Cárceles del mundo que se pueden visitar

Hacemos un recorrido por 10 destinos del mundo que pasaron de ser prisiones a convertirse en atracciones turísticas

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Auschwitz, en Polonia. Campo de concentración de Auschwitz (Oświęcim, Polonia)

Campo de concentración de Auschwitz (Oświęcim, Polonia)

El campo de concentración y exterminio de Auschwitz, en Polonia, es símbolo de las cuotas más altas de barbarie a las que puede llegar el ser humano. Ninguna prisión debería ser olvidada; pero esta, menos: Situado a unos 43 km al oeste de Cracovia, se convirtió en el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo. Aquí, bajo la supervisión del cruel Heinrich Himmler, fueron encarceladas aproximadamente un millón trescientas mil personas. Murieron un millón cien mil, muchas de ellas judías. En la puerta de una de las entradas se podía leer “Arbeit macht frei” (“El Trabajo libera”). Construido en 1940 fue liberado por las tropas soviéticas en 1945. Hoy, más que un museo, es todo un monumento en recuerdo al Holocausto. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979. Entrar en las cámara de gas conociendo lo que sucedió, emociona a todos los visitantes.

Foto: Gtres

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Penal de Ushuaia (Ushuaia, Argentina)

Penal de Ushuaia (Ushuaia, Argentina)

El penal de Ushuaia fue el más austral del mundo; como si sus presos sufrieran doble encierro, el de los muros de la cárcel y el de la distancia geográfica: un paso más allá, solo la Antártida. Muchos de los delincuentes más peligrosos de Argentina acabaron encerrados en este penal entre 1904 y 1947. Tal vez el más famoso de ellos fue el Petiso Orejudo, mote de Cayetano Santos Godino, uno de los primeros asesinos en serie de Argentina. En él, también fueron encarcelados anarquistas y presos políticos. El antiguo edificio forma parte del complejo del Museo Marítimo y del Presidio de Ushuaia, una de las muchas atracciones turísticas al alcance de los viajeros que llegan hasta la ciudad habitada más austral del mundo, atraídos por la naturaleza salvaje de Tierra de Fuego.

Foto: José Alejandro Adamuz

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Penitenciaría de la isla de Gorea. Penitenciaría de la isla de Gorea (Dakar, Senegal)

Penitenciaría de la isla de Gorea (Dakar, Senegal)

Al menos 20 millones de personas (hombres, mujeres y niños) fueron capturadas en sus aldeas para ser vendidas por tratantes de esclavos establecidos en la isla de Gorea, frente a Dakar, capital de Senegal. El interior de la que se conoció como la Maison des Esclaves estaba pensado para el comercio de esclavos, que tras la transacción eran conducidos desde los calabozos al punto de embarque. El pasillo que debían transitar era conocido como “el lugar de donde no se regresa”. Este lugar era el último en el que las familias podían verse por última vez antes de ser trasladados a América. En 1848, año en que la esclavitud fue abolida por Francia, se cerró esta penitenciaría que había sido la base más activa del comercio de esclavos. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1978 y hoy se trata de una visita imprescindible para todo el que viaja a Senegal.

Foto: Gtres

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La Torre de Londres. La Torre de Londres (Londres, Inglaterra)

La Torre de Londres (Londres, Inglaterra)

Una cárcel para la aristocracia; pero, en definitiva, una cárcel: Ana Bolena o María Estuardo, reinas de Inglaterra y Escocia respectivamente, estuvieron presas entre los muros de la Torre de Londres antes de que las ajusticiaran. En el año 1100, esta cárcel de fama terrible, recibió a su primer recluso, el obispo Flambard. Su historia suma ocho siglos de ejecuciones, torturas, e incluso asesinatos. A pesar de que el edificio ha pasado casi inalterado a lo largo de los siglos, hoy la Torre de Londres solo es una atracción turística. Además de la prisión donde se ejecutó a Tomás Moro y tantas otras altas personalidades, los turistas pueden ver expuestas las joyas de la Corona Británica.

Foto: Gtres

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Alcatraz. Prisión de Alcatraz (California, Estados Unidos)

Prisión de Alcatraz (California, Estados Unidos)

Era tan inexpugnable que se conoció como “La Roca”. Esta prisión federal de máxima seguridad, ubicada en una pequeña isla en la bahía de San Francisco, en California, es una de las más cinematográficas. Entre las múltiples películas con Alcatraz como escenario, encontramos a Clint Eastwood protagonizando Escape from Alcatraz, la historia de una de las fugas más famosas ocurridas en el penal. Hubo 14 intentos en total; pero las frías aguas y las corrientes de la bahía atemorizaban a los más valientes. La cárcel estuvo operativa durante 29 años, hasta 1963. A su cierre se convirtió en parque nacional y hoy forma parte del Parque Nacional Golden Gate. Llegar y salir de ella ya no es imposible. Basta subirse al ferry habilitado para ello.

Foto: Gtres

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Castillo de If (Marsella, Francia)

Castillo de If (Marsella, Francia)

Desde la costa, en la bahía de Marsella, Francia, se contempla esta prisión mítica, conocida en todo el mundo por la pluma de Alexandre Dumas, que se basó en ella para escribir El conde de Monte Cristo, en 1844. El Castillo de If es el lugar en el que encierran al héroe de la novela, Edmond Dantès. Para conocer la historia de esta cárcel de estado, que estuvo funcionando desde 1580 a 1871, y cuya ubicación estratégica le permitía proteger a su vez a la ciudad de posibles invasiones, solo hay que embarcar en alguno de los ferry que parten de Vieux Port. Ha sido reabierta recientemente el 12 de junio de 2017.

