Mar y alta montaña en la isla de Córcega

Córcega, puro mediterráneo

El viaje hilvana las playas de su acantilada costa oeste y las altas montañas del interior

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D1ETYP. La isla de Córcega, de norte a sur

La isla de Córcega, de norte a sur

1 Cap Corse. Esta península es un buen inicio de ruta.

2 Corte. La ciudadela, el Museo de Córcega y el Parque Natural de Córcega son los atractivos de la capital interior.

3 Parque Natural de Córcega. El valle de la Restonica y los lagos glaciares son una excelente propuesta senderista.

4 Reserva de Scandola. Sus islotes y fondos marinos son Patrimonio de la Humanidad. En la costa se alzan las rocas con formas fantásticas de las Calanques.

5 Ajaccio. La capital isleña destaca por su animado puerto y por la cercanía a las Îles Sanguinaires.

6 Bonifacio. Pueblo erigido sobre acantilados blancos.

7 Playa de Palombaggia. Una de las más bonitas del sur.

Mapa: BLAUSET

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42-21331154. Bonifacio

Bonifacio

Ulises halló refugio en su puerto natural, el rey Alfonso de Aragón intentó escalar sus acantilados para conquistarlo y Carlos V recaló entre sus murallas.

JON HICKS / CORBIS

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77714019. Cap Corse

Cap Corse

La ruta alrededor de esta península alargada descubre pueblos donde la cultura corsa apenas ha cambiado.

OLIMPIO FANTUZ / FOTOTECA 9 X 12

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23122. P. Natural de Córcega

P. Natural de Córcega

La cordillera que recorre de norte a sur el interior de la isla contiene paisajes propios de la alta montaña alpina, con bosques de pino negro y lagos glaciares.

JURGEN RICHTER / GTRES

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Gargantas de Restonica

Es uno de los valles más accesibles y espectaculares del Parque Natural de Córcega. Un sendero lo remonta y cruza el río por puentes colgantes.

KONRAD WOTHE / GTRES

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mapa CORCEGA. Reserva de Scandola

Reserva de Scandola

La carretera circula al filo de las rocas rojizas de las Calanques, la mayor sorpresa geológica de la costa oeste.

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Palombaggia

Es una de las playas más bonitas del sudeste. Se alcanza desde Porto Vecchio.

RICCARDO SPILA / FOTOTECA 9 x 12

6 de junio de 2013

Córcega, esa gran montaña mediterránea que emerge 170 kilómetros al sur de Niza, conserva los aromas que desprenden sus mare e monti, tan seductores hoy como cuando Francia compró la isla a la República de Génova en 1769. Fue el año en el que nació uno de los corsos más célebres, Napoleón Bonaparte, que llegó a asegurar que podría reconocer su patria solo por el olor.

Bastia, la ciudad más importante del extremo norte de la isla, sirve de puerto de llegada al largo apéndice conocido como Cap Corse, una península de cuarenta kilómetros de longitud entregada a la vid y al cuidado de su monte bajo, la fragante maquia (camomila, mirto, tomillo) con la que se condimentan los caldos, quesos y embutidos que tanta fama dan a la gastronomía de la isla. Si Córcega fuese un puño izquierdo en medio del mar, Cap Corse sería el dedo índice que apunta hacia el continente.

Unas cuantas localidades se suceden a lo largo del circuito peninsular. Todas pequeñas y con nombres cantarines, como Erbalunga; o que parecen flotar sobre ese mar repleto de tesoros naturales, capricho de buceadores, como Barcaggio, en la punta del Cap Corse, conocida por su playa rodeada de arbustos donde las vacas se tumban a disfrutar de la brisa marina.

La vuelta en coche al Cap Corse, que puede realizarse en una jornada, encuentra su terreno más abrupto en la vertiente occidental. Allí, los vecinos de Nonza contemplan una generosa panorámica multicolor cada vez que van a misa o suben de paseo al fortín que corona la aldea. Desde su vieja Torre Paolina todo el golfo de Saint Florent cabe en una foto, incluida la playa de Nonza, teñida por el polvo de asbesto de una mina ya cerrada. La zona cubierta de matorral y denominada Désert des Agriates que se divisa al otro lado del golfo fue, hasta principios del siglo XX, el granero de Córcega. Varios incendios consecutivos devastaron aquellos fértiles campos de trigo y olivos dejando un territorio tan agreste como atractivo, con playas remotas entre las que destaca la de Loto, accesible por mar desde el puerto de Saint Florent.

