De Ginebra a Saint Moritz

Travesía por el corazón alpino de Suiza

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MARTINAFALLET. El Valais

El Valais

La mayoría de poblaciones de este cantón del sur tienen su propia estación de esquí. En la imagen, Bettmeralp.

MARTINA

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Rafael Rojas 20101202- DSC4400. Lago Leman

Lago Leman

La carretera que lo bordea desde Ginebra atraviesa viñedos cubiertos de blanco.

RAFAEL ROJAS PHOTOGRAPHY

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218093. Zermatt

Zermatt

La silueta piramidal del Matterhorn emerge sobre el pueblo. En 2015 se cumplirán 150 años de la primera ascensión a su cumbre.

HB HUBER / FOTOTECA 9 X 12

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glacierexpress-Filisur-9531-jangeerk. Glacier Express

Glacier Express

Una red de túneles y puentes cruzan montañas y sobrevuelan barrancos a lo largo de este recorrido ferroviario.

JAN GEERK

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Bettmeralp-Winter-8127-jangeerk. Paisajes nevados

Paisajes nevados

Los viajeros del siglo XIX hallaron en estas montañas un paraíso para disfrutar de espectaculares paisajes nevados .

JAN GEERK

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Valle de Bernina

Límite con Italia, es uno de los tesoros de los Grisones por su naturaleza y sus hoteles belle époque.

MASSIMO RIPANI / FOTOTECA 9 X 12

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ROB OVERCASH. Panoramas de altura

Panoramas de altura

La red de teleféricos del país sube a las cotas más altas y regala vistas aéreas insuperables.

ROB OVERCASH PHOTOGRAPHY

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20026569. Saint Moritz

Saint Moritz

Famosos, intelectuales y artistas se han dado cita en esta estación balnearia y de esquí desde mediados del siglo XIX.

SUSANNE KREMER / FOTOTECA 9 X 12

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ALPES SUIZOS-3. La gran ruta transalpina

La gran ruta transalpina

1 Ginebra. Ciudad con una gran actividad cultural y sede de diversas organizaciones internacionales, se halla a orillas del lago Leman.
2 Zermatt. El monte Matterhorn, el tren del Gornergrat y las decenas de remontadores que la rodean la han convertido en un destino esencial.
3 Lötschtental. Este valle proporciona vistas excepcionales del Valais.
4 Valle de Bernina. Es uno de los rincones más bonitos de los Grisones.
5 Saint Moritz. Localidad balnearia y de esquí con 150 años de historia.

Mapa: BLAUSET

12 de febrero de 2014

Innsbruck y el Tirol

Más información

Innsbruck y el Tirol

Recorrer los Alpes suizos en invierno es pura emoción: glaciares, lagos, abetales inmensos, cimas que superan los 4.000 metros, vertiginosos puertos de montaña, pueblos sin vehículos a motor y trenes que suben hasta lo más alto. Desde Ginebra, junto al lago Leman, hasta Saint Moritz, en el cantón de los Grisones, todo lo que se ve y se vive es espectacular, ya sea la naturaleza o las propuestas culturales y gastronómicas.


Ciudad cosmopolita, centro diplomático y sede de las Naciones Unidas y la Cruz Roja, Ginebra reclama al menos un par de días de visita. En una orilla del lago se asienta el casco antiguo, lleno de galerías de arte, anticuarios, museos, la catedral de Saint Pierre y la casa Tavel (siglo XIV), mientras que en la otra discurren avenidas a las que se asoman hoteles elegantes.

Después de saborear los placeres de Ginebra, es hora de poner rumbo al cantón del Valais. El viaje sigue la forma de arco del lago, entre viñas hundidas en la nieve, prados blancos y ciudades en las que sobresalen campanarios y castillos de la antigua red de control de la ruta de los Alpes. Uno de ellos es Martigny, a 90 kilómetros de Ginebra, nudo de carreteras hacia los puertos de montaña de Simplon, San Bernardino y Forclaz, y punto donde se cruzan los ríos Drance y Ródano, que riegan esa zona de viñedos y huertos. Del castillo del siglo XIII que una vez dominó la región queda La Bâtiaz, un torreón erigido sobre un espolón desde el que se ve la plaza Centrale, el alma de la ciudad. Un anfiteatro romano y los restos de templos y baños de la época del emperador Claudio (siglo I) acreditan la importancia de Martigny en las rutas que cruzaban Europa hace dos mil años.

