Por el Desierto Rojo australiano

En Alice Springs se inicia el viaje a este asombroso mundo de rocas que aparecen esculpidas por dioses

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Uluru

Esta roca de 348 metros de altura fue declarada Patrimonio de la Humanidad por su valor natural y cultural.

OWEN FOREMAN

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Montes Macdonnell

El sector oeste de la sierra de cumbres onduladas que se divisa desde Alice Springs es un sorprendente parque nacional.

BLUE GUM PICTURES / ACI

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Watarrka

El King’s Canyon  surca este parque nacional y ofrece refugio a plantas y animales endémicos.

JOHANNA HUBER / FOTOTECA 9 X 12

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Fauna del Desierto Rojo

El ualabí y el diablo espinoso, un lagarto de 20 cm, son dos de las especies más curiosas.

CORBIS

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20824489. La montaña sagrada

La montaña sagrada

La ruta de tres horas que rodea la base del Uluru descubre cuevas con pinturas aborígenes de hace más de mil años.

BIDAGENTUR HUBER / FOTOTECA 9 X 12

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Devil’s Marbles

Estas rocas de hasta 6 metros de diámetro son llamadas karlu karlu por los aborígenes, quienes las consideran objetos sagrados.

DAVID KIRKLAND / GETTY IMAGES

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El centro rojo

1 Alice Springs. Las galerías de arte aborigen y las empresas de rutas ocupan el centro de esta ciudad.
2 Uluru. Este gran monolito es la estrella de la región.
3 King’s Canyon. Atraviesa el P. N. Watarrka.
4 P. N. MacDonnell. Su atractivo reside en las pozas y los restos geológicos.
5 Devil’s Marbles. Estas rocas gigantes se encuentran junto a la carretera.

Mapa: BLAUSET

30 de junio de 2014

Los primeros australianos

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Los primeros australianos

Falta poco para la puesta de sol y el Sunset Point, frente al monte Uluru, está atestado de todoterrenos y autobuses esperando para descorchar las primeras botellas de champán entre los grupos de turistas que viajan organizados. Estamos en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, en el desierto australiano de Gibson, frente al colosal monolito de arenisca de 348 metros de altura y 3,6 kilómetros de longitud, símbolo del Red Centre. Cuando se acerca el ocaso, los rayos horizontales del sol iluminan la roca y la tiñen de un rojo que parece hierro candente.

El redescubrimiento de Ayers Rock

Uluru –bautizada como Ayers Rock en 1873 por el gobierno australiano– es, sin duda, la mayor atracción del Red Centre australiano, una zona desértica de tierra roja que vivió aislada durante siglos en el Territorio del Norte. Fue explorada a finales del XIX por John MacDouall Stuart y Alfred Giles, y «descubierta» por el turismo en los años 1970. Desde entonces el número de visitantes ha crecido hasta llegar a los 400.000 anuales. Pero Uluru es, además, un lugar sagrado para los anangu, los aborígenes que llevan diez mil años viviendo en la zona. Desde que en 1985 el Gobierno australiano les devolvió la propiedad de las tierras, los anangu disuaden a los visitantes de subir a Uluru apelando a su naturaleza sagrada. Como alternativa proponen recorrer la base de 9,3 kilómetros, en la que entre los repliegues de la roca hay fuentes, cuevas, plantas, animales, pinturas rupestres e historias del «Tiempo del Sueño», el origen del mundo según su mitología.

Uluru es un lugar sagrado para los anangu, los aborígenes que llevan diez mil años viviendo en la zona

Los aborígenes explican que Uluru fue concebida durante ese periodo. Los ancestros recorrieron el continente y lo crearon todo, liberaron a los hombres que permanecían en estado embrionario y les enseñaron cómo vivir y relacionarse con el entorno.
Esas enseñanzas (denominadas las «Pisadas de los Ancestros») aún hoy guían a los aborígenes a través de senderos invisibles por los que pueden transitar sin más mapas que las canciones de sus antepasados. Bruce Chatwin, autor de Los trazos de la Canción (1987) lo describe así: «Tal vez se podría representar visualmente como unos espagueti de Ilíadas y Odiseas que se enroscaban en todas direcciones y en los cuales cada “episodio” se podía leer en términos geológicos».