Los Alpes corsos

Si se continúa bordeando el litoral de la Alta Córcega aparece la playa y la ciudadela de Calvi, pero las montañas corsas reclaman un giro al interior de la isla. La carretera N197 asciende hasta la localidad de Ponte Leccia y luego a Corte en poco más de una hora. Desde esta última se accede a las áreas más espectaculares del Parque Natural de Córcega, que desde 1972 protege los picos de granito, lagos glaciares, torrentes y bosques de pino que colonizan el centro de la isla. El sendero GR20 cruza la reserva de norte a sur en quince etapas (168 kilómetros de longitud total), pero existen rutas más sencillas que permiten descubrir la alta montaña corsa.

Desde Corte una carretera remonta durante 15 kilómetros la estrecha garganta del río Restonica hasta alcanzar los refugios de pastores de Grotelle. Este grupo de cabañas marca el inicio de la excursión de un día por los lagos glaciares de Melu y Capitellu, a 1.711 m y 1.930 m de altitud respectivamente. El ruido del agua corriendo entre las piedras y el aroma a romero y a pino negro hacen olvidar la proximidad de la costa.

Hay que dar un paseo por Corte para entender el carácter corso. Esta ciudad de muros desconchados fue la capital de una Córcega libre entre 1755 y 1769, y aún representa el corazón de la isla, donde reside el espíritu combativo que François Gaffori y Pascal Paoli emplearon en pos de la independencia corsa a mediados del siglo XVIII. Las referencias a sus héroes aparecen en cada plaza, cada calle, cada palacio del casco antiguo y, por supuesto, en la Universidad Pascal Paoli y en la ciudadela amurallada.

El Golfo de Porto

La vía más atractiva para regresar a la costa oeste es la carretera D84, una estrecha línea de asfalto que desemboca en el golfo de Porto. Tabernera y pirata, la localidad de Porto es el punto de partida para conocer desde el agua los acantilados y las grutas de la Reserva Natural de Scandola que, junto a Girolata y las Calanques de Piana, constituye un espacio Patrimonio de la Humanidad desde 1983. Submarinistas (con restricciones), regatistas, ciclistas y turistas en coche o en moto recorren este paraje coloreado de naranja. La sal marina y el viento han esculpido formas fantásticas en los muros de granito que, entre Piana y el estanque de Crovani, se sumergen en el azul marino. Las hay con forma de ventana, de corazón e incluso de cabeza de perro.

Los días despejados, la estrecha carretera hacia Ajaccio (a 80 km de Porto) ofrece atardeceres inolvidables. La capital corsa es un enclave bullicioso, con un puerto de pescadores y un museo en el barrio genovés dedicado a la historia de la isla. En la Rue Cardinal Fesch las heladerías ofrecen sus tentaciones a todas horas, pero son más apetitosas por la tarde, tras haber contemplado la puesta de sol en la Punta de la Parata (a 12 km), con las Îles Sanguinaires emergiendo rojizas sobre el mar.

En el extremo sur, Bonifacio vigila a la vecina Cerdeña desde su acantilado blanco. Los olores a pescado fresco se mezclan en el concurrido muelle, mientras la ciudad vieja engalana con productos gastronómicos sus calles, aquéllas que conoció Carlos V en 1541 de regreso de Argel. Una rampa sube a la ciudadela, entre cuyos muros se cuela el viento cargado de sal. Varias iglesias y bastiones permiten asomarse a los acantilados y ver la Escalera del rey de Aragón, los peldaños que Alfonso V mandó excavar en su intento por conquistar la ciudad en 1420.

El sur de la isla, a medida que se hace sudeste rumbo a Porto Vecchio, suaviza sus acantilados hasta que, nuevamente, el pino y el océano combinan sus fragancias en calas de ensueño: Calalonga, Maora, Palombaggia, la Folacca... Pedazos de paraíso en pleno Mediterráneo. 

PARA SABER MÁS

Documentos: el DNI o el pasaporte.

Idioma: francés y corso.

Moneda: euro.

Llegar y moverse: La isla cuenta con cuatro aeropuertos internacionales, pero para llegar desde España hay que hacer escala en Francia. Si se opta por el barco, hay que embarcar en Niza, Toulon o Marsella. Una vez en la isla, lo mejor es disponer de coche propio o de alquiler. La moto es muy práctica para circular por sus estrechas carreteras.

Actividades: Senderismo y escalada en el Parque Natural de Córcega, submarinismo en la costa oeste, paseos a caballo por el bosque de la Castagniccia, barranquismo en el valle de Bavella, kayak en Porto-Vecchio. www.corsica-aventure.com

Gastronomía: Los embutidos, los quesos de cabra y de oveja (brocciu), las castañas, el pescado y el marisco. Los restaurantes incluyen la propina en el precio de la comida.

Turismo de Córcega 

Turismo de Francia