El Castillo de Praga, el centinela de la ciudad

Desde su construcción en el siglo IX, esta fortaleza sobre el río Moldava se convirtió en un emblema de la capital de la República Checa

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shutterstock 428804995. El centinela de Praga

El centinela de Praga

La imponente fortaleza de la capital checa reina sobre la colina de la ciudad, donde se encuentra ubicado el barrio de Malá Strana, y ofrece extraordinarias vistas al río Moldava.

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ALM-CWKFN8. Palacio Cernin

Palacio Cernin

El Palacio Real es el mayor y más antiguo (siglo XI) de los 8 que hay en la colina. También intramuros, el palacio Lobkowocz expone una colección de pinturas y partituras. El de Sternberg alberga arte europeo de la Galería Nacional. El de Cernin tiene una larga fachada columnada. Y rodeados de jardines, los renacentistas Belvedere y Schwarzenberg. 

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ZL4-2730345. Catedral de San Vito

Catedral de San Vito

Dentro de las murallas se hallan la catedral de San Vito, magnífica obra gótica finalizada en el siglo XIX, y el convento de San Jorge, sede de la colección de arte checo del siglo XIX. En la colina vale la pena visitar la biblioteca del monasterio Strahov (s. XIII) y el de Loreto (s. XVII). El monasterio Capuchino tiene un nacimiento barroco a tamaño natural.

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DDE-EU06-BJA0018. Jardín Real

Jardín Real

Dos extensas zonas con parterres de flores, césped y setos recortados visten de verde la colina del Castillo. Los Jardines Sur (Jizní Zahrady) se estiran bajo la muralla, por encima de Malá Strana; tienen varios pabellones y miradores. El Jardín Real, de 1535, es mucho más grande; alberga el palacio Belvedere y la Sala del Juego de la Pelota.

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DAE-A0007625. El callejón de oro

El callejón de oro

Las casitas pintadas de colores del Callejón de Oro alojaron en el siglo XVIII a orfebres y a escritores, como Kafka y el premio Nobel Jaroslav Seifert. Estos edificios fueron en su origen viviendas para los 24 guardias del castillo durante el reinado de Rodolfo II, en el siglo XVI. De las torres medievales de la muralla, la de la Pólvora, la de Dalibor y la Negra merecen una visita.

Desde su construcción en el siglo IX, esta fortaleza sobre el río Moldava se convirtió en un emblema de la capital de la República Checa

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Praga, la seductora capital de la República Checa

Praga, la seductora capital de la República Checa

Un río y una colina desde donde vigilar sus aguas. Estas dos premisas determinaron el nacimiento en el siglo IX de la fortaleza que dio origen a la capital checa. Ubicada sobre un promontorio orientado al Moldava, aquel conjunto defensivo se acompañó enseguida de un palacio, tres iglesias y un monasterio, se rodeó con una muralla y propició el surgimiento de un pueblo a su servicio, el actual barrio de Malá Strana.

Con el paso de los siglos el Castillo de Praga se convirtió en el centro de una zona de palacios de embajadores, jardines y conventos ricamente decorados, como el de Loreto o el de Strahov. Tal abundancia de riquezas ha convertido la colina del Castillo en un enclave que requiere al menos un día entero de visita.

Fotografías: Shutterstock; Age fotostock.