Bajo la pirámide de roca

Para entrar de lleno en los Alpes hay que visitar Zermatt, a unos cien kilómetros de Martigny. Es una de las estaciones de esquí más famosas de Suiza, frecuentada también por alpinistas enamorados de las afiladas aristas del Matterhorn, una cumbre con forma de pirámide que se eleva por encima de la población hasta los 4.478 metros. En este tranquilo núcleo de casas de madera y calles serpenteantes no hay vehículos de combustible, solo eléctricos y trineos tirados por caballos. En invierno, al ir y venir de esquiadores se suma el de visitantes que buscan un restaurante donde comer una fondue después de haber conseguido la mejor perspectiva de las montañas. El mirador de Gornergart, a 3.089 metros, es ideal para esto último. El trayecto en tren cremallera que lo asciende dura media hora y el panorama de las 29 cimas que se observan es inolvidable.

En el valle contiguo, a 40 kilómetros por carretera, se encuentra Saas-Fee, otro famoso centro de deportes de invierno. Situado junto al glaciar Mittelallalin, ofrece una panorámica de trece montañas de más de 4.000 metros que, durante la aurora y el ocaso, el sol tiñe de magenta.

El valle de Saas cuenta con 22 ferrocarriles de montaña, entre ellos el Metro Alpin, el más alto del mundo


El valle de Saas cuenta con 22 ferrocarriles de montaña, entre ellos el Metro Alpin, el más alto del mundo. Este tren de montaña circula por debajo del glaciar de Mittelallalin y lleva hasta un restaurante giratorio a 3.500 metros y a la galería de acceso del Eispavilion, una cueva perforada en el glaciar.

El valle de Lötschental es otro enclave indispensable en el sur de Suiza. Encajado entre los Alpes de Berna y el Valais, está rodeado por cumbres de más de 3.000 metros (Bietschhorn y Hockenhorn) y por el glaciar de Aleysch. Kippel, con 500 habitantes, es el mayor núcleo urbano del valle, un pueblo con casas de madera y una forma de vida ancestral. Es célebre su carnaval, durante el cual los participantes se cubren la cara con máscaras de madera (tschäggättä), se visten con pieles de animales y se cuelgan enormes cencerros con los que asustan a los más pequeños.

Bettmeralp-Winter-8127-jangeerk

El país de los Grisones

Para alcanzar los Grisones, 300 kilómetros al este, hay que superar primero el paso de Furka (2.431 m). Un túnel ferroviario lo cruza bajo tierra desde 1982, pero la carretera permite acercarse al glaciar donde nace el río Ródano, pasar junto al histórico hotel Belvedere y avistar el puerto de San Gotardo, que comunica con el cantón del Ticino.

Chur, capital de los Grisones, es una de las ciudades suizas más antiguas. Pequeña y animada, cuenta con teatros, un museo de arte y el curioso Giger Bar, un local de estilo galáctico diseñado por el artista R. H. Giger, oriundo de Chur y creador del alienígena de la película Allien. De Chur parte el Bernina Express, un tren panorámico que cruza los Alpes de norte a sur hasta Poschiavo, en Italia, por el paso de Bernina. Este convoy de vagones rojos y acristalados recorre uno de los trazados más impresionantes del mundo. Patrimonio de la Humanidad desde 2008, se trata de un viaje de cuatro horas por un trazado de 55 túneles, 196 puentes y viaductos vertiginosos hasta alcanzar los 2.330 metros de altitud.

Más rutas en los Alpes: De la valle de Chamonix hasta el Montblanc

Situado en la Alta Engadina, Saint o Sankt Moritz, o San Murezzan en lengua romanche, fue uno de los primeros centros de turismo del país y la sede de los Juegos Olímpicos de invierno en 1928 y 1948. Situada cerca de un pequeño lago y rodeada de prados y montañas, Saint Moritz es una ciudad frecuentada desde antiguo por artistas, intelectuales y aristócratas en busca de sus bondades climáticas, estéticas y termales, además de espléndidos hoteles. A todo ello cabe añadir una estación de esquí que, junto a las vecinas Diavolezza y Corvatsch, reúne los descensos más largos e impactantes de la región. Un final de viaje que merece sellarse con una deliciosa fondue.

Para saber más

Documentos: DNI.
Idiomas: alemán, italiano, francés y romanche.
Moneda: franco suizo.

Llegar y moverse: Ginebra (a 756 km de Barcelona y a 904 de San Sebastián por autopista) tiene vuelos con varias ciudades españolas. Está conectada por tren con Zermatt, de donde sale el Glacier Express, una línea que lleva a St. Moritz en 7 horas. El Swiss Pass incluye el transporte en 38 ciudades y la entrada a 450 museos. Existen abonos que combinan autobús y tren.