Para llegar al Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta hay que volar a Yulara, un moderno conglomerado de hoteles, restaurantes, tiendas y cámping a 40 kilómetros de Uluru, o bien a Alice Springs, 450 kilómetros al norte del parque. The Alice, tal como la llaman los aussies (australianos), es la ciudad más importante del Outback (el interior de Australia), pese a no alcanzar los 30.000 habitantes.
El nombre de Alice viene de Alice Tood, esposa del primer administrador de la central repetidora de la línea de telégrafos Adelaide-Darwin, que dio origen al asentamiento a finales del siglo XIX y ahora convertida en museo. El pueblo empezó a crecer cuando en 1940 se encontró oro en Arltunga, al este de Alice Springs y, sobre todo, a partir de 1970 con la llegada del turismo. Alice Springs es una ciudad pequeña, de calles en cuadrícula en la que abundan galerías de arte aborigen, hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos.

The Alice constituye una base excelente donde equiparse para recorrer algunos de los enclaves más asombrosos del Outback, como el West MacDonnell Ranges National Park, en uno de los extremos de la cordillera que rodea la ciudad. La reserva esconde desfiladeros estrechos y profundos como el Standley Chasm y las refrescantes pozas de Ellery Gorge, Serpentine Gorge y Simpsons Gap, donde es posible bañarse y, con un poco de suerte, ver algún ualabí (marsupial de poca altura), reptiles y aves de espléndido plumaje.

El centro de Australia es una sucesión de desiertos en los que los puntos de interés están separados por largas distancias. Los coches circulan por rectas interminables, equipados con dos depósitos de carburante porque las estaciones de servicio son escasas, y con reservas de agua potable. De vez en cuando pasa a toda velocidad un roadtrain, esos camiones que cruzan el país con cinco o más remolques provistos de barras anticanguros y que acaban atropellando a más de un animal.

Las huellas del tiempo

La gran atracción natural del parque Watarrka es el King’s Canyon, una garganta de paredes de hasta cien metros de altura y color rojizo

De camino al Parque Nacional Watarrka, más de 300 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Alice Springs, es indispensable detenerse en el Henbury Meteorite Craters, doce cráteres causados por el impacto de un meteorito hace diez mil años; el mayor mide 180 metros de diámetro y 15 de profundidad. La gran atracción natural del parque Watarrka es el King’s Canyon, una garganta de paredes de hasta cien metros de altura y color rojizo. Resulta indispensable (y emocionante) caminar por los senderos que bordean el abismo y descubrir la sucesión de terrazas, las vistas sobre el valle, los oasis como el Garden of Eden, reptiles y pájaros, y también fósiles de animales marinos que habitaron en un antiguo mar que incluso dejó huellas de olas milenarias.

El desierto rojo depara otra de sus maravillas al norte de Alice Springs, junto a la carretera que conduce a Tennant Creek, segunda ciudad en importancia del Red Centre. Con algo más de 3.000 habitantes, la población se erige en el lugar donde se instaló la estación de la Overland Telegraph Line en 1874. Su gran momento llegó con la fiebre de oro de los años 1930, gracias a una mina que atrajo a muchos pioneros y que hoy se ha transformado en museo, igual que el viejo edificio de telégrafos.

A cien kilómetros de Tennant Creek, en Davenport Ranges, sorprende desde la misma carretera la visión de unas gigantescas rocas redondas de granito de hasta seis metros de diámetro diseminadas por un valle. Son las Devil’s Marbles y pertenecen a una reserva custodiada por indígenas warumungu, según cuya mitología las rocas son huevos de la mítica serpiente Arco Iris del Tiempo de los Sueños.

Hay mucho más por descubrir en este desierto rojo lleno de vida, cuentos de forajidos, historias mitológicas, lugares sagrados y horizontes inalcanzables. Para seguir explorando el Red Centre habrá que conducir hacia el norte rumbo a la ciudad de Darwin y, de camino, parar en el parque Kakadu, otra maravilla natural repleta de leyendas aborígenes.

MÁS INFORMACIÓN
Documentos: pasaporte y visado (www.spain.embassy.gov.au).
Idiomas: inglés.
Moneda: dólar australiano.
Horario: 8 horas más.
Salud: hay que hidratarse bien y protegerse del sol.

Cómo llegar y moverse: Los vuelos a Sidney desde España realizan escala en una ciudad europea, árabe o asiática. Desde Sidney se vuela a Alice Springs o Yulara, a 450 y 40 km de Uluru, respectivamente. Para moverse por el desierto lo mejor es contratar excursiones de un día o alquilar un vehículo todoterreno.