodeada de naturaleza; pero aquí se viene a seguir una ruta característica: la de algunos locales, como el The King Cat Theater, que guardan la historia del género musical por excelencia de los 90. La silueta de la Space Needle deja flotando la sensación de que en cualquier momento experimentaremos un avistamiento OVNI.

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Sevilla. Sevilla y el flamenco

Sevilla y el flamenco

Dice la canción que Sevilla tiene un color especial. Y no solo eso; también una sonoridad muy singular: el flamenco, y en concreto, las sevillanas. El flamenco es un arte que nació de la fusión de distintas culturas que convivieron en Andalucía. Por ello, la capital andaluza es también la capital mundial del flamenco. Para empaparse de pasión flamenca hay que ir hasta el barrio de Triana, donde se cree que en el S. XVIII nació este género de guitarras, castañuelas, cajón y trajes de bailaoras. Hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y se puede escuchar en las peñas flamencas de la ciudad, salas y tablaos.

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Seúl. Seúl y el fenómenos del pop asiático

Seúl y el fenómenos del pop asiático

Seúl es la capital de la música pop asiática: moda, música, juventud y un mercado de millones de consumidores. Muchos números en Malasia, Taiwan o Vietnam nacen en la capital de Corea del Sur. Muchos jóvenes de todo Asia acuden a Seúl atraídos por el sueño de convertirse en estrellas del K-pop, que es el término que se usa para diferenciar este tipo de música de la tradicional.

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Manchester. Manchester y el britpop

Manchester y el britpop

En los años 90, el britpop fue la reacción al grunge. Y si los americanos tuvieron como epicentro la ciudad de Seattle; los británicos se movieron entre Londres y Manchester. Grupos como Blur, Oasis, Suede, o Supergrass reivindicaron una interpretación británica del rock de toda la vida. Manchester llevaba en la escena musical desde antes, con grupos míticos como Joy Division. Oldham Street es el corazón de la escena musical de la ciudad, y para los más fans, es imprescindible llegar ante los vestigios de la que fuera la sala musical más importante de la ciudad, The Haçienda Nightclub.

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Nashville. Nashville y el sonido country

Nashville y el sonido country

Nashville es la capital del estado de Tennessee, en los Estados Unidos; pero también es la capital de la música country, el género musical por excelencia del Sur. Un sonido que recibió la música folclórica de algunos de los países europeos de donde llegaron los primeros inmigrantes y que se combinó con otras sonoridades afroamericanas como el blues y la música espiritual. En esta ciudad lo más normal es encontrarte a alguien en una esquina tocando el banjo. Sus símbolos: la cantante Dolly Parton, con tienda propia, y Jack Daniels. La industria de la música es una de las más importantes de Nashville y eso se nota en cada uno de los rincones de la que es conocida como la “Atenas del Sur”.

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Nueva Orleans. Nueva Orleans suena a jazz

Nueva Orleans suena a jazz

Por el Misisipi llegaron los esclavos al estado de Luisiana, en Estados Unidos, y también lo necesario para que naciera el jazz como género músical. Aunque el término “jazz” no se acuñó hasta más tarde, este género musical ya sonaba por estas tierras; exactamente fue el 6 de marzo de 1913, cuando en una reseña de un periódico de la época apareció el término para definir la música ejecutada por una banda local. Desde entonces, Nueva Orleans es la cuna del jazz. En concreto, en la ciudad se escucha dixieland, un jazz ligero muy característico. Nueva Orleans, tiempo después del huracán Katrina, sigue siendo una ciudad con gran animación nocturna y muchos festivales de música. El epicentro del jazz está en la Congo Square, el único lugar donde los esclavos africanos podían bailar y tocar sus instrumentos libremente.