Foto: CMN

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Tuol Sleng Genocide Museum (Phnom Penh, Cambodia). Museo de los Crímenes Genocidas "Tuol Sleng" (Nom Pen, Camboya)

Museo de los Crímenes Genocidas "Tuol Sleng" (Nom Pen, Camboya)

Visitar el Museo de los Crímenes Genocidas Tuol Sleng, en el centro de Nom Pen, en Camboya, es una experiencia estremecedora que nos deja expuestos al dolor y la barbarie de los jemeres rojos, nombre con el que fue conocida la guerrilla camboyana que fundó la maoista Kampuchea Democrática. Un capítulo reciente en la historia del país. Sus muros fueron testigos de un auténtico genocidio dirigido contra unos 14.000 hombres, mujeres, e, incluso, niños. Hoy en día, el edificio alberga un museo abierto al público, al que los extranjeros pagan para acceder una aportación para su mantenimiento. Los camboyanos pueden acceder gratuitamente para no limitar la conservación de la memoria.

Foto: TSGMuseum

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Robben Island (Suráfrica). Isla Robben (Ciudad del cabo, Suráfrica)

Isla Robben (Ciudad del cabo, Suráfrica)

Esta prisión se encuentra en una isla de la Bahía de la Mesa, a 12 km de la costa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Es famosa porque durante 18 años, Nelson Mandela estuvo encarcelado como preso político del apartheid en el pequeño espacio de 2 por 2,30 metros de su celda, la número 5. El penal, con una larga historia que se remonta a finales del S. XVII, fue clausurado en 1996. Hoy es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y se puede visitar en un tour guiado. Desde el Victoria & Albert Waterfront de Ciudad del Cabo salen los transbordadores que llegan a Robben Island. El recorrido se suele hacer junto a un expreso e incluye la visita a la celda de Nelson Mandela.

Foto: Gtres

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 Kilmainham Gaol (Dublín, Irlanda)

Kilmainham Gaol (Dublín, Irlanda)

Joseph Mary Plunkett, poeta y líder de la rebelión irlandesa de 1916, se casó con su amada en la capilla de la prisión de Kilmainham Gaol. Luego, en lugar de hacer el acostumbrado viaje de novios, se encaminó hacia el pelotón de fusilamiento con una mezcla de orgullo y temor. Su matrimonio duró pocos instantes; pero visitar esta famosa cárcel, situada en Inchicore, en Dublín, es encontrarse con historias así de heroicas. Muchas se han llevado al cine con películas famosas como “En el nombre del padre” o “Michael Collins”. Entre sus muros acabaron los dirigentes y participantes de las más importantes rebeliones por la independencia de Irlanda. La prisión fue construida en 1796 y se cerró en 1924, fecha tras la cual se acondicionó el museo que ofrece visitas guiadas por el interior de las celdas y zonas comunes.

Foto: José Alejandro Adamuz

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Memorial Berlín-Hohenschönhausen. Memorial Berlín-Hohenschönhausen (Berlín, Alemania)

Memorial Berlín-Hohenschönhausen (Berlín, Alemania)

La Stasi fue el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA) cuando el mundo, durante la Guerra Fría, se dividió en el bloque Occidental y el bloque del Este. En este contexto, con un Berlín Este (Oriental) y un Berlín Oeste (Occidental), la Stasi, en colaboración con la KGB soviética, se convirtió en uno de los servicios de inteligencia más efectivos del mundo. Y también represores, al supervisar las actividades políticas de los ciudadanos de la RDA. Su centro de represión fue la Prisión Central de la Seguridad del Estado, hoy, Memorial Berlín-Hohenschönhausen. Durante el recorrido, realizado junto a antiguos reclusos, se muestra las técnicas de tortura, interrogatorios y manipulación psicológica practicados contra políticos y ciudadanos contrarios al régimen. Hoy es memoria de aquellos tiempos en los que se violaron los derechos humanos de forma rutinaria.

Foto: Gtres

Hacemos un recorrido por 10 destinos del mundo que pasaron de ser prisiones a convertirse en atracciones turísticas

Nada más lejos de la idea de libertad que una prisión. De hecho, su finalidad, dependiendo del país en el que nos encontremos, es impedir la movilidad del preso, vigilarlo, adoctrinarlo e incluso castigarlo. El encarcelamiento es la antítesis del viaje. Por otro lado, en más ocasiones de las deseables, las cárceles se han convertido en aparatos represores de déspotas y dictadores. Pero, ¿y si cambiamos de perspectiva? ¿Y si hacemos que las prisiones del mundo se conviertan en el motivo del viaje?

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Los herederos de Nelson Mandela

Los herederos de Nelson Mandela

Un presidio suele ser fácilmente reconocible por el tipo de arquitectura que lo conforma, con muros, torres de vigilancia y alambradas; y por su ubicación, habitualmente en lugares aislados e inexpugnables carentes de cualquier atractivo paisajístico. Entonces, ¿por qué dejar de ser turistas libres para convertirnos en presos? ¿Por qué querríamos entrar en un lugar en el que normalmente se sueña con escapar?

Viajamos para aprender, y muchas de las cárceles de esta selección fueron el escenario de episodios importantes en la historia de la humanidad, lo cual nos transporta al pasado de manera violenta y sentimental. Así, incluso sabiendo que en pocas horas estaremos fuera de esas prisiones, podremos sentir la claustrofobia, el frío, el miedo, la estrechez de las celdas y, a fin de cuentas, las penurias de aquellos que sufrieron en su interior, muchas veces por motivos injustos.