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Río de Janeiro. Río de Janeiro, siempre samba

Río de Janeiro, siempre samba

La samba es símbolo de la identidad brasileña y una de las manifestaciones populares más importantes de Brasil. A pesar de que se escucha en todo el país, es en Río de Janeiro donde el género alcanza máxima representatividad, considerándose la máxima expresión musical de la ciudad. La primera grabación de un disco de samba se hizo en Río de Janeiro en 1917. Las escuelas de samba de la ciudad son famosas en el mundo. Cada año el sambódromo deja claro que la samba forma parte de la identidad carioca. Durante el resto del año, podemos asistir a alguna de las Rodas de Samba del centro de Río de Janeiro para disfrutar de esta música de raíces africanas.

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San Francisco. San Francisco es hippie

San Francisco es hippie

El Verano del Amor de 1967 fue el momento de máximo apogeo del rock psicodélico. The Doors, The Beach Boys, Frank Zappa, Jimi Hendrix y los Beatles sonaban en las radios de todo el mundo. La cultura de la libertad se expandía entre los más jóvenes. Los sonidos tenían mucho de guitarras eléctricas, efectos de estudio, instrumentos orientales como el sitar, letras extrañas con referencias a sustancias más o menos ilegales, y detrás, toda una contracultura que comenzó a desarrollarse en California, en particular en San Francisco. Cerca del Golden Gate Park, está el Haight-Ashbury, epicentro de los hippies del Verano del Amor. Y ya sabes, como dice la canción de The Mamas & The Papas, si vas a San Francisco, asegúrate de llevar flores en el cabello…

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Trinidad and Tobago. Trinidad yTobago suena a calipso

Trinidad yTobago suena a calipso

Está en el Mar Caribe y su capital es Puerto España, pero el idioma oficial es el inglés. Así es Trinidad y Tobago, un crisol de diferentes culturas. El calipso suena a todas horas en su capital desde que los franceses trajeron a los primeros esclavos africanos a la isla. Su peculiar sonoridad se debe a los tambores metálicos, que nacieron por necesidad: los esclavos no poseían ningún otro instrumento de percusión cerca y empezaron a usar los barriles del trabajo. Suena caliente, suena caribeño, desenfadado, alegre, perfecto para disfrutar como banda sonora en sus playas y bahías. Por la noche en Puerto España no faltan conciertos de buen calipso.

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París. París y la chanson française

París y la chanson française

Si te detienes a escuchar a París, resulta que suena a chanson. La ciudad de la luz ha vivido momentos de revolución y lucha. Libertad, igualdad, fraternidad, y desde la Revolución Francesa hasta mayo del 68 y sus estudiantes en la calle. París tiene una banda sonora muy particular, la de los cantautores de la chanson: Edith Piaf, Serge Gainsbourg, Georges Moustaki o Emile Vaché… Un sonido con cierto toque nostálgico, intelectual y reivindicación de la tradición, ideal para pasear por la capital de Francia.

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Si te gusta la música acompáñanos en este recorrido por los lugares que mejor suenan del mundo

Cuando viajamos solemos percibir el mundo con unos sentidos más que con otros. Ocurre con la vista y el gusto, que suelen gobernar nuestras experiencias. Así, lo visto y comido determinará el éxito o no de nuestras vivencias. Pero, no nos limitemos solo a un par de ellos. ¿Por qué no viajar poniendo un poco más de atención a nuestro oído? No es necesario ser unos melómanos para descubrir que cada lugar del mundo posee su propia banda sonora.

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La música es el lenguaje universal por excelencia. Transmite emociones cuando las palabras fallan y no coinciden los idiomas. Basta escuchar una melodía para sentirnos alegres o tristes, para reaccionar emocionalmente, para entender al otro y para acercarnos a culturas distintas a las nuestras.

Fue el filósofo alemán Friedrich Nietzsche quien dijo aquello de que “sin música, la vida sería un error”. También podemos añadir que viajar sin música sería un error: dejaríamos de apreciar una gran riqueza cultural, tradiciones del mundo y, desde luego, mucha diversión. Así que le damos al play y nos vamos a dar una vuelta al mundo que será muy sonada. ¡Qué no pare